Desde la Morcuera hasta Peñas Linderas (2109msnm).

Pues vamos a huir de los calores, de la gente, y del monstruo de la capital, dijimos.

Y nos plantamos en nuestro querido puerto de la Morcuera un sábado por la tarde, algo ventoso como es habitual por aquí.

Ya alejadas las nieves de esta zona (aunque no tanto como esperábamos, como pudimos comprobar después), y esperando al ocaso, cargamos las mochilas y nos encaramamos por el PR-M11 (Travesía de Cuerdalarga) para acercarnos al desvencijado refugio de la Najarra (4 plazas, sin guardar y sin puerta, en muy mal estado).

El camino discurre suavemente por entre las faldas de la Najarra, que dejamos a la izquierda.

Está bien señalizado, aunque nos despistamos un poco con la conversación y debamos hacer un pequeño atroche (mal hecho, siempre lo repetimos y hoy caemos nosotras) hasta llegar al collado de la Najarra, a casi dosmil metros de altitud.

Una vez allí, nos acercamos al refugio, pero está en tan mal estado, con aviso de derrumbe incluido, que buscamos otra zona propicia para vivaquear. Es una pena que estos refugios, que no solo son reflejo de una época pasada, sino que pueden hacer un gran servicio en días malos, estén en este estado, y más aún, que a nadie le interese arreglarlos.

En fin, nos acomodamos bastante bien, buscamos un hueco donde dejar las cosas y dejamos la vista en lo que será el día de mañana: un sendero de la Cuerdalarga hasta acercarnos a las cumbres que unen a esta con la Pedriza, que aún no conocemos.

Y vemos que aún quedan bastantes neveros, este año la verdad es que ha sido genial en este aspecto, a ver si hay suerte y estas nieves enlazan con las venideras.

Pasamos la noche esperando una tormenta que se adivinaba por Somosierra pero que apenas deja caer unas gotas a primera hora de la mañana.

Después de sacudirnos un poco el frío, nos ponemos de nuevo en marcha: camino entre pedruscos otra vez hacia el collado de la Najarra.

La ruta de hoy no es dura, pero si bastante rompepiernas, añadiendo algunos tramos de sortear granito de una manera un tanto incómoda.

Le añadimos un poco de calor, y tenemos una entrada en acción perfecta.

Tras el collado de la Najarra, y siempre por camino muy claro,  llegamos a Bailanderos, con 2133 msnm primera cumbre del día. Curiosa montaña, y cojonera para pasar, por sus lajas que hay que ir medio trepando.

Nueva bajada, hasta el collado de Pedro de los Lobos, y nueva y cargante subida hacia Asómate de Hoyos.

Una cosa guapa de hoy es el ganado que había por la zona; Guadarrama fue sobre todo zona ganadera, antes de que el mundo moderno y el turismo (del que formamos parte aunque nos pese) le arrebatara su lugar. Me da alegría ver que aún quedan restos de esa historia por aquí.

Tras ir, como decimos, hacia Asómate de Hoyos, antes de llegar a la amplia cumbre, a nuestra izquierda, se abre un sendero al principio no muy claro, que nos llevaría hacia las Torres de la Pedriza. Es el PR- M2, que debemos seguir entre el piornal.

Una vez seguimos los primeros hitos no tenemos pérdida, y vamos hacia la curiosa forma de las Peñas Linderas (2109 msnm), que alcanzaremos enseguida.

Se puede coronar siguiendo los hitos, o buscando entre las rocas una trepada curiosa y asequible (en algún sitio he leído que hace un segundo), antes de coronar.

Tenemos a nuestra vista las Torres, y también el Alto de Matasanos y Peña el Rayo, a los que llegaríamos por el mismo PR.

Pero amigas, el calor aprieta, se avecina tormenta y decidimos dejarlos para la próxima ocasión.

Así tendremos motivos para volver por esta zona menos transitada de nuestra Sierra. Así que recogemos los bártulos, comemos algo y nos encaminamos hacia el collado de la Najarra para llegar rápido a la Morcuera entre rayos y truenos aún lejanos pero que nos hicieron canear.

 

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Subida al Urbión (2229 msnm) desde la Laguna Negra.

Mucho tiempo sin actualizar el blog, y es que las obligaciones de la vida no nos dejaban salir a la montaña.

Pero este fin de semana, y por sorpresa, nos vamos a ir al Sistema Ibérico (que yo desconocía por completo) y tras un primer día conociendo el Parque Natural del cañón del río Lobos desde la parte soriana, vamos a descansar para encarar el domingo bien temprano la ascensión a una de las cumbres más señaladas de esta zona, el Urbión.

Vamos a dejar el coche en el aparcamiento de la Laguna Negra, cuyo pueblo más cercano es Vinuesa (hay otras vías para subir, la más conocida es desde el pueblo de Duruelo).

El trayecto hasta llegar ya es una pasada, las hayas luchas con el pinus sylvestris por el espacio, esto promete.

Como hemos madrugado, el aparcamiento está casi vacío, lo que nos permite comenzar en soledad, alcanzando la laguna Negra tras un tramo de carretera de kilómetro y medio.

Esta impresionante laguna de origen glaciar no está bastante bien explicada en varios paneles informativos; además podemos ver en la lejanía alguno de los dosmiles de la zona (el Zorraquín, a la derecha de la foto), junto a manchas de roble o de abedul.

Seguimos, a nuestra izquierda tras acabar la zona adaptada tenemos la primera subida de importancia del día, siempre señalizada con las marcas del GR-86.

La subida es asequible aunque en algún momento haya que poner las manos y eso si, la salida es espectacular, con las vistas desde arriba de la Laguna Negra.

Tras un breve paso entre arboleda se nos abren unas camperas magníficas, desde donde además podemos ver la nieve que aún queda a 1 de julio:

No paramos de pensar en el ambiente pirenaico que tiene toda esta zona. Desde aquí podemos seguir bien el GR, bien otra senda muy clara y balizada. Debemos pasar zonas semiencharcadas donde oímos algún croar de ranas, así que habrá que ir con cuidado (para no mojarnos y para respetar la fauna del humedal).

Al reencontrarnos los dos senderos debemos de seguir una pequeña subida, pero es verdad que no hay pérdida a pesar de que la niebla acecha en las cumbres y nos da en que pensar.

Nos estamos acercando a la zona de la Laguna Larga, donde paramos a descansar y donde nos alcanza el primer montañero del día (luego vimos muchos más. Por cierto, nos gustó mucho el ambiente que reinaba entre la gente que nos fuimos cruzando por el camino).

Vemos que la niebla, pegañosa, parece que no va a marchar de las cumbres, así que pensamos en ir valorando si se cierra o no el día mientras avanzamos.

Nos vamos acercando a la cresta previa a la doble cumbre. Tendremos que rodear solo uno de los neveros, en un ambiente primaveral de viento  y niebla que le da un toque que a mí personalmente me encanta pero que evita que veamos nada de nada, excepto el reguero de montañeros que suben desde las otras vías.

Tras pasar por una curiosa cruz cerca de la cima y meternos en las previas a las cumbres, pasamos primero por la secundaria antes de alcanzar la principal, en la que estamos solo lo justo para alcanzarla en la última trepada y bajar.

Bajamos al enlace con el camino que proviene de Duruelo y tras una bajada de unos centenares de metros llegamos al nacimiento del Duero.

La verdad, impresiona que uno de los ríos más importantes de la Península Ibérica salga de un pequeño chorro entre rocas. Además, de una de las provincias más olvidadas del país, Soria, a la que sin duda volveremos.

Y volver lo hacemos también al coche, despidiéndonos de hayas y pinos hasta la próxima vez.

Una ruta muy sencilla, pero espectacular en lo visual, ideal para nuestra vuelta a la montaña vaya. Volveremos en invierno a ver que tal.

 

El Morezón (2389 msnm) desde la Plataforma de Gredos.

Ahora si que si, despedimos esta temporada tras uno de los inviernos más (extraños, largos, “inviernos”) bonitos de estos últimos años.

Teníamos pendiente subir el Morezón, hacerlo desde la Plataforma para ver el circo de Gredos en todo su esplendor. Hemos tenido que esperar hasta mayo, pero aquí está:

Salimos bien pronto, tras un madrugón considerable, a ver si pillamos la nieve en buen estado.

Cogemos el camino empedrado en subida, que debemos seguir durante el primer kilómetro, y que está limpio de nieve. Tras este tramo, y al llegar al pluviómetro, dejamos el PR que va hacia la Laguna Grande y giramos a la izquierda.

Enseguida pisamos nieve, y bastante decente, así que ponemos los crampones y seguimos la evidente huella, a la gente y la vista recta hacia el camino del Morezón.

Ya en la cuerda del refugio del rey, vamos a aprovechar la pendiente que nos ofrece una cumbre si nombre, marcada a 2128 msnm, para practicar un poco antes de enlazar de nuevo con el camino general.

Tenemos la suerte de que es un día magnífico;  ni una sola nube y bastante, mucha nieve para las fechas que tenemos.

Continuando  por la cuerda, dejamos a nuestra izquierda el Cerro de la Cagarruta (2299 msnm), por el que pasaré después. Seguimos a los esquiadores y nos plantamos en la base que va hacia los Altos del Morezón y el propio Morezón, cogiendo las palas finales, muy bonitas y entretenidas.

El entorno que se nos abre es indescriptible, y más para mí, que nunca había estado aquí.

Toda la maravilla del Circo de Gredos.

Y en muy poco, la transitada cumbre.

Como para no estar contentas: el Almanzor, la Galana, el Casquerazo, la laguna helada con el refugio al fondo…

Y al sur los Galayos, con La Mira a la que no consigo reconocer.

Hacemos un descenso rápido en dirección a la zona del Pico de Navasomera y los Riscos del Fraile a comer algo. En la bajada, yo aprovecho para escaparme unos minutos y coronar el Cerro de la Cagarruta…

donde está el antiguo y semiderruido refugio del rey. Desde ahí volvemos por el camino de ida, con la alegría de haber pasado uno de los mejores días de esta primavera.

 

Por los rincones de Irati.

Después de muchos años de querer ir, por fin nos acercamos al bosque de Irati, la segunda mancha forestal más grande de Europa tras la Selva Negra de Alemania.

Aunque es mucho más, es sobre todo conocido por su extenso hayedo-abetal, bosque que además es muy difícil de encontrar tan al sur.

Llegamos por el valle de Salazar, uno de los cuatro que componen la zona, y el más conocido de ellos.

Remontando el valle desde Iruña todos los pueblos nos parecen muy guapos, pero podemos destacar el último de ellos (y el más poblado) Otsagabia.

Una arquitectura de lo más interesante, así como un centro de interpretación de la naturaleza en el que merece la pena pasar un buen rato para conocer el entorno en el que nos encontramos.

Nuestra idea era subir a las Casas de Irati (Iratiko Etxeak) para alquilar unas bicis en su centro BTT.

El problema: el centro está aún cerrado, así que como al día siguiente teníamos intención de subir al Ori (el dosmil más occidental del Pirineo) decidimos hacer algo suave que nos permita conocer en profundidad este bosque.

Así que a salto de mata nos animamos a ir enlazando pequeños senderos locales.

Comenzamos con el SL-NA 61A (Paseo de los Sentidos), un tranquilo paseo que sale de las mismas Casas de Irati y en que nos vamos a internar en el bosque tras pasar por la ermita de la Virgen de las Nieves. El hayedo está en plena eclosión primaveral, y lo disfrutamos.

Vamos a tener cerca el río Urtxuria, como el resto de la jornada. Tras un tramo de subidas y bajadas enlazamos con el SL-NA 60A (Camino Viejo a Casas de Irati), que vamos a realizar al revés de como nos lo marcan.

Con algunos tramos de subida, vamos a llegar al mirador de Akerrería, desde donde podemos ver una gran parte de esta auténtica selva, mientras nos graniza, nos llega algo de viento y vemos la nieve asomar.

Vamos a bajar de una forma pronunciada tras pasar por una campera (de los pocos claros que vemos en este bosque tan denso) y llegar enseguida al embalse de Koixta.

Desde aquí tenemos vistas al Ori, bien cargado de nieve a pesar de las fechas en las que nos encontramos. Tenemos un día raro, el sol se mezcla con el agua y el granizo…y esto no era nada.

Para volver decidimos usar el SL-NA 69 (Camino Viejo a Koixta).

A pesar de ser un SL, el camino pica que da gusto, en un subeybaja junto al río un tanto incómodo. Sobre todo porque ya estamos cansados y el hayedo, en toda su preciosidad, nos llega hasta a agobiar un poco.

A pesar de que los senderos están en general bien marcados, nos despistamos tras abandonar el río en una amplia subida y tardamos un buen rato en dar con algún camino correcto, encontrando las marcas del GR que pasa por la zona mientras nos diluvia de una manera incontenible.

Llegamos en plena tormenta al aparcamiento, casi agradeciendo la presencia de la ermita, tras esta circular de unos 12 kms. y unos 600 metros de desnivel que engañan, pues parece mucho más.

Y no quedaba nada aún, pues nos cae una nevada impresionante que corta la carretera y nos obliga a esperar a Mister Quitanieves. Claro, debemos dejar el Ori para días mejores (temíamos riesgo de aludes y que además el puerto de Larrau estuviera cortado) y tomar unas sidras bien merecidas en Otsagabia.

 

 

 

Despidiendo el invierno en las canales de la Najarra (35º máx.)

Volvemos a nuestra querida Najarra.

Tras un invierno largo y una primavera extraña, estos días de calor nos hacían dudar de que opción elegir para despedir la temporada alpina en Madrid.

Al final nos decidimos por este. Rápida aproximación, entorno  bonito y poca gente.

Todo era probar. Habíamos estado meses antes y el paquete de nieve hizo que apenas pudiéramos disfrutar. Este ha sido al revés. Najarra, montaña separada del resto de la Cuerdalarga, apenas mantiene nieve, al contrario que las Cabezas, Peñalara o los Carpetanos.

De todas formas vamos a tratar de aproximarnos a sus canales. Salimos desde el mismo puerto de la Morcuera, donde al lado de una pequeña construcción  de piedra (un “casi refugio”), cogemos el Camino del Monte, señalizado a veces como  SL y otras como PR.

El camino está completamente limpio de nieve, eso sí, tenemos unas escorrentías preciosas que podemos disfrutar mientras avanzamos rápido por el pinar.

Vamos a pasar primero por una zona de arroyuelos hasta llegar al de la Vejiga, que se distingue claramente en un recodo del camino.

Vamos a remontarlo por nuestra izquierda, en una subida de unos 600 metros dura, que además no sabemos si tendrá premio. Más allá del que nos ofrece el horizonte, pues el panorama de los Carpetanos nevado ya es premio bastante.

Tras casi remontar el arroyo, salimos del pinar y nos aproximamos entre rocas a la zona de los corredores…de los cuales, la mayoría ya no existen.

Nos lo estábamos viendo venir, y valoramos si seguir la pala que marca el arroyo, pero que está de nieve papa y además con deshielo, pues ya da el sol; eso o seguir buscando algún corredor practicable, que encontramos.

Dejando a nuestra derecha una gran roca triangular, y tras alguna duda por si seguir buscando otro  interesante, nos quedamos con este, pues le da la sombra y la nieve está con algo de costra.

Y mira por donde, nos regala una grata sorpresa. Se puede ir relativamente bien (ojo, a finales de abril) y es bastante largo (más de 100 metros).

Así que a disfrutar.

No es muy difícil pero tiene algún resalte que con hielo lo debe hacer divertido.

Además, tras salir del mismo y pasar una pala, hay algún otro minicorredor que usamos para llegar a la derecha de la Najarra y disfrutar de la cumbre (y de su sempiterno viento) antes de bajar directas a la Morcuera.

 

 

 

 

Anboto (1331 msnm) desde Otxandio por el GR-123.

Queremos salir a hacer alpinismo, pero el invierno inacabable no nos deja.

Rastreamos todas las cordilleras habidas y por haber en busca de buena meteo, pero parece que no va a haber suerte.

Pensamos: ¡Vamos al Páis Vasco! Lo tenemos pendiente, nos encanta el clima cantábrico y su caliza, y hay montaña en cotas bajas.

Dicho y hecho, nos plantamos en Otxandio (frontera entre Araba y Bizkaia, se encuentra entre los parques naturales de Urkiola y Gorbea), y además tiene un caserío precioso.

Entre lo infame, el hecho de ser la primera población que sufrió un bombardeo a civiles en la historia.

Teníamos dos opciones de ascensión: Hacer Peña Gorbea, que nos pilla algo a desmano en coche, o hacerle una visita a Mari, diosa vasca de la naturaleza.

Vive en la impresionante mole caliza del Anboto, que forma parte del Parque Natural de Urkiola. Y como el Gorbea tiene nieve y no se le va la niebla, vemos que en el Anboto seremos bien recibidas.

No solo eso, podemos ir andando desde la propia puerta del baserri en el que nos alojamos, así que nada, a caminar (hasta enterrarlos en el mar).

Desde el propio Otxandio salimos andando por la carretera camino de Oleta, concejo del municipio de Aramaiona, ya en Araba. Nuestra idea era llegar por carretera a este pueblo, pero resulta que encontramos un sendero, el PR-BI 52.

Este sendero llega a Oleta por embarrados caminos, que nos hacen conocer los hayedos esmochados, utilizados para el carboneo.

Enlazamos también con el GR-123 o Vuelta a Bizkaia, que nos llevará directas a la cumbre.

Para ello,  pasamos Oleta (con el Anboto imponente saludando) y llegamos al aparcamiento de la casa forestal, ya dentro del Parque Natural de Urkiola.

Tenemos la gran suerte de estar solas; el paso de la semana santa, el día que amenaza lluvia todo el rato, el hecho de que la vía normal para subir al pico sea por el puerto de Urkiola…todo esto hace que el primer tramo del camino, una pista pedregosa en medio de un hayedo, la disfrutemos con calma.

Al poco cruzamos el río y nos encontramos con una zona de monte quemada, actualmente en recuperación.

Preguntamos a un paisano que aparte de indicarnos el buen camino, nos comenta que aún hay setas, lástima no reconocer el nombre en euskera.

Y ahora si, nos toca subir. Y mucho, una subida sostenida y constante, metiéndonos ya en senda y abandonando el hayedo para entrar en coníferas.

De allí vamos a salir a terreno abierto, al collado de Pagozelai., desde donde seguiremos a nuestra derecha.

El Anboto sigue delante nuestra, y a pesar de la subida que ya llevamos, queda claro que la parte final sera dura.

Tan solo debemos seguir las marcas del GR, y tras otro pequeño tramo de subeybaja (donde vemos la poca nieve que queda en el monte, al contrario que en el Gorbea que por cierto, estuvo cubierto de nubes gran parte del día) nos adentramos en el  camino que nos llevaría a una antigua cantera.

A la derecha, a medio camino de la misma, se siguen ya con más dificultad las marcas rojiblancas.

Tras comprobar el gusto de las hayas por la roca caliza, nos internamos en la parte final.

A pesar de que aún no llueve, entramos en un terreno complicado en el que hay que poner las manos bastante a menudo; así como estar atentas a la roca mojada y al salir al cresteo final, al viento que sopla bastante fuerte.

A pesar de todo, no hay tramos muy aéreos y nos hace divertido este tramo hasta que llegamos a la cumbre.

Una preciosidad, tanto la cresta como el buzón, de los más bonitos que he visto.

Curioso porque realmente la cumbre no está ahí; el punto más alto se encuentra cerca de un vértice geodésico caído.

Y pena no podernos quedar disfrutando arriba; bajamos todo lo rápido que podemos pues nos empieza a llover y estas piedras ya han visto demasiados muertos.

Así que pateamos con prisa que no sirvió de nada, pues llegamos de nuevo a Otxandio empapadas del todo, pero con la satisfacción del día de barro, viento y lluvia que hemos pasado.

 

Unos días por el Alto Atlas marroquí

PRIMER DÍA (27-03-2018): MARRAKECH, IMLIL, SUBIDA AL REFUGIO LOUIS NELTNER.

Esta es la historia de mi aventura particular. No la de otras tantas centenares de personas que estos días han estado por el Atlas marroquí, ni siquiera las de mis compañeras de escapada, pues su visión puede ser algo, e incluso totalmente distinta a como narro aquí mis vivencias.

Como alguien no demasiado ducho en el alpinismo, y con bastante poco dinero, la forma más asequible de conseguir ascender montañas de más de 4000 metros de altitud es Marruecos.

El Toubkal como cumbre más conocida y algunas más de las que os hablaré ahora son relativamente asequibles para alguien como yo, además de constituir un gran cuadro sobre el que dibujarse a uno mismo.

A todo esto hay que añadir la atracción que tiene Marruecos, a la vez tan cercano y tan alejado de nosotros, los europeos.

A pocos kilómetros de distancia existe un choque cultural muy grande, tan atractivo como apasionante, que imaginamos se iba a trasladar al mundo de alpinismo.

Así que tras conseguir montar un grupete de varios colegas (lástima por las que no pudieron venir), organizar todo de una manera más caótica de la acostumbrada (las distancias son grandes, el tiempo escaso) y tener todo preparado, nos encontramos en Marrakech una madrugada, dispuestas a levantarnos al día siguiente para comenzar nuestra marcha.

Lo primero de todo es apañar un grand taxi (aquellos que realizan recorridos entre pueblos y ciudades) para que nos acerque a Imlil, el último  pueblo accesible por carretera en la montaña.

Tras un breve regateo (no mío, por supuesto), viajamos las cuatro más todas las mochilas (realizamos el viaje en estilo casi-alpino…llevamos todo el material menos la cocina a cuestas) por 300 dirhams, a un cambio rápido, 30 euros.

Llegamos a Imlil,que en encuentra a 1740 msnm, tras hora y media de viaje y tras pasar por algunos fértiles valles.

Cargamos mochilas a la espalda y comenzamos a subir la calle principal, para, tras preguntar algo, empezar nuestra caminata por una pista sin asfaltar.

Vamos a realizar la aproximación clásica hasta el refugio Louis Neltner-CAF (el antiguo y fama de cutre, aunque yo reconozco que estuve encantado allí).

Eso si, al contrario que gran parte de la gente que nos cruzamos, subimos todo nosotras. Ni guías ni porteadores, ni mulas (estas hacen el tramo que esta sin nevar, cuando el camino estaba blanco su trabajo lo realizaban porteadores locales).

Ascenderemos por el valle del Assif n’Ait MIzane. Como decía antes, al principio es una pista de tierra que va subiendo hasta el pueblo de Aremd. Como no hay una señalización clara, preguntamos al trasiego de guías que vamos viendo el camino a seguir.

Por cierto, unos guías que como imaginaba no tienen mucho que ver con los occidentales. Aunque había para todo, muchos no llevaban la más mínima equipación de montaña, pero tiraban millas que daba gusto.

Y eso si, a nivel personal eran geniales: con casi todos te podías para a hablar un rato, y por lo que vimos, solo la falta de dinero hace que ninguno de ellos pueda plantearse la opción del alpinismo como algo profesional o fuera de Marruecos.

Aremd, visto en nuestro camino de vuelta.

Una vez en Aremd el camino baja hacia el Aït Mizane. Pasamos el lecho pedregoso y nos encaminamos a la que ya será la incensante subida de 1500 metros positivos de desnivel.

Entramos ya en lo que es el Parque Nacional del Toubkal.

A partir de aquí, ascenso constante y lento, ganando altura progresivamente entre la cada vez menor vegetación y la constancia de las pequeñas tiendas que surten de agua, zumo de naranja, barritas energéticas y conversación.

Esto hasta llegar al poblado de Sidi Chamharouch, a unos 2310 msm. Aquí existe una pequeña construcción, lugar de peregrinación por ser el lugar donde el morabito del mismo nombre de la aldea pernoctaba.

A partir de aquí, y tras cruzar de nuevo el río, comienza un tramo más pendiente y además más incómodo de la ascensión.

Nosotras vamos con mucha calma, y más teniendo en cuenta que las mulas no respetan nada!

En este tramo ya nos vamos encontrando las cumbres nevadas, aunque el camino esté limpio hasta bastante cerca del refugio.

A pesar de las grandes nevadas caídas en la Península este año, da la impresión de que aquí no ha sido para tanto, y hay partes bastante limpias de nieve, aunque suficiente para lo que queremos hacer.

Así que poco a poco vamos enfilando hacia nuestra morada de hoy, a la que llegamos antes de que se nos haga de noche, a tiempo para una cena algo escasa (algo que arreglarán en los siguientes días).

SEGUNDO DÍA (28-03-2018): TOUBKAL OESTE (4030 msnm), TOUBKAL (4167 msnm), IMMOUZER (4010 msnm). Subida por Ikhibi Sur y bajada por Ikhibi Norte.

Para esta mañana, madrugamos todo lo posible, lo que tampoco quiere decir mucho. El cansancio acumulado (venimos de un invierno en el que no hemos podido hacer mucha actividad, cargamos unas mochilas cercanas a los 15 kgs. y además, algunos no hemos podido dormir bien) y la poca prisa que en general se da la gente (al menos los que van en solitario, los guías azuzan a sus clientes para madrugar y comenzar rápido, ya podíamos aprender) hacen que salgamos más tarde de lo deseado, a poco de ver amanecer.

Vamos a subir por la normal de Ikhibi Sur, así que solo debemos seguir la luz de los frontales antes de que se apaguen, subiendo el refugio, cruzando el cauce helado del Asif n’Issougouane y comenzando la ascensión.

Tras pasar una zona rocosa nos encontramos de lleno en el circo sur del Toubkal. Vamos a ir muy despacio, la altura (al menos para mí, que no he pasado de estas altitudes en mi vida) se hace notar.

La nieve, al menos a estas horas, está en buen estado, lo que permite una progresión cómoda, y es imposible perderse porque hay decenas de personas.

Eso si, tanto preocuparse con la forma física y aquí sube todo el mundo, o al menos lo intenta: sin preparación, sin piolet, con deportivas…es sorprendente que no haya más accidentes, y eso que en estos días nos enteramos de varios muy graves y vimos algún otro.

El que sea un cuatromil “asequible” hace que la gente no se tome en serio las cuestiones de seguridad, o que se metan en actividades que no dominan.

En fin, Nosotras a lo nuestro, al tran-tran y a disfrutar. Nos habían avisado de que el día iba a estar nublado, pero tenemos este tiempo:

Así que vamos progresando hasta tener frente a nosotras, a nuestra izquierda, el Toubkal. Pero antes del plato fuerte queremos coronar otra de las moles del circo, el Toubkal Oeste, de 4030 msnm, que se abre a nuestra derecha.

No vamos a llegar ni siquiera al collado, pues se acaba la nieve, quitamos los crampones y nos dirigimos hacia esta cima en lo que va a ser mi primer cuatromil.

Desde aquí, tenemos una vista bien chula de nuestro objetivo de mañana, el corredor de la cara NE del Ras Ouanoukrim.

Desde aquí parece muy potente, lo que nos hace plantearnos si podremos o no acercarnos con éxito.

Pero no adelantemos acontecimientos; bajamos hasta el collado (Tizi n’Toubkal, 3971 msnm), desde el cual iremos por la arista hasta la cumbre del techo del Norte de África, a 4167 msnm.

Es una pena que en la arista final no quede nada de nieve, pues tenía pinta de estar entretenida. A cambio, las horas tardías hacen que pueda estar 10 minutos solo en la cumbre, lo que es un auténtico sueño, y más visto lo transitada de la zona.

Nos quedamos un buen rato las cuatro cuando coronamos, y tras valorar, decidimos seguir nuestro plan: bajar por la arista N hasta el collado y de allí buscar otro collado a la izquierda para llegar al Immouzer.

En esto tenemos compañía, pues conocemos a una pareja de gasteiztarras a las que vamos a intentar seguir en este tramo.

Tramos que se complica bastante, pues tras llegar a un primer destrepe que nos lleva a la cumbre secundaria del Immouzer (4010 msnm), vemos que un segundo destrepe y la posterior grimpada por una chimenea a la cumbre tiene bastantes riesgos, así que decidimos dejarlo para otra ocasión más propicia.

Ya solo queda volver al collado y descender por el vertiginoso Ikhibi Norte; con nieve a tramos blanda se convierte en un pesado ejercicio de testarudez, hasta que llegamos de nuevo al valle donde se encuentra el sendero de subida al refugio.

TERCER DÍA (29-03-2018): CORREDOR NE RAS OUANOUKRIM (máx. 45º, 4083 msnm), TIMESGUIDA (4089 msnm), REFUGIO, IMLIL.

Para este día si que conseguimos madrugar, al menos los que decidimos finalmente a estas dos últimas cumbres.

La mitad del equipo se queda en el refugio  debido a diversas dolencias, lástima porque para mí esta fue la jornada más espectacular.

Salimos los primeros del refu, remontando el valle en dirección al collado del Tizi n’Ouagane.

Es aún bastante de noche y parece que tenemos algunas nubes, incluso nos caen algunos copos de nieve.

La subida es suave y nos vamos encajonando en una valle de ensueño; justo antes de llegar al collado debemos abandonar la vía normal de subida para subir por una primera pala (un corredor en realidad), que se nos abre a la derecha.

Se trata del valle del Irhzer bou Imrhaz, y nos va a dejar en un pequeño “plateau”, base del corredor NE.

Para entonces ya ha amanecido del todo, se nos han ido las nubes y tenemos una mañana de soledad alpina para nosotros, pues por aquí no subió nadie en todo el día.

Una vez en el corredor(PD, 350 metros de longitud, y un máximo de 45º según esta magnífica guía del Toubkal )

nos dedicamos a disfrutar, pues la nieve está dura, hay escalera y no está nada expuesto.

Tiene un primer tramo sencillo hasta llegar a un resalte a mitad que a mí me cuesta algo.

Y una salida espectacular, donde la cumbre del Ras (4083 msnm) nos queda apenas a unos metros a la derecha.

Y desde la que se ve el Timesguida (4089 msnm) separado por el cercano collado.

Al igual que desde el Timesguida se ve la bonita cumbre doble del Ras.

Yo no llego hasta allí, desde el collado espero a mi compañero, que es el único de nosotros que corona. Demasiado cansancio, y el miedo a la bajada.

Pues debemos llegar el refugio donde pensamos comer (épicas las cenas y comidas finales, cómodo, limpio y caliente el lugar) y bajar directos a Imlil a dormir.

Así que decidimos bajar por la vía normal de subida, que nos va a regalar unas estampas preciosas del valle. De verdad, de lo más bonito que vemos estos días.

Este es el  primer corredor que hicimos esta mañana. A la vuelta, con  luz.

Y dicho y hecho, recogemos a nuestros compas. comemos, nos despedimos de los gasteiztarras y bajamos como podemos entre el suave compás de la cabeza hueca y los recuerdos de estos días.

Llegamos a Mzik, lugar cercano a Imlil a descansar tras otra serie de aventuras que ya no vienen al caso. Y a dormir.

Croquis cogido de la web del Grupo Salmantino de Montaña.

 

Canal izquierda Hermana Mayor, Peñalara y cresta de Claveles.

Otra semana más de vuelta al macizo de Peñalara.

Nieve y hielo en muy buen estado, aparcamiento de Cotos hasta arriba…y una divertida ruta circular con un poco de todo.

Salimos como siempre por las zetas camino de la zona del Zabala. A pocos metros de llegar al refu ya embocamos la canal que queremos.

Esta es una vía a la izquierda de nuestra mirada, una de las maneras más evidentes de subir hacia la Hermana Mayor. Tras una primera pala, vamos a dejar a nuestra izquierda un gran bloque de piedra (que también se podría pasar por el otro lado).

Llegando al refugio Zabala, visualizamos el gran bloque de piedra horizontal que dejaremos a nuestra izquierda al subir.

Así que nada, aprovechar la buena nieve, la huella y la inclinación de unos 40º y a subir.

Posteriormente, llegaremos a una especie de llanada, donde hay una pequeña cascada. Llevamos más o menos la mitad de la canal, de algo más de 200 metros.

Desde esta zona vemos un pequeño corredor que se nos abre algo encima de nosotras, a nuestra derecha.

Serán unos 20 metros y no aparece en la guía, pero le añade picante al asunto y allá que vamos.

Salida elegante casi en la cima de la Hermana Mayor (2285 msnm), primera de los cuatro dosmiles del día.

Nos vamos a ir subiendo por la loma hacia Peñalara, donde un colega se ha hecho la Sureste Clásica y nos está esperando para tomar el té.

Una vez comidos y bebidos, nos encaminamos hacia la cresta que forman los riscos de Claveles y de los Pájaros.

Hay mucha nieve y el hielo está perfecto; la verdad es que hemos tenido unas jornadas de lujo en el Guadarrama.

Así que lo vamos disfrutando hasta la bajada a la laguna de los Pájaros.

Volvemos por el camino de la Laguna Grande admirando los corredores y el buen estado en el que se encuentran, hasta llegar a la cantina de la estación de Cotos a sufrir a las masas.

 

 

 

 

Vuelven las colaboraciones; Sureste clásica de Peñalara.

Buenas noticias. Después de mucho, demasiado tiempo, tenemos colaborador nuevo, que además se estrena con una de las grandes del alpinismo guadarrameño: la Sureste clásica de Peñalara.

Con ustedes, Alex Sota, el panky montañero:

AYER EN PEÑALARA TUVIMOS LA GRAN SUERTE DE ENCONTRARNOS CON UNA DE LAS MEJORES CONDICIONES QUE RECUERDO EN GUADARRAMA PARA HACER CORREDORES!!!

VIERNES: Quedamos a las 23:30 de la noche para subir a sobar en Cotos y evitarnos el infierno mañanero que se desata cada fin de semana, de coches, huecos para aparcar, domingueros ensuciamontes, montañeros y un montón de fauna variada.

SÁBADO: Como es habitual en nosotros, nos levantamos tarde, pues después de una semana dura de trabajo como esclavos del sistema y acostarnos a las 2:00 de la madrugada, que menos que dormir 6 horitas.
A sabiendas que las 9:15 no es la mejor hora para hacer este tipo de actividades, y que el sol aparece pegando duro, hoy la suerte está de nuestro lado.


Nada más empezar y según nos vamos aproximando al corredor no podemos parar de sorprendernos de la calidad de la nieve que nos espera para hoy, aún haciendo cada vez más calor (maldita la hora que me puse mallas debajo de los pantalones y no eché en el macuto las vermudas y la camisa hawaiana) nos encontramos nieve dura en perfectas condiciones que será la tónica del día.
Como también es habitual en los PANKIS MONTAÑEROS nos confundimos de corredor y tras preguntar nos dirigimos por fin a la entrada del corredor Sureste de Peñalara (no siempre es mala la afluencia de tanta gente en estos días jejeje).


Subimos la primera parte del corredor que desemboca a una zona más alta donde salen diferentes variantes, después de preguntar a mi querido compañero cual se le antoja, optamos por la más empinada y picantona llamada Davo El Principiante Valiente jajaja, 55/60 grados de inclinación, después de apretar el culo y intentar descansar la menor veces posible (el ambiente y un buen ostion estaba presente) llegamos a una zona de rocas con un pequeño resalte con hielo, decidimos salir por la derecha por falta de cuerda, cacharros y no jugarnosla demasiado.


EH VOILÀ conseguimos salir de la canal y tan solo andar unos metros a la izquierda hacemos cumbre en Peñalara.


Nos despedimos con las obligadas cervezas en Venta Marcelino y cantandole una canción futbolera desde la furgoneta a un personaje con brazos cruzados y pose chungachula encargado de que nadie más disfrutará de sus trineos, SEGURATA DE LOS TRINEOS, SEGURATA DE LOS TRINEOS.. JAJAJA
SOMOS LOS PANKIS MONTAÑEROS Y EN LA MONTE NOS ENCONTRARAS!!!!

Canal izquierdo Hermana Menor con variante (45º máx.)

Este domingo teníamos un objetivo: hacer un corredor rápido (entraba a trabajar por la tarde), y coger la nieve en buen estado.

Eso y sortear las hordas humanas del Puerto de los Cotos. No os lo vais a creer pero conseguimos todo ello, volviendo de nuevo a nuestra amiga, la Hermana Menor, y usando la guía de Desnivel que tanto nos ayuda.

Comenzamos a andar en el puerto, subiendo por la vía normal a Peñalara.

No habíamos vuelto tras las grandes nevadas de las últimas semanas, y yo la verdad que en pocas (o en ninguna) ocasión había visto tanta nieve.

Además, el día levanta magnífico: sol, frío y nieve dura.

Nos metemos en el camino que va al Zabala.

En unos pocos minutos llegamos al desvío a la Hermana Menor, y tras pasar un primer resalte, nos colocamos en la base de los corredores.

El corredor es el de la izquierda de la imagen.

Hace unas semanas hicimos el Central (que queda a la derecha de la imagen).

Hoy, uno que vamos a denominar “Izquierdo”, que es justo el que queda a la izquierda de la foto, en la sombra.

Nos dirigimos hacia él. El primer tramo, entre ambas rocas, llega a los 45º, pero solo son 10 metros.  Ideal para aprendices como nosotras.

Después nos encontramos con una pala que no supera los 30º. De ahí, en vez de ir directas nos vamos a meter a nuestra derecha, donde existen unos resaltes rocosos, hoy casi cubiertos de nieve.

Este tiene algunos pasos complicados, aunque se pasa rápido, y un hielo en perfecto estado, ya que tienen una orientación ideal.

Así que tras alguna patosidad salimos de allí, comemos unas almendras con un té aún caliente (no llegan a ser las nueve de la mañana) y nos bajamos por las zetas evitando a las hordas que suben.

Una vez en Cotos, lo de siempre: el caos de gente que no tiene ni el más mínimo respeto por entorno ni por los demás (había un jaleo de coches porque entre otras cosas, a algún listillo se le ocurrió quitar los conos que indicaban que no entraban más coches).

Ojo, que esto no va de alpinistas, esquiadores y domingueros, va de no tener el más mínimo interés de utilizar la montaña para otra cosa que no sea un centro de ocio.