Subida al Urbión (2229 msnm) desde la Laguna Negra.

Mucho tiempo sin actualizar el blog, y es que las obligaciones de la vida no nos dejaban salir a la montaña.

Pero este fin de semana, y por sorpresa, nos vamos a ir al Sistema Ibérico (que yo desconocía por completo) y tras un primer día conociendo el Parque Natural del cañón del río Lobos desde la parte soriana, vamos a descansar para encarar el domingo bien temprano la ascensión a una de las cumbres más señaladas de esta zona, el Urbión.

Vamos a dejar el coche en el aparcamiento de la Laguna Negra, cuyo pueblo más cercano es Vinuesa (hay otras vías para subir, la más conocida es desde el pueblo de Duruelo).

El trayecto hasta llegar ya es una pasada, las hayas luchas con el pinus sylvestris por el espacio, esto promete.

Como hemos madrugado, el aparcamiento está casi vacío, lo que nos permite comenzar en soledad, alcanzando la laguna Negra tras un tramo de carretera de kilómetro y medio.

Esta impresionante laguna de origen glaciar no está bastante bien explicada en varios paneles informativos; además podemos ver en la lejanía alguno de los dosmiles de la zona (el Zorraquín, a la derecha de la foto), junto a manchas de roble o de abedul.

Seguimos, a nuestra izquierda tras acabar la zona adaptada tenemos la primera subida de importancia del día, siempre señalizada con las marcas del GR-86.

La subida es asequible aunque en algún momento haya que poner las manos y eso si, la salida es espectacular, con las vistas desde arriba de la Laguna Negra.

Tras un breve paso entre arboleda se nos abren unas camperas magníficas, desde donde además podemos ver la nieve que aún queda a 1 de julio:

No paramos de pensar en el ambiente pirenaico que tiene toda esta zona. Desde aquí podemos seguir bien el GR, bien otra senda muy clara y balizada. Debemos pasar zonas semiencharcadas donde oímos algún croar de ranas, así que habrá que ir con cuidado (para no mojarnos y para respetar la fauna del humedal).

Al reencontrarnos los dos senderos debemos de seguir una pequeña subida, pero es verdad que no hay pérdida a pesar de que la niebla acecha en las cumbres y nos da en que pensar.

Nos estamos acercando a la zona de la Laguna Larga, donde paramos a descansar y donde nos alcanza el primer montañero del día (luego vimos muchos más. Por cierto, nos gustó mucho el ambiente que reinaba entre la gente que nos fuimos cruzando por el camino).

Vemos que la niebla, pegañosa, parece que no va a marchar de las cumbres, así que pensamos en ir valorando si se cierra o no el día mientras avanzamos.

Nos vamos acercando a la cresta previa a la doble cumbre. Tendremos que rodear solo uno de los neveros, en un ambiente primaveral de viento  y niebla que le da un toque que a mí personalmente me encanta pero que evita que veamos nada de nada, excepto el reguero de montañeros que suben desde las otras vías.

Tras pasar por una curiosa cruz cerca de la cima y meternos en las previas a las cumbres, pasamos primero por la secundaria antes de alcanzar la principal, en la que estamos solo lo justo para alcanzarla en la última trepada y bajar.

Bajamos al enlace con el camino que proviene de Duruelo y tras una bajada de unos centenares de metros llegamos al nacimiento del Duero.

La verdad, impresiona que uno de los ríos más importantes de la Península Ibérica salga de un pequeño chorro entre rocas. Además, de una de las provincias más olvidadas del país, Soria, a la que sin duda volveremos.

Y volver lo hacemos también al coche, despidiéndonos de hayas y pinos hasta la próxima vez.

Una ruta muy sencilla, pero espectacular en lo visual, ideal para nuestra vuelta a la montaña vaya. Volveremos en invierno a ver que tal.