Desde la Morcuera hasta Peñas Linderas (2109msnm).

Pues vamos a huir de los calores, de la gente, y del monstruo de la capital, dijimos.

Y nos plantamos en nuestro querido puerto de la Morcuera un sábado por la tarde, algo ventoso como es habitual por aquí.

Ya alejadas las nieves de esta zona (aunque no tanto como esperábamos, como pudimos comprobar después), y esperando al ocaso, cargamos las mochilas y nos encaramamos por el PR-M11 (Travesía de Cuerdalarga) para acercarnos al desvencijado refugio de la Najarra (4 plazas, sin guardar y sin puerta, en muy mal estado).

El camino discurre suavemente por entre las faldas de la Najarra, que dejamos a la izquierda.

Está bien señalizado, aunque nos despistamos un poco con la conversación y debamos hacer un pequeño atroche (mal hecho, siempre lo repetimos y hoy caemos nosotras) hasta llegar al collado de la Najarra, a casi dosmil metros de altitud.

Una vez allí, nos acercamos al refugio, pero está en tan mal estado, con aviso de derrumbe incluido, que buscamos otra zona propicia para vivaquear. Es una pena que estos refugios, que no solo son reflejo de una época pasada, sino que pueden hacer un gran servicio en días malos, estén en este estado, y más aún, que a nadie le interese arreglarlos.

En fin, nos acomodamos bastante bien, buscamos un hueco donde dejar las cosas y dejamos la vista en lo que será el día de mañana: un sendero de la Cuerdalarga hasta acercarnos a las cumbres que unen a esta con la Pedriza, que aún no conocemos.

Y vemos que aún quedan bastantes neveros, este año la verdad es que ha sido genial en este aspecto, a ver si hay suerte y estas nieves enlazan con las venideras.

Pasamos la noche esperando una tormenta que se adivinaba por Somosierra pero que apenas deja caer unas gotas a primera hora de la mañana.

Después de sacudirnos un poco el frío, nos ponemos de nuevo en marcha: camino entre pedruscos otra vez hacia el collado de la Najarra.

La ruta de hoy no es dura, pero si bastante rompepiernas, añadiendo algunos tramos de sortear granito de una manera un tanto incómoda.

Le añadimos un poco de calor, y tenemos una entrada en acción perfecta.

Tras el collado de la Najarra, y siempre por camino muy claro,  llegamos a Bailanderos, con 2133 msnm primera cumbre del día. Curiosa montaña, y cojonera para pasar, por sus lajas que hay que ir medio trepando.

Nueva bajada, hasta el collado de Pedro de los Lobos, y nueva y cargante subida hacia Asómate de Hoyos.

Una cosa guapa de hoy es el ganado que había por la zona; Guadarrama fue sobre todo zona ganadera, antes de que el mundo moderno y el turismo (del que formamos parte aunque nos pese) le arrebatara su lugar. Me da alegría ver que aún quedan restos de esa historia por aquí.

Tras ir, como decimos, hacia Asómate de Hoyos, antes de llegar a la amplia cumbre, a nuestra izquierda, se abre un sendero al principio no muy claro, que nos llevaría hacia las Torres de la Pedriza. Es el PR- M2, que debemos seguir entre el piornal.

Una vez seguimos los primeros hitos no tenemos pérdida, y vamos hacia la curiosa forma de las Peñas Linderas (2109 msnm), que alcanzaremos enseguida.

Se puede coronar siguiendo los hitos, o buscando entre las rocas una trepada curiosa y asequible (en algún sitio he leído que hace un segundo), antes de coronar.

Tenemos a nuestra vista las Torres, y también el Alto de Matasanos y Peña el Rayo, a los que llegaríamos por el mismo PR.

Pero amigas, el calor aprieta, se avecina tormenta y decidimos dejarlos para la próxima ocasión.

Así tendremos motivos para volver por esta zona menos transitada de nuestra Sierra. Así que recogemos los bártulos, comemos algo y nos encaminamos hacia el collado de la Najarra para llegar rápido a la Morcuera entre rayos y truenos aún lejanos pero que nos hicieron canear.

 

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Despidiendo el invierno en las canales de la Najarra (35º máx.)

Volvemos a nuestra querida Najarra.

Tras un invierno largo y una primavera extraña, estos días de calor nos hacían dudar de que opción elegir para despedir la temporada alpina en Madrid.

Al final nos decidimos por este. Rápida aproximación, entorno  bonito y poca gente.

Todo era probar. Habíamos estado meses antes y el paquete de nieve hizo que apenas pudiéramos disfrutar. Este ha sido al revés. Najarra, montaña separada del resto de la Cuerdalarga, apenas mantiene nieve, al contrario que las Cabezas, Peñalara o los Carpetanos.

De todas formas vamos a tratar de aproximarnos a sus canales. Salimos desde el mismo puerto de la Morcuera, donde al lado de una pequeña construcción  de piedra (un “casi refugio”), cogemos el Camino del Monte, señalizado a veces como  SL y otras como PR.

El camino está completamente limpio de nieve, eso sí, tenemos unas escorrentías preciosas que podemos disfrutar mientras avanzamos rápido por el pinar.

Vamos a pasar primero por una zona de arroyuelos hasta llegar al de la Vejiga, que se distingue claramente en un recodo del camino.

Vamos a remontarlo por nuestra izquierda, en una subida de unos 600 metros dura, que además no sabemos si tendrá premio. Más allá del que nos ofrece el horizonte, pues el panorama de los Carpetanos nevado ya es premio bastante.

Tras casi remontar el arroyo, salimos del pinar y nos aproximamos entre rocas a la zona de los corredores…de los cuales, la mayoría ya no existen.

Nos lo estábamos viendo venir, y valoramos si seguir la pala que marca el arroyo, pero que está de nieve papa y además con deshielo, pues ya da el sol; eso o seguir buscando algún corredor practicable, que encontramos.

Dejando a nuestra derecha una gran roca triangular, y tras alguna duda por si seguir buscando otro  interesante, nos quedamos con este, pues le da la sombra y la nieve está con algo de costra.

Y mira por donde, nos regala una grata sorpresa. Se puede ir relativamente bien (ojo, a finales de abril) y es bastante largo (más de 100 metros).

Así que a disfrutar.

No es muy difícil pero tiene algún resalte que con hielo lo debe hacer divertido.

Además, tras salir del mismo y pasar una pala, hay algún otro minicorredor que usamos para llegar a la derecha de la Najarra y disfrutar de la cumbre (y de su sempiterno viento) antes de bajar directas a la Morcuera.

 

 

 

 

Canal central de Hermana Menor (2271 msnm, 40º máx.)

A pesar de las grandes nevadas caídas, el calor de estos días hizo que se fuera gran parte de la nieve.

Pero como es el día que tenemos, y además es entre semana, allá que vamos al puerto de Cotos a ver que se puede hacer.

Para empezar tenemos suerte y estamos solas en todo el aparcamiento, increíble!

Pero como hemos olvidado los frontales hacemos algo de tiempo antes de comenzar a andar por las famosas zetas de Peñalara camino al desvío del refugio Zabala, lo que nos llevará algo menos de una hora.

Una vez en el camino, nos vamos a ir acercando a las zonas de las canales de la Hermana Menor.

La nieve está mal, pero algo mejor de lo que esperábamos, y eso que pega el sol. Calzamos los crampones y vamos buscando, tras pasar una pequeña subida, la llanada desde la que se ven todas las canales de la zona:

Nos vamos a meter en la canal que se ve más a la izquierda.

Teníamos mirada la denominada como “Canal central” de la Hermana Menor, una sencilla subida de unos 70 metros con 40 grados como máximo.

Nos quedamos pensando si seguir con esa idea, y allá que vamos. Como el día está claro vamos a disfrutar de una subida corta pero entretenida, y además podemos aprovechar que no haya huella desde el comienzo de la canal para abrir nosotras.

La salida es muy sencilla, sin cornisa (al menos hoy), así que decidimos por un lado coronar la Hermana Menor y además acercarnos al collado entre ambas Hermanas para bajar por allí.

Así que tenemos una salida rápida, semicircular, y además poco transitada porque por su sencillez la gente se tira más a otras zonas o a la “autopista” de la línea de cumbres.

Solo un recordatorio: en temporada de poca nieve, esta zona está protegida debido a su fauna endémica, así que está bien saber respetar los tiempos de la naturaleza.

 

 

Alto de los Neveros (2136 msnm) desde Cotos.

Más allá de Peñalara todo es terra ignota. Pocos se atreven a ir más allá, dejando la inmensa cuerda de los Carpetanos casi deshabitada de domingueros, montañeros y alpinistas.

Casi toda ella por encima de los dosmil y casi desconocida para nosotras igualmente (exceptuando un par de salidas, visitables en esta página, a los alrededores del puerto de Navafría), aprovechamos un lunes de poca nieve y mucho frío para acercarnos a una de sus humildes cumbres.

Y aunque poco frecuentada hoy día, tuvo su interés para la Villa y Corte como acopio de hielo para el verano, junto al puerto del mismo nombre.

Salimos nosotras del puerto de los Cotos, por la pista tradicional, y enseguida nos metemos dentro del pinar que nos llevará a la laguna Grande de Peñalara por el claro y evidente sendero del GR-307 y señalizado como camino del PN.

Este año de pocas nieves nos dejan sin embargo la dureza de la misma en un día como hoy, y además tenemos la suerte de que al ser lunes vamos casi solas.

Nos acercamos a la Laguna Grande, donde queremos ver las canales. Tenemos mirado de subir alguna de ellas, pero no están formadas del todo.

Esto nos supone dos problemas: uno de seguridad (al no conocer la zona bien, y no tener claro si en mixto vamos a poder ascender bien) y otro ecológico: las zonas adyacentes a la laguna son muy sensibles cuando no hay capa de nieve suficiente a las alteraciones humanas (no en vano, aquí viven una cantidad enorme de plantas endémicas y amenazadas), y a pesar de que gran número de alpinistas hacen lo que les da la gana, a nosotras sí que nos importa eso y decidimos seguir hacia la Laguna de los Pájaros.

Avanzando por esa zona llegamos donde los Bordillos de Peñalara; aquí hay más nieve y también decidimos acercarnos a ver como pinta todo, aunque finalmente desistimos de buscarnos corredores y nos vamos hacia los Carpetanos.

Evidentemente el camino no tiene pérdida, vamos siguiendo las cada vez menos evidentes huellas y los postes que delimitan los senderos del PN (esto es también zona de especial protección) hasta empezar a bajar hacia el puerto de los Neveros, donde se mantiene este curioso y desgastado panel:

De ahí a la modesta cumbre solo hay unos centenares de metros, hasta encontrar el que creemos es el punto más alto y un nuevo dosmil guadarrameño. Las vistas del macizo de Peñalara que hemos dejado atrás son, sin embargo, ablucantes:

Y de ahí a dar la vuelta de camino a Cotos y a un vinito en casa. Que lo tenemos ganado.

 

Los lunes al sol (del Guadarrama). Peña Cabrita (2177 msnm) y Alto de Guarramillas desde Navacerrada.

Un lunes con varias personas libres de obligaciones. Guadarrama en un otoño nuclear.

La búsqueda de alguna zona aún sin hollar en esta Sierra y poco tiempo disponible.

Y los eternos atascos madrileños.

Esta crónica será breve, porque la ruta así lo fue. Pero nos sirvió para descubrir una “cumbre” secundaria de la Cuerdalarga guadarrameña.

La pongo entre comillas por varias razones. La hemos visto nombrada de varias maneras; Peña del Cuco (para los escaladores), Peñas o Abismos de la Barranca por algunos alpinistas (en alguna de sus vertientes se forman interesantes corredores invernales) y Peña Cabrita, que para algunos es solo la parte más alta de estas rocas.

Su altitud también está en cuestión. Yo me he quedado con el nombre y altitud que aparece en el mapa de La Tienda verde.

Y además, tengo dudas de si se la puede considerar como cumbre separada, viendo lo poco que se diferencia del Alto de Guarramillas/ Bola del Mundo….desde arriba.

Porque la subimos por el Puerto de Navacerrada y la Bola del Mundo, mucho más sencilla ascensión que el hacerla desde La Barranca, yendo por el camino normal de subida a la Maliciosa (PR-M26) y cruzando el Regajo del Pez para llegar a su base (la de los escaladores y alpinistas).

Como hoy vamos con calma subimos tranquilamente desde Navacerrada por el PR- M 11 por la base del Guarramillas.

Y en muy pocos minutos, cuando se nos abren las vistas del valle de la Barranca, vemos claramente por debajo de la Bola del Mundo el objetivo del día.

Seguimos por el PR hasta enlazar con la pista hormigonada, y seguimos sus revueltas hasta que casi en la cumbre nos desviamos a la derecha por un rastro de sendero.

Mientras vemos a los ciclistas sufrir en las rampas finales (no olvidemos, final de etapa en Vuelta a España), tenemos a pocos centenares de metros y separada por un mínimo collado, la Peña Cabrita.

El sendero tiene algunos hitos y una cantidad ingente de basura alrededor…eso si, cuando llegamos tenemos esto a nuestros pies.

Collado del Piornal, Maliciosa con el Peñotillo Alto, la cuerda de las Buitreras y el valle de la Barranca.

Hacia el otro lado y fuera de la foto, la cuerda de las Cabrillas, Cercedilla con sus picos, la Mujer Muerta…fantástico.

Asi tenemos esa cara de contentas. Al poco de comer nos vamos al geodésico de Guarramillas desde donde nos dirigimos al coche, que hay que volver al monstruo madrileño.

En fin, un paseo sencillo para pasar la mañana, unos 400 metros de desnivel positivo y una visión global de todo el Guadarrama.

 

Peña del Oso (2196 msnm) desde el Puerto de Pasapán.

Teníamos ganas de hacer esta cumbre, unos de los pocos dosmiles del Guadarrama que nos quedaba, y además, conocer esta zona de la Mujer Muerta que teníamos sin hacer. 

Y además, nos hacía especial ilusión acercarnos al puerto de Pasapán, zona alejada de las grandes masas urbanas que busca en la Sierra el esparcimiento y la diversión. La mayoría de madrileños imaginamos que suben por Cercedilla; nosotras vamos a tener que coger algo más el coche.

Así que nos escapamos de Madrid por la antigua N-VI que pasa por el Alto de El León y cogiendo la N-603, ne su km. 81.5 llegamos a un desvío en el que nos encontramos con el “Panorámico de la Losa” una de esas mierdas que se construyeron e inmediatamente quedaron abandonadas, dejando degradado el paisaje.

De esta forma nada halagüeña comienza nuestra ruta. 

Aunque se puede dejar el coche más adelante, nosotras salimos desde el mismo cartel que indica el comienzo de varias sendas por la zona.

Vamos a utilizar en este primer tramo el PR SG-4, aunque no hay pérdida ninguna: la silueta clara de la Mujer Muerta aparece claramente ante nosotras. Hoy subiremos a los Pies (Pico de Pasapán, 2001 msnm) y la barriga, que es la Peña del Oso, siendo además la mayor altitud del cordal.

Al poco de andar vamos a ver un evidente cruce de caminos donde vamos a ver a nuestra izquierda una cancela, a la que sigue en recto un cortafuegos ascendente. Por ahí vamos a ir, siguiendo todavía las estacas del PR.

Nos va llamando la atención la tranquilidad de la zona, y mientras vamos hablando de mil cosas, entre otras de las curiosas historias que dan nombre a la sierra.

Estamos teniendo suerte, y aunque es 1 de julio hace bastante fresco; un regalo viendo como estuvieron las temperaturas todo el mes anterior.

El camino es sencillo, va dando revueltas mientras sube lentamente por la ladera de la montaña, y no hay especial pérdida, exceptuando un cruce de cuatro pistas en el que debemos de coger la que nos queda a la izquierda en el sentido de nuestra marcha (y que es bastante evidente).  Aunque tengamos otros desvíos a lo largo de la ruta, debemos ignorarlos.

Poco a poco se nos irá abriendo el pinar, en las inmediaciones del solitario puerto de Pasapán, en el que, contrariamente de lo habitual en Guadarrama, hay más ganado que personas.

Queremos aprovechar bien el día, a pesar de que hace…frío y viento! Pero bueno, comemos tranquilamente con lo que nos queda de recorrido a la vista. Tenemos que ir subiendo, lenta pero sin mayor problema, por la cuerda.

Primero, al Pico de Pasapán:

Y después, sin mayor prisa, hasta la cumbre de Peña del Oso, algo más concurrida (sobre todo por la gente que alcanza cumbre llegando desde Cercedilla).

Esta cumbre tiene de especial estos osos puestos en el vértice geodésico, que la verdad, le dan un toque diferente a las cumbre de la zona, que son bastante sosas (ni buzones, ni belenes ni vírgenes ni santos ateos…nada).

Además, tenemos unas vistas privilegiadas (y diferentes) de todo el Guadarrama. Los valles de la Fuenfría y del río Moros, La Peñota y toda la cuerda, Cueva Valiente…por no hablar de Siete Picos, la Cuerdalarga o Peñalara.

Todo a vista de pájaro.

Volvemos tranquilamente por el mismo camino, y llegamos tan panchas después de 24 kilómetros y algo más de 900 metros de desnivel positivo. Un día de lo mejorcito, en el que pudimos patear kilómetros y kilómetros.

 

 

 

 

 

 

 

El Cancho Gordo (1563 msnm) desde Valdemanco.

Volvíamos, después de 2 años y medio, a la Sierra de la Cabrera, esta pequeña Pedriza a la que teníamos pendiente una visita.

Básicamente para subir a su cumbre más alta, el Cancho Gordo (depende de las mediciones), que nos quedó pendiente.

Entre lo modesto de su altitud, la distancia y que es una sierra realmente pequeña en la que nos resultaba difícil hacer algo largo (aunque a nivel de orientación tiene su aquel) hasta este fin de semana no volvimos a pisarla. La ola de calor (40 grados, de nuevo, quien no se crea el factor humano en el cambio climático que se lo haga mirar) hizo descartar otras opciones y nos plantamos en Valdemanco lo más pronto posible.

Callejeamos un poco hasta salir por una calle lateral del campo de fútbol hacia una zona con fuente y mesas. Un poco más arriba, antes de llegar al cementerio nuevo, cogemos a la izquierda un sendero con las marcas del PR-M 13 que utilizaremos.

Partes del Guadarrama se nos recortan en el horizonte: a la izquierda tenemos a la vista los picos del Regajo Alto y del Mondalindo, mientras que de frente vamos teniendo los primeros canchos de la Sierra de la Cabrera.

El camino no tiene pérdida, debemos de seguir todo el rato las marcas del PR, descartando el resto de caminos. Vamos a llegar a un collado que nos va a meter en la cara N de la Sierra. Aquí corre algo de viento, y tenemos a la vista todos los montes Carpetanos, y gran parte del sendero que nos queda, en un suave subeybaja.

Tenemos que estar atentas a nuestra derecha, ya que en un momento hay que abandonar el PR, siguiendo unos hitos que nos llevarán al collado Alfrecho. Encontraremos varias salidas de este tipo a lo largo del recorrido, para ascender los canchos de la zona, pero este es el más evidente.

Nosotras seguimos fieles a nuestra tradición de pérdidas y nos lo pasamos, teniendo que dar la vuelta al poco rato, aunque enseguida tenemos el Cancho Gordo a vista.

Ahora se trata de seguir el camino hitado, en una subida algo más pindia, y rodeando el pico llegamos casi hasta arriba, donde una pequeña trepada nos lleva hasta la cumbre, flanqueada por una construcción derruida y un vértice geodésico caído:

Eso sí, durante la subida tendremos una vista increíble del collado Alfrecho hacia el E, con el Pico de la Miel y sus formas características:

Y desde la cumbre se veía toooodo el Guadarrama, los Carpetanos, la Sierra de Ayllón… lo que nos permite disfrutan antes de escapar corriendo por donde hemos venido para protegernos del calor.

 

 

 

 

Vuelta a la media montaña. El Almojón (1178 msnm) desde la ermita de Navahonda (Robledo de Chavela).

La previsión esta semana era muy mala, así que como no queríamos quedarnos en casa, decidimos acercarnos a una de esas zonas casi desconocidas para muchos montañeros: la zona Oeste del Guadarrama, a sus últimas estribaciones.

Ya habíamos estado en esta zona, recorriendo otra parte del cordal, y hoy volvimos porque la verdad, nos encantó este terreno agreste, poco transitado.

Salimos desde la ermita de Navahonda, por el GR-10 que va hacia el pueblo de Robledo de Chavela, por un camino suave pero incómodo de caminar (era peor para las bicis que nos cruzamos, porque caminantes solo estábamos nosotras).

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El día está mejor de lo que pensamos. No llueve y hay algo de niebla, el problema es que veníamos preparadas para pasar más frío y nos estamos asando en el camino que lleva hacia el collado de Navahonda.

Llegando al collado, a 10326 msnm, podemos observar las cumbres a las que nos dirigimos: en primer término el alto de Navahonda, a poco más de 1140 msnm, y más atrás debe estar el Almojón.

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En el cruce de caminos que es el collado, si seguimos recto continuaremos el GR-10. A nuestra izquierda se abre el camino que va hacia Almenara, y a nuestra derecha está la puerta de un coto de caza que debemos cruzar para seguir nuestro camino. Este está muy poco marcado, siendo la mayoría del tiempo caminos de jabalí, del que hay innumerables fozadas, o lo que llevan a puestos de cazadores (sabremos donde están sus huecos porque son incapaces de llevarse los cartuchos, deben pesar demasiado).

Así, buscando la máxima pendiente y entre la niebla, iremos llegando al Alto de Navahonda y las cumbres siguientes, todo enriscándonos y con una visión muy limitada del Almenara,

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Y de las cumbres del fondo, en las que se ve Gredos nevado (no sé si en la foto, nosotras luego lo vimos más claro).

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La niebla, que al principio nos envuelve, aclara y nos deja ir siguiendo las trazas. Vamos buscando, entre las línea de cumbres y los pasos más cómodos, la dirección correcta, ayudadas a veces por algún hito.

Al menos ahora tenemos, a la izquierda, nuestro objetivo:

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Con el espectáculo de que según vamos llegando, decenas de buitres leonados están volando sobre nuestras cabezas, muy muy cerca. Dejamos de hablar para, en el mayor silencio posible, no molestarles, y llegamos a la cumbre con algún paso en el que hay que trepar.

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Para volver, lo conseguimos hacer circular al llegar al collado anterior a nuestra última subida y buscando un sendero a nuestra derecha que nos enlazará con el GR.

El paseo es corto, unas 4 horas, pero el recorrido es como decimos entretenido, con caminos muy poco marcados, alguna trepada y el espectáculo de una zona muy húmeda, con una vegetación mediterránea riquísima (no parece Madrid, desde luego) y una fauna variada también.

Y encima, en soledad.

 

Cabeza de Hierro Mayor (2383 msnm) por el canal central entre los “Pulmones”.

Pues después de un curso que nos ayudó en bastantes cosas la semana pasada (y entre otras cosas, a conocer un corredor en el noroeste de la Najarra), este queríamos aprovechar para hacer nuestro primer corredor invernal sin tutorizar, pero en buena compañía.

Tras descartar a última hora la Maliciosa por el calor previo, nos vamos a otro clásico del Guadarrama: la cara N de las Cabezas de Hierro para ascender la Mayor desde el canal central (central-central jejejeje):

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(la imagen está cogida de prestado de la excelente página losk2delaskumbres)

Salimos todo lo pronto que podemos del párking de Cotos. Aún así, antes de las 7 y media de la mañana ya está casi lleno, alguna de nosotras se atasca subiendo Navacerrada, hay ruido por todos lados…en algún momento se va a tener que cortar esto, y tendremos que aceptar las restricciones o se acaba Guadarrama.

Seguimos pues por la carretera de Valdesquí hasta que a nuestra izquierda se abre la pista, hoy nevada, que nos lleva al refugio de El Pingarrón. Desde el comienzo, ya podemos ver que hemos acertado con el cambio:

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Seguimos por el habitual sendero, bastante nevado, nevado, con nieve bastante dura, hasta llegar a la parte baja de la canal, desde donde vemos los efectos de estos días de sol y calor en el macizo de Peñalara:

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 Vemos también nuestro objetivo:

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Y nos preparamos para subir, aunque se ve bastante huella, y la nieve, aunque dura, se puede pisar y seguir bien.

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Y si es cierto, se pisa bien, mientras vamos cogiendo altura y vemos otros montañeros pasándolo igual de bien, y alguno de los nuestros que quiere escaparse:

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La canal se empina hasta los 40 grados, pero la huella está bien marcada y se hace fácil. Hay alguna variante que vamos viendo como se abren a izquierda y derecha, nosotras seguimos por la que quiero llamar central- central.

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Salimos de la canal y el terreno evidentemente empieza a aflojar, aunque queda un rato para llegar a la cumbre.  Vamos a llegar primero a una gran roca con flores de hielo, que vamos a bordear.

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Y de ahí a la cumbre, que está a unos pasos:

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A estas horas pega ya el calor, así que pasamos un buen rato comiendo al abrigo de unas piedras, viendo como aún queda nieve tanto en la Cuerdalarga,

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como en Peñalara y el resto de los Carpetanos, las zonas altas de la Pedriza,img-20170226-wa0027

o la zona de Siete Picos y Cercedilla. Por no hablar de Gredos, que tenemos en la lejanía, pero que se ve bien al ser un día tan claro.

Aún así es evidente que hay muy poca carga para las fechas del año que son, algo realmente preocupante y muestra de cuanto está cambiando el clima.

La bajada la comenzamos por la pala N, para luego virar a nuestra izquierda para coger lo que sería el PR que sube a las Cabezas (PR-M 27), pasando unas peñas que nos acercan en dirección a Valdemartín.

Y así, con mucho calor, oyendo descender a esquiadores y con nuestras habituales desorientaciones al llegar a la zona de pinares os decimos hasta la próxima.

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Ascensión a Cabeza de Hierro Mayor (2383 msnm) desde el Refugio de El Pingarrón.

Teníamos ganas de esta ruta, ya que habitualmente subimos a las Cabezas aprovechando la travesía de la Cuerdalarga, demasiado humanizada.

Llegando por la carretera que va hacia el horror de Valdesquí, vemos a nuestra izquierda el cartel indicativo del refugio de El Pingarrón. Enfrente, podemos dejar el coche.

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Cogemos pues la pista que va hacia el refugio, el cual está en una zona privilegiada a 1830 metros de altitud. Seguimos por el amplio camino que comienza a bajar hacia el arroyo de las Guarramillas, que cruzamos por un puentecito de madera. Hay que decir que este tramo está señalizado por las marcas compartidas del PR- M25 (Cotos-El Paular) y PR- M27 (Cotos- Cabezas de Hierro), que posteriormente se desviarán el uno del otro.

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Seguimos el sendero señalizado, que comienza a subir un poco para posteriormente llanear entre un bosque de pinos bastante húmedo, se nota que ha estado lloviendo, y las sensaciones de otoño, que ya echábamos de menos, se agradecen. En un rato encontraremos el desvío de los PRs antes comentados.

Cogemos el sendero de la izquierda (PR- M25), que desciende, ya que queremos realizar la subida a las Cabezas por otro lado que el señalizado.

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El camino baja hasta el arroyo de las Cerradillas, que también se cruza por un puente de madera.

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Nada más cruzar, abandonamos el PR y cogemos un sendero poco definido que sube a la derecha. Habría que continuar por este sendero unos 500 metros hasta encontrar un arroyo y antes de cruzarlo comenzar a subir, pero nosotras vemos otro arroyuelo antes, con otro sendero poco definido que también sube, y ascendemos por allí; luego veremos que nos deja algo más lejos de donde queríamos. Creo que habría incluso una tercera opción; seguir por el PR y luego ascender por el arroyo pero desde más abajo. Lo dejaremos para otra ocasión.

Como digo, el sendero sube y vamos dejando el arroyuelo a nuestra izquierda, hasta que llegamos a una zona de canchales graníticos donde el pinar se va abriendo. Es una zona divertida de subir, donde en ocasiones hay que usar las manos pero que no tiene dificultad.

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Cuando se nos abre el circo de las Cerradillas, impresionante y una de las zonas más alpinas del Guadarrama, nos damos cuenta del error cometido: estamos ante unas peñas que debemos bordear a nuestra izquierda para llegar al collado que separa ambas Cabezas de Hierro. Nuestra idea inicial era subir a través de los pulmones directamente a la Cabeza de Hierro Mayor, pero ahora estos nos quedan demasiado hacia el oeste (nuestra izquierda).

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Así pues, seguimos entre canchales un rato, bordeamos las peñas, y ascendemos hacia el collado, a 2328 msnm, entre el viento y algo de niebla que se mete en las cumbres. Por fin un día de montaña tras los meses de verano, sol y sequedad.

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Al llegar al collado, viramos a la izquierda para coronar, y bajamos rápido desde el collado por el valle del arroyo de las Cerradillas siguiendo hitos; una bajada vertiginosa e incómoda por las piedras, que nos dejará casi abajo del valle hasta que los hitos nos lleven de nuevo al camino que va a dar al segundo puente que cruzamos por la mañana, a las marcas del PR- M25 y a desandar nuestros pasos hacia el coche.

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Sin duda, una de las mejores rutas que se pueden hacer por la zona; dura, explosiva, muy divertida y con grandes vistas.