Canal izquierdo Hermana Menor con variante (45º máx.)

Este domingo teníamos un objetivo: hacer un corredor rápido (entraba a trabajar por la tarde), y coger la nieve en buen estado.

Eso y sortear las hordas humanas del Puerto de los Cotos. No os lo vais a creer pero conseguimos todo ello, volviendo de nuevo a nuestra amiga, la Hermana Menor, y usando la guía de Desnivel que tanto nos ayuda.

Comenzamos a andar en el puerto, subiendo por la vía normal a Peñalara.

No habíamos vuelto tras las grandes nevadas de las últimas semanas, y yo la verdad que en pocas (o en ninguna) ocasión había visto tanta nieve.

Además, el día levanta magnífico: sol, frío y nieve dura.

Nos metemos en el camino que va al Zabala.

En unos pocos minutos llegamos al desvío a la Hermana Menor, y tras pasar un primer resalte, nos colocamos en la base de los corredores.

El corredor es el de la izquierda de la imagen.

Hace unas semanas hicimos el Central (que queda a la derecha de la imagen).

Hoy, uno que vamos a denominar “Izquierdo”, que es justo el que queda a la izquierda de la foto, en la sombra.

Nos dirigimos hacia él. El primer tramo, entre ambas rocas, llega a los 45º, pero solo son 10 metros.  Ideal para aprendices como nosotras.

Después nos encontramos con una pala que no supera los 30º. De ahí, en vez de ir directas nos vamos a meter a nuestra derecha, donde existen unos resaltes rocosos, hoy casi cubiertos de nieve.

Este tiene algunos pasos complicados, aunque se pasa rápido, y un hielo en perfecto estado, ya que tienen una orientación ideal.

Así que tras alguna patosidad salimos de allí, comemos unas almendras con un té aún caliente (no llegan a ser las nueve de la mañana) y nos bajamos por las zetas evitando a las hordas que suben.

Una vez en Cotos, lo de siempre: el caos de gente que no tiene ni el más mínimo respeto por entorno ni por los demás (había un jaleo de coches porque entre otras cosas, a algún listillo se le ocurrió quitar los conos que indicaban que no entraban más coches).

Ojo, que esto no va de alpinistas, esquiadores y domingueros, va de no tener el más mínimo interés de utilizar la montaña para otra cosa que no sea un centro de ocio.

 

 

 

 

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Canal central de Hermana Menor (2271 msnm, 40º máx.)

A pesar de las grandes nevadas caídas, el calor de estos días hizo que se fuera gran parte de la nieve.

Pero como es el día que tenemos, y además es entre semana, allá que vamos al puerto de Cotos a ver que se puede hacer.

Para empezar tenemos suerte y estamos solas en todo el aparcamiento, increíble!

Pero como hemos olvidado los frontales hacemos algo de tiempo antes de comenzar a andar por las famosas zetas de Peñalara camino al desvío del refugio Zabala, lo que nos llevará algo menos de una hora.

Una vez en el camino, nos vamos a ir acercando a las zonas de las canales de la Hermana Menor.

La nieve está mal, pero algo mejor de lo que esperábamos, y eso que pega el sol. Calzamos los crampones y vamos buscando, tras pasar una pequeña subida, la llanada desde la que se ven todas las canales de la zona:

Nos vamos a meter en la canal que se ve más a la izquierda.

Teníamos mirada la denominada como “Canal central” de la Hermana Menor, una sencilla subida de unos 70 metros con 40 grados como máximo.

Nos quedamos pensando si seguir con esa idea, y allá que vamos. Como el día está claro vamos a disfrutar de una subida corta pero entretenida, y además podemos aprovechar que no haya huella desde el comienzo de la canal para abrir nosotras.

La salida es muy sencilla, sin cornisa (al menos hoy), así que decidimos por un lado coronar la Hermana Menor y además acercarnos al collado entre ambas Hermanas para bajar por allí.

Así que tenemos una salida rápida, semicircular, y además poco transitada porque por su sencillez la gente se tira más a otras zonas o a la “autopista” de la línea de cumbres.

Solo un recordatorio: en temporada de poca nieve, esta zona está protegida debido a su fauna endémica, así que está bien saber respetar los tiempos de la naturaleza.

 

 

Cerro de San Benito (1626 msnm) desde el puerto de La Paradilla.

Hay días que la climatología no permite grandes hazañas, pero a cambio te ofrece sorpresas.

Tras el paquete de nieve caído el fin de semana anterior, y con este fin de semana de nieve nueva y malas previsiones, debems abortar la idea de hacer algún corredor y “conformarnos” con unas altitudes más seguras.

Casi de casualidad elegimos este cerro de San Benito; punto más alto de Robledo de Chavela, pertenece al Guadarrama Occidental, y sobre todo, esta zona es nueva para nosotras.

Salimos pues a la carretera, pasando por el puerto de la Cruz Verde, y a los pocos kilómeotros, dirección Ávila, dejamos el coche en el puerto de la Paradilla.

La verdad es que no nos esperábamos esta cantidad de nieve (mucha de ella, reciente), aunque la subida es fácil no, lo siguiente.

Se trata de cruzar la carretera desde el restaurante que hay en el puerto, buscar una portilla para el ganado y empezar a ganar altura por la loma.

Aunque hay algo de niebla, solo tenemos que buscar la máxima pendiente.

Al poco rato nos vamos a encontrar una cerca de piedra a nuestra izquierda. Como va en sentido ascendente, la cogemos como guía hasta encontrarnos en las cercanías de la cima; esta, aunque asequible, es rocosa y tiene algún punto donde debemos poner las manos (pasos de I) antes de coronar.

Bajamos por el mismo lado, cuando se abre algo el día y nos permite ver el monasterio de El Escorial. Impresionante mole bien flanqueada por el monte Abantos.

Y de ahí a casita. Por último un consejo: si váis corriendo por el monte no estaría de más respetar el ritmo del resto de las personas.

Y por supuesto, si pasas por un prado cerrado para las vacas, no vayas con el perro suelto en medio de ellas.

Canal central del Alto de las Mesas (40º máx.). Sierra de Ayllón.

Volvemos a nuestra querida Sierra de Ayllón.

Y volvemos para repetir una actividad que ya hicimos hace unos meses. La canal central del Alto de las Mesas…pero esta vez sin niebla.

Así que una panda de gente nos plantamos en la estación de esquí de La Pinilla para encontrarnos con esta imagen:

Como ya comentamos la otra vez, no hay pérdida: subimos a bloque por el remonte más a nuestra izquierda y al llegar a la zona conocida como Gran Plató (a 1800 msnm), vamos embocando la canal.

Hay que pasar primero  una zona ya acanalada entre dos bloques de piedra.

Luego ya podemos ir hacia la canal central, como es nuestra idea, o buscar algunos corredores interesantes que hay a la derecha, en la zona de las Peñuelas. Entre ellos el Tubo del Gusano.

Con respecto a la otra ocasión la sensación que tengo (soy alpinista primerizo y esto no será muy de fiar) es que hay menor inclinación por la falta de nieve, pero con algún resalte en roca peligrosillo.

Así que vamos progresando poco a poco, en un ambiente alpino excepcional. Es una suerte tener esta sierra tan poco masificada, a pesar del destrozo de las pistas de esquí.

En la parte final la cosa se pone algo más pindia,  lo suficiente para darle emoción y tener una buena salida (hoy, sin cornisa).

Una vez arriba, y aunque nuestra intención era coronar bien el Alto de las Mesas bien el Pico del Lobo, la niebla y el viento que se nos echan encima nos hacen recomendable iniciar el descenso (por la subida normal del Pico del Lobo, camino que por cierto está destrozado al haber metido maquinaria para sacas de pinos) y llegarnos al bar Mont-Blanc de la estación, donde nos cuidan genial y nos ponen buen heavy metal.

 

 

El Yelmo de La Pedriza (1716 msnm) por Canto Cochino y el collado de la Dehesilla.

Tenemos la muy mala costumbre de no ir a menudo a La Pedriza. El no ser escaladores, o no conocer la zona bien, junto a su falta de nieve hacen que cometamos ese pecado, a pesar de lo bien que lo pasamos siempre.

Para redimirnos, madrugamos el día 24 (esperando estar solas) y nos curramos una circular con ascensión al Yelmo por su cara norte, la accesible.

Así pues, nos acercamos a Canto Cochino para coger el PR- M2 en dirección al refugio Giner de los Ríos. 

Íbamos a quedar a dormir allí para conocerlo pero estaba cerrado, así que cogemos el camino marcado que nos llevará muy pronto hacia él.

Una vez allí, y tras pensar en esos 100 años que lleva aquí, cogemos un sendero con tendencia NE (que en ocasiones se bifurca y puede dar lugar a equivocaciones. Se trata de seguir el curso ascendente del arroyo de la Dehesilla; en ocasiones se verán marcas blanquirrojas, pues por aquí pasaba el antiguo GR-10 antes de ser modificado).

Este, pasando por el Tolmo,

nos llevará sin parar de subir, hacia el collado de la Dehesilla, o de la Silla.

A 1453 metros de altitud, es un estupendo mirador de toda la zona…que ostias, todo lo es desde que empezamos a andar. Hemos dejado vista atrás nuestra la cuerda de los Porrones, con la Maliciosa pelada de nieve.

También hemos visto asomar la Bola del Mundo, las Cabezas y como no, las Torres de la Pedriza hasta internarnos en el pinar.

Ahora empieza a asomar parte de la Cuerdalarga con la Najarra presidiendo, que hará de vigía a espaldas nuestras mientras ascendemos penosamente por un tramo del PR- M1 (el conocido como Integral de La Pedriza) en un tramo ascendente, incómodo y divertido en el que en ocasiones hay que poner las manos.

Una vez pasado este tramo, y llegados a un pequeño collado rodeado de riscos, el camino se allana hasta llegar a un desvío claro en el que abandonamos las marcas de PR y seguimos uno hitado que nos llevará hasta la base del Yelmo.

Ahora se trata tan solo de buscar, de entre los múltiples senderos que llegan a él, el más corto. Iremos subiendo por algún canchal de granito ya rodeados de gente.

Pensábamos estar solos debido a las fechas, pero el día soleado y lo cómodo que es llegar aquí desde El Tranco hacen que al llegar a la chimenea final de acceso a la cumbre debamos esperar…algo menos que otras veces, según nos dice un veterano.

Nos encajonamos de uno en uno en la chimenea, que es muy sencilla. No hay caída posible y aunque es algo claustrofóbica, se pasa rápido y bien.

Una vez pasada solo queda subir unas piedras hacia la derecha y estamos arriba.

Ha merecido la pena ¿no crees?

Acometemos la bajada (más sencilla que la subida) y vamos por la pradera del Yelmo envidiando a los escaladores de la cara Sur.

Allí cogemos el camino de Carboneras hasta la zona de Las Cerradillas en que hay una bifurcación de caminos.

Nosotras cogemos el señalizado como GR-10 (el nuevo GR-10, de hecho), que queda a la derecha en el cruce de caminos principal. Este nos llevará a Canto Cochino para acabar la jornada.

Esperamos que os guste esta circular, que pensamos que hace interesante la ascensión.

 

 

 

 

 

 

Alto de los Neveros (2136 msnm) desde Cotos.

Más allá de Peñalara todo es terra ignota. Pocos se atreven a ir más allá, dejando la inmensa cuerda de los Carpetanos casi deshabitada de domingueros, montañeros y alpinistas.

Casi toda ella por encima de los dosmil y casi desconocida para nosotras igualmente (exceptuando un par de salidas, visitables en esta página, a los alrededores del puerto de Navafría), aprovechamos un lunes de poca nieve y mucho frío para acercarnos a una de sus humildes cumbres.

Y aunque poco frecuentada hoy día, tuvo su interés para la Villa y Corte como acopio de hielo para el verano, junto al puerto del mismo nombre.

Salimos nosotras del puerto de los Cotos, por la pista tradicional, y enseguida nos metemos dentro del pinar que nos llevará a la laguna Grande de Peñalara por el claro y evidente sendero del GR-307 y señalizado como camino del PN.

Este año de pocas nieves nos dejan sin embargo la dureza de la misma en un día como hoy, y además tenemos la suerte de que al ser lunes vamos casi solas.

Nos acercamos a la Laguna Grande, donde queremos ver las canales. Tenemos mirado de subir alguna de ellas, pero no están formadas del todo.

Esto nos supone dos problemas: uno de seguridad (al no conocer la zona bien, y no tener claro si en mixto vamos a poder ascender bien) y otro ecológico: las zonas adyacentes a la laguna son muy sensibles cuando no hay capa de nieve suficiente a las alteraciones humanas (no en vano, aquí viven una cantidad enorme de plantas endémicas y amenazadas), y a pesar de que gran número de alpinistas hacen lo que les da la gana, a nosotras sí que nos importa eso y decidimos seguir hacia la Laguna de los Pájaros.

Avanzando por esa zona llegamos donde los Bordillos de Peñalara; aquí hay más nieve y también decidimos acercarnos a ver como pinta todo, aunque finalmente desistimos de buscarnos corredores y nos vamos hacia los Carpetanos.

Evidentemente el camino no tiene pérdida, vamos siguiendo las cada vez menos evidentes huellas y los postes que delimitan los senderos del PN (esto es también zona de especial protección) hasta empezar a bajar hacia el puerto de los Neveros, donde se mantiene este curioso y desgastado panel:

De ahí a la modesta cumbre solo hay unos centenares de metros, hasta encontrar el que creemos es el punto más alto y un nuevo dosmil guadarrameño. Las vistas del macizo de Peñalara que hemos dejado atrás son, sin embargo, ablucantes:

Y de ahí a dar la vuelta de camino a Cotos y a un vinito en casa. Que lo tenemos ganado.

 

Los lunes al sol (del Guadarrama). Peña Cabrita (2177 msnm) y Alto de Guarramillas desde Navacerrada.

Un lunes con varias personas libres de obligaciones. Guadarrama en un otoño nuclear.

La búsqueda de alguna zona aún sin hollar en esta Sierra y poco tiempo disponible.

Y los eternos atascos madrileños.

Esta crónica será breve, porque la ruta así lo fue. Pero nos sirvió para descubrir una “cumbre” secundaria de la Cuerdalarga guadarrameña.

La pongo entre comillas por varias razones. La hemos visto nombrada de varias maneras; Peña del Cuco (para los escaladores), Peñas o Abismos de la Barranca por algunos alpinistas (en alguna de sus vertientes se forman interesantes corredores invernales) y Peña Cabrita, que para algunos es solo la parte más alta de estas rocas.

Su altitud también está en cuestión. Yo me he quedado con el nombre y altitud que aparece en el mapa de La Tienda verde.

Y además, tengo dudas de si se la puede considerar como cumbre separada, viendo lo poco que se diferencia del Alto de Guarramillas/ Bola del Mundo….desde arriba.

Porque la subimos por el Puerto de Navacerrada y la Bola del Mundo, mucho más sencilla ascensión que el hacerla desde La Barranca, yendo por el camino normal de subida a la Maliciosa (PR-M26) y cruzando el Regajo del Pez para llegar a su base (la de los escaladores y alpinistas).

Como hoy vamos con calma subimos tranquilamente desde Navacerrada por el PR- M 11 por la base del Guarramillas.

Y en muy pocos minutos, cuando se nos abren las vistas del valle de la Barranca, vemos claramente por debajo de la Bola del Mundo el objetivo del día.

Seguimos por el PR hasta enlazar con la pista hormigonada, y seguimos sus revueltas hasta que casi en la cumbre nos desviamos a la derecha por un rastro de sendero.

Mientras vemos a los ciclistas sufrir en las rampas finales (no olvidemos, final de etapa en Vuelta a España), tenemos a pocos centenares de metros y separada por un mínimo collado, la Peña Cabrita.

El sendero tiene algunos hitos y una cantidad ingente de basura alrededor…eso si, cuando llegamos tenemos esto a nuestros pies.

Collado del Piornal, Maliciosa con el Peñotillo Alto, la cuerda de las Buitreras y el valle de la Barranca.

Hacia el otro lado y fuera de la foto, la cuerda de las Cabrillas, Cercedilla con sus picos, la Mujer Muerta…fantástico.

Asi tenemos esa cara de contentas. Al poco de comer nos vamos al geodésico de Guarramillas desde donde nos dirigimos al coche, que hay que volver al monstruo madrileño.

En fin, un paseo sencillo para pasar la mañana, unos 400 metros de desnivel positivo y una visión global de todo el Guadarrama.

 

Casi el Almanzor (2591 msnm), desde el circo de Gredos.

Pues bien, más de 30 años y no había pisado aún el circo de Gredos. Sí que conocía otras zonas (La Covacha, carril de Galayos…) pero entre unas y otras no esta.

Así que tenemos que aprovechar los días que nos deja libres el trabajo asalariado a unas y a otros y acercarnos hasta allá.

Nos plantamos en la Plataforma (curiosa forma de proteger el entorno esta que solo se basa en cobrar) cada una con sus objetivos: uno a realizar un anillo corriendo (ya nos contará), otras a intentar un par de cumbres del Circo: el Almanzor y el Peñón del Casquerazo.

A esta altura, seguimos el sendero de la derecha, el otro nos llevaría al Morezón.

Salimos del PR- AV 17. El sendero, que al comienzo está “enlosado” por llamarlo de alguna manera, no tiene pérdida ninguna, y se puede disfrutar de como se va abriendo el Circo de cumbres delante nuestra.

Antes, a la altura de uno de los senderos que van hacia el Morezón, dejamos a nuestro solitario corredor de fondo, mientras nosotras nos encaminamos hacia la zona de Los Barrerones, con estas vistas de lo que nos espera:

Desde ahí, tres kilómetros de bajada hasta llegar a la Laguna Grande, rodearla por nuestra izquierda y llegar al refugio.

Por cierto, en estas lagunas glaciares vive una subespecie de salamandra (Salamandra salamandra almanzoris), endémica de esta zona. Para tenerlo en cuenta a la hora de pensar en el cuidado de las lagunas (basuras, baños, perros…).

Paramos en el refugio a descargar peso, dar aviso de llegada y pensar en la subida. Hoy toca Almanzor.

Vamos con horas de sobra, lo que ocurre es que no sabemos que condiciones habrá arriba.

Algo ha nevado en días anteriores aunque apenas se ve la montaña espolvoreada; está haciendo frío estos días aunque ahora estamos a 20 grados.

Hemos decidido dejar crampones y piolet en casa así que a ver como se da todo.

Seguimos los hitos que desde el refugio nos van a encaminar primero hacia la canal de la Portilla Bermeja, que luego habrá que dejar para agarrar a nuestra derecha la canal de la Portilla del Crampón, que es el camino de la vía normal a la cumbre.

En estos primeros tramos vamos ganando altura poco a poco entre grandes bloques de granito. Pensábamos que iba a subir más gente, pero vamos solas, disfrutando de que a pesar de lo seco del año, las lagunas estén así de bonitas:

Nos vamos ya embocando a la zona de la Portilla Bermeja, donde nos encontramos a algunas personas que bajan del Almanzor: hay de todo, con cuerdas, crampones, sin nada…algunos han subido y otros no; vamos a esperar a notar como encontramos la nieve.

De esta no hay mucha, como preveíamos, pero según vamos ganando altura nos estamos encontrando placas de hielo y nieve cada vez más dura.

Y no solo eso, la gente va de bajada, creo que somos los últimos que subimos hoy, el sol (aunque con horas de luz batante) va dejando zonas a la sombra y bueno…comienza la diversión.

Hasta la entrada de la Portilla del Crampón todo es cómodo, pero entrando en ella lo empezamos a ver peligroso, nos está costando mucho avanzar en este terreno mixto.

Así que vamos subiendo muy despacio, y sin agobios por si hay que dar la vuelta, al final llegamos al collado:

Aquí nos encontramos a un grupo (el último que vemos hoy), de los cuales alguno ha hecho cumbre.

Nos preocupa sobre todo seguir sin nadie más por la zona, y el que cada vez haya menos sol, pero es que este sitio es la ostia y la adrenalina nos hace seguir.

El paso al otro lado del collado es mágico, lástima no poder dedicarle todo tiempo que queramos por las prisas.

Nos metemos en la parte final, siguiendo hitos. Tenemos algún paso delicado que salvamos con calma y bastante cuidado, eso si, pasándolo como enanos.

Y llegamos hasta aquí. En la antecima, el último paso no lo vemos claro por el hielo y decidimos volver sin pensarlo demasiado para que no se haga tarde.

No pasa nada, volveremos.

Aunque a la vuelta a la Portilla del Crampón pensemos “bueno, y ahora…¿qué?”

la bajada la hacemos sin más complicaciones, llegando al refu a descansar, encontrarnos al resto del equipo y pasar una noche sin demasiados ronquidos.

 

 

 

 

 

El otoño ya está aquí: Alto del Parrejón (2013 msnm) y la Buitrera (2046 msnm) en la sierra del Ayllón.

Imagen cogida del blog saritaymane.blogspot.com. muchas gracias!

Pues bien, después de mucho, demasiado tiempo sin poder andar a la montaña, y con un verano eterno con su epílogo de fuegos provocados a lo largo y ancho de la geografía ibérica, pudimos aprovechar un fin de semana para acercarnos a algún lado.

Nos decidimos por la Sierra de Ayllón, de la cual aún conocíamos poco, ya que imaginamos que el Guadarrama iba a estar lleno.

La previsión meteorológica daba buen tiempo: viento, niebla, agua y frío de los que pudimos disfrutar en esta escursión, aunque esto nos hiciera perdernos las visiones del hayedo de Tejera Negra.

Salimos en dirección al puerto de la Quesera desde la segoviana Riaza, y dejamos el coche en el mismo puerto, que por cierto, estaba muy concurrido, más de lo que deseamos.

Seguimos la carretera, ya en la provincia de Guadalajara, hasta que vemos a nuestra izquierda un paso muy claro, en el que pone “Hontanares 11 km.”. Este sendero, que se dirige a la ermita del mismo nombre, es el que debemos coger.

De primeras el camino sube bastante, mientras entre la niebla podemos ver algo del hayedo de La Pedrosa a nuestra izquierda (algún haya suelta, la verdad, porque el día está bastante cerrado).

Vamos a continuar la subida hasta llegar al collado de los Lobos. Ahí, justo en el límite provincial, tenemos una bifurcación en la que cogemos el sendero claro que va a la izquierda. Si usáramos el de la derecha iríamos a dar a la Peña de la Silla, que dejaremos para otra ocasión.

Continuamos entonces entre la niebla por el sendero, que va con tendencia de bajada hasta el siguiente collado, el de las Lagunas (una de ellas al menos sí que vemos, aunque se nota que el verano ha sido seco).

Vamos a seguir aquí por la margen segoviana, andando por la falda de la cuerda de las Berceras. Al otro lado tenemos ya en la parte de Guadalajara el hayedo de Tejera Negra, del cual no podremos ver absolutamente nada hoy.

Eso sí, vamos a ir subiendo poco a poco, por un sendero claro y bien señalizado. La verdad es que aunque el día no está nada claro, es muy bonito poder estar en el otoño, una estación que casi estamos olvidando que exste.

Pasando una zona de vegatación y continuando con la suave subida, llegamos casi sin darnos cuenta a la primera cumbre del día, el Alto del Parrejón, de 2013 msnm.

Una breve parada y a continuar, pues se nos ha echado la lluvia encima y el día se está poniendo frío, con viento que proviene de Segovia.

Bajamos al cercano collado del Cervunal, nos aparece de nuevo una bifurcación. Seguimos el camino más claro, el de la derecha, aunque creo que ambos llevan a la Buitrera.

Y seguimos de nuevo la ascensión, ahora ya con tiempo de perros. Casi toda la gente con la que fuimos compartiendo camino se da la vuelta, pues tiene toda la pinta de que el día no piensa abrir; como nosotras nunca hemos estado aquí, decidimos seguir a ver si la mojadura no nos impide llegar.

Vamos enriscándonos algo más, siempre con un camino claro y sin pérdida. Ahora tenemos unas chulas canales en la parte de Guadalajara, donde debiera estar la Tejera Negra, tragada por las nubes.

Debemos de pasar el Alto del Cervunalillo y antes, una cumbre sin nombre también de más de 2000 metros, pero no estamos para parar. Queremos llegar a la Buitrera ya empapados, pero la verdad es que no llegamos a ver el geodésico…porque nos lo hemos pasado.

Tanto que decidimos dar la vuelta sin tener claro si lo hemos hecho o no y en eso estamos hablando mientras caneamos (ya chorreando de agua)… cuando nos encontramos de repente el geodésico y la cumbre.

Así que nada, pico de la Buitrera, con 2046 msnm la cima del día:

Y nada más que dar rápido la vuelta para poder entrar en calor. Aún así, da gusto poder disfrutar de un día de otoño digno de tal nombre, aunque nos toque volver por aquí a disfrutar del paisaje tan espectacular que debe de existir tras la niebla.

 

 

 

 

Techo de Asturias: Torrecerredo (2648 msnm) desde la Vega de Urriellu y Horcada Arenera.

Pues si, con esta crónica acabamos nuestro periplo asturiano. Una de las cumbres que llevaba pendiente desde hace años.

Importante no solo por su altitud (la más alta de la Cordillera Cantábrica, y por ende de Picos de Europa y de Asturias), sino también por su dificultad.

A pesar de que hay muchas montañas más difíciles que estas en Picos, y que fuimos hasta ella por su recorrido a priori más accesible, esta fue, y será durante mucho, una de las mejores y más exigentes rutas montañeras de mi vida.

Vamos a ello: tardamos unas dos horas y pico en coche desde Oviedo hasta el bonito pueblo de Sotres, al que siempre es un encanto volver.

Nuestra intención es salir en dirección al collado Pandébano y de ahí hasta la vega del Picu (así, como se llama así al Urrriellu), donde está el refugio, primera etapa de nuestra excursión.

Venimos con buena compañía desde Madrid: una recua de punkis montañeros (con o sin experiencia). Dejamos los coches en la pista ganadera que pasa por los Invernales del Texu, una zona de majadas ganaderas, para ahorrarnos un tramo del PR 21, que nos llevará hasta el refugio.

En principio no pueden pasar coches por esta pista al ser parque nacional; es solo para los ganaderos de la zona. La verdad es que lo hace todo el mundo…y nosotros también. Es algo para darle una vuelta, desde luego, porque el nivel de ocupación de coches es enorme, y generamos una gran molestia a la zona.

Tenemos unos kilómetros de pista que asciende en revueltas, sin pérdida, hasta el collado Pandébano. Aquí ya se nos abren las praderías para el vacuno, del que debe haber a millares.

Y nosotras para el Urriellu. En este primer tramo se va bastante cómodo, ideal para ir cogiendo fuerzas para lo que nos espera, y ya con el Urriellu asomando imponente al fondo.

Al poco, pasamos por la majada de la Terenosa, donde hay un refugio (no sé si es de ganaderos, en todo caso está bien saberlo, y además tenía buena pinta), mientras en unos minutos, a la derecha según avanzamos, esperamos ver al fondo, muy al fondo, el pueblo de Bulnes.

El camino sigue siendo cómodo, aunque nos estamos acercando al collado Vallejo, desde el cual ya se sube sin piedad.

 

Sin piedad significa exactamente eso. Yo recordaba una subida muy dura cuando pega el calor (como era el caso de hoy) de otro año en que me acerqué por la zona.

Y aunque la forma física es mejor, la carga a la espalda se nota, y vamos subiendo lentamente, culebreando por el sendero sin pérdida alguna. Y por favor, no me atrochéis, que el camino que hay es el mejor, no hace falta erosionar más la zona.

Lo bueno es tener de referencia el Picu, y aunque cuando asoma el refugio aún queda el repecho final, la primera parte del recorrido (la más fácil, sin duda) está hecha.

Aquí nos vamos a tomar un merecido (aunque demasiado largo, cabrones) descanso. Y aunque tenemos clara la ruta y el tiempo parece que no va a cambiar, aprovechamos la amabilidad de los guardias del refugio para consultar con ellos. Todo bien, nuestra intención es pasar la Horcada Arenera, ir a la base de Torrecerredo, y coronar bien esta tarde bien mañana a la mañana.

Así que nada…ey ho, let`s go!

Enfrente del refugio sale la hoy transitada senda que, tras pasar la Brecha de los Cazadores, llega a la Corona del Raso.

Este paso, equipado con cadena, sin ser difícil, tiene su punto de dificultad, e imaginamos que en otras condiciones climáticas, de peligro.

La verdad es que dejar el Urriellu a la espalda, algo que no he hecho nunca, me impresiona. Y preocupa algo, ninguno hemos estado en la zona, y aunque tenemos la ruta mirada desde semanas atrás y el tiempo es inmejorable (y tenemos horas de luz de sobra para equivocarnos), nunca se sabe.

Pero nada, a seguir. Tras la Corona del Raso tenemos un sendero muy claro, y que sube tranquilamente hasta la Horcada Arenera. Un tramo para disfrutar, ya en la zona laberíntica del macizo central de Picos.

Hay que decir que desde el refugio del Urriellu las señalizaciones son jitos, que hay que saber leer bien, así como los rastros de senda que tengamos.

Desde la Horcada Arenera, alguna de las mejores panorámicas de estos dos días, con las Torres Areneras y el Pico Albo a nuestra derecha, el neverón del Urriello delante de nuestras narices…y el caos de jous que tenemos por delante.

Desde la Horcada Arenera surgen dos senderos: el que va más a la derecha nos llevaría hasta el refugio de Cabrones, mientras que nosotras vamos a seguir el de la izquierda, para ir directos a la base del Torrecerredo.

Esta zona es sin duda la más complicada, el sendero se difumina entre los jous en continuas subidas y bajadas. Aún con mapa, brújula y la ayuda de la gente que nos vamos cruzando (que vienen de vuelta) nos cuesta mucho la orientación.

De esta parte me abstengo de decir mucho, ya que tenemos un momento de pérdida, con actos graciosa tontería incluidos, que hacen que decidamos posponer la cumbre para el día siguiente. Cumbre que llevamos un rato viendo, y que nos da una idea de lo duro que nos lo va a poner.

Solo decir que hay que seguir bien los hitos, volviendo atrás si es necesario, y que no solo la orientación es dificultosa, hay también un par de pasos con cierta complejidad.

Conseguimos arreglar el pequeño desaguisado y ya con el camino bastante más claro, buscamos un vivac donde descansar.

Torrecerredo es el pico de la izquierda.

Vamos a vivaquear a unos 2000 metros y pico, con el Torrecerredo de fondo, y en plena lluvia de Perseidas. El año pasado fue en Jaca,

la verdad es que no podemos quejarnos.

Tras una noche de lo más descansada, nos ponemos de nuevo en marcha. Ya hay mucha gente más madrugadora que nosotras, así que solo tenemos que seguirlas, teniendo en cuenta además que nuestro vivac está justo al margen del sendero.

Vamos a ir bordeando la Torre Labrouche, dejándola a nuestra derecha. La zona está bien hitada, y vamos a pasar por alguna pedrera incómoda antes deesta chimenea, pelín complicada, pero divertida de trepar.

Tras ella seguimos en la zona de roca, trepando con cuidado, pues tenemos algún paso complicado.

La subida no es especialmente difícil, pero es cierto que hay una caída enorme, y que psicológicamente tiene pasos delicados. Casco, precaución y ninguna prisa.

Y si alguien no se ve, es mejor no forzar, que es lo que vimos que se hacia con alguna de las muchas personas que subimos este día (puente de agosto).

De nosotras, subimos cuatro de cinco, pero lo importante es llegar todas a casa.

Trepada a trepada, de repente se ve ya la cima,

Más accesible y amplia de lo que pensamos, cuenta con varios vivacs…que ostias, que estamos arriba!

Aunque como se ve, estamos hechos polvo, y pensando en la bajada, más técnica que la subida.

Eso sí, disfrutamos de lo lindo con nuestra vista de pájaro, y con las explicaciones que la gente de la zona nos da. Para empezar la cresta con el Pico de Cabrones, donde hay gente que la atraviesa…

Las vistas de los tres macizos de Picos, del mar y de las sierras del Sueve y del Cuera, de los cordales de Ponga, Casu, del Alto Aller y el macizo de las Ubiñas…se veía todo.

Y tan bien que no apetece bajar. Más cuando la bajada hay que hacerla apoyando bien, sin prisas, pues cualquier caída al principio nos precipita 400 metros al fondo de un jou.

Alguno de nosotras aprovecha una cuerda que nos ceden amablemente, y poco a poco vamos quitándonos este primer y peligroso tramo.

A partir de aquí toca ya disfrutar de lo hecho, ya sufrir porque nos quedan horas de vuelta. Recogemos las mochilas, volvemos a la Vega de Urriellu a bebernos unas cervezas y a despedirnos, mar de nubes final incluido, de estas 18 horas en dos días de caminata y trepadas.