Peña del Oso (2196 msnm) desde el Puerto de Pasapán.

Teníamos ganas de hacer esta cumbre, unos de los pocos dosmiles del Guadarrama que nos quedaba, y además, conocer esta zona de la Mujer Muerta que teníamos sin hacer. 

Y además, nos hacía especial ilusión acercarnos al puerto de Pasapán, zona alejada de las grandes masas urbanas que busca en la Sierra el esparcimiento y la diversión. La mayoría de madrileños imaginamos que suben por Cercedilla; nosotras vamos a tener que coger algo más el coche.

Así que nos escapamos de Madrid por la antigua N-VI que pasa por el Alto de El León y cogiendo la N-603, ne su km. 81.5 llegamos a un desvío en el que nos encontramos con el “Panorámico de la Losa” una de esas mierdas que se construyeron e inmediatamente quedaron abandonadas, dejando degradado el paisaje.

De esta forma nada halagüeña comienza nuestra ruta. 

Aunque se puede dejar el coche más adelante, nosotras salimos desde el mismo cartel que indica el comienzo de varias sendas por la zona.

Vamos a utilizar en este primer tramo el PR SG-4, aunque no hay pérdida ninguna: la silueta clara de la Mujer Muerta aparece claramente ante nosotras. Hoy subiremos a los Pies (Pico de Pasapán, 2001 msnm) y la barriga, que es la Peña del Oso, siendo además la mayor altitud del cordal.

Al poco de andar vamos a ver un evidente cruce de caminos donde vamos a ver a nuestra izquierda una cancela, a la que sigue en recto un cortafuegos ascendente. Por ahí vamos a ir, siguiendo todavía las estacas del PR.

Nos va llamando la atención la tranquilidad de la zona, y mientras vamos hablando de mil cosas, entre otras de las curiosas historias que dan nombre a la sierra.

Estamos teniendo suerte, y aunque es 1 de julio hace bastante fresco; un regalo viendo como estuvieron las temperaturas todo el mes anterior.

El camino es sencillo, va dando revueltas mientras sube lentamente por la ladera de la montaña, y no hay especial pérdida, exceptuando un cruce de cuatro pistas en el que debemos de coger la que nos queda a la izquierda en el sentido de nuestra marcha (y que es bastante evidente).  Aunque tengamos otros desvíos a lo largo de la ruta, debemos ignorarlos.

Poco a poco se nos irá abriendo el pinar, en las inmediaciones del solitario puerto de Pasapán, en el que, contrariamente de lo habitual en Guadarrama, hay más ganado que personas.

Queremos aprovechar bien el día, a pesar de que hace…frío y viento! Pero bueno, comemos tranquilamente con lo que nos queda de recorrido a la vista. Tenemos que ir subiendo, lenta pero sin mayor problema, por la cuerda.

Primero, al Pico de Pasapán:

Y después, sin mayor prisa, hasta la cumbre de Peña del Oso, algo más concurrida (sobre todo por la gente que alcanza cumbre llegando desde Cercedilla).

Esta cumbre tiene de especial estos osos puestos en el vértice geodésico, que la verdad, le dan un toque diferente a las cumbre de la zona, que son bastante sosas (ni buzones, ni belenes ni vírgenes ni santos ateos…nada).

Además, tenemos unas vistas privilegiadas (y diferentes) de todo el Guadarrama. Los valles de la Fuenfría y del río Moros, La Peñota y toda la cuerda, Cueva Valiente…por no hablar de Siete Picos, la Cuerdalarga o Peñalara.

Todo a vista de pájaro.

Volvemos tranquilamente por el mismo camino, y llegamos tan panchas después de 24 kilómetros y algo más de 900 metros de desnivel positivo. Un día de lo mejorcito, en el que pudimos patear kilómetros y kilómetros.

 

 

 

 

 

 

 

El Cancho Gordo (1563 msnm) desde Valdemanco.

Volvíamos, después de 2 años y medio, a la Sierra de la Cabrera, esta pequeña Pedriza a la que teníamos pendiente una visita.

Básicamente para subir a su cumbre más alta, el Cancho Gordo (depende de las mediciones), que nos quedó pendiente.

Entre lo modesto de su altitud, la distancia y que es una sierra realmente pequeña en la que nos resultaba difícil hacer algo largo (aunque a nivel de orientación tiene su aquel) hasta este fin de semana no volvimos a pisarla. La ola de calor (40 grados, de nuevo, quien no se crea el factor humano en el cambio climático que se lo haga mirar) hizo descartar otras opciones y nos plantamos en Valdemanco lo más pronto posible.

Callejeamos un poco hasta salir por una calle lateral del campo de fútbol hacia una zona con fuente y mesas. Un poco más arriba, antes de llegar al cementerio nuevo, cogemos a la izquierda un sendero con las marcas del PR-M 13 que utilizaremos.

Partes del Guadarrama se nos recortan en el horizonte: a la izquierda tenemos a la vista los picos del Regajo Alto y del Mondalindo, mientras que de frente vamos teniendo los primeros canchos de la Sierra de la Cabrera.

El camino no tiene pérdida, debemos de seguir todo el rato las marcas del PR, descartando el resto de caminos. Vamos a llegar a un collado que nos va a meter en la cara N de la Sierra. Aquí corre algo de viento, y tenemos a la vista todos los montes Carpetanos, y gran parte del sendero que nos queda, en un suave subeybaja.

Tenemos que estar atentas a nuestra derecha, ya que en un momento hay que abandonar el PR, siguiendo unos hitos que nos llevarán al collado Alfrecho. Encontraremos varias salidas de este tipo a lo largo del recorrido, para ascender los canchos de la zona, pero este es el más evidente.

Nosotras seguimos fieles a nuestra tradición de pérdidas y nos lo pasamos, teniendo que dar la vuelta al poco rato, aunque enseguida tenemos el Cancho Gordo a vista.

Ahora se trata de seguir el camino hitado, en una subida algo más pindia, y rodeando el pico llegamos casi hasta arriba, donde una pequeña trepada nos lleva hasta la cumbre, flanqueada por una construcción derruida y un vértice geodésico caído:

Eso sí, durante la subida tendremos una vista increíble del collado Alfrecho hacia el E, con el Pico de la Miel y sus formas características:

Y desde la cumbre se veía toooodo el Guadarrama, los Carpetanos, la Sierra de Ayllón… lo que nos permite disfrutan antes de escapar corriendo por donde hemos venido para protegernos del calor.

 

 

 

 

Cerro Trevelez desde el Postero Alto y la Loma de Enmedio.

Bueno, pues para despedirnos de nuestra visita a Sierra Nevada queríamos volver a las cumbres. Tras hacer los tresmiles de la zona, buscamos algo que pudiéramos hacer rápido y que nos diera a conocer algo más las cumbres cercanas.

Elegimos el Cerro Trevelez (2877 msnm), ya que podemos subirlo fácil desde el refugio del Postero Alto, a 1900 msnm, donde nos estamos quedando.

Madrugamos algo más que el día anterior y volvemos a nuestro querido cortafuegos a la salida del refu. Tenemos que subirlo hasta la linde del pinar por el GR, pero esta vez tiramos recto hacia arriba en busca de la Loma de Enmedio, no como el día anterior, que viramos a nuestra derecha.

El Cerro se ve perfectamente a nuestra izquierda. Debemos ir subiendo los casi 1000 metros de desnivel, así que se trata de ir poco a poco porque aparte del gran esfuerzo físico no hay mayor dificultad.

Este camino unía antiguamente, por el puerto de Trevelez, la Alpujarra con el Marquesado de Zenete. A día de hoy constituye un camino muy transitado por ser el más fácil para subir hacia los picos, además de constituir una bajada rápida y directa hacia el refugio.

Pasamos algún nevero siguiendo los hitos que nos llevan al puerto, a 2799 msnm, después giramos a nuestra izquierda hasta llegar al geodésico del Cerro.

Como hemos llegado pronto, y encima hace calor, nos quedamos un rato disfrutando de las vistas de La Alcazaba y el Mulhacén antes de bajar.

El descenso es rápido y sencillo: volver sobre nuestros pasos hacia el refugio con unas fantásticas contracturas fruto de dos días de alta montaña.

 

La Tríada (Picón de Jeres, Puntal de Juntillas y Cerro Pelao) desde Postero Alto.

Tras justo un año desde nuestra primera visita, decidimos volver a Sierra Nevada. esta vez nos decantamos por la parte norte de la Sierra, ya que nos pillaba más cerca y muchos de nosotros no conocíamos la zona.

Nos acercamos pues al refugio de Postero Alto, que está a 1900 msnm en Jeres del Marquesado.

Es un refugio muy agradable, más albergue que otra cosa (pudimos incluso dormir solas); se accede por pista forestal desde el pueblo, y también se puede subir andando por uno de los PRs que hay por la zona.

Tras la llegada, preparamos la salida del día siguiente. Vamos a hacer la denominada “Tríada“: Picón de Jeres (3088 msnm), Puntal de Juntillas (3140 msnm) y Cerro Pelao (3182 msnm). Los vamos a subir desde el barranco del Alhorí, del que tenemos oído que es lo más bonito de toda la zona.

Aunque la subida en sí no es difícil, el desnivel que nos vamos a meter más de 1300 metros de desnivel positivo. Buena paliza.

Salimos de buena mañana por el cortafuegos que hay enfrente del refugio, por un GR que nos va a subir hasta un cruce de caminos que hay en la linde del pinar.

En cuanto llegamos al cruce de camino, debemos coger el sendero a nuestra derecha, marcado con un aspa de NO continuación del GR. No tiene pérdida, y nos dejará llaneando frente a la puerta del Alhorí. Llevamos el material invernal. Aunque ya es mayo, ha caído algo de nieve y ya el año pasado nos hizo falta… os adelanto que lo paseamos pero bien.

La llegada a la puerta del Alhorí es un poco liosa, el sendero se pierde bastantes veces pero tenemos que tener siempre la vista fija en el barranco. Un barranco precioso, con arroyos en pleno deshielo y que nos recibe así:

En este tramo vamos vadeando los arroyuelos hasta que nos ponemos a nuestra derecha del arroyo del Alhorí; allí nos embarrancamos y vamos iniciando una subida dura, en la que la altura se empieza a notar.

Como veis, al rato pasamos a la izquierda del arroyo, siguiendo los hitos que nos marcan el camino y cruzando algún esporádico nevero.

Poco a poco nos vamos acercando al nacimiento del Alhorí y al circo glaciar donde se encuentran los corredores:

Bien acompañadas, como veis, vemos dichos corredores, que van a dar a la Piedra de los Ladrones (2944 msnm), por la que bajaremos luego.

A nosotros nos afecta la altura, y además estamos cansadas, así que vamos despacito despacito. Tras un descanso, seguimos los hitos a nuestra derecha. Lo que serían dos palas de nieve (si la hubiera) son una pedrera difícil, incómoda y que hace eterna esta subida al Picón de Jeres.

Se nos hace tan largo que llegamos a parar para el bocadillo a pocos metros de la cima. Seguimos, y aunque sea bastante poco atractiva para ser un tresmil, aquí estamos:

Tras una breve conversación con unos chavales bien majos de Murcia, seguimos hacia el evidente camino que nos lleva, en solo unos minutos, al Puntal de Juntillas. Muy fácil y muy suave este “cresteo” hasta la segunda cumbre del día.

Lo que vemos al fondo es la cumbre del Cerro Rasero (técnicamente, otra cumbre de más de 3000 metros, pero tan pegada al siguiente pico que ni lo notamos) y del Cerro Pelao, cumbre nuestra del día con 3182 msnm.

El cansancio y la altura pasan factura, así que tres de nosotras llegamos hasta el final mientras el resto van bajando por el collado hacia la Piedra de los Ladrones.

Tras encontrarnos en la Piedra de los Ladrones (técnicamente la quinta cumbre del día), bajamos, cruzando algún nevero, buscando el sendero que nos bajará por la Loma de Enmedio hacia el refugio. La Loma se baja muy rápido, pero es incómoda de hacerlo por el desnivel y por lo monótono, aunque peor es subirla como comprobaremos a la mañana siguiente.

Y tras esta bajada, llegamos al refugio para un bien merecido descanso tras más de una veintena de kilómetros y más de 8 horas de caminata.

 

 

 

 

 

El Pico del Lobo (2274 msnm) por la canal central del Alto de las Mesas

Después de mucho, mucho tiempo, volvemos a la sierra de Ayllón, a nuestro querido Pico del Lobo.

En esta ocasión con la idea de ascenderlo en una de las últimas invernales de la temporada, por la canal central del Alto de las Mesas. Nos va a suponer un desnivel de unos 800 metros positivos, en unos 8 kms. Y por una canal de unos 40º / 45º de inclinación, vamos a ver.

Madrugamos mucho, contando con coger bien la poca nieve que queda. Y nos plantamos en la estación de esquí de La Pinilla antes que nadie.  Aunque hay niebla, parece que se ve claro donde tenemos que ir: subir a fuego por los remontes que tenemos a nuestra izquierda hasta el denominado “Gran Plató”.

Llegamos al “famoso” Gran Plató y la niebla se nos está echando encima. Vaya faena, porque no tenemos mapa de la zona, y la idea está clara en la cabeza…porque lo que es sobre el terreno…

Así que seguimos con bastantes dudas, siguiendo la línea de remontes (para algo nos ha servido este destrozo ecológico).

Aunque nos planteamos dar la vuelta, encontramos huella, lo que nos permite seguir por el buen camino.

Al principio nos sorprende lo empinado que se pone, pues esperamos la inclinación más adelante. Luego, vamos disfrutando del estado de la nieve, que está ideal: dura, con huella para no perdernos pero sin hacer escalera, y encima cuando se nos abre la niebla podemos visualizar el camino:

El evidente canal central del Alto de las Mesas (aunque hay quien lo considera canal derecho. En todo caso, hay poca información en internet, es cierto que si el día está despejado la subida es muy evidente, pero ojo con los días malos).

Y a la derecha los corredores que se forman en el cresterío del Mirador. Aquí nos dividimos, dos vamos directos a la canal mientras que mandamos un explorador a uno de los corredores, que están en buen estado y se pueden subir bien. Mientras, nosotras seguimos por nuestra canal.

A veces debe formarse cornisa, pero hoy tenemos la salida clara, y al otro lado, el viento y la niebla nos dan un descanso y nos permiten disfrutar de las vistas de la zona, con la que creo que es la Sierra del Rincón al fondo y el Cerrón en primer término. Una estupenda y solitaria subida.

Y tras el reencuentro, vamos hacia la cercana y feúcha cima, aunque hoy con la nieve, el viento y la niebla tiene hasta encanto.

Y ya para abajo, por la vía normal que a través del collado del Aventadero, y tras adentrarnos en el pinar, nos lleva de vuelta a la Pinilla, con sus construcciones a la suiza y de ahí a casita.

Subida al Alto de Guajara (2718 msnm), en el Parque Nacional del Teide.

Habíamos ido a las Islas Canarias, en concreto a Tenerife, con un objetivo muy claro. subir al Teide. Además, como se había estropeado el teleférico días antes, contábamos con poder subir a la cumbre en soledad. La nieve le iba a dar un toque aún mejor…pero va y nos cortan la carretera el único día que podíamos subir.

Vale, intentamos al día siguiente subir el Pico Viejo…pero tampoco puede ser, no tenemos horas suficientes. Como última opción nos aparece esta: una montaña que no conocíamos, de altitud considerable pero de rápido y fácil ascenso; allá nos vamos, a disfrutar de un Parque Nacional que no conocía, a hacer montaña en unas condiciones diferentes.

El coche lo dejamos, apartando turistas a manotazos (esto del conservacionismo parece que no se quiere entender) en el aparcamiento que hay en la ermita de las nieves y el parador nacional, con los Roques de García enfrente.

La montaña la tenemos justo enfrente, en la zona conocida como Pared de la Calder, serán unos 10 kms. y cerca de 800 metros de desnivel. Fácil y explosiva, es bien.

Además, la montaña forma parte de la mitología guanche, el pueblo exterminado por los colonizadores castellanos. Según se cuenta, Guajara era una princesa guanche que al perder a su amado Tinguaro en la batalla de Aguere fue hasta aquí y se lanzó al vacío desde la montaña.

Justo al lado del parador sale un sendero con las marcas del PN (El nº4, “Sendero de Siete Cañadas”. Ese es el nuestro. Es parte del antiguo camino de Chasna, que cruzaba de N a S. la isla.

Vamos llaneando, por este particular suelo volcánico. Vamos a cruzar una pista de tierra, que ignoramos, continuando por el sendero que empieza a coger altura.

Como en todo parque nacional, el sendero no tiene pérdida. Solo las revueltas que nos ayudan a ganar altura, y el notar la altitud tras estar en la playa los días pasados se hacen notar un poco.

Eso sí, solo con ver las Cañadas del Teide ya ha merecido la pena venir. Es como estar en la Luna (casi literalmente, pues en el alto al que nos dirigimos se instalaron a finales del XIX  principios del XX instalaciones astronómicas que dieron nombres de esta zona a regiones de la Luna).

Hemos ido subiendo hacia un collado, aquí llamados “degolladas”, que al llegar nos va a llevar hacia otro. El camino no tiene pérdida, eso sí, esta zona es más dura, exige caminar con calma salvando el desnivel rocoso, y pasando por una zona un poco más expuesta, que es la parte más bonita del recorrido:

Lástima no acordarme del nombre de esta degollada, donde aún hay algún pino canario (que se diferencia porque tiene 3 acículas en vez de 2).

Y ya tenemos la montaña más cerquita:

Hay que decir que en un momento cambiamos del sendero nº5 al 15, que es el que nos asciende al pico. No hay pérdida, y aunque pasamos por alguna zona de desprendimientos, no se complica en exceso.

Y además, las vistas merecen la pena:

A partir de aquí el sendero se suaviza, y nos va llevando en un suave ascenso casi hasta la cumbre. Es curioso ver como a cada cambio de vertiente el paisaje cambia constantemente de color, de forma…fascinante y con el Teide al fondo, que nos da rabia porque tendríamos que estar bajando de allí a esas horas…

En unos minutos bajamos a la llana cumbre, desde las que tenemos unas vistas…que vaya vistas!

De izquierda a derecha tenemos el Pico Viejo, el omnipresente Teide y la Montaña Blanca.

Desde allí descendemos un poco y en vez de bajar por el mismo lado, cogemos el sendero en dirección a la degollada de Guajara, que nos enlazará con los senderos 5 y luego de nuevo con el 4 para hacer así circular la ruta:

No llegamos a tener mar de nubes, aunque sí niebla que no llega a traspasar nuestra vertiente. Eso hace el sendero más entretenido, pues esta parte es más sencilla y sube más gente.

El Teide siempre lo tenemos presente. Una cosa que nos llama la atención es que no se observan apenas aves e insectos, imaginamos que por lo extremo del lugar y la altitud.

Aún así es una pena no habernos interesado más en la flora y fauna de la zona. Nos queda pendiente.

Una vez de regreso al parador nos acercamos a ver los famosos Roques de García de los billetes de mil pelas…

Y a despedirnos hasta la próxima ocasión.

Reseña de “Al filo de la escalada, memorias de un alpinista”, de César Pérez de Tudela.

Es complicado reseñar un libro de alguien que no te cae bien. Pero es algo aún más difícil reseñarlo cuando anteriormente a leerle te era un completo desconocido.

Por mucho que Pérez de Tudela haya sido pionero del alpinismo español, cara mediática y reconocida no solo por sus escaladas, el hecho de que yo no sea un lector habitual de literatura de montaña y el haber estado alejado de la mitología de las grandes cumbres explican este hecho.

No me cae bien por su pasado (ex-policía de Franco, simpatías hacia el falangismo), así como no puedo simpatizar con varias de las ideas machistas y etnocéntricas que expresa en el libro.

Y desconocido, cayó este libro en mis manos de casualidad; estaba en la biblioteca pública que frecuento.

Al pensar en su lectura, puedo decir que me haya agradado en exceso. La edición es mala, con muchas erratas, lo cual no ayuda, la prosa, que tiene bastante chispa y te mantiene enganchado a la lectura, a veces es sin embargo repetitiva y poco clara.

Y aún así, os recomiendo su lectura. ¿Y porqué?

Pues porque para empezar, el no simpatizar con una figura no es motivo para obviar su existencia, sus aportaciones y sus análisis. Y en este caso, Pérez de Tudela es como hemos dicho, precursor y figura fundamental del alpinismo ibérico, que en años posteriores ya sabemos las cotas que ha alcanzado. Aunque es verdad que ese ser “figura fundamental” acaba viéndose en el ego que exhala el libro, eso consigue darle un toque personal muy peculiar e interesante, así como sus polémicas varias en este mundillo.

Por otro lado, consigue mantenernos en vilo en gran parte de sus relatos. Muy interesantes resultan sus relatos de ascensiones y escaladas en lugares cercanos, que todos conocemos, como La Pedriza, Gredos, Montserrat o los Picos de Europa.

Pero también el recorrido por todo el mundo, desde cumbre míticas como el Everest, el Aconcagua o el Annapurna, como sobre todo algunas desconocidas y fuera del circuito habitual, situadas en lugares como Filipinas, el África negra o Sudamérica. Para mí eso tiene un valor importante, ya que contrapone la idea de conocer lo desconocido (con ese eurocentrismo que he comentado antes, pero bueno) por encima de las altitudes, las marcas, las prisas…que caracterizan el montañismo moderno.

Quizás lo más interesante de todo, en la parte teórica, sean sus planteamientos en temas polémicos y objeto de debate: el tema de los rescates en montaña, la idea filosófica unida al montañismo o el uso de guías, porteadores nativos, campamentos equipados o la financiación.

En todo caso un libro ameno, con sus fallos, que para alguien que sea amante de la montaña y maneje las claves básicas del mundo del alpinismo le va a resultar interesante por las posturas que plantea.

Y que como debe ser, te pica la curiosidad por ciertas montañas; que para mí es el objetivo fundamental en los libros de esta temática.

 

Vuelta a la media montaña. El Almojón (1178 msnm) desde la ermita de Navahonda (Robledo de Chavela).

La previsión esta semana era muy mala, así que como no queríamos quedarnos en casa, decidimos acercarnos a una de esas zonas casi desconocidas para muchos montañeros: la zona Oeste del Guadarrama, a sus últimas estribaciones.

Ya habíamos estado en esta zona, recorriendo otra parte del cordal, y hoy volvimos porque la verdad, nos encantó este terreno agreste, poco transitado.

Salimos desde la ermita de Navahonda, por el GR-10 que va hacia el pueblo de Robledo de Chavela, por un camino suave pero incómodo de caminar (era peor para las bicis que nos cruzamos, porque caminantes solo estábamos nosotras).

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El día está mejor de lo que pensamos. No llueve y hay algo de niebla, el problema es que veníamos preparadas para pasar más frío y nos estamos asando en el camino que lleva hacia el collado de Navahonda.

Llegando al collado, a 10326 msnm, podemos observar las cumbres a las que nos dirigimos: en primer término el alto de Navahonda, a poco más de 1140 msnm, y más atrás debe estar el Almojón.

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En el cruce de caminos que es el collado, si seguimos recto continuaremos el GR-10. A nuestra izquierda se abre el camino que va hacia Almenara, y a nuestra derecha está la puerta de un coto de caza que debemos cruzar para seguir nuestro camino. Este está muy poco marcado, siendo la mayoría del tiempo caminos de jabalí, del que hay innumerables fozadas, o lo que llevan a puestos de cazadores (sabremos donde están sus huecos porque son incapaces de llevarse los cartuchos, deben pesar demasiado).

Así, buscando la máxima pendiente y entre la niebla, iremos llegando al Alto de Navahonda y las cumbres siguientes, todo enriscándonos y con una visión muy limitada del Almenara,

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Y de las cumbres del fondo, en las que se ve Gredos nevado (no sé si en la foto, nosotras luego lo vimos más claro).

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La niebla, que al principio nos envuelve, aclara y nos deja ir siguiendo las trazas. Vamos buscando, entre las línea de cumbres y los pasos más cómodos, la dirección correcta, ayudadas a veces por algún hito.

Al menos ahora tenemos, a la izquierda, nuestro objetivo:

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Con el espectáculo de que según vamos llegando, decenas de buitres leonados están volando sobre nuestras cabezas, muy muy cerca. Dejamos de hablar para, en el mayor silencio posible, no molestarles, y llegamos a la cumbre con algún paso en el que hay que trepar.

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Para volver, lo conseguimos hacer circular al llegar al collado anterior a nuestra última subida y buscando un sendero a nuestra derecha que nos enlazará con el GR.

El paseo es corto, unas 4 horas, pero el recorrido es como decimos entretenido, con caminos muy poco marcados, alguna trepada y el espectáculo de una zona muy húmeda, con una vegetación mediterránea riquísima (no parece Madrid, desde luego) y una fauna variada también.

Y encima, en soledad.

 

Cabeza de Hierro Mayor (2383 msnm) por el canal central entre los “Pulmones”.

Pues después de un curso que nos ayudó en bastantes cosas la semana pasada (y entre otras cosas, a conocer un corredor en el noroeste de la Najarra), este queríamos aprovechar para hacer nuestro primer corredor invernal sin tutorizar, pero en buena compañía.

Tras descartar a última hora la Maliciosa por el calor previo, nos vamos a otro clásico del Guadarrama: la cara N de las Cabezas de Hierro para ascender la Mayor desde el canal central (central-central jejejeje):

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(la imagen está cogida de prestado de la excelente página losk2delaskumbres)

Salimos todo lo pronto que podemos del párking de Cotos. Aún así, antes de las 7 y media de la mañana ya está casi lleno, alguna de nosotras se atasca subiendo Navacerrada, hay ruido por todos lados…en algún momento se va a tener que cortar esto, y tendremos que aceptar las restricciones o se acaba Guadarrama.

Seguimos pues por la carretera de Valdesquí hasta que a nuestra izquierda se abre la pista, hoy nevada, que nos lleva al refugio de El Pingarrón. Desde el comienzo, ya podemos ver que hemos acertado con el cambio:

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Seguimos por el habitual sendero, bastante nevado, nevado, con nieve bastante dura, hasta llegar a la parte baja de la canal, desde donde vemos los efectos de estos días de sol y calor en el macizo de Peñalara:

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 Vemos también nuestro objetivo:

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Y nos preparamos para subir, aunque se ve bastante huella, y la nieve, aunque dura, se puede pisar y seguir bien.

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Y si es cierto, se pisa bien, mientras vamos cogiendo altura y vemos otros montañeros pasándolo igual de bien, y alguno de los nuestros que quiere escaparse:

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La canal se empina hasta los 40 grados, pero la huella está bien marcada y se hace fácil. Hay alguna variante que vamos viendo como se abren a izquierda y derecha, nosotras seguimos por la que quiero llamar central- central.

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Salimos de la canal y el terreno evidentemente empieza a aflojar, aunque queda un rato para llegar a la cumbre.  Vamos a llegar primero a una gran roca con flores de hielo, que vamos a bordear.

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Y de ahí a la cumbre, que está a unos pasos:

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A estas horas pega ya el calor, así que pasamos un buen rato comiendo al abrigo de unas piedras, viendo como aún queda nieve tanto en la Cuerdalarga,

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como en Peñalara y el resto de los Carpetanos, las zonas altas de la Pedriza,img-20170226-wa0027

o la zona de Siete Picos y Cercedilla. Por no hablar de Gredos, que tenemos en la lejanía, pero que se ve bien al ser un día tan claro.

Aún así es evidente que hay muy poca carga para las fechas del año que son, algo realmente preocupante y muestra de cuanto está cambiando el clima.

La bajada la comenzamos por la pala N, para luego virar a nuestra izquierda para coger lo que sería el PR que sube a las Cabezas (PR-M 27), pasando unas peñas que nos acercan en dirección a Valdemartín.

Y así, con mucho calor, oyendo descender a esquiadores y con nuestras habituales desorientaciones al llegar a la zona de pinares os decimos hasta la próxima.

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Montón de Trigo y La Pinareja desde Las Dehesas de Cercedilla.

Tras nuestra última y frustrada visita en noviembre, volvemos a Cercedilla con una idea parecida:

Subir desde Las Dehesas por la calzada borbónica hasta el puerto de la Fuenfría, acometer el Cerro Minguete y desde allí tirar a Montón de Trigo para bajar luego al collado de Tirobarra y La Pinareja.

Salimos bien pronto a caminar, a ver si los días de frío hacen aguantar el hielo, como así es. Como salimos los primeros desde el párking de Majavilán (literalmente), tenemos suerte y podemos ir ganando altura mientras escuchamos el sonido de los picapinos y el correr del agua; es algo que a la bajada, con el griterío de las centenares de personas que ya habrá en los alrededores, será imposible.

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En el último tramo antes de llegar al puerto, a 1793 msnm, ya se pisa nieve en buen estado, así como se otean en el horizonte las cumbres nevadas.

A pesar de que la previsión del día anterior daba algo de nieve, parece que apenas ha caído, y además las bajas temperaturas nos van a regalar un día de montaña genial.

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Porque las nieblas que había a primera hora se han disipado y nos deja ir viendo la primera subida del día; el Cerro Minguete, con sus 2026 msnm. Una cumbre sin más, pero que se ve bonita el día de hoy:

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Desde allí tenemos a tiro de piedra el Montón de trigo (2155 msnm), una montaña que a mí personalmente me gusta mucho; su forma, las vistas que se tienen desde la cumbre, el propio nombre… solo la habíamos subido una vez, así que nos hace ilusión volver.

La subida no entraña dificultad, bajamos al collado evidente que lo separa del Minguete y hacemos la rápida subida hasta la cumbre.

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En la foto de abajo podemos ver a la izquierda en primer plano Cerro Ventoso, detrás los Siete Picos y más a la izquierda Maliciosa y el comienzo de la Cuerdalarga.

En la propia cumbre tendremos una vista increíble del resto de la Cuerda, de todo el macizo de Peñalara y del resto de los Carpetanos. Forzando un poco la vista, incluso el Ayllón. Hoy hay suerte.

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Y hacia el otro lado, la cuerda de la Mujer Muerta, en la que nunca hemos estado. Y la Pinareja (2194 msnm), hacia donde nos dirigimos.

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Bajamos por la larga pero tendida bajada que va desde el Montón de trigo hasta el collado de Tirobarra; aquí hay un cruce de caminos, nosotras iremos cuesta arriba de nuevo en busca de la cumbre.

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Que tiene (o tenía) una cruz de hierro, que no es tan habitual en esta zona. Aunque la cumbre está llenísima de gente la disfrutamos un montón.

Con la cercana Peña del Oso que aún no hemos subido aquí al lado, con el resto del cordal, y con toda esta zona segoviana de pinares y llena de senderos que no conocemos, pero que prometemos explorar.

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Y así de contentas bajamos de nuevo al collado de Tirobarra, desde donde cogemos una senda que bordea a media ladera el Montón de trigo, dejándolo a nuestra izquierda.

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Como hemos dicho, no conocemos la zona, así que perdemos demasiada altura y perdemos algo de tiempo en el pinar, teniendo enfrente la zona de cumbres que forman el Minguete y Peña Bercial. Al final salimos en la ladera del Minguete, subiendo por él y tirando ya para el puerto de la Fuenfría y el coche.

Tras ocho horitas y unos 1000 metros de desnivel, un buen domingo vamos.