Al Morezón de Gredos por canales y variantes.

La Directa al Morezón, que estaba sin formar y la Mina, que intentamos el comienzo. A partir de ahí, la aventura. Fotografía extraída de LosK2delasKumbres.

La idea, en este invierno tan pobre, era acercarse a Gredos y subir al Morezón por la Directa.

En la práctica, nos metimos en una buena aventura y me es difícil explicar la subida, aunque lo voy a intentar:

Nos plantamos en la Plataforma de Gredos un buen viernes por la noche con la intención de madrugar y poder pillar la nieve en buena estado.

Tras un buen desayuno comenzamos a caminar, ya en esta primavera recién comenzada, y sin haber pisado esta zona en todo el invierno.

Las noticias que teníamos era que la nieve era escasa pero estaba en buen estado. Tras pasar la zona de Los Barrerones (foto de arriba) llegamos a la laguna, que comienza su deshielo.

Bordeamos la laguna por su izquierda, en dirección al refugio, para ver como están los corredores y nos llevamos la primera decepción; la Directa al Morezón no existe, así que continuamos a ver como pinta lo demás.

Tras charlar con otro grupo de montañeros y descartar otras opciones, nos decidimos por intentar el canal de la Mina a pesar del evidente resalte de piedra y hielo que no sabemos si nos dejará avanzar.

Efectivamente, el no llevar material para asegurar nos hace imposible pasar:

Buscamos primero una salida a la derecha, en roca, que tampoco nos es posible y después una de nieve que sí que podemos pasar.

La nieve está en buen estado, aunque escasa, y vamos progresando a ratos siguiendo huella, a veces intuición, en un terreno mixto.

Seguimos progresando en este terreno, y más o menos (no tengo nada claro muy bien cómo hicimos) salimos a lo que debe ser una de las variantes finales de la Mina; una canal muy amplio que da a la línea de cumbres y que nos deja el Morezón justo a nuestra izquierda.

Y de ahí a coronar, avisar que todo va bien y bajar por la vía normal muy rápidamente a tomar algo en el bar de la Plataforma, quitarnos las ropas sudadas y volver a casita a descansar.

A ver si con suerte la próxima sabemos donde subimos jeje.

 

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Almanzor (2591 msnm) desde Laguna Grande de Gredos.

Por fin puedo decir que hemos subido al Almanzor; a la segunda, aunque parezca una eternidad el tiempo pasado desde la anterior intentona.

Lo vamos a hacer por la ruta normal, saliendo de la Plataforma un sábado por la tarde, de tormenta, para llegar a dormir al refugio antes del anochecer.

Casi lo descartamos, porque comenzamos a caminar con la tormenta pisándonos los talones, entrando por la zona de Galayos, y antes de llegar a Barrerones empieza a caer agua y algo de granizo entre el sonido de los truenos.

Por suerte, al llegar al asomarnos al Circo de Gredos vemos que está todo más calmado y decidimos seguir, sin quitarnos una lluvia fina que casi agradecemos tras el susto pasado.

A la mañana siguiente, y tras una noche de muy poco descanso, cogemos el camino habitual al Almanzor.

El día ha aclarado y parece que nos va a aguantar, así que vamos sorteando los bloques de granito en busca de la Portilla Bermeja y (este año si), el nevero de Hoya Antón, que está aguantando como un jabato  gracias a las nieves de esta última temporada.

Vamos subiendo con calma, con poca gente en el ascenso, aunque luego veremos a bastante personal subiendo (bastante tarde, con escaso material) en nuestra bajada.

Nos encaminamos rápido hacia la Portilla del Crampón donde siempre se disfruta…si no hay terreno mixto como el noviembre pasado.

Tras pasar la portilla y asomarnos a la otra vertiente a saludar al Cuerno del Almanzor, seguimos hasta encaramarnos a las últimas trepadas.

Tras esto, la cumbre, en la que tenemos la gran suerte de poder estar solas un rato de descender, más felices que las lombrices.

Y de volver a casa sin pillar nada de la tormenta que se avecinaba de nuevo, cosas del buen madrugar en la montaña, claro.

El Morezón (2389 msnm) desde la Plataforma de Gredos.

Ahora si que si, despedimos esta temporada tras uno de los inviernos más (extraños, largos, “inviernos”) bonitos de estos últimos años.

Teníamos pendiente subir el Morezón, hacerlo desde la Plataforma para ver el circo de Gredos en todo su esplendor. Hemos tenido que esperar hasta mayo, pero aquí está:

Salimos bien pronto, tras un madrugón considerable, a ver si pillamos la nieve en buen estado.

Cogemos el camino empedrado en subida, que debemos seguir durante el primer kilómetro, y que está limpio de nieve. Tras este tramo, y al llegar al pluviómetro, dejamos el PR que va hacia la Laguna Grande y giramos a la izquierda.

Enseguida pisamos nieve, y bastante decente, así que ponemos los crampones y seguimos la evidente huella, a la gente y la vista recta hacia el camino del Morezón.

Ya en la cuerda del refugio del rey, vamos a aprovechar la pendiente que nos ofrece una cumbre si nombre, marcada a 2128 msnm, para practicar un poco antes de enlazar de nuevo con el camino general.

Tenemos la suerte de que es un día magnífico;  ni una sola nube y bastante, mucha nieve para las fechas que tenemos.

Continuando  por la cuerda, dejamos a nuestra izquierda el Cerro de la Cagarruta (2299 msnm), por el que pasaré después. Seguimos a los esquiadores y nos plantamos en la base que va hacia los Altos del Morezón y el propio Morezón, cogiendo las palas finales, muy bonitas y entretenidas.

El entorno que se nos abre es indescriptible, y más para mí, que nunca había estado aquí.

Toda la maravilla del Circo de Gredos.

Y en muy poco, la transitada cumbre.

Como para no estar contentas: el Almanzor, la Galana, el Casquerazo, la laguna helada con el refugio al fondo…

Y al sur los Galayos, con La Mira a la que no consigo reconocer.

Hacemos un descenso rápido en dirección a la zona del Pico de Navasomera y los Riscos del Fraile a comer algo. En la bajada, yo aprovecho para escaparme unos minutos y coronar el Cerro de la Cagarruta…

donde está el antiguo y semiderruido refugio del rey. Desde ahí volvemos por el camino de ida, con la alegría de haber pasado uno de los mejores días de esta primavera.

 

Casi el Almanzor (2591 msnm), desde el circo de Gredos.

Pues bien, más de 30 años y no había pisado aún el circo de Gredos. Sí que conocía otras zonas (La Covacha, carril de Galayos…) pero entre unas y otras no esta.

Así que tenemos que aprovechar los días que nos deja libres el trabajo asalariado a unas y a otros y acercarnos hasta allá.

Nos plantamos en la Plataforma (curiosa forma de proteger el entorno esta que solo se basa en cobrar) cada una con sus objetivos: uno a realizar un anillo corriendo (ya nos contará), otras a intentar un par de cumbres del Circo: el Almanzor y el Peñón del Casquerazo.

A esta altura, seguimos el sendero de la derecha, el otro nos llevaría al Morezón.

Salimos del PR- AV 17. El sendero, que al comienzo está “enlosado” por llamarlo de alguna manera, no tiene pérdida ninguna, y se puede disfrutar de como se va abriendo el Circo de cumbres delante nuestra.

Antes, a la altura de uno de los senderos que van hacia el Morezón, dejamos a nuestro solitario corredor de fondo, mientras nosotras nos encaminamos hacia la zona de Los Barrerones, con estas vistas de lo que nos espera:

Desde ahí, tres kilómetros de bajada hasta llegar a la Laguna Grande, rodearla por nuestra izquierda y llegar al refugio.

Por cierto, en estas lagunas glaciares vive una subespecie de salamandra (Salamandra salamandra almanzoris), endémica de esta zona. Para tenerlo en cuenta a la hora de pensar en el cuidado de las lagunas (basuras, baños, perros…).

Paramos en el refugio a descargar peso, dar aviso de llegada y pensar en la subida. Hoy toca Almanzor.

Vamos con horas de sobra, lo que ocurre es que no sabemos que condiciones habrá arriba.

Algo ha nevado en días anteriores aunque apenas se ve la montaña espolvoreada; está haciendo frío estos días aunque ahora estamos a 20 grados.

Hemos decidido dejar crampones y piolet en casa así que a ver como se da todo.

Seguimos los hitos que desde el refugio nos van a encaminar primero hacia la canal de la Portilla Bermeja, que luego habrá que dejar para agarrar a nuestra derecha la canal de la Portilla del Crampón, que es el camino de la vía normal a la cumbre.

En estos primeros tramos vamos ganando altura poco a poco entre grandes bloques de granito. Pensábamos que iba a subir más gente, pero vamos solas, disfrutando de que a pesar de lo seco del año, las lagunas estén así de bonitas:

Nos vamos ya embocando a la zona de la Portilla Bermeja, donde nos encontramos a algunas personas que bajan del Almanzor: hay de todo, con cuerdas, crampones, sin nada…algunos han subido y otros no; vamos a esperar a notar como encontramos la nieve.

De esta no hay mucha, como preveíamos, pero según vamos ganando altura nos estamos encontrando placas de hielo y nieve cada vez más dura.

Y no solo eso, la gente va de bajada, creo que somos los últimos que subimos hoy, el sol (aunque con horas de luz batante) va dejando zonas a la sombra y bueno…comienza la diversión.

Hasta la entrada de la Portilla del Crampón todo es cómodo, pero entrando en ella lo empezamos a ver peligroso, nos está costando mucho avanzar en este terreno mixto.

Así que vamos subiendo muy despacio, y sin agobios por si hay que dar la vuelta, al final llegamos al collado:

Aquí nos encontramos a un grupo (el último que vemos hoy), de los cuales alguno ha hecho cumbre.

Nos preocupa sobre todo seguir sin nadie más por la zona, y el que cada vez haya menos sol, pero es que este sitio es la ostia y la adrenalina nos hace seguir.

El paso al otro lado del collado es mágico, lástima no poder dedicarle todo tiempo que queramos por las prisas.

Nos metemos en la parte final, siguiendo hitos. Tenemos algún paso delicado que salvamos con calma y bastante cuidado, eso si, pasándolo como enanos.

Y llegamos hasta aquí. En la antecima, el último paso no lo vemos claro por el hielo y decidimos volver sin pensarlo demasiado para que no se haga tarde.

No pasa nada, volveremos.

Aunque a la vuelta a la Portilla del Crampón pensemos “bueno, y ahora…¿qué?”

la bajada la hacemos sin más complicaciones, llegando al refu a descansar, encontrarnos al resto del equipo y pasar una noche sin demasiados ronquidos.

 

 

 

 

 

La Mira de Gredos por el Carril de Galayos.

Conozco muy poco Gredos, y parece mentira que nunca, en mi vida adulta, me hubiera acercado a su zona central.  Además, pensaba que nos pillaba mucho más lejos, pero viendo que desde algunas zonas de Madrid se tarda realmente muy poco, esta no será ni mucho menos nuestra última visita.

Tras algunas recomendaciones acerca de a que sitios visitar nos planteamos una de las ascensiones más clásicas y sencillas en invernal: la Mira (2343 msnm) por el Carril de Galayos. Eso sí, los más de 1200 metros de desnivel positivo no nos los va a quitar nadie.

Después de pasar una de las noches más frías que recuerdo en un pueblo cercano, nos acercamos a la plataforma Nogal de Gredos, en el pueblo de Guisando. Desde allí, a 1100 metros de altura,  vamos a comenzar a caminar por el PR- AV43 (Ruta del Carril de los Galayos), que nos llevará hasta el refugio Victory, a 1970 metros de altitud.

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Al comienzo, el camino está realizado a modo de escaleras naturales en la piedra, que hacen que el camino vaya ganando altura lentamente; a mí particularmente no me apasiona este tipo de construcción, pero hay que reconocer que es cómodo, y además tenemos un par de fuentes en el camino, que nos permiten algún descanso. La mala noche se nota.

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Seguimos subiendo por el barranco del río Pelayo, con un día magnífico para la montaña. Eso sí, se ve que hay muy poca nieve. Según continuamos, el camino se empina cada vez más, aunque aún sin nieve o hielo.

Cuando llegamos a la bifurcación que nos hace elegir entre la Apretura (que nos llevaría pegaditos a Los Galayos) o bien por las zetas, nos decidimos por esta última opción. El cansancio que llevamos nos hace ser más precavidos, ya que por la Apretura puede ser delicada al pasar,  al mismo tiempo tendremos la ocasión de disfrutar de las vistas del galayar:

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Impresionadas vamos ganando altura mientras observamos el Torreón, el Pequeño y el Gran Galayo, la Punta de Don Servando…y ya con algo de nieve, blanda pero con alguna plaquita de hielo debajo, llegamos al refugio.

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Muy cuidado, con una parte abierta y otra guardada (por el Grupo Gredos de Montaña), y enclavado en un lugar privilegiado.

Tras comer y beber un poco al sol, nos ponemos en marcha de nuevo. Dejaremos el refugio a nuestra izquierda, siguiendo los hitos por lo que debiera ser una pala de nieve, pero que ya veis como está. Eso sí, disfrutamos de lo lindo, y tenemos que estar atentas.

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El desnivel acumulado ya es importante; seguimos subiendo, con algún tramo pelín más complicado. En una de estas vemos una buena manchad de sangre en la nieve, en efecto, otro montañero con el que nos cruzamos nos dice que otra pareja de chavales ha tenido un pequeño accidente un rato antes. Siempre siempre hay que tener cuidado, y más con este día en el que la nieve acumulada tiene debajo placas de hielo, como dijimos antes.

Seguimos hacia arriba hasta llegar a un pequeño collado, que nos marca la divisoria y la línea de cumbres en la que se encuentra La Mira.

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Hasta aquí es la parte más complicada; una vez en la divisoria, a pesar de que sople algo de viento, giramos a nuestra izquierda siguiendo huella y nos enfilamos hacia el torreón que marca la cumbre, en un ascenso suave, aunque algo tedioso.

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Hasta llegar a la cumbre, que podemos disfrutar a solas. ¡Esto sí que es suerte!

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Y aprovechar para ver el Circo de Gredos,

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la sierra oriental en dirección al Guadarrama (no sé me ocurre mejor definición, ya que me pierdo en esta zona jeje)

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Y aunque no haya foto, las cumbres que se pierden siguiendo la cresta de La Mira (Peña del Chocarrón, El Raso) que también superan los dosmil metros de altitud.

Y nada más que nos volvemos para casita por el mismo lado, muy cansados pero muy contentos.

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Pico Casillas o Alto del Mirlo (1770 msnm) desde el castañar de El Tiemblo.

Después de una temporada sin monte, por una serie de circunstancias, este fin de semana tampoco tocaba. Pero una lesión, su necesaria recuperación y el que al final no pudiera trabajar nos hizo fijarnos en esta suave cota, que nos parecía ideal para probarse y estar tranquilxs una mañana.

El pico Casillas, alto del Mirlo o Traviés, depende de quien te lo diga, es la cumbre más oriental de la Sierra de Gredos. Aunque es una ascensión fácil, y en su tramo final no especialmente bonita, merece la pena realizarla desde el famoso castañar de El Tiemblo, uno de los bosques más bonitos que he conocido en el centro de la Península.

Pues bien, en tierras de Ávila comenzamos la jornada, en el área recreativa de “El Regajo”, y enseguida nos metemos en un precioso castañar.

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No solo los castaños, gracias a la humedad podemos ver grandes avellanos, robles melojos, helechales bastante potentes, y también hay pinos piñoneros de gran porte.

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Antes de comenzar la ruta propiamente dicha, nos acercamos a visitar a “El abuelo”, ejemplar de castaño de más de 500 años de edad; se encuentra recién pasado el refugio de Majavilla (que está sin guardar y que se mantiene en un excelente estado de conservación).

Aunque no haya foto, cerca hay otro ejemplar de pino piñonero, solitario, digno de ver.

 

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Seguimos remontando el arroyo de la Yedra hasta una nueva área de recreo (perdonad, pero no recuerdo el nombre).

El castañar da paso a un buen robledal de melojo, en un tramo vamos a utilizar el PR AV-21 hasta que lleguemos al pozo de la nieve, en un camino que poco a poco va pasando a ser rodeado de pinar y posteriormente quedar al descubierto.

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El camino, como veis, es evidente. Va cogiendo altura suavemente, son apenas dificultad, lo que nos permite disfrutar del entorno.

La pista es muy amplia y la zona final no es especialmente agradable de caminar, pero las vistas, con el valle de Iruelas y el embalse del Burguillo desde luego que merecen la pena. Hay una buena red de senderos por la zona, conocerlos va a ser tarea pendiente.

Una vez en la base de la cima hay varias opciones. Hay un sendero que sube más recto y una pista amplia que rodeando la base llega a la cima. Una vez allí, la alegría de ver que en Gredos aún hay nieve y a bajar nuestros machacados cuerpos (entre lesiones sin recuperar, constipados tardíos y resacas) de vuelta por el mismo sitio.

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En resumen, una ruta asequible (unos 700 metros de desnivel, el camino deben de ser una decena de kilómetros), a la que podemos acercarnos para un día tranquilo.

Lo mejor sin duda es la belleza del bosque, donde la humedad ha creado un entorno más parecido a la zona cantábrica, y que pudimos disfrutar con calma.

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Cerro de la Almenara (1259 msnm) en Robledo de Chavela.

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La Sierra Oeste madrileña no dejará de sorprendernos para bien. Tras la visita a Peña Cenicientos meses atrás, esta vez nos acercamos a la Almenara, en Robledo de Chavela.

Hay quien la considera parte de esta Sierra Oeste, y quien dice que es la altura más meridional de la Sierra de Guadarrama. Sea como sea, un rincón bastante poco conocido por su escasa altitud. En belleza, sin embargo, unas dehesas muy bien cuidadas nos acompañan parte del camino mientras los buitres nos sobrevuelan.

Salimos del punto kilométrico 6.5 de la carretera M-531 (al lado de las instalaciones de la NASA, que tiene un museo visitable), y cogemos la pista que lleva hacia la ermita de Nuestra Señora de Navahonda por el GR-10.

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Una vez allí se trata de seguir el GR  a través de una portilla. Pero antes, como habíamos visto la posibilidad de subir directas desde la ermita hacia la cuerda, lo intentamos. No es posible, pues al ir subiendo la vegetación se cierra demasiado, así que toca volver a la ermita y coger la vía habitual. Mira que Rigodona nos lo había avisado…

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Seguimos pues el GR, un camino histórico donde podemos ver los estupendos encinares de la zona, y como las zarzas y las jaras comienzan a despertar.

Eso sí el día amenaza tormenta y en la cuerda no se despegan las nubes:

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El camino continúa en suave ascenso hasta el collado de Navahonda:

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Allí, en vez de continuar por el GR- 10 que nos llevaría hasta Robledo de Chavela, o coger el sendero a nuestra derecha por el que ascenderíamos al Alto de Navahonda primero y al Almojón después, cruzamos una portilla a la izquierda que nos llevará, por un evidente camino y flanqueando varias altitudes sin nombre, a la cumbre de La Almenara.

Parece ser que en la cumbre hay restos arqueológicos de época musulmana, ya que el cerro recibe su nombre del árabe “al manara” (el lugar de la luz), puesto que desde aquí se encendían hogueras para avisar a la ciudad de Toledo cuando se iba a producir algún ataque por parte de las tropas cristianas.

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Desde allí tenemos unas vistas muy bonitas de las dehesas (que a mí personalmente es un ecosistema que me encanta) y de las pequeñas sierras de alrededor, también de El Escorial. Comemos tranquilamente y volvemos por donde hemos venido, tras otro día más de agradable recorrido por las modestas altitudes de esta zona.

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El Almanzor (2592 msnm) y la Galana ( 2563 msnm) desde la plataforma.

Aunque me hubiera gustado hacer la crónica a mí, ya que el Almanzor era uno de mis objetivos de esta primavera-verano pasada, me quedé sin hacerlo, y a cambio os dejo la crónica de un compañero que espero os ponga los dientes tan largos como a mí:

Tras diversas discusiones con mi pareja sobre ir solo a la montaña, (este es otro debate que puede resultar bastante interesante, pero que se puede hablar en otro momento) había planificado la ruta en Gredos de ascensión al Almanzor y la Galana; pues bien llegó el día.

Suena el despertador a las 6:30, había dejado todo preparado, solo rellenar la bolsa de agua y vestirse y salir, no sin antes pasar por la panadería y la gasolinera por lo que salgo a las 7: 00 aproximadamente y no llego hasta las 9:00 a Hoyos del Espino; aparco en coche en la plataforma de Gredos  son 2,50 por vehículo.

Salgo sobre las 10 al final entre cambiarme de ropa y comer algo. Hay bastantes personas que se animan a realizar el camino que lleva a la laguna grande de Gredos, donde se encuentra el refugio Elola; es un camino pedregoso pero muy bien acondicionado para no salirse del trazado, Gredos es parque regional, y se va subiendo poco a poco hasta un collado, a partir del cual será todo bajada hasta la laguna, aquí voy adelantando a gente todo el rato. 2horas.

Es en este momento donde desaparecen los caminos, solo hitos que llevan al pico; por una confusión me desvié en no sé qué punto hacia la portilla de la Bermeja por lo que tuve que inventar un camino hasta acceder a la portilla del Crampón, paso clásico de ascensión al Almanzor. Que  que es una portilla? Pues debe de ser como se conoce a estas tierras a subidas  de las que pican por desnivel y continuidad. En esta subida sigo pasando gente  según avanzo. La portilla es un cuello de botella, donde la parte ancha está en la base, en la parte superior se estrecha. Aquí se accede a lo alto de la montaña  donde me pongo el cortavientos  ya que el viento nos da por la cara sur. Para acceder a la cima queda todavía unos pasos de trepada  que no tienen muy buena pinta, para ascender  y para descender. Accedo al punto geodésico, el cual nos ofrece unas vistas maravillosas de todo Gredos, a lo lejos se observa Guadarrama, está lleno de excursionistas por lo que me hago la foto y sigo el camino.  3 horas.

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Aunque no venga en el mapa hay un camino de hitos que van del Almanzor  al La Galana, por la parte baja del cuchillar de roca que ofrece la cadena montañosa del cuchillar de Ballesteros; es un camino bastante bueno en el que no se pierde mucho desnivel y se accede a la Galana. Aquí hay que tener cuidado ya que el camino sigue hacia los riscos del gutre, por lo que hay que hay que desandar  lo andado y descender un  poco al paso que baja a las  cinco lagunas, pero se asciende  la cima trepando un poco, la ascensión es mas fácil pero los pasos son aéreos y sopla mucho el viento.

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El descenso a la laguna se hace por la hoya del Ameal y el canal de los geógrafos, la bajada es bastante técnica y con mucho desnivel. Se ve que en otro tiempo es el paso natural del agua ya que se observa el paso del agua en la erosion de las rocas.

Desde el camino del refugio el camino es igual pero inverso al comentado anteriormente.

Tiempo total 7 horas (tramos corriendo).

Cartografia  sierra de gredos editorial alpina E-25.

Material nada en especial; había gente que llevaba bastones y casco. Yo en mallas cortas y zapatillas de trail con camiseta transpirable y cortavientos fino para lluvia y viento.

Cosas que aprendes en Gredos,

1.       solo hay un par de caminos de buen trazado lo demás son solo sendas de hitos  que pueden superar desniveles bastante grandes.

2.       Si te quejas de las rocas  y los canchales de Guadarrama, no vayas a gredos, aquí son tamaño XXL.

3.       Es espectacular las vistas a si como la flora y la fauna, se pueden observar cabras montesas.

 

Conociendo la Sierra Oeste de Madrid: Subida a la peña Cenicientos (1252 msnm)

Hay días en que una decisión sobre la marcha se demuestra acertada. Eso nos ocurrió este fin de semana.

Tras varios cambios de planes debido al paso de la Vuelta ciclista a españa y a la pereza otoñal que nos atrapaba, decidimos dar una vuelta por la desconocida Sierra Oeste madrileña, en concreto al municipio de Cenicientos.

La intención es subir a la Peña Cenicientos, el pico (entre comillas) más alto de Madrid en esa zona, y aprovechar para pasar un día tranquilo y sin prisas debido a la escasa dificultad de lo que nos espera y a la cercanía a nuestra morada.

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Aunque esperábamos una zona bonita, donde la encina y el pino predominan en un espacio de monte bajo, según nos vamos acercando al comienzo de la ruta nos damos cuenta de que es aún más chulo de lo que esperamos.

Dejamos el coche en el comienzo de la pista, en la carretera que une Cadalso de los Vidrios y Cenicientos, muy cerca ya de este último, donde está el cartel del comienzo dela ruta (aunque por poder, se puede empezar desde el pueblo).

Como decimos, se trata de una amplia pista, sin pérdida y sin dificultad, que se adentra en un pinar bastante robusto:

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Vamos siguiendo la pista todo el rato, con vistas del pueblo que dejamos a la izquierda, y según subimos, también de la peña:

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La encina acompaña al pinar según ascendemos, y más adelante, acercándonos ya a unas ruinas que quedan a la izquierda nos encontramos con algún roble, con helechos, castaños… que aparte de lo difícil que es encontrar esto fuera de la Sierra madrileña, embellecen el paisaje.

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En este tramo entramos en una zona de subeybaja que nos va a dar a un desvío que vamos a coger a nuestra derecha y que nos llevará directamente a la cumbre:

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Una vez en la cumbre nos damos la razón a nosotras mismas cuando decimos que a veces es preferible dejar de hacer una cumbre más difícil u olvidarnos de un esfuerzo físico más importante para ganar en cambio con el entorno, ya sea natural o humano.

Si no era bastante con la vegetación del lugar, con la cantidad de rapaces que hay en la zona (águila imperial ibérica, buitre negro y leonado, cigüeña negra, águila perdicera…que hace que forme parte de la ZEPA -zona de especial protección de aves- “Encinares del río Alberche y río Cofio), tenemos delante nuestra todo el valle del Tiétar, Gredos, la Sierra madrileña entera, y gran parte de las provincias de alrededor.

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Todo esto nos lo enseñó una de esas personas con las que merece la pena cruzarse alguna vez en la vida: el guarda de la caseta de vigilancia contra incendios que hay en la cima.

Pasamos con  él un par de horas, en las que nos estuvo ayudando a reconocer las rapaces que cruzaban por encima de nuestras cabezas, nos habló de sus costumbres y nos las enseñó más de cerca aprovechando que él sí que tenía prismáticos.

Pero no solo eso; entre conversaciones sobre la situación laboral de los bomberos forestales de Madrid, los problemas económicos de Cenicientos y sus gentes, los comentarios sobre el paisaje que se divisaba y que reconocía tras casi dos décadas de dejarse la vista (en días claros, hasta nueve provincias se ven desde esta modesta altitud, beneficiada por su relativa lejanía a cumbres más importantes), los incendios sufridos y las historias personales que se esconden tras ellos… fuimos disfrutando de una clase que incluía la historia forestal de la zona, unida claro a la económica, política y social, la agricultura del sitio o un repaso histórico de la presencia de los vetones por la zona.

Fueron demasiadas cosas como para explicarlas aquí, pero que nos dejaron con un genial sabor de boca y con ganas de seguir leyendo sobre esta zona tan desconocida, a veces, por suerte.

Tras despedirnos de él y descender por donde vinimos (la ruta se puede hacer semicircular, lo que hacen unos 10 kms. de muy suave caminata), nos acercamos a Cenicientos para tomar un vino. De la zona, y cabezón como bien nos había dicho el colega.

Y vuelta a casa con la satisfacción de haber caminado, de haber aprendido y de saber que no solo en las cumbres se encuentra el placer de caminar.

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Gredos: La Covacha (2395 msnm); circular desde el Puerto de Umbrías.

DÍA 1

No conocía yo Gredos. Miento, había estado de pequeño en un campamento de fin de curso que me dejó buenos recuerdos, pero hacía ya tanto que todo estaba en sepia.

Así, nos encaminamos un viernes por la tarde hacia el puerto de Umbrías, en la carretera entre este pueblo y Nava del Barco. Dejamos el coche en el aparcamiento y desde allí empezamos a caminar siguiendo el sendero PR AV-36 hasta la laguna de Galín Gómez o del Barco, a 1800 metros de altitud. La idea es hacer noche allí y a la mañana siguiente subir a La Covacha.

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La senda es al comienzo una pista forestal que va ascendiendo poco a poco (en total se suben 440 metros de desnivel positivo en 11 kms., lo cual da una idea de lo sencillo del camino), dejándonos entrever la belleza del lugar, y teniendo a la derecha una vista panorámica de la zona de Aravalle.

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A pesar de lo corto del recorrido, nos encontramos tres refugios en buen estado. Aún así, alguna pintada  donde pienso desde luego que no es el lugar, pero por lo demás, magníficos los tres. 20150717_191534

No lo he comentado, pero al principio el sendero se comparte con el GR-293, del que al poco rato nos separamos en un cruce de caminos que no tiene pérdida:

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Nosotras vamos a ir ascendiendo hacia el prado Cardiel. Tenemos ganado vacuno por todos lados, y vamos debatiendo sobre el papel de las quemas (controladas o no, pues hay alguna zona incendiada no hace mucho tiempo, con helechos) en la pérdida de suelo, en la erosión, en la problemática que ello crea en esta zona con un valor ecológico tan alto.

El número de mariposas, de lagartos y lagartijas (y anfibios ya llegando a la laguna) y los buitres que nos sobrevuelan constantemente ayudan a mantener viva la conversación.

Mientras, el camino deja de ser una pista para ir convirtiéndose poco a poco en un sendero pedregoso.

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Vamos haciendo un poco de subeybaja, siempre cómodo a pesar del peso que llevamos, y llegamos a la majada de Anselmo, con el chozo del mismo nombre que sirve de refugio.Subimos la garganta rodeados de vacas, mientras vamos viendo el circo glaciar donde disfrutaremos la noche:

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Y de allí a la laguna solo nos queda un tramo corto, mientras nos deleitamos con las vistas.

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Digo deleitar por decir algo; la zona provoca mucho más que eso, además al brutal paisaje le acompaña un clima ideal, con nubes que después descargarían tormenta, y algo aún mejor: estuvimos solos todo el camino. Solos, sin ver a nadie.

Una vez en el refugio, cenamos, tomamos un vino que tuvimos la molestia de subir hasta aquí, y después de disfrutar del viento y de las primeras gotas de lluvia nos vamos a dormir, que el mañana prometía ser duro. Y vaya si lo fue.

DÍA 2 

Nos levantamos, y tras un frugal desayuno (mentira cochina), nos encaminamos hacia La Covacha, rodeando la laguna por la derecha. Hay un momento que deben aparecer unos hitos a nuestra izquierda (una vez pasado un valle que baja de las montañas), pero nosotras debimos de equivocar y coger los hitos que suben a La Azagaya o que se encaminan a otro lugar, ya que nos constó un rato situarnos.

Aún así, una vez en camino, vamos subiendo por el dificultoso pedrero de granito:20150718_102917

El día parecía que iba a darnos otra vez tormenta, aunque luego después abrió y nos pegó una solana de la buena.

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Como decimos, nos costó algo de trabajo encontrar los hitos, no sabemos si porque de por sí hay pocos o porque cayeron algunos por el viento.

Eso sí, una vez llegadas a la segunda laguna (laguna Cuadrada o Negra, a 2080 msnm), ya todo está más claro.

20150718_112507Aunque teníamos pensado atacar la cumbre de La Covacha desde la portilla del Juraco, al final los hitos nos llevan por el collado que deja la cumbre a nuestra izquierda. Como no tuvimos muy claro el ascenso, no queremos aquí daros unas explicaciones que os pudieran confundir.

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Como os decimos, llegamos a la cresta teniendo nuestro objetivo a la izquierda, mientras que a nuestra derecha (mirando dirección Cáceres) nos quedan los altos de El Poyo y La Azagaya. Estamos justo en el límite provincial, y solo nos queda encaminarnos a la cumbre:

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El descenso lo iniciamos por los hitos que nos llevarían a El Juraco (para haceros una idea, aquí una imagen de otra web que lo explica mejor)

Veíamos claro un descenso más directo a la laguna Negra, pero tenemos que dar la vuelta y seguir de nuevo los hitos, ya con un sol que empezaba a quemar. Tras algún accidente (ya os decimos que el descenso no es fácil, es bastante técnico, bajad con cuidado y además no saliros del sendero que marcan los hitos) y mucho rato bajando, llegamos de nuevo al refugio donde comemos.

Una vez allí, solo resta volver por el PR AV-36, aunque se hace pesado tanta pista al final.

Todo ello nos da un recorrido total de unos 30 kms. y un desnivel positivo los dos días de unos 1100 metros.

Aproximado eh?, que no somos de llevar GPS ni cosas de esas…aunque hoy quizás lo hubiéramos agradecido.