Canal NO derecha del Toneo (máx. 50o): Alpinismo cantábrico en San Isidro.

Fotografía extraída de la web elmaquis.net.

Pues eso, que nos vamos a San Isidro, entre Asturies y León a pasar un fin de semana exprés y realizar uno de los corredores clásicos de la zona, en el accesible pico Toneo (2091 msnm).

Dormimos en la misma frontera, en el aparcamiento del pueblo asturiano de La Raya, y ya al amanecer tenemos a la vista el tubo Norte, así como las amenazadoras nubes que la predicciones del tiempo prometían:

Cruzamos la urbanización de La Raya y entre las últimas casas pasamos a las pistas de esquí, que debemos ir subiendo hasta encontrar la forma de pasar una primera loma (algo sencillo, pues suele haber huella debido a lo accesible de los corredores).

Una vez pasada la loma, nos encaminamos a la zona media de los remontes, en la majada Entresierras, desde donde veremos el corredor que queremos hacer, con una huella en zigzag muy clara:

El comienzo del largo corredor (unos 300 metros), no deja de ser una pala de unos 35º, bastante sencilla, que nos sirve para ir entrando en calor.

Este año de pocas nieves nos va a permitir progresar de forma cómoda, disfrutando de las paradas para ir visualizando las opciones.

Ante una primera decisión, nos vamos a la derecha, que nos parece una opción más sencilla, aunque ambas tienen huella.

Y nos encontramos un primer estrechamiento que es bastante más sencillo de lo que a primera vista parece.

A partir de aquí la cosa se pone algo más pindia, con algún tramo de hielo, pero sencillo de progresar.

Además, con estas impresionantes vistas del pico Torres, que más podemos pedir:

Seguimos ascendiendo, con algún tramo que sospechamos llega ya a los 50º hasta alcanzar un diedro muy evidente que nos sirve para descansar.

Un poco antes habíamos decidido buscar la salida a cresta hacia la izquierda (que es donde había huella), teniendo como referencia dicho diedro.

Aunque se supone que la salida derecha es más sencilla, seguimos la huella, lo que nos parece más factible; aún así, toca apretar en una salida en la que el hielo se mantiene en buenas condiciones y ahora sí, la inclinación es la máxima del día.

Llegamos a la cresta, que está casi pelada, y caminando unos metros a nuestra derecha llegamos a la cima del Toneo, con el bonito circo del Agujas (y los corredores que íbamos a intentar pero descartamos por cansancio y posibilidad de tormentas) al Suroeste:

Cumbre del Toneo. Al fondo, el pico Agujas y sus corredores. Más cerca, La Loma, hacia la que iremos.

Descansamos, dejamos nota en buzón de cumbre y descendemos hacia el Oeste, hacia el collado del Toneo.

Una vez allí descartamos tanto los corredores del Agujas como el coronar este por la cresta, pero antes de volver ascendemos en unos minutos el pico de La Loma (1973 msnm):

Desde allí bajamos a un collado cercano que une La Loma con un pequeño pico que corona una antena. Y desde este collado, de vuelta a los remontes de la parte media de la estación, a La Raya y al descanso merecido.

 

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Al Morezón de Gredos por canales y variantes.

La Directa al Morezón, que estaba sin formar y la Mina, que intentamos el comienzo. A partir de ahí, la aventura. Fotografía extraída de LosK2delasKumbres.

La idea, en este invierno tan pobre, era acercarse a Gredos y subir al Morezón por la Directa.

En la práctica, nos metimos en una buena aventura y me es difícil explicar la subida, aunque lo voy a intentar:

Nos plantamos en la Plataforma de Gredos un buen viernes por la noche con la intención de madrugar y poder pillar la nieve en buena estado.

Tras un buen desayuno comenzamos a caminar, ya en esta primavera recién comenzada, y sin haber pisado esta zona en todo el invierno.

Las noticias que teníamos era que la nieve era escasa pero estaba en buen estado. Tras pasar la zona de Los Barrerones (foto de arriba) llegamos a la laguna, que comienza su deshielo.

Bordeamos la laguna por su izquierda, en dirección al refugio, para ver como están los corredores y nos llevamos la primera decepción; la Directa al Morezón no existe, así que continuamos a ver como pinta lo demás.

Tras charlar con otro grupo de montañeros y descartar otras opciones, nos decidimos por intentar el canal de la Mina a pesar del evidente resalte de piedra y hielo que no sabemos si nos dejará avanzar.

Efectivamente, el no llevar material para asegurar nos hace imposible pasar:

Buscamos primero una salida a la derecha, en roca, que tampoco nos es posible y después una de nieve que sí que podemos pasar.

La nieve está en buen estado, aunque escasa, y vamos progresando a ratos siguiendo huella, a veces intuición, en un terreno mixto.

Seguimos progresando en este terreno, y más o menos (no tengo nada claro muy bien cómo hicimos) salimos a lo que debe ser una de las variantes finales de la Mina; una canal muy amplio que da a la línea de cumbres y que nos deja el Morezón justo a nuestra izquierda.

Y de ahí a coronar, avisar que todo va bien y bajar por la vía normal muy rápidamente a tomar algo en el bar de la Plataforma, quitarnos las ropas sudadas y volver a casita a descansar.

A ver si con suerte la próxima sabemos donde subimos jeje.

 

Norte Clásica de Peña Ubiña (III, 55o máx.).

Imagen extraída de la web elmaquis.net

Para quien no lo sepa, la zona de las Ubiñes, y en concreto Peña Ubiña, es mi zona de montaña favorita en el mundo (al menos el conocido por mí).

Me da rabia y alivio a la vez el que no sea excesivamente conocida fuera de la zona cantábrica.

La había subido en un par de ocasiones, siempre en verano, así como ascendido otras cimas de la zona; esta vez, sin embargo, era mi debut invernal tanto en la zona como en la Cordillera Cantábrica.

Y que mejor que con la montaña más bonita del mundo mundial, ¿no?.

Salimos temprano de Avilés, donde un buen amigo me acoge y me hará de guía en la zona (amén de ayudarme con la cacharrería, que yo controlo entre poco y nada).

Dejamos el coche en Tuiza d’Arriba y cogemos el camino de verano al refugio del Meicín (en esta época del año deberíamos evitarlo y coger el de invierno por el peligro de aludes, pero este año la estación ha sido muy seca y esta casi seco hasta el propio refugio).

Una vez allí, charla con los guardias, trago de agua y preparamos piolet y crampones para comenzar a subir el valle de Covarrubia, larguísimo ascenso por una pala de nieve que nos hará rodear el Cuetu les Cabres por la derecha.

Debemos bordear el Cuetu les Cabres hasta llegar a una zona llana llamada Joyos de la Cabra (nosotros entramos algo más a media ladera que la foto de arriba, con lo que ya nos encontramos en la base de los paredones).

Nos encordamos y seguimos avanzando, ya ganando pendiente hasta una zona con unos pasos pelín complicados, que nos llevarán a la base del corredor diagonal que gira hacia la derecha.

Siguiendo la huella, entraremos en el corredor diagonal derecha (50-55º).

El corredor, corto pero exigente, está en muy buenas condiciones, a tramos con nieve dura y a tramos con hielo.

Exige varios aseguramientos y luego sale a una pala de nieve de unos 40º, que nos permite descansar, comer y beber, recoger parte del material y disfrutar de estar aquí (a pesar de los incendios que se observan desde lo alto).

A partir de aquí, buscamos entre alguna de las canales que tenemos delante, para elegir la que nos llevará a la arista norte.

Nuevamente, buenas condiciones en la canal que elegimos. Huella, tramos de mixto, hielo y nieve dura antes de salir a la vertiente leonesa.

Los Fontanes de fondo, observando nuestros movimientos y el cansancio que a mí me empieza a pesar.

Debemos elegir, para llegar a la cresta cimera, por donde hacerlo. Parece que un tramo de roca es el más claro, aunque pido que me aseguren.

Y una vez en la arista, cumbre, con el tremendo espectáculo que supone siempre llegar a Peña Ubiña la Grande.

Tras un buen rato en la cumbre, y viendo la falta de nieve de este año. bajamos dirección E por la canal de Terreros; algo normalmente desaconsejado por avalanchosa.

Hacemos un muy rápido descenso con el poco ortodoxo método del culoski hasta el collado del mismo nombre, desde donde nos encaminamos de nuevo al refugio a por la casadiella de la victoria.

 

 

 

 

Tubo Central de la Hermana Mayor (50º, 140 metros). Circo de Peñalara.

Tras más de un mes sin poder catar nieve de verdad, nos acercamos rápidamente a Peñalara, a realizar el tubo Central de la Hermana Mayor, justo desde la Laguna Grande, en una zona espectacular.

Debemos madrugar más de lo que deberíamos porque el aparcamiento de Cotos cada día se llena antes.

Esperamos un rato en el coche, preparamos con calma el material y comenzamos la mañana (demasiado poco fría, demasiada poca nieve pero esta al menos en buenas condiciones) y nada más seguir las zetas cogemos el desvío de la laguna para plantarnos debajo de los corredores.

A la izquierda el canal de la Ceja. A la derecha, el Tubo Central, por el que ascenderemos.

Nos metemos en faena y aunque la nieve está bien, empieza a dar el sol y se nota que en cuanto pase el tiempo se va a poner tipo primavera.

Aunque el corredor es sencillo, lo es más debido a la huella que hay, que hace bastante escalera. Aún así, es disfrutona y tenemos buenas vistas de la laguna semi helada.

Salimos sin mayor problema a la Mesa. Desde aquí tenemos a la vista las grandes cornisas que se forman.

Así que tras valorarlo, decidimos separarnos; Una de nosotras irá hacia la derecha (dirección Peñalara), buscando la salida, que tienes menos chicha al final aunque es más larga:

Otro irá en dirección a la Hermana Mayor en una salida que tiene una salida final que alcanza los 45o y que con nieve polvo se complicó un poco:

De ahí, para evitar bajar todas las zetas cogemos una de las canales de bajada que nos llevarán de nuevo al caos de Cotos (que confiemos en que algún día se arregle sin que haya una desgracia antes).

 

Canales Central, de la Ceja y tubo del Robot en el macizo de Peñalara.

Estábamos esperando que hubiera condiciones para debutar esta temporada en algún corredor en nuestra casa, Guadarrama.

Aunque las condiciones no parecían ser las mejores, aprovechamos el fin de semana previo a las fiestas navideñas para acercarnos al macizo de Peñalara a ver a un par de amigos que andaban por allí y montar un buen grupete.

Lo que salió fue una mezcla de ocasión y suerte, así que allá va:

Quedamos en Cotos con unos amigos que han pasado noche en el refugio que hay en la estación de tren del mismo nombre y nos ponemos en marcha en dirección a la laguna Grande.

Efectivamente hay poca nieve tanto en el corredor de la Ceja como en el Central:

Decidimos dividirnos en dos grupos: mientras que uno sube la Ceja, en mejores condiciones, el otro irá por el Central, que imaginamos en peores (pero es que ni siquiera estaba formado; una pena no solo por la falta de disfrute, sino por ser zona muy frágil ecológicamente que no deberíamos pisar sin nieve suficiente. Fallo muy grave el nuestro, que apuntamos aquí para que sirva a más gente).

El canal de la Ceja (55º máx.) y abajo, la laguna Grande de Peñalara.

El canal Central, prácticamente sin formar.

Habíamos quedado en encontrarnos en la salida de ambas canales. Sin embargo, al grupo que sube por el Central, se le ocurre aprovechar que el tubo del Robot (que sale a la izquierda del canal Central, de forma muy evidente) sí que está formado y parece asequible sin encordarse para probar:

Viendo que se puede hacer el tubo del Robot (60º máx.) que une el Central y la Ceja.

Salida del tubo del Robot.

Efectivamente, la nieve está en buen estado y a pesar del resalte a mitad del tubo que dificulta bastante el paso, se hace bien.

Muy divertido y que nos quita las malas sensaciones que llevamos, nos encontramos al resto del grupo, aunque por poco tiempo.

Unos decidimos salir hacia la cima de la Hermana Mayor a la izquierda de las cornisas,

mientras el otro grupo decide probar unos diedros que van directos a la misma cumbre. Día entretenido, como veis.

De camino al diedro que da paso a la cima de la Hermana Mayor.

No penséis que la cosa acaba aquí: nada más encontrarnos de nuevo, uno de nosotros se va a hacer la cumbre de Peñalara por el camino normal mientras el resto bajamos una de las palas que dejan cerca de la Hermana Menor para ascender por alguna otra de las breves pero entretenidas palas que nos vuelven a dejar en la línea de cumbres.

Desde allí, esta vez si, bajamos por las famosas y monótonas zetas que nos dejarán de nuevo en Cotos.

 

Intento frustrado al pico de Pondiellos (2917 msnm) en el circo Panticosa.

Imagen extraída de la web Pirineos3000

Como comentamos en la anterior entrada, nuestra segunda subida en este viaje al Pirineo oscense era al circo de Panticosa, el cual tenía muchas ganas de conocer.

La idea inicial de subir al Garmo Negro por la vía normal, la cambiamos por otra más atrevida: hacer la Aguja de Pondiellos, otro tresmil que se suele dejar de lado y desde ahí hacer la pasada al Garmo.

Nos plantamos pues en el balneario de Panticosa, donde se encuentra el bonito refugio de La Casa de Piedra.

Y desde ahí subimos por el sendero, que ganando altura de manera muy rápida y cómoda, nos lleva hacia el Circo de Argualas.

La falta de nieve se hace notar, y eso a pesar de que decidimos meternos por el corredor que nos lleva a la canal final al collado de Pondiellos.

Nos pasará de la Mallata Baja a la Alta de forma más rápida y elegante que la vía normal, pero el corredor está seco seco y lo pasamos en mixto.

Una vez en la Mallata Alta, y tras un pequeño descanso (a mí me faltaban fuerzas, y del equipo inicial nos quedamos para el ascenso dos personas) seguimos hacia el collado de Pondiellos en una larga subida.

Una vez llegados al collado, nos topamos con la ventisca que se anunciaba para esa mañana. Además de cruzarnos con un par de montañeras (las que salen en la foto de arriba) y otro compa más que nos desaconsejan subir a la Aguja por las malas condiciones de la nieve.

Les hacemos caso enseguida pero decidimos ir al otro lado del collado para ascender el Pico de Pondiellos. Este apenas es ascendido debido a que es el único pico de la zona que no llega a los 3000 metros de altitud (siguiendo la cuerda llegaríamos al Arnales y a los impresionantes Picos del Infierno).

Lo que nos parecía iba a ser una breve ascensión se convierte en un paso por una cresta catalogada como PD, que con la nieve y la ventisca se complica bastante.

                         Por la cresta del Pico Pondiellos. La Aguja y el Garmo Negro al fondo.

Pico Pondiellos, Arnales y Picos del Infierno.

Tanto que nos encontramos una brecha a pocos metros de la cima que nos obliga a abandonar y bajar por la otra vertiente.

Y de ahí al collado de Pondiellos de nuevo, para esta vez bajar evitando el corredor, en un descenso muy muy rápido a Panticosa; en un día que se nos complicó pero al mismo tiempo nos deja un doble buen sabor de boca al crestear en unas condiciones difíciles y al mismo tiempo volver a casa con muy pocos rasguños.

Collarada (2886 msnm) desde La Trapa por la canal Este.

El año pasado, debido al tiempo (meteorológico y a la falta de él) nos quedamos sin debutar en las invernales del Pirineo.

Este, adelantándonos algo a la temporada y con algo más de nieve en nuestra mente de la que en realidad hubo, nos acercamos a nuestra querida base de Jaca para tantear que tal.

Y el primer día fue este, inmejorable:

Nos acercamos a la pista que desde Vilanúa va hacia el refugio de la Espata.

Aparte del equipo de Madrid, vamos con un exiliado en la Jacetania y un gran compa de Canfranc, que serán nuestros guías de la zona.

Según salimos del coche es tirar por la pista, avanzando rápido, y aprovechando para conocer la geología de la zona, su fauna y flora (mucha oruga para la época del año en la que estamos, producto de que el pino negro sea plantado y no flora autóctona), la problemática de la despoblación también aquí…hasta llegar al refugio de La Trapa. Una vez en él, debemos seguir un sendero que sale detrás del mismo y que subirá de manera muy evidente hasta entrar en una zona acanalada y que está equipada con cadenas:

Tras pasarla, llegamos a otra zona de llano, donde apenas hay nieve a pesar de las fechas de diciembre en las que nos encontramos. Aún así, ya con la Collarada cerca, nos emocionamos ante su vista:

Nos vamos a acercar a los Llanos de los Campanales, donde haremos una parada algo larga para ponernos el material, comer algo y esperar a que la nieve de la canal Este (la clásica de subida, a 35º-40º, F+), esté en mejores condiciones.

Con los Campanales y el Bisaurín al fondo.

Comenzamos la pala de aproximación con una nieve escasa pero muy divertida de subir, tactando las condiciones de la nieve pirenaica, tan diferentes a lo que conocemos en Madrid.

Y comenzamos la canal, muy sencillita pero disfrutona:

Como tenemos un sol espectacular, imaginamos que la salida va a ser espléndida, como así es:

Donde hacemos cumbre, acompañados tan solo de un solitario montañero que ya estaba arriba. Genial que en esta zona, por su carencia de tresmiles, haya tan poca gente.

Desde el pic d’Anie, Midi d’Ossau, Balaitus, los tresmiles de la zona de Panticosa (hacia donde iremos en un par de días). Tremendo.

Un buen rato para iniciar la trepidante, y a tramos peligrosa, bajada por la cara oeste hacia el collado de Ip y vuelta a casa.

Para ello debemos de desviarnos justo antes de llegar al collado y terminar de bajar una larga pala que nos llevará a una zona conocida como “Los Palos” (básicamente porque estos sirven de hitos; tras ello bajaremos una faja caliza que se nos hace muy muy pesada pero que nos servirá para alcanzar la pista de comienzo de la actividad de hoy. Y a descansar!

 

 

 

 

El Morezón (2389 msnm) desde la Plataforma de Gredos.

Ahora si que si, despedimos esta temporada tras uno de los inviernos más (extraños, largos, “inviernos”) bonitos de estos últimos años.

Teníamos pendiente subir el Morezón, hacerlo desde la Plataforma para ver el circo de Gredos en todo su esplendor. Hemos tenido que esperar hasta mayo, pero aquí está:

Salimos bien pronto, tras un madrugón considerable, a ver si pillamos la nieve en buen estado.

Cogemos el camino empedrado en subida, que debemos seguir durante el primer kilómetro, y que está limpio de nieve. Tras este tramo, y al llegar al pluviómetro, dejamos el PR que va hacia la Laguna Grande y giramos a la izquierda.

Enseguida pisamos nieve, y bastante decente, así que ponemos los crampones y seguimos la evidente huella, a la gente y la vista recta hacia el camino del Morezón.

Ya en la cuerda del refugio del rey, vamos a aprovechar la pendiente que nos ofrece una cumbre si nombre, marcada a 2128 msnm, para practicar un poco antes de enlazar de nuevo con el camino general.

Tenemos la suerte de que es un día magnífico;  ni una sola nube y bastante, mucha nieve para las fechas que tenemos.

Continuando  por la cuerda, dejamos a nuestra izquierda el Cerro de la Cagarruta (2299 msnm), por el que pasaré después. Seguimos a los esquiadores y nos plantamos en la base que va hacia los Altos del Morezón y el propio Morezón, cogiendo las palas finales, muy bonitas y entretenidas.

El entorno que se nos abre es indescriptible, y más para mí, que nunca había estado aquí.

Toda la maravilla del Circo de Gredos.

Y en muy poco, la transitada cumbre.

Como para no estar contentas: el Almanzor, la Galana, el Casquerazo, la laguna helada con el refugio al fondo…

Y al sur los Galayos, con La Mira a la que no consigo reconocer.

Hacemos un descenso rápido en dirección a la zona del Pico de Navasomera y los Riscos del Fraile a comer algo. En la bajada, yo aprovecho para escaparme unos minutos y coronar el Cerro de la Cagarruta…

donde está el antiguo y semiderruido refugio del rey. Desde ahí volvemos por el camino de ida, con la alegría de haber pasado uno de los mejores días de esta primavera.

 

Despidiendo el invierno en las canales de la Najarra (35º máx.)

Volvemos a nuestra querida Najarra.

Tras un invierno largo y una primavera extraña, estos días de calor nos hacían dudar de que opción elegir para despedir la temporada alpina en Madrid.

Al final nos decidimos por este. Rápida aproximación, entorno  bonito y poca gente.

Todo era probar. Habíamos estado meses antes y el paquete de nieve hizo que apenas pudiéramos disfrutar. Este ha sido al revés. Najarra, montaña separada del resto de la Cuerdalarga, apenas mantiene nieve, al contrario que las Cabezas, Peñalara o los Carpetanos.

De todas formas vamos a tratar de aproximarnos a sus canales. Salimos desde el mismo puerto de la Morcuera, donde al lado de una pequeña construcción  de piedra (un “casi refugio”), cogemos el Camino del Monte, señalizado a veces como  SL y otras como PR.

El camino está completamente limpio de nieve, eso sí, tenemos unas escorrentías preciosas que podemos disfrutar mientras avanzamos rápido por el pinar.

Vamos a pasar primero por una zona de arroyuelos hasta llegar al de la Vejiga, que se distingue claramente en un recodo del camino.

Vamos a remontarlo por nuestra izquierda, en una subida de unos 600 metros dura, que además no sabemos si tendrá premio. Más allá del que nos ofrece el horizonte, pues el panorama de los Carpetanos nevado ya es premio bastante.

Tras casi remontar el arroyo, salimos del pinar y nos aproximamos entre rocas a la zona de los corredores…de los cuales, la mayoría ya no existen.

Nos lo estábamos viendo venir, y valoramos si seguir la pala que marca el arroyo, pero que está de nieve papa y además con deshielo, pues ya da el sol; eso o seguir buscando algún corredor practicable, que encontramos.

Dejando a nuestra derecha una gran roca triangular, y tras alguna duda por si seguir buscando otro  interesante, nos quedamos con este, pues le da la sombra y la nieve está con algo de costra.

Y mira por donde, nos regala una grata sorpresa. Se puede ir relativamente bien (ojo, a finales de abril) y es bastante largo (más de 100 metros).

Así que a disfrutar.

No es muy difícil pero tiene algún resalte que con hielo lo debe hacer divertido.

Además, tras salir del mismo y pasar una pala, hay algún otro minicorredor que usamos para llegar a la derecha de la Najarra y disfrutar de la cumbre (y de su sempiterno viento) antes de bajar directas a la Morcuera.

 

 

 

 

Unos días por el Alto Atlas marroquí

PRIMER DÍA (27-03-2018): MARRAKECH, IMLIL, SUBIDA AL REFUGIO LOUIS NELTNER.

Esta es la historia de mi aventura particular. No la de otras tantas centenares de personas que estos días han estado por el Atlas marroquí, ni siquiera las de mis compañeras de escapada, pues su visión puede ser algo, e incluso totalmente distinta a como narro aquí mis vivencias.

Como alguien no demasiado ducho en el alpinismo, y con bastante poco dinero, la forma más asequible de conseguir ascender montañas de más de 4000 metros de altitud es Marruecos.

El Toubkal como cumbre más conocida y algunas más de las que os hablaré ahora son relativamente asequibles para alguien como yo, además de constituir un gran cuadro sobre el que dibujarse a uno mismo.

A todo esto hay que añadir la atracción que tiene Marruecos, a la vez tan cercano y tan alejado de nosotros, los europeos.

A pocos kilómetros de distancia existe un choque cultural muy grande, tan atractivo como apasionante, que imaginamos se iba a trasladar al mundo de alpinismo.

Así que tras conseguir montar un grupete de varios colegas (lástima por las que no pudieron venir), organizar todo de una manera más caótica de la acostumbrada (las distancias son grandes, el tiempo escaso) y tener todo preparado, nos encontramos en Marrakech una madrugada, dispuestas a levantarnos al día siguiente para comenzar nuestra marcha.

Lo primero de todo es apañar un grand taxi (aquellos que realizan recorridos entre pueblos y ciudades) para que nos acerque a Imlil, el último  pueblo accesible por carretera en la montaña.

Tras un breve regateo (no mío, por supuesto), viajamos las cuatro más todas las mochilas (realizamos el viaje en estilo casi-alpino…llevamos todo el material menos la cocina a cuestas) por 300 dirhams, a un cambio rápido, 30 euros.

Llegamos a Imlil,que en encuentra a 1740 msnm, tras hora y media de viaje y tras pasar por algunos fértiles valles.

Cargamos mochilas a la espalda y comenzamos a subir la calle principal, para, tras preguntar algo, empezar nuestra caminata por una pista sin asfaltar.

Vamos a realizar la aproximación clásica hasta el refugio Louis Neltner-CAF (el antiguo y fama de cutre, aunque yo reconozco que estuve encantado allí).

Eso si, al contrario que gran parte de la gente que nos cruzamos, subimos todo nosotras. Ni guías ni porteadores, ni mulas (estas hacen el tramo que esta sin nevar, cuando el camino estaba blanco su trabajo lo realizaban porteadores locales).

Ascenderemos por el valle del Assif n’Ait MIzane. Como decía antes, al principio es una pista de tierra que va subiendo hasta el pueblo de Aremd. Como no hay una señalización clara, preguntamos al trasiego de guías que vamos viendo el camino a seguir.

Por cierto, unos guías que como imaginaba no tienen mucho que ver con los occidentales. Aunque había para todo, muchos no llevaban la más mínima equipación de montaña, pero tiraban millas que daba gusto.

Y eso si, a nivel personal eran geniales: con casi todos te podías para a hablar un rato, y por lo que vimos, solo la falta de dinero hace que ninguno de ellos pueda plantearse la opción del alpinismo como algo profesional o fuera de Marruecos.

Aremd, visto en nuestro camino de vuelta.

Una vez en Aremd el camino baja hacia el Aït Mizane. Pasamos el lecho pedregoso y nos encaminamos a la que ya será la incensante subida de 1500 metros positivos de desnivel.

Entramos ya en lo que es el Parque Nacional del Toubkal.

A partir de aquí, ascenso constante y lento, ganando altura progresivamente entre la cada vez menor vegetación y la constancia de las pequeñas tiendas que surten de agua, zumo de naranja, barritas energéticas y conversación.

Esto hasta llegar al poblado de Sidi Chamharouch, a unos 2310 msm. Aquí existe una pequeña construcción, lugar de peregrinación por ser el lugar donde el morabito del mismo nombre de la aldea pernoctaba.

A partir de aquí, y tras cruzar de nuevo el río, comienza un tramo más pendiente y además más incómodo de la ascensión.

Nosotras vamos con mucha calma, y más teniendo en cuenta que las mulas no respetan nada!

En este tramo ya nos vamos encontrando las cumbres nevadas, aunque el camino esté limpio hasta bastante cerca del refugio.

A pesar de las grandes nevadas caídas en la Península este año, da la impresión de que aquí no ha sido para tanto, y hay partes bastante limpias de nieve, aunque suficiente para lo que queremos hacer.

Así que poco a poco vamos enfilando hacia nuestra morada de hoy, a la que llegamos antes de que se nos haga de noche, a tiempo para una cena algo escasa (algo que arreglarán en los siguientes días).

SEGUNDO DÍA (28-03-2018): TOUBKAL OESTE (4030 msnm), TOUBKAL (4167 msnm), IMMOUZER (4010 msnm). Subida por Ikhibi Sur y bajada por Ikhibi Norte.

Para esta mañana, madrugamos todo lo posible, lo que tampoco quiere decir mucho. El cansancio acumulado (venimos de un invierno en el que no hemos podido hacer mucha actividad, cargamos unas mochilas cercanas a los 15 kgs. y además, algunos no hemos podido dormir bien) y la poca prisa que en general se da la gente (al menos los que van en solitario, los guías azuzan a sus clientes para madrugar y comenzar rápido, ya podíamos aprender) hacen que salgamos más tarde de lo deseado, a poco de ver amanecer.

Vamos a subir por la normal de Ikhibi Sur, así que solo debemos seguir la luz de los frontales antes de que se apaguen, subiendo el refugio, cruzando el cauce helado del Asif n’Issougouane y comenzando la ascensión.

Tras pasar una zona rocosa nos encontramos de lleno en el circo sur del Toubkal. Vamos a ir muy despacio, la altura (al menos para mí, que no he pasado de estas altitudes en mi vida) se hace notar.

La nieve, al menos a estas horas, está en buen estado, lo que permite una progresión cómoda, y es imposible perderse porque hay decenas de personas.

Eso si, tanto preocuparse con la forma física y aquí sube todo el mundo, o al menos lo intenta: sin preparación, sin piolet, con deportivas…es sorprendente que no haya más accidentes, y eso que en estos días nos enteramos de varios muy graves y vimos algún otro.

El que sea un cuatromil “asequible” hace que la gente no se tome en serio las cuestiones de seguridad, o que se metan en actividades que no dominan.

En fin, Nosotras a lo nuestro, al tran-tran y a disfrutar. Nos habían avisado de que el día iba a estar nublado, pero tenemos este tiempo:

Así que vamos progresando hasta tener frente a nosotras, a nuestra izquierda, el Toubkal. Pero antes del plato fuerte queremos coronar otra de las moles del circo, el Toubkal Oeste, de 4030 msnm, que se abre a nuestra derecha.

No vamos a llegar ni siquiera al collado, pues se acaba la nieve, quitamos los crampones y nos dirigimos hacia esta cima en lo que va a ser mi primer cuatromil.

Desde aquí, tenemos una vista bien chula de nuestro objetivo de mañana, el corredor de la cara NE del Ras Ouanoukrim.

Desde aquí parece muy potente, lo que nos hace plantearnos si podremos o no acercarnos con éxito.

Pero no adelantemos acontecimientos; bajamos hasta el collado (Tizi n’Toubkal, 3971 msnm), desde el cual iremos por la arista hasta la cumbre del techo del Norte de África, a 4167 msnm.

Es una pena que en la arista final no quede nada de nieve, pues tenía pinta de estar entretenida. A cambio, las horas tardías hacen que pueda estar 10 minutos solo en la cumbre, lo que es un auténtico sueño, y más visto lo transitada de la zona.

Nos quedamos un buen rato las cuatro cuando coronamos, y tras valorar, decidimos seguir nuestro plan: bajar por la arista N hasta el collado y de allí buscar otro collado a la izquierda para llegar al Immouzer.

En esto tenemos compañía, pues conocemos a una pareja de gasteiztarras a las que vamos a intentar seguir en este tramo.

Tramos que se complica bastante, pues tras llegar a un primer destrepe que nos lleva a la cumbre secundaria del Immouzer (4010 msnm), vemos que un segundo destrepe y la posterior grimpada por una chimenea a la cumbre tiene bastantes riesgos, así que decidimos dejarlo para otra ocasión más propicia.

Ya solo queda volver al collado y descender por el vertiginoso Ikhibi Norte; con nieve a tramos blanda se convierte en un pesado ejercicio de testarudez, hasta que llegamos de nuevo al valle donde se encuentra el sendero de subida al refugio.

TERCER DÍA (29-03-2018): CORREDOR NE RAS OUANOUKRIM (máx. 45º, 4083 msnm), TIMESGUIDA (4089 msnm), REFUGIO, IMLIL.

Para este día si que conseguimos madrugar, al menos los que decidimos finalmente a estas dos últimas cumbres.

La mitad del equipo se queda en el refugio  debido a diversas dolencias, lástima porque para mí esta fue la jornada más espectacular.

Salimos los primeros del refu, remontando el valle en dirección al collado del Tizi n’Ouagane.

Es aún bastante de noche y parece que tenemos algunas nubes, incluso nos caen algunos copos de nieve.

La subida es suave y nos vamos encajonando en una valle de ensueño; justo antes de llegar al collado debemos abandonar la vía normal de subida para subir por una primera pala (un corredor en realidad), que se nos abre a la derecha.

Se trata del valle del Irhzer bou Imrhaz, y nos va a dejar en un pequeño “plateau”, base del corredor NE.

Para entonces ya ha amanecido del todo, se nos han ido las nubes y tenemos una mañana de soledad alpina para nosotros, pues por aquí no subió nadie en todo el día.

Una vez en el corredor(PD, 350 metros de longitud, y un máximo de 45º según esta magnífica guía del Toubkal )

nos dedicamos a disfrutar, pues la nieve está dura, hay escalera y no está nada expuesto.

Tiene un primer tramo sencillo hasta llegar a un resalte a mitad que a mí me cuesta algo.

Y una salida espectacular, donde la cumbre del Ras (4083 msnm) nos queda apenas a unos metros a la derecha.

Y desde la que se ve el Timesguida (4089 msnm) separado por el cercano collado.

Al igual que desde el Timesguida se ve la bonita cumbre doble del Ras.

Yo no llego hasta allí, desde el collado espero a mi compañero, que es el único de nosotros que corona. Demasiado cansancio, y el miedo a la bajada.

Pues debemos llegar el refugio donde pensamos comer (épicas las cenas y comidas finales, cómodo, limpio y caliente el lugar) y bajar directos a Imlil a dormir.

Así que decidimos bajar por la vía normal de subida, que nos va a regalar unas estampas preciosas del valle. De verdad, de lo más bonito que vemos estos días.

Este es el  primer corredor que hicimos esta mañana. A la vuelta, con  luz.

Y dicho y hecho, recogemos a nuestros compas. comemos, nos despedimos de los gasteiztarras y bajamos como podemos entre el suave compás de la cabeza hueca y los recuerdos de estos días.

Llegamos a Mzik, lugar cercano a Imlil a descansar tras otra serie de aventuras que ya no vienen al caso. Y a dormir.

Croquis cogido de la web del Grupo Salmantino de Montaña.