Canchal de la Ceja (2429 msnm) y Torreón (2400 msnm): conociendo las sierras de Béjar y Candelario.

La sierra de Candelario se encuentra en el sector occidental de la sierra de Gredos, sus picos más elevados son el Canchal de la Ceja  (2429 msnm) techo de la provincia de  Salamanca y El Torreón (2400msnm) techo de la provincia de  Cáceres.

Tras pasar la noche en Béjar, pueblo de origen medieval de obligada visita, muy recomendable pasear por sus calles y observar la curiosa arquitectura tradicional de sus edificios, nos levantamos con la intención de recorrer el cordal del Calvitero.

La ruta comienza en la segunda plataforma del Travieso (1800msnm) a la que se accede por una cómoda carretera que pasa por el pueblo de Candelario.

Desde la plataforma cogeremos una senda hitada que comienza en ligero ascenso entre piornos, la senda es bastante clara pero sí hay que estar atentas pues se cruzan varios senderos.

Nuestra intención era subir al Calvitero pero tras cruzar dos arroyos  nos damos cuenta de que estamos recorriendo la cuerda del Calvitero por su ladera dejando la cuerda a nuestra izquierda.

Tras ponernos los crampones, pues aún quedaba bastante nieve arriba, comenzamos ahora sí  una prolongada ascensión hacia la cuerda que nos dejará en una  primera planicie desde la que se observa la cima del Canchal de la Ceja. Esta cumbre estaba marcada con un cohete pero actualmente solo queda la base sobre el que se sujetaba. Desde aquí hay unas preciosas vistas a las lagunas del Trampal.

Cumbre del Canchal de la Ceja con la zona central de Gredos (izquierda) y el circo de la Covacha (derecha).

Desde el Canchal de la Ceja ya solo tendremos que seguir la cuerda que nos llevará hasta el Torreón en dirección suroeste, tras aproximadamente una hora llegaremos al mirador de las Agujas donde observamos los corredores invernales  y desde este punto ya se ve el Torreón.

El mirador de las Agujas, donde se forman interesantes corredores invernales.

Para llegar al Torreón tendremos que realizar el paso del Diablo, es el paso más técnico de toda la ruta pero sin gran dificultad ya que está equipado con una cadena fijada a la roca, nos podremos ayudar de ella con mucho cuidado ya que algunos alambres están sueltos y corremos el riesgo de dejarnos las manos. Tras este paso tendremos la cima a diez minutos.

La vuelta se puede realizar alargando la ruta hacia los Hermanitos y bajando por Hoyamoros, haciendo la ruta circular, nosotras decidimos volver por el mismo camino y coronar de nuevo el Canchal de la Ceja ya que en un primer momento no estábamos seguras de sí era este. Se puede bajar flanqueando el canchal y perdiendo altura siguiendo de nuevo la ladera y pasando por los dos arroyos.

Tras aproximadamente cinco horas nos despedimos de esta sierra desconocida para nosotras a la que volveremos para seguir descubriendo.

 

 

Crónica de una tormenta anunciada: VÍA DE LA PLATA. ETAPA 1 : MÉRIDA – ALCUÉSCAR ETAPA 2: ALCUÉSCAR- CÁCERES.

VÍA DE LA PLATA.

ETAPA 1 : MÉRIDA – ALCUÉSCAR

ETAPA 2: ALCUÉSCAR- CÁCERES.

KMS.: 78.

 

 

 

 

La Vía de la plata era una calzada romana que en sus inicios unía Mérida y Astorga siendo este el camino clásico y que se alargó hacia el sur llegando a Sevilla y hacia el norte llegando a Xixón a través de la vía Carisa, formando así una ruta de aproximadamente 960 km fue una ruta de comunicación que unía el Sur de la península con el mar Cantábrico usada por las tropas romanas para avanzar hacia el norte y usada a lo largo de los siglos tanto por árabes como por cristianos.

Todo el trayecto está bien señalizado y lo único que tendremos que seguir son flechas amarillas y cubos de granitos, situados a lo largo del trayecto en cada punto en el que pudieran surgir dudas sobre la dirección a seguir.

Muestran una marca de color con el siguiente código:

ETAPA – MÉRIDA – ALCUÉSCAR – 36 KMS.

El inicio de esta etapa se encuentra cerca del acueducto de Los Milagros, cruzaremos por un puente romano el arroyo Albarregas y continuaremos de frente por la avenida Vía de la Plata, tras una sucesión de rotondas para salir de Mérida nos encontramos con el primer cartel que nos indica la dirección hasta el embalse de la Proserpina.

Continuamos por un camino de tierra y pasamos por debajo de la autovía A-5.

Tras rodar un poco por este camino y ver el estado del cielo decidimos salir a la N-630 y llegar por esta carretera con poco tráfico a Aljucén.

Seguimos por al nacional hasta pasar el río Aljucén llegando a una estación de servicio abandonada donde tomaremos un camino que sale a la derecha entrando en el Parque Natural de Cornalvo.

Por este parque recorreremos unos 8 km. sin ninguna pérdida pues está muy bien señalizado, entre dehesas de encinas y alcornoques, siendo también hábitat de la cigüeña negra, una de las aves más escasas de Europa occidental.

Encontrando algunos tramos con piedra suelta y leve pendiente que nos obliga a echar el pie a tierra y hacerlo caminando.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Salimos del parque y en un alto en un camino hacia la derecha está indicado el pueblo de Alcuéscar, si continuásemos de frente saldríamos a una carretera que hacia la derecha también nos llevará hasta Alcuéscar.

ETAPA-ALCUÉSCAR-CÁCERES- 38 KMS.

En Alcuéscar junto al albergue de peregrinos, al que llegaremos siguiendo las flechas amarillas, encontraremos de nuevo la vía de la plata.

Seguiremos avanzando por un camino de tierra durante aproximadamente 7 km. entre encinas, olivares y carrascas.

Llegamos a Casas de Don Antonio donde cruzando un pequeño puente romano nuestra ruta continúa por la izquierda.

Continuamos dirección N630 y tras pasar un Bar a las afueras del pueblo volveremos a encontrar el camino de tierra.

Ahora la vía de la plata coincide con la calzada romana y se hace un poco más duro al haber bastante piedra suelta. Antes de llegar a Aldea del Cano, siguiente población, veremos otro pequeño puente romano.

Tras pasar este puente y ver dos miliarios , cruzaremos la N630 para dejarla a nuestra derecha y en unos kilómetros llegaremos a un cruce en el que un evidente camino de tierra hacia la derecha nos llevaría a Aldea del Cano, si seguimos de frente continuaremos por el camino oficial.

Desde Aldea del Cano recorreremos 11 km para llegar a Valdesalor, tranquilo pueblo para reponer fuerzas.

Para salir de Valdesalor de nuevo cruzaremos la N-630 y pasado una estación de servicio abandonada cogeremos el camino que sale a la derecha. A los 2,5 km. nosotras decidimos coger el arcén de la nacional para subir el pequeño puerto de Las Camellas.

Decidimos terminar nuestra ruta hasta Cáceres por carretera debido a la amenaza de tormenta y fuerte viento.

Para el traslado de bicis de Cáceres a Mérida es importante llamar a la estación de tren, ya que, dependiendo de la época, si hay más de tres bicis por vagón es posible que no os dejen subir. Nosotras tuvimos suerte y al ser medio recorrido y haber poca gente no nos pusieron problemas.

Vuelven las colaboraciones; Sureste clásica de Peñalara.

Buenas noticias. Después de mucho, demasiado tiempo, tenemos colaborador nuevo, que además se estrena con una de las grandes del alpinismo guadarrameño: la Sureste clásica de Peñalara.

Con ustedes, Alex Sota, el panky montañero:

AYER EN PEÑALARA TUVIMOS LA GRAN SUERTE DE ENCONTRARNOS CON UNA DE LAS MEJORES CONDICIONES QUE RECUERDO EN GUADARRAMA PARA HACER CORREDORES!!!

VIERNES: Quedamos a las 23:30 de la noche para subir a sobar en Cotos y evitarnos el infierno mañanero que se desata cada fin de semana, de coches, huecos para aparcar, domingueros ensuciamontes, montañeros y un montón de fauna variada.

SÁBADO: Como es habitual en nosotros, nos levantamos tarde, pues después de una semana dura de trabajo como esclavos del sistema y acostarnos a las 2:00 de la madrugada, que menos que dormir 6 horitas.
A sabiendas que las 9:15 no es la mejor hora para hacer este tipo de actividades, y que el sol aparece pegando duro, hoy la suerte está de nuestro lado.


Nada más empezar y según nos vamos aproximando al corredor no podemos parar de sorprendernos de la calidad de la nieve que nos espera para hoy, aún haciendo cada vez más calor (maldita la hora que me puse mallas debajo de los pantalones y no eché en el macuto las vermudas y la camisa hawaiana) nos encontramos nieve dura en perfectas condiciones que será la tónica del día.
Como también es habitual en los PANKIS MONTAÑEROS nos confundimos de corredor y tras preguntar nos dirigimos por fin a la entrada del corredor Sureste de Peñalara (no siempre es mala la afluencia de tanta gente en estos días jejeje).


Subimos la primera parte del corredor que desemboca a una zona más alta donde salen diferentes variantes, después de preguntar a mi querido compañero cual se le antoja, optamos por la más empinada y picantona llamada Davo El Principiante Valiente jajaja, 55/60 grados de inclinación, después de apretar el culo y intentar descansar la menor veces posible (el ambiente y un buen ostion estaba presente) llegamos a una zona de rocas con un pequeño resalte con hielo, decidimos salir por la derecha por falta de cuerda, cacharros y no jugarnosla demasiado.


EH VOILÀ conseguimos salir de la canal y tan solo andar unos metros a la izquierda hacemos cumbre en Peñalara.


Nos despedimos con las obligadas cervezas en Venta Marcelino y cantandole una canción futbolera desde la furgoneta a un personaje con brazos cruzados y pose chungachula encargado de que nadie más disfrutará de sus trineos, SEGURATA DE LOS TRINEOS, SEGURATA DE LOS TRINEOS.. JAJAJA
SOMOS LOS PANKIS MONTAÑEROS Y EN LA MONTE NOS ENCONTRARAS!!!!

Runkamina 2017: Entre las Batuecas y las Hurdes.

-Agua de sierra y sombra de piedra-

Este año es nuestro tercer año en el Runkamina, y como notición, era el primero que salía de la Ribera del Duero, su lugar natural, para conocer otros lugares allende las tierras burgalesas. Por llegar, llegamos a rincones del antiguo Reino de León, dentro del parque natural de Las Batuecas-Sierra de Francia y bajamos hasta las Hurdes extremeñas, las de Buñuel y el Ciripolen.

Y lo mejor de todo, esta crónica es colaborativa, adivinad quienes hemos escrito cada cosa y tendrá el honor de llevar la bota de vino el año que viene.

PRIMER DÍA: JUEVES 13 DE ABRIL

Hablamos del primer día, pero nos olvidamos de la tarde anterior, cuando decidimos escapar del atascado Madrid (casi no lo conseguimos) y tras un periplo que parecía no acabar nunca entre las tierras de Salamanca y Cáceres, con la sierra de Candelario al fondo, dejamos el coche en Cabezo (Hurdes de Extremadura y final de la tercera etapa).

Allí, tras una frugal cena, nos acercamos hasta San Esteban de la Sierra, donde teníamos comida y cama gracias a la hospitalidad local.

La mañana del 13 salimos, animados tras un buen desayuno y disfrutando a la luz del día de la bonita arquitectura de la zona. Delante nuestra tenemos 15 kms. entre San Esteban y Villanueva del Conde. Este año, trazado más corto pero bastante más escarpado, y hoy nos tocaba etapa rompepiernas.

En la plaza del pueblo cogemos el sendero que nos había de llevar hacia el pueblo de Valero, por un camino vecinal recuperado y señalizado (aunque todo hay que decirlo, en estos días, junto a los tramos de PRs y GRs que utilizamos, cada ayuntamiento señalizaba a su manera en vez de unificar la señalética. Aún así, nos fue bastante sencillo).

Nada más salir nos llama la atención este cigueñal, para sacar agua de los pozos:

Y nos metemos en el sendero, que va gran parte del tiempo a media ladera y con cobertura vegetal: un bosque mediterráneo precioso, con con encinas, alcornoques, jara, brezo, roble (quercus pyrenaica)… una preciosidad, lástima que no se observe bien en las fotos.

Este tramo es sencillo, y además tenemos a la izquierda el río Quilamas, que baja limpísimo. Al rato tenemos el pueblo de Valero delante nuestro, con el pico Cervero (de 1465 msnm y techo de la sierra de Quilamas) marcando imponente.

Además, algunos disfrutan de los bancales hechos para poder cultivar, porque la pendiente es lo suyo.

Ah! Y aunque se políticamente incorrecto, hay unas plazas de toros rarísimas en esta zona en las que hay porterías de fútbol sala y todo. Vaya con la etnografía.

 Aquí hacemos una parada antes de afrontar, ya con el calor, una subida a la ladera que veis a la izquierda. Al comienzo pica, y luego nos vamos metiendo de nuevo entre arbolado.

 Este tramo es muy rompepiernas, y lo vamos disfrutando a la par que sufriendo, viendo lo adelantado que está todo por el calor, y aprovechando algunas bajadas a los arroyos que cruzamos para no pasarlo tan mal.

La zona de media montaña es preciosa, eso si. Es lo que tienen estas zonas, tan alejadas de todo. Soledad, tranquilidad, y el poder observar fauna y flora muy bien conservada.

Todo el esfuerzo tiene recompensa, y poco antes de comer llegamos a unos estanques donde podemos refrescarnos de lo lindo. No hay fotos porque desconocemos si para las leyes consuetudinarias de la zona los cuerpos desnudos están prohibidos y reciben algún castigo. Sea como sea, y estando es semana santa, mejor no forzar.

Después del baño, la comilona y la modorra, nos cuesta caminar, aunque tenemos muy cerca los pueblos de Garcibuey primero, y de Villanueva del Conde (por un sendero señalizado de una forma curios, pero efectiva) después, que es donde nos quedamos.

Este año la logística, al estar de forasteros, ha sido increíble: no solo nos consiguen sitio para dormir en las escuelas del pueblo, si no que además las mochilas, tiendas y cocina de campaña nos las lleva la infantería motorizada.

Aún así, va y me pongo malo para el resto del viaje, lo cual es una pena.

SEGUNDO DÍA:  VIERNES 14 DE ABRIL

Tras una noche de más descanso de unos que de otros, nos acercamos primero a la plaza del pueblo a saludar a esta olma que merece nuestro respeto:

De los poco ejemplares de Ulmus minor (el olmo negrillo de toda la vida) que quedan por la grafiosis, impresiona ver su altura, su grosor y el pensar en los siglos de conversaciones que se habrán tenido bajo sus ramas.

El destino final de la etapa de hoy es también el más conocido: La Alberca, turístico pueblo de la zona, conocido por su arquitectura tradicional y su fervor religioso. A mí lo del fervor, si no es el de la leche, como que me da igual, pero la arquitectura de aquí es increíble.

Eso si, todos los pueblos de esta zona tienen esa misma trama en las casas, a pesar de que turísticos solo sean unos pocos. En el resto podemos pasear tranquilos por sus calles, ambientadas de gente estos días de guardar.

Nos encaminamos primero al pueblo de Sequeros, con senda marcada, donde vamos a pasar por un bosque precioso de castaños. Estos no están injertados porque no los tienen para dar fruto, si no para madera…extraños estos asturianos del sur, la verdad.

Ya empezamos a tener de fondo las sierras de la Alberca y de Francia,

Y también en otra dirección las de Candelario y Béjar.

En esta etapa, también de 15 kms. y rompepiernas, vamos a pasar camino de San Martín del Castañar por un bosque relicto de roble carballo (Quercus robur). El más al sur de Europa, según parece ser.

Y una vez en San Martín, vamos a visitar su castillo, reconstruido como centro de interpretación del Espacio de la Biosfera que es esta zona.

Todo esto antes de visitar la iglesia, como no, y de buscar el río (con merendero) para el condumio y la inevitable siesta. Que ya son leguas andadas y hay que continuar, esta vez ya hacia la Alberca y de nuevo por sendero marcado, esta vez un PR.

 

Este tramo es un poco arisco al principio, aunque luego se sube a una especie de páramo con estas vistas tan bontias de la sierra de Candelario (en la que por cierto, no he estado jamás…)

Para mí, junto a los tramos de castaño y rebollo me parece lo más bonito del día, y eso que queremos canear para llegar pronto a La Alberca. Pasamos un cruce de caminos (literal, marcados los cuatro puntos por piedras) y nos hacemos un laaargo tramo final hasta una Alberca en semana santa a lo bestia. Así que nos quedamos sin ver el pueblo, oculto por el turismo de masa, y nos vamos al polideportivo que nos servirá de morada esta noche: eso significa fútbol y sopa de ajo. Aparte de vino y otra noche sin apenas dormir.

TERCER DÍA:  SÁBADO 15 DE ABRIL

Tras la magnífica noche pasada en vela, nos tocaba la etapa más dura de este año (y de mis años de runkaminante): íbamos a pasar de La Alberca a las Hurdes, en Cácereres, que eran tributarias de esta anterior localidad.

Del sur del Reyno de León a la Extremadura, de Las Batuecas a Las Hurdes.

Cogemos el PR “Camino de La Alberca- Las Batuecas”, que nos lleva en una ligera subida, por pinar de repoblación, hasta el puerto de “El Portillo”, a 1240 msnm. Desde aquí ya tenemos una visión de la divisoria bastante clara; también del sendero de bajada hacia el monasterio de san josé de Las Batuecas.

Una vez allí, tras un breve descanso y dejar a las heridas (el frío, el cansancio y los virus pasan factura), seguimos por el PR bordeando el monasterio, llaneando por un arroyo a horas cada vez más calurosas…y dirigiéndonos a los canchales, algo maravilloso para hacerlo al mediodía (no pain no gain, amigas).

Por la zona en la que hemos pasado, aparte de vegetación de ribera y encinar hemos visto unos tejos gigantes, además de acebos…y aun queda lo mejor.

¿Veis esos canchales? Pues más o menos hacia esa zona nos dirigimos, frontera entre dos tierras duras, pero bellas.

Y lo que nos encontramos antes de salir a la roca son unos roblones grandes grandes también, que nos dan sombra antes de la subida final.

Final por decir algo, ya que, aunque estamos muy muy cerca de la divisoria, el sendero caracolea haciéndonos sufrir. Eso sí, tenemos una última sorpresa: en algunos momentos nos sobrevuelan buitres negros, así que no podemos pedir más.

Cuando llegamos al collado, alomado y boscoso, el paisaje cambia: más monótono, menos abrupto, quizás más pobre.  Estamos en las Hurdes, y vamos a comenzar una vertiginosa bajada entre brezal camino de Cabezo, final de etapa y que además está en fiestas.

Llegamos tras una etapa larguísima (aunque en el libro de ruta no lo ponga así, calculamos más de 20 kms. y yo creo que unos 800 metros de desnivel positivo, algo desacostumbrado al caminante runkaminero). Eso si, para mí la etapa más bonita de estos años…que hubiera disfrutado si hubiera dormido algo.

CUARTO DÍA:  DOMINGO16 DE ABRIL

La cuarta y última etapa de este Runkamina Serrano nos llevaba río arriba por el valle más oriental de las Hurdes. Desde Cabezo, donde hicimos noche tras echar algún pasodoble en la verbena de sus fiestas, cogimos un sendero bien marcado conocido como la “Ruta de Alfonso XIII”.

Este PR, que nos conduciría hasta el final de nuestra marcha, recuerda la visita que el monarca hizo a la por entonces olvidada comarca jurdana en 1922. Retomamos senderos montañosos, siempre con piedras a nuestros pies, y con las vistas del valle y la sombra de los árboles sobre nuestras cabezas. Y así llegamos al pueblo de Ladrillar, al que la comitiva real de los años 20 había llegado por el camino que en la actualidad es la carretera.

El último tramo que llega hasta Riomalo de Arriba discurre junto al cauce del río, que nos permitió una vez más refrescar nuestros cuerpos. Y como colofón a la octava edición de este encuentro de caminantes inquietos nos esperaba una paella que saboreamos con la satisfacción del camino ya realizado.

La primavera en que reinó una anarquía demente en Madrid.

Volvemos a las colaboraciones después de mucho tiempo. Y volvemos a nuestro deporte favorito, el B-A-L-O-N-C-E-S-T-O, de la mano de Santi Escribano (@santiescribano).

En realidad le fusilamos, con permirso, un artículo escrito en Playground Magazine en el que nos habla como no del Estudiantes. Ese Estu del 92 que hizo soñar a mucha gente, que como todo en la vida tiene una historia detrás mucho más material que épica y que podéis leer a continuación (el artículo original con todas las fotos y vídeos lo podéis leer pinchando aquí):

“Lo mejor de los 80 fue el basket, todo lo demás fue un auténtico desastre”, rapeaba un nostálgico Tote King en su tema NBA. Pero… ¿y de los 90? Por supuesto: el basket también. Y no hace falta irse al otro lado del Atlántico.

Hablemos de cuando un equipo fundado en un colegio se coló entre los cuatro mejores de Europa pero, sobre todo, se convirtió en un fenómeno social. Hablemos del Estudiantes de 1992.

I- El zarpazo del oso a la historia de losers

Dicen que cuando John Pinone aterrizó en España por primera vez, con la temporada empezada en 1984, un joven Manolo Lama le auguró en la SER una corta carrera en España: “está gordo, fuera de forma”.

Cuando el Oso Pinone aterrizó en España por última vez, el pasado viernes, le esperaban en la rueda de prensa TVE, Movistar+, El Mundo, El País, COPE, Marca… algo nada habitual tratándose de la liga ACB. Su presencia era el gran reclamo del homenaje al Estudiantes del 92 que el club montó con motivo del 25º aniversario de la mejor temporada de su historia: campeones de Copa, en la Final Four, semifinalistas en ACB y un impacto social tan loco que hizo honor al nombre de su afición: la Demencia.

Lo que significó el Estudiantes del 92 cuesta explicarlo 25 años después. Es algo que pegaba tanto con aquel inicio de los 90 donde parecía caer un viejo régimen (la politizada y hortera caspa ochentera de la guerra fría y la transición); y llegaba la modernidad en forma de siglas variadas: AVE, JJOO, CEI en lugar de URSS, The battle of LA y la ONU mirando a otro lado ante las masacres fratricidas en lo que antes era Yugoslavia.

¿Por qué no iba a ser posible entonces que un equipo de baloncesto fundado en un colegio madrileño y que había vivido siempre a la sombra de sus poderosos vecinos del Real Madrid marcase la pauta? ¿Por qué no iba a partir la pana en las gradas un grupo de animación con nombre de enfermedad mental y que reivindicaba como suyas las luchas del ayatolá Jomeini y Juana la Loca?

Pinone, el Oso Pinoso, es el jugador más importante de la historia del Estu. Por estadísticas, palmarés, pero sobre todo por impacto. Es el tipo que cambió la mentalidad conformista de un equipo como Estudiantes que entendía que ser un “patio de colegio” significaba regodearse en la derrota y que las victorias fueran accidentes a disfrutar. Lo hizo un habitual en competiciones europeas, fases finales de ACB y que las victorias fueran una consecuencia. Un poco como lo que ha hecho el Cholo como entrenador del Atleti. Complejos fuera. Y algo de pasta, claro.

II- Y la moda es el negro y el amarillo

Por eso, el pasado fin de semana, el WiZink Center de Madrid (aka Palacio de los Deportes de la Comunidad) se llenó de camisetas negras con la publicidad amarilla de Caja Postal para recibir a Pinone, Azofra, Pedro Rodríguez y demás integrantes de la plantilla del 92 en el partido que enfrentaba a Movistar Estudiantes con el Baskonia.

Camisetas negras que, cuando dos días antes se sacaron a la venta en plan edición retro limitada para coleccionistas, supusieron el récord de venta en un solo día en la tienda oficial del Estudiantes. En la época ya fue una camiseta superventas. Era de esos colores por el patrocinador: la Caja Postal de Ahorros, caja de titularidad pública que ya no existe. Ahora es una porción del gigante privado BBVA.

Que el Estu le comiera la tostada al Real Madrid –y de forma paralela este proceso sucediera en Catalunya con el Joventut subiéndose a las barbas del Barça- para muchos era una especie de revolución contracultural en el deporte. Ambos, Estu y Penya, compartían un modelo similar, una fórmula mágica que se repite como un mantra, tan fácil de decir como difícil de lograr: “dos buenos americanos y canteranos con talento”.

La cara B no se suele ver, claro. Ni la Caja Postal ni Montigalà -propiedad de Banesto- eran ONGs que ponían su letrerito en la camiseta por dos duros, sino patrocinadores a la vieja usanza que soltaban la plata sin miedo al ridículo. Jofresa en la Penya y Herreros en el Estu cobraban más que alguna plantilla ACB actual entera.

Pero no me voy a poner cenizo, que esto iba de ver qué maravilloso era todo antes y no de hacer como uno de los temas que lo partía en las radios de entonces, el Cómo hemos cambiado de Presuntos Implicados. Mejor tendamos al Smells like teen spirit, a la inocencia juvenil de una peña que en muchísimos casos ahora son cincuentones oficinistas votantes de Ciudadanos y entonces se enfundaban sin miedo al ridículo en chilabas y turbantes proclamando “Alcobendas marroquí y una mierda pal Madrid”.

III- La leyenda que no quiere serlo

Ante este arranque de nostalgia colectiva, el propio Pinoso fue muy crítico. “ No entiendo cómo siguen coreando mi nombre. Hace tantos años, han pasado tantos jugadores… Yo tengo una máxima: las cosas terminan y no me gusta mirar para atrás sino hacia delante” nos dijo a la prensa. “Es un honor que no me olviden, pero debéis vivir el momento y mirar al futuro”.

El mito que no quiere ser mito. La leyenda que reniega de su condición.

“Es que eres una leyenda, John”, le dijo el periodista de Movistar+ Jose Ajero en una grabación de esa maratoniana jornada de entrevistas para ganarse su complicidad.

“Porque tú me ves así. Soy normal y ahora estoy hasta la punta de…” respondió con un particular “zarpazo del oso” dialéctico.

Dicho y hecho: última entrevista del día y por fin en inglés. El resto de la mañana había atendido a los medios, armado de paciencia -la madre de la ciencia-, en su inconfundible castellano con acento de Connecticut. Allí es donde Pinoso, el tío que cambió la historia del Estudiantes, vive actualmente junto a su mujer y tiene una vida que suena poco a mito y más a la del estadounidense medio: asesor financiero y entrenador de un equipo de instituto.

“Los jefes son muy futboleros, siguen poco el basket. Pero cuando les he dicho que traíamos a Pinone no han dudado. Es más conocido que la inmensa mayoría de jugadores actuales. Y de los 80 y 90, sin duda. ¿Qué jugador del Real Madrid de principios de esos años podrías decir?” razona Ajero.

Pero si lo de Pinone es para flipar, el impacto social que supuso la afición de Estudiantes, la Demencia, es un sinsentido.

IV- ¿Te comprarías la hamburguesa Demencia?

El fenómeno ya venía de antes, de los años 80. La Demencia, básicamente, era una coña marinera surgida en el instituto Ramiro de Maeztu que usaba los partidos de su equipo, el Estudiantes, para hacer el ganso.

Ya en los años 80 llamaba la atención de los rivales y los medios, en el vetusto pabellón Antonio Magariños, por su particular humor. Por pura provocación ochentera asumieron como propio el discurso de los ayatolás: “Reagan es un carca, Breznev un invasor, y a todas luces salta que Jomeini es el mejor”. Pero, entre tanta provocación cuasi adolescente, una seña de identidad irrenunciable: “la Demencia anima sin violencia”.

Sin violencia física, que la verbal se practicaba y en estos tiempos de Flanderismo meapilas supondría escándalos mayúsculos e incluso alguna pena por terrorismo. “Con la espada de Alá cortaremos la mano de Elías”, se podía leer en el partido culmen de aquella temporada 1991-92, la eliminatoria contra el Maccabi de Tel Aviv israelí que se decidió con un oportuno resbalón de su estrella, Dorom Jamchi, en la última jugada.

La macarra referencia a “la mano de Elías”, nombre del pabellón del para nada apolítico ni aconfesional conjunto de Tel Aviv, hoy en día supondría un conflicto diplomático. Entonces la prensa rió la gracia.

¿Por qué?

Muy sencillo: a principios de los 90 el fenómeno ultra en los campos de fútbol españoles vivía sus particulares años de plomo. Las muertes de Frédéric Rouquier o Guillermo Alfonso Lázaro eran la punta del iceberg de la violencia en el deporte. Y como contrapeso a eso, encontrábamos a unos deslenguados chavales de instituto vestidos de moros que daban colorido a la grada. ¿Que mosqueaban al árbitro diciéndole ‘usted tiene el SIDA’ cuando era una lacra que no sabíamos cómo detener? Bueno, al menos no le estaban tirando bengalas.

Esto generó un fuerte apoyo institucional al modelo Demencia. Acompañado de los éxitos deportivos del equipo, aquello fue un fenómeno social en toda regla que nos dejó algunos momentos tan surrealistas como… puramente noventeros.

Un grupo de chavales con chilabas y politos pijos recibiendo el premio 7 estrellas del deporte de la Comunidad de Madrid. La entrega del premio Infantas de España. Los Inhumanos anunciando a bombo y platillo la grabación de un single con la colaboración de la Demencia. Conflictos legales sobre quién tenía registrada la marca “Demencia” tras mostrar interés Burger King en hacer una hamburguesa con su nombre

La Demencia sigue existiendo, claro. No es una peña al uso, ni mucho menos un grupo ultra. Y tiene mérito. Ahora que el Estudiantes ve como un éxito casi inalcanzable entrar en playoff y que a la policía del pensamiento amparada en la ley del deporte ya no le hacen gracia las ironías sobre el fundamentalismo islámico ir a la grada a animar es un acto de fe y no una moda como fue en aquellos primeros 90.

Y esos jóvenes que cuando Pinone colgó las botas estaban pensando si nacer o no, colgaron una pancarta en el homenaje del pasado domingo a aquellos héroes del 92 que resume muy bien el tema: “25 años de resaca”.

fotos cogidas de la publicación original, cedidas por el Estu.

 

 

Diamond Hill, subida a una colina en Connemara (Irlanda).

Tras un tiempo sin colaboraciones, una nueva ruta de senderismo, con fácil ascensión, de unos de nuestros lugares favoritos para caminar: Irlanda.

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DIAMOND HILL – CONNEMARA NATIONAL PARK (10/09/2016)

Éire me recibió en Septiembre como era de esperar con lluvia, viento y ese cielo gris que me saco una sonrisa nada más aterrizar dejando atrás un Madrid asfixiante, además de tener la suerte de coincidir con la celebración del centenario del Levantamiento de Pascua (Éirí Amach na Cásca) y poder disfrutar de exposiciones y numerosos actos que se celebraban en Dublín.

Tras unos días en la capital y ya con ganas de descubrir esos paisajes salvajes y valles solitarios me dirigí a la costa Oeste donde se encuentra el Parque Nacional de Connemara (Chonamara – descendientes del mar), 2.957 Ha pertenecientes a la zona occidental del condado de Galway y parte del sur del condado de Mayo. En el corazón del parque se encuentran los montes Maumturk (Na Sléibhte Mhám Toirc) y los más conocidos Twelve Bens (Na Beanna Beola) con el Benbaun (Binn Bhán) que con 729msnm es el más alto de estos picos de cuarcita, ruta que dejé pendiente para otra ocasión.

La ruta comienza en el pequeño pueblo de Letterfrack (Leitir Fraic) fundado a mediados del S.XIX por cuáqueros, bella villa con gente amable y tranquila.

El Diamond Hill (Binn Ghuaire) con sus escasos, pero llamativos, 442msnm nos recibe nada más llegar .

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El ascenso al Diamond Hill (Binn Ghuaire) es una ruta sencilla y bien señalizada que comienza en centro de visitantes en el que podemos encontrar información de la flora, la fauna y geología, además de estudiar los mapas y varias guías de rutas por el parque. 2

Se pueden realizar varias rutas, la que sube al Diamond Hill y marcada en rojo nos llevará unas 3 horas y nos regalará unas preciosas vistas.

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Todas las rutas comienzan justo detrás del centro de visitantes, al ser un camino tan marcado y cuyo único riesgo con el que nos podríamos topar sería el fuerte viento , muy habitual en la zona, a mi me dio tregua ese día, podemos pasear disfrutando de las preciosas vistas.

Nos encontraremos con varias pasarelas de madera para salvar el barro, caminos de gravilla y hasta con escalones de piedra para facilitar las subida casi hasta la cumbre, para mí esta intervención humana en la montaña le restaba un poco de belleza.

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Tras una hora y media aproximadamente de camino llegamos a la cima donde podemos disfrutar de unas vistas impresionantes de gran parte del condado.

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Desde el monte Tully al que intente subir al día siguiente y el viento me lo impidió.

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El lago y la Abadía Kylemore, mansión neogótica del S.XIX:

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Y los Twelve Bens…

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Para el descenso recomiendo hacerlo rodeando el Diamond Hill para poder disfrutar de todas sus vertientes

Si seguimos con ganas y tiempo podemos terminar de realizar los otros dos paseos y observar las turberas , el brezo junto con numerosas aves y el poni de Connemara, que se encuentran al lado del centro de visitantes.

Una ruta que te hace volver con esa sensación de tranquilidad que solo nos regala el silencio de la montaña, y que sin duda repetiré.

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El olvidado Peter Norman

No le hemos dado demasiada cancha a la sección de personajes históricos. Suerte que un amigo nos ha hecho un favor y presenta esta reseña a todo un ejemplo de dignidad: Peter Norman, “el tercero” de la tremenda estampa del Black Power en los JJOO de México´68.

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Desde que en este año, esta imagen de una mujer levantando el puño en señal de protesta frente a un grupo de manifestantes neonazis se convirtiese en viral otras muchas imágenes de protesta en favor de los derechos humanos nos han venido a todos a la mente.

Una de ellas puede que haya sido la imagen protagonizada por los atletas americanos en las olimpiadas de México en 1968.

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Todos recordamos perfectamente la imagen de Tommie Smith y Jonh Carlos, primer y tercer clasificados respectivamente en la carrera de 200 metros lisos, haciendo el saludo del black power en defensa de los derechos humanos y en protesta de la opresión ejercida por los estados unidos contra las libertades del pueblo negro.

Quizás todos conocemos perfectamente la historia de estos dos atletas y su protesta, pero en el pódium podemos ver al segundo clasificado, Peter Norman, siendo el atleta más olvidado en esta historia pero, ¿Quién es en realidad Peter Norman? ¿De algún modo forma parte en la historia de esta foto? Probablemente, los amantes del atletismo, tendrán respuestas a estas preguntas.

Para el resto de personas desvelamos las respuestas.

Peter norman fue un atleta australiano, quedó el segundo clasificado en la carrera de 200 metros lisos en las olimpiadas de México, con un tiempo de 20.06 segundos (récord de Australia aún vigente en la distancia).

Según cuentan Tommie Smith y Jonh Carlos, antes de subir al pódium, por respeto, le contaron el tipo de protesta que iban a llevar a cabo, a lo que el contestó que era una protesta totalmente justificada, pues no debería haber personas designadas a la parte de detrás del autobús o ubicadas en mesas diferentes en los restaurantes solo por el color de su piel; y como apoyo a su protesta decidió colocarse una chapa en la solapa del chándal del Proyecto Olímpico para los Derechos Humanos (OPHR).

También fue él quien sugirió a Smith que le prestase un guante a Carlos, ya que este se dejó los suyos en la villa olímpica, por eso, si nos fijamos en la imagen, podemos ver como un atleta levanta el puño derecho y el otro el izquierdo.

Al bajar del pódium fue entrevistado por la prensa de su país y preguntado por qué apoyó la protesta de Smith y de Carlos a lo que le contestó que él creía en los derechos humanos y no veía justo, por ejemplo la desigualdad que sufrían los aborígenes en su país al no poder censarse para poder votar u otras desigualdades sufridas por el pueblo aborigen.

Tras estas declaraciones , la prensa de su país le condenaría al más profundo de los olvidos y en lo deportivo siguió compitiendo a nivel profesional, llegando a conseguir tiempos clasificatorios para las olimpiadas de Múnich de 1972, pero la federación australiana le negaría competir pese a tener el segundo mejor tiempo, al igual que para el campeonato del mundo.

Desde su protesta, la federación no le permitió competir a nivel internacional hecho que no le impidió seguir corriendo hasta que en 1985 sufre una lesión en el talón de Aquiles, hecho que le lleva a tener una gran depresión.

En los juegos olímpicos de Sídney de 2000 nuevamente su federación le prohíbe participar en la comitiva, pero EEUU le invitaría a participar cuando se enteraron que hasta su propio país no le dejaba hacerlo.

Finalmente, Peter Norman moriría a la edad de 64 años en el año 2006 a causa de un paro cardiaco.

Tommie Smith y Jonh Carlos irían al funeral de Peter Norman para elogiarle y portar su féretro. Mientras, de marcha fúnebre se podía escuchar la banda sonora de Carros de fuego.

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Élite o popular.

Volvemos con las colaboraciones; un buen amigo, corredor popular (esto del runner es un anglicismo innecesario), amigo de hace años y conocedor de cerca del mundo del atletismo popular, algo que yo desconozco casi por completo.

DSC_0110Corredor de élite es aquel corredor profesional con tiempos inferiores a los establecidos, por ejemplo un corredor de maratón, para ser considerado un corredor de élite debe tener un tiempo inferior a 2h13´. A partir de ahí el resto son considerados populares.

Dicho esto el que os habla, nunca llegará a ser corredor de élite, algo que no me importa demasiado porque al ser corredor popular en muchas carreras puedo disfrutar de la compañía de amigos sin importar el tiempo o marca conseguida y simplemente disfrutar de la compañía y llegar a la meta todos unidos sin importar el puesto, si llega uno antes o después.

carrera-nocturna-pinto-2014Pero tampoco os voy a mentir, en algunos momentos me siento, sin serlo, me siento como un auténtico corredor de élite pues aunque vaya a carreras a disfrutar con los amigos  en otras voy a ganar y cuando digo ganar no me refiero a quedar primero sino, a ganarme a mí mismo y cumplir el objetivo marcado ( en algunas ocasiones puede ser un tiempo, distancia… pero siempre dentro de mis posibilidades ) para cumplir estos objetivos hay que empezar a entrenar 3 o 4 meses antes de la carrera, y cuando digo entrenar no me refiero a salir a correr media horita, me refiero a que si rodajes cortos, que si rodajes largos, las series, los extensivos, el farlek,las cuestas uffff…claro, y encima te dicen que tienes que tienes que fortalecer, que si sentadillas, que si flexiones, el peso muerto, zancadas etc.

Pero claro, también te dicen que tienes que tener algo de potencia y que debería hacer ejercicios de polimetría o algo así, vamos que salte a un banco, que salte un bordillo, que salte de puntillas, y aún me dicen que no tengo que descuidar mi técnica de carrera, que si skipping, alto, bajo, trasero,ruso,en fin, pero todavía no queda la cosa que cuidar el core, vamos, que las abdominales de toda la vida, lo que llaman las planchas, etc.

Y todavía hay alguno que dice si no hago entrenamiento cruzado, montar en bici, nadar, yo a estos les suelo contestar que si no vale lo de currar 8 horas cargando piezas, subiendo y bajando tarimas y ya para acabar me hablan del entrenamiento invisible, aquel que no se ve, vamos que en vez de coger el ascensor que suba escaleras y aunque no lo note, es importante el descanso y dormir mis 8 horas, de esto me acuerdo más cuando mi hijo pequeño se pone a llorar a las 3 de la mañana, o cuando los otros 2 me despiertan a las 7 de la mañana de un sábado diciéndome que ya es de día, pero en fin, después de todos estos entrenamientos y ejercicios varios y de mi jornada de trabajo y mis compromisos familiares , si logro conseguir mi objetivo, sea cual sea, ¿cómo no me voy a sentir un auténtico corredor de elite? (aunque sea solo moralmente).

Pero bueno, todo esto merece la pena por sentir las sensaciones, nervios en los momentos previos a esa carrera que llevas preparando 3 o 4 meses y sin hablar de la sensaciones que se sienten al llegar a la meta con el objetivo cumplido, da igual si he hecho un tiempo más o menos que otra persona, lo importante es que he hecho el tiempo o distancia que me propuse, por eso aunque no haya llegado, por eso aunque no he llegado el primero, al entrar en meta siempre levantare los brazos en señal de victoria porque para mi, he ganado mi carrera.

VÍA FERRATA BAUMES CORCADES EN CENTELLES, COMARCA DE OSONA (BARCELONA)

Con muchas ganas partimos desde el parque Natural del Montseny y nos dirigimos a Centelles donde fuimos a hacer, con guía eso sí, la vía ferrata de Baumes Corcades.

Para mí no era la primera ferrata que hacía, pero sí de la más entretenida y bonita, para mi compañero de aventura sí, y creo que no será la última, eso seguro. Uno de los motivos para elegir esta ferrata fue por su puente Nepalí, con 68 Metros de longitud, el más largo de Europa en esta modalidad.

La vía sube en unas 4 horas con un tramo total de 4,5 km y un desnivel de 330 m a el turó del Puigsagordi (972 m), aunque nosotrxs no completamos todo el trayecto.

Para acceder a ella, una vez en Centelles tenemos que localizar el camping Puigsagordi en la carretera de Banyeres, dejar el camping a nuestra derecha y una vez pasado la casa de colonias Mas Banyeres, cogeremos un camino de tierra a la izquierda que nos lleva hasta un cartel indicativo de la vía. A partir de aquí tendremos un tramo de unos 45 minutos de aproximación al inicio de la vía.

La vía ferrata está indicada con puntos rojos y el camino con puntos amarillos.

Material necesario:

* Botas de montaña (asegurarse de que no resbalan algunos pasos son complicados si no se lleva buen calzado).

* Guantes tipo ciclista, necesario para no acabar con las manos destrozadas de agarrarnos a las grapas.

* Casco.

* Disipador.

* Arnés.

* Mosquetón de seguridad.

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El primer tramo comienza con 3 ascensiones verticales que no presentan mucha dificultad y que nos ayudan a familiarizarnos con las grapas y con el manejo de los mosquetones. Al final de la primera pared ya podemos observar unas bonitas vistas del Montseny y Centelles.

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En el siguiente tramo nos encontraremos con el puente Nepalí. Llegados a este punto tenemos dos opciones, pasar por la vía fácil debajo del puente a través de las grapas o pasar por el puente, ninguno de los que íbamos lo dudamos y nos lanzamos a pasar por el puente, no sin cierto respeto ya que nos comenta la guía que éste se moverá más de lo normal, tanto por el calor, que hace que los cables estén más flojos, como por la cantidad de gente que lo realiza, debido a la época en la que estamos.

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Para llegar al Nepalí hay que realizar varios tramos aéreos y deportivos que ya sí requieren un poco más de atención y cuidado, pero muy divertidos.

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El puente consta de tres cables gruesos nosotros iremos enganchados con un mosquetón al de arriba y con el otro al del medio y agarrados con las manos al de arriba vamos andando despacito, esto lo digo como consejo, ya que cuanto más rápido más se mueve, y aseguro que da bastante miedo sobre todo cuando estás a mitad de camino y el movimiento es considerable. El puente se tarda en cruzar unos 15- 20 minutos tras los cuales puedes suspirar y soltar la tensión y por supuesto disfrutar también.

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Tras este paso continuaremos hasta una bajada que se une con el camino que pasa por debajo del puente, a partir de aquí tenemos por delante un recorrido en horizontal que va flanqueando la montaña en un tramo cómodo.

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Una vez más se llega a una bifurcación, por debajo un tramo difícil hacia el tramo de la Tosquera, por arriba el tramo más fácil y que es el que nosotros tomamos. En cualquier caso los tramos se vuelven a unir para realizar el último trayecto que es el ascenso al Puigsagordi.

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Nuestra guía nos comentó que este tramo es bastante más exigente y difícil y decidimos en este punto no subir y descender por una senda bien marcada con puntos amarillos y por la carretera llegando en unos 40 minutos a los coches.

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El Almanzor (2592 msnm) y la Galana ( 2563 msnm) desde la plataforma.

Aunque me hubiera gustado hacer la crónica a mí, ya que el Almanzor era uno de mis objetivos de esta primavera-verano pasada, me quedé sin hacerlo, y a cambio os dejo la crónica de un compañero que espero os ponga los dientes tan largos como a mí:

Tras diversas discusiones con mi pareja sobre ir solo a la montaña, (este es otro debate que puede resultar bastante interesante, pero que se puede hablar en otro momento) había planificado la ruta en Gredos de ascensión al Almanzor y la Galana; pues bien llegó el día.

Suena el despertador a las 6:30, había dejado todo preparado, solo rellenar la bolsa de agua y vestirse y salir, no sin antes pasar por la panadería y la gasolinera por lo que salgo a las 7: 00 aproximadamente y no llego hasta las 9:00 a Hoyos del Espino; aparco en coche en la plataforma de Gredos  son 2,50 por vehículo.

Salgo sobre las 10 al final entre cambiarme de ropa y comer algo. Hay bastantes personas que se animan a realizar el camino que lleva a la laguna grande de Gredos, donde se encuentra el refugio Elola; es un camino pedregoso pero muy bien acondicionado para no salirse del trazado, Gredos es parque regional, y se va subiendo poco a poco hasta un collado, a partir del cual será todo bajada hasta la laguna, aquí voy adelantando a gente todo el rato. 2horas.

Es en este momento donde desaparecen los caminos, solo hitos que llevan al pico; por una confusión me desvié en no sé qué punto hacia la portilla de la Bermeja por lo que tuve que inventar un camino hasta acceder a la portilla del Crampón, paso clásico de ascensión al Almanzor. Que  que es una portilla? Pues debe de ser como se conoce a estas tierras a subidas  de las que pican por desnivel y continuidad. En esta subida sigo pasando gente  según avanzo. La portilla es un cuello de botella, donde la parte ancha está en la base, en la parte superior se estrecha. Aquí se accede a lo alto de la montaña  donde me pongo el cortavientos  ya que el viento nos da por la cara sur. Para acceder a la cima queda todavía unos pasos de trepada  que no tienen muy buena pinta, para ascender  y para descender. Accedo al punto geodésico, el cual nos ofrece unas vistas maravillosas de todo Gredos, a lo lejos se observa Guadarrama, está lleno de excursionistas por lo que me hago la foto y sigo el camino.  3 horas.

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Aunque no venga en el mapa hay un camino de hitos que van del Almanzor  al La Galana, por la parte baja del cuchillar de roca que ofrece la cadena montañosa del cuchillar de Ballesteros; es un camino bastante bueno en el que no se pierde mucho desnivel y se accede a la Galana. Aquí hay que tener cuidado ya que el camino sigue hacia los riscos del gutre, por lo que hay que hay que desandar  lo andado y descender un  poco al paso que baja a las  cinco lagunas, pero se asciende  la cima trepando un poco, la ascensión es mas fácil pero los pasos son aéreos y sopla mucho el viento.

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El descenso a la laguna se hace por la hoya del Ameal y el canal de los geógrafos, la bajada es bastante técnica y con mucho desnivel. Se ve que en otro tiempo es el paso natural del agua ya que se observa el paso del agua en la erosion de las rocas.

Desde el camino del refugio el camino es igual pero inverso al comentado anteriormente.

Tiempo total 7 horas (tramos corriendo).

Cartografia  sierra de gredos editorial alpina E-25.

Material nada en especial; había gente que llevaba bastones y casco. Yo en mallas cortas y zapatillas de trail con camiseta transpirable y cortavientos fino para lluvia y viento.

Cosas que aprendes en Gredos,

1.       solo hay un par de caminos de buen trazado lo demás son solo sendas de hitos  que pueden superar desniveles bastante grandes.

2.       Si te quejas de las rocas  y los canchales de Guadarrama, no vayas a gredos, aquí son tamaño XXL.

3.       Es espectacular las vistas a si como la flora y la fauna, se pueden observar cabras montesas.