Peña del Oso (2196 msnm) desde el Puerto de Pasapán.

Teníamos ganas de hacer esta cumbre, unos de los pocos dosmiles del Guadarrama que nos quedaba, y además, conocer esta zona de la Mujer Muerta que teníamos sin hacer. 

Y además, nos hacía especial ilusión acercarnos al puerto de Pasapán, zona alejada de las grandes masas urbanas que busca en la Sierra el esparcimiento y la diversión. La mayoría de madrileños imaginamos que suben por Cercedilla; nosotras vamos a tener que coger algo más el coche.

Así que nos escapamos de Madrid por la antigua N-VI que pasa por el Alto de El León y cogiendo la N-603, ne su km. 81.5 llegamos a un desvío en el que nos encontramos con el “Panorámico de la Losa” una de esas mierdas que se construyeron e inmediatamente quedaron abandonadas, dejando degradado el paisaje.

De esta forma nada halagüeña comienza nuestra ruta. 

Aunque se puede dejar el coche más adelante, nosotras salimos desde el mismo cartel que indica el comienzo de varias sendas por la zona.

Vamos a utilizar en este primer tramo el PR SG-4, aunque no hay pérdida ninguna: la silueta clara de la Mujer Muerta aparece claramente ante nosotras. Hoy subiremos a los Pies (Pico de Pasapán, 2001 msnm) y la barriga, que es la Peña del Oso, siendo además la mayor altitud del cordal.

Al poco de andar vamos a ver un evidente cruce de caminos donde vamos a ver a nuestra izquierda una cancela, a la que sigue en recto un cortafuegos ascendente. Por ahí vamos a ir, siguiendo todavía las estacas del PR.

Nos va llamando la atención la tranquilidad de la zona, y mientras vamos hablando de mil cosas, entre otras de las curiosas historias que dan nombre a la sierra.

Estamos teniendo suerte, y aunque es 1 de julio hace bastante fresco; un regalo viendo como estuvieron las temperaturas todo el mes anterior.

El camino es sencillo, va dando revueltas mientras sube lentamente por la ladera de la montaña, y no hay especial pérdida, exceptuando un cruce de cuatro pistas en el que debemos de coger la que nos queda a la izquierda en el sentido de nuestra marcha (y que es bastante evidente).  Aunque tengamos otros desvíos a lo largo de la ruta, debemos ignorarlos.

Poco a poco se nos irá abriendo el pinar, en las inmediaciones del solitario puerto de Pasapán, en el que, contrariamente de lo habitual en Guadarrama, hay más ganado que personas.

Queremos aprovechar bien el día, a pesar de que hace…frío y viento! Pero bueno, comemos tranquilamente con lo que nos queda de recorrido a la vista. Tenemos que ir subiendo, lenta pero sin mayor problema, por la cuerda.

Primero, al Pico de Pasapán:

Y después, sin mayor prisa, hasta la cumbre de Peña del Oso, algo más concurrida (sobre todo por la gente que alcanza cumbre llegando desde Cercedilla).

Esta cumbre tiene de especial estos osos puestos en el vértice geodésico, que la verdad, le dan un toque diferente a las cumbre de la zona, que son bastante sosas (ni buzones, ni belenes ni vírgenes ni santos ateos…nada).

Además, tenemos unas vistas privilegiadas (y diferentes) de todo el Guadarrama. Los valles de la Fuenfría y del río Moros, La Peñota y toda la cuerda, Cueva Valiente…por no hablar de Siete Picos, la Cuerdalarga o Peñalara.

Todo a vista de pájaro.

Volvemos tranquilamente por el mismo camino, y llegamos tan panchas después de 24 kilómetros y algo más de 900 metros de desnivel positivo. Un día de lo mejorcito, en el que pudimos patear kilómetros y kilómetros.

 

 

 

 

 

 

 

Nos entrevistan para Briega

Briega, página de contrainformación de Cantabria, nos ha hecho una entrevista; aquí va:

 

1/¿ Qué es bajamontaña? ¿Qué te llevó a montar este blog?

 

Pues bajamontaña es el nombre de un blog que llevo haciendo desde hace unos 3 años para acá; principalmente hablo de las rutas de monte que hacemos, pero también metemos análisis, entrevistas, una sección de personajes históricos, otra de “antihéroes”, hacemos crítica literaria a libros de deportes etc.

Vamos, que a pesar del nombre toca diversos ámbitos.

La idea es que fuera colaborativo, aunque en la práctica lo hago yo solo con alguna ayuda esporádica.

 

Cuando vivía en Asturias formaba parte de un grupo de montaña asociado a la radio libre de Oviedo (Grupo de Montaña Ramón Mercader, RadioQk); las actividades se colgaban en un blog, y este servía de comunicación entre nosotrxs y ayuda para conocer nuevas rutas. Mi idea era seguir esta línea, hablando de más deportes y además añadir una crítica al concepto de deporte mismo.

 

 

2/La presentación de bajamontaña deja clara la competitividad que impera en el deporte y los valores opuestos que se le pueden contraponer. ¿Es el deporte otro campo de batalla donde la política se puede llevar a cabo? 

 

Si, sin duda. De hecho, el deporte, aparte de un negocio en si mismo, me parece una de las formas más importantes de la reproducción capitalista a día de hoy (en cuando a un modelo de pensamiento basado en el individualismo, la competitividad, la agresividad, la hipernormativización, el espectáculo, la alienación, etc.)

El ser capaces de romper con todo esto en uno de sus campos de juego (valga el símil), me parecería algo muy importante. Que creo que no se está logrando en general, ya que muchas veces reproducimos los mismos esquemas en versión “popular”, lease todo el movimiento contra el fútbol moderno, que habla de una supuesta “edad de oro” en la que el fútbol salía del pueblo, de los barrios o de la clase obrera y se ha pervertido con el tiempo. Todo esto es falso por supuesto, y aunque tenga elementos muy válidos que podríamos usar parte de una premisa incorrecta.

 

3/En qué cosas crees que se materializa esa transformación social a través del deporte. ¿Qué diferencias podemos encontrar entre el deporte de competición y el deporte de barrio?

 

Es que yo no haría una diferencia entre “deporte de competición” y “deporte de barrio”. Lo haría entre el deporte y el juego o la actividad física. El deporte, sea a gran o pequeña escala, reproduce esa serie de valores que comentaba antes. Y el deporte a nivel de barrio cae casi siempre en el mismo modelo, pero a pequeña escala (como las actitudes de machito en las canchas de basket, las peleas de padres en el fútbol, o el dopaje para competir en carreras populares de atletismo o ciclismo).

Creo que el juego si que nos ayudaría a recuperar parte de nuestro espacio, tanto a nivel psicológico (lo lúdico, el placer, el aprendizaje informal) como social (de recuperar espacios físicos para jugar).

En cuanto a la actividad física, creo que están fuera de toda duda sus beneficios físicos, psíquicos y sociales, sin caer eso si en el culto al cuerpo.

 

4En ese sentido qué papel puede jugar la integración de estas dinámicas en el movimiento libertario? ¿Cuál es tu perspectiva al respecto? ¿Cómo ves la situación actual?

Determinadas actividades ya fueron propias del movimiento libertario sobre todo hasta los años 30, sobre todo ligadas al naturismo y al excursionismo (las salidas al monte, la gimnasia, etc.) y creo que por ese lado se han hecho intentos de reconectarnos con esa parte de nuestra historia.

Por otro lado, me parece importante por un lado tener unas mejores capacidades físicas. Esto es algo fundamental a la hora de enfrentarnos al poder en cada una de sus formas.

Además la actividad física, al combatir el estrés, nos ayuda en esta vida de militancia tan agobiante.

Por otro lado, es una forma de combatir la apología de las drogas y de la autodestrucción que existe dentro de ciertos ambientes en el punk, las okupas y el anarquismo. Y que me parece lo más dañino que podemos tener en nuestro entorno.

El crear un entorno de socialización más sano solo nos puede beneficiar; creo que en los últimos años han habido iniciativas positivas en este sentido (torneos populares de fútbol y basket, grupos de montaña, atletismo o ciclismo autogestionados, boxeo y artes marciales, etc), que aunque podamos criticar algunos aspectos, han aportado mucho y bien.

 

5/ En ocasiones, cuando criticamos la competitividad y la maldita obsesión de querer ser siempre el mejor, adoptamos otras formas sucedáneas. Competiciones encubiertas con decorados de cooperación, colaboración, solidaridad, apoyo mutuo… Eso se da en el deporte oficial cuando intenta reformarse a sí mismo, pero tambien en los movimientos sociales. Suele haber una idea de autosuperación, de ánimo de perfección, de conductas patriarcales, de cánones de comportamientos que delimitan nuestras formas de actuar. ¿Qué piensas sobre esto?¿ Cómo crees que afecta  a los cuerpos que no cumplen con lo esperado?

 

Pues yo creo que el afán de autosuperación no es malo, siempre que no te cree un problema personal y que esta superación no se atenga a los cánones normativos y no se haga contra otras personas.

Por ejemplo, si yo puedo correr un kilómetro en 5 minutos en vez de en 6, y puedo esforzarme para hacerlo, me parece positivo. Lo que no veo bien es que lo haga por hacer marca, para poder apuntarme a una carrera, para ser mejor que otrx…etc. Al fin y al cabo, superarse a unx mismx sirve para hacernos mejores.

 

Por otro lado, veo importante buscar espacios y actividades físicas donde el género no sea lo importante. La montaña es uno de ellos, el hacer carreras no competitivas, sin tiempos podría ser otra. O en mi caso particular, nosotrxs participamos con un equipo en una liga de basket autogestionada y nuestro equipo es mixto, a la vez que hay una competición no-mixta paralela en la que jugaban algunas de nuestras compas de equipo.

Porque es evidente que el deporte, según se crea, sale de un entorno europeo, blanco y patriarcal, y por tanto favorece las habilidades de los hombres por encima de todo.

 

En cuanto a lo que hablas de la afección a los cuerpos, veo importante una cosa: el considerar básico una buena forma física no tiene que llevarnos a asimilarnos a los cuerpos de gimnasio, normativizados, y a competir por tener el mejor cuerpo.

Es estar bien con unx mismx, sentirse bien y por supuesto, estar sanx. También por eso me parece importante no hacer una apología de lo contrario; del uso de drogas, de alcohol, de comer mal o de no importarnos estar sanxs. El cuerpo humano está hecho para el movimiento y la actividad física, y esto me parece fundamental.

 

6/¿Es el deporte un terreno donde se trabaja estratégicamente desde movimientos de ultraderecha como método de captación de chavalxs?

 

Si, por supuesto. Es que además el deporte a día de hoy casa muy bien con actitudes clásicas de la ultraderecha (culto al líder, lucha entre naciones, darwinismo social, machismo etc.)

Creo que es un lugar donde plantar batalla, pero donde lo tenemos muy difícil, ya que tenemos todo el pensamiento imperante en contra, pero si conseguimos atraer gente a partir del deporte, y que a partir de ahí hagan una crítica global a este mundo tendremos mucho ganado.

 

7/Muchas personas que llevan una actividad fuerte en su militancia, o que pasan épocas muy duras de agotamiento y falta de límites en cuanto al activismo en el que se implican, acaban encontrando un lugar de reposo y liberación en las salidas al monte. ¿Qué capacidad de limpiarnos tiene la montaña? ¿Qué es lo que te aporta a nivel personal y emocional?

 

Pues yo te puedo decir que a mí la montaña me cambió la vida. No solo en el aspecto físico, ya que es mi actividad favorita, o psíquico (lo que comentaba antes del estrés), sino que además me parece una forma genial de conectarte de nuevo a la naturaleza, de crear relaciones interpersonales de una manera más sana, de ver como son otras formas de vida alejadas de la ciudad, que tenemos a un paso y a las que no hacemos caso… todo esto no lo digo en el plano teórico, es que lo he vivido.

Me parece que el hecho de salir al monte de una determinada manera tiene un componente político muy fuerte, de conocer el entorno de una manera crítica, de darse cuenta del destrozo que hacemos a la naturaleza y de darse cuenta de que otras formas de vida son posibles (sin caer en una apología de la montaña, eso si).

 

8/¿Qué proyectos te gustaría destacar desde aqui que vayan en la línea de la que pretendes llevar a cabo con bajamontaña? ¿Qué proyectos existen que te interese visibilidad   que trabajen la crítica al deporte y/o introduzcan estas dinámicas convivenciales; torneos, marchas, excursiones, escaladas… como parte de la militancia y de la vida?

Pues hay bastantes y muy variados.

Por ejemplo, hay un proyecto muy chulo como son las ligas de basket y fútbol autogestionadas de Madrid, en las que participamos centanares de personas. Aunque tendrán cosas criticables, hay cosas chulísimas como que se juega en la calle y gratis, que hay una escuela gratuita para aprender a jugar mejor, que se colabora en la vida de los barrios (limpieza, arreglo de canchas, recogida de alimentos) o que muchos equipos sean mixtos y se debatan cuestiones de género.

 

También algunas carreras de cross o ciclistas autogestionadas que se han organizado en diversas localidades de Madrid, donde además el beneficio iba para causas políticas, o muchos de los mundialitos antiracistas en lugares como Alcorcón o Carabanchel.

 

También la experiencia de grupos de montaña autogestionados, como el caso de la UGEL catalana, que además tienen un fondo de material de montaña para uso gratuito y han recuperado una senda histórica de maquis, convirtiéndola en un sendero de Gran Recorrido.

 

O las experiencias de boxeo y artes marciales hechas en los barrios, como Hortaleza Boxin Crew o La Fábrika de Vallecas, con un discurso feminista muy fuerte.

 

Seguro que se me pasan muchas otras, y seguro que todas estas experiencias tendrán cosas a mejorar. Y muchas de ellas solo las conozco de oídas, pero ahí quedan por si alguien quiere investigar.

 

9/ ¿Por qué lugares de la geografía podemos encontrar las visitas que relata bajamontaña? ¿Es Cantabria un lugar atravesado por este proyecto?

 

Pues en realidad por cualquier lugar donde nos permita la economía. Fundamentalmente en el Guadarrama madrileño porque son las montañas más cercanas, pero hemos estado en bastantes otros sitios: sobre todo en Asturias y Cataluña, pero también en lugares como Gredos, Sierra Nevada o Canarias; también en Irlanda o los Alpes suizos.

Nuestra idea es movernos siempre que podamos, porque cada zona montañosa (o de campo, que también nos gusta) es diferente y nos aporta experiencias nuevas.

A Cantabria es uno de los lugares que siempre pensamos ir pero se nos quedan en el tintero, aceptamos invitaciones para compartir caminatas jejeje.

 

10Otra labor que llevas a cabo es rescatar la memoria de los lugares por los que pasais. Es una de las características que pueden darnos a entender el darle otro sentido a la relación con el entorno, la convivencia y el ejercicio físico ¿Qué puedes contarnos sobre esto? 

 

Como muchas de las rutas que hacemos las sacamos de internet (aparte de guías, mapas y demás información que nos ayude a no perdernos o tener algún accidente), damos por hecho que ya antes alguien ha realizado la labor de indicar bien la ruta y que hacerlo de nuevo puede ser redundante.

Además, la intención es darle un sentido crítico a lo que hacemos y también integral. La montaña no es solo un lugar al que subir; es la fauna y la flora del lugar, son las agresiones humanas que sufre, es la arquitectura o el habla de los pueblos de la zona…es todo eso y más; si solo vamos con un objetivo atlético es como si vamos a una pista a correr.

Y por suerte el campo aún está suficientemente poco humanizado para que podamos prestarle atención más allá de nuestras propias necesidades.

 

11/ ¿Puede ser bajamontaña una herramienta para animar a la gente a crear iniciativas como ; otras formas de relatar lo caminado, grupos de montaña. grupos de escalada…?

 

Estaría bien, pero no creo que el blog tenga tanto seguimiento.

Pero si, la intención es esa, que surjan iniciativas en cada zona, o que el relato de lo que hacemos se salga de lo habitual y sea más crítico.

Por lo demás, el blog sigue abierto a colaboraciones, tanto de rutas a pie en bici, artículos críticos, historia, género o ecología etc…

El Cancho Gordo (1563 msnm) desde Valdemanco.

Volvíamos, después de 2 años y medio, a la Sierra de la Cabrera, esta pequeña Pedriza a la que teníamos pendiente una visita.

Básicamente para subir a su cumbre más alta, el Cancho Gordo (depende de las mediciones), que nos quedó pendiente.

Entre lo modesto de su altitud, la distancia y que es una sierra realmente pequeña en la que nos resultaba difícil hacer algo largo (aunque a nivel de orientación tiene su aquel) hasta este fin de semana no volvimos a pisarla. La ola de calor (40 grados, de nuevo, quien no se crea el factor humano en el cambio climático que se lo haga mirar) hizo descartar otras opciones y nos plantamos en Valdemanco lo más pronto posible.

Callejeamos un poco hasta salir por una calle lateral del campo de fútbol hacia una zona con fuente y mesas. Un poco más arriba, antes de llegar al cementerio nuevo, cogemos a la izquierda un sendero con las marcas del PR-M 13 que utilizaremos.

Partes del Guadarrama se nos recortan en el horizonte: a la izquierda tenemos a la vista los picos del Regajo Alto y del Mondalindo, mientras que de frente vamos teniendo los primeros canchos de la Sierra de la Cabrera.

El camino no tiene pérdida, debemos de seguir todo el rato las marcas del PR, descartando el resto de caminos. Vamos a llegar a un collado que nos va a meter en la cara N de la Sierra. Aquí corre algo de viento, y tenemos a la vista todos los montes Carpetanos, y gran parte del sendero que nos queda, en un suave subeybaja.

Tenemos que estar atentas a nuestra derecha, ya que en un momento hay que abandonar el PR, siguiendo unos hitos que nos llevarán al collado Alfrecho. Encontraremos varias salidas de este tipo a lo largo del recorrido, para ascender los canchos de la zona, pero este es el más evidente.

Nosotras seguimos fieles a nuestra tradición de pérdidas y nos lo pasamos, teniendo que dar la vuelta al poco rato, aunque enseguida tenemos el Cancho Gordo a vista.

Ahora se trata de seguir el camino hitado, en una subida algo más pindia, y rodeando el pico llegamos casi hasta arriba, donde una pequeña trepada nos lleva hasta la cumbre, flanqueada por una construcción derruida y un vértice geodésico caído:

Eso sí, durante la subida tendremos una vista increíble del collado Alfrecho hacia el E, con el Pico de la Miel y sus formas características:

Y desde la cumbre se veía toooodo el Guadarrama, los Carpetanos, la Sierra de Ayllón… lo que nos permite disfrutan antes de escapar corriendo por donde hemos venido para protegernos del calor.

 

 

 

 

Anillo verde ciclista de Madrid: Radiografía urbana de la lucha de clases.

Del anillo verde en sí no creo que pueda añadir mucho más que la que esta magnífica web ofrece. Solo señalar que hacerlo en verano, a 35 grados, siendo la vez que más he andado en mi corta etapa ciclista (unos 70 kms. si le añadimos alguna pérdida) no es buena idea.

Comentar que me parece una gran idea rodear esta ciudad horrible en bici; te permite conocer barrios a los que nunca irías (anticipando el título de la entrada), algunos buenos parques (el de Palomeras Bajas, por ejemplo) y para quien tenga la mala suerte de tener que ser capitalino le supondrá una manera eficaz de desplazarse.

La ruta en sí, son 64 kms. con 310 metros de desnivel. Poca cosa, pero es cierto que es un subeybaja constante, no olvidemos que Madrid no es ni mucho menos tan llana como se presupone.

La realización del Anillo me gusta; en general bien señalizado (hay varios cruces que dan lugar a mucha confusión, a nosotras nos pasó en el puente de la M-40 llegando a las cercanías de la Alameda de Osuna y al parque juan carlos primero, y también al llegar a Hortaleza antes del centro comercial. Estad atentas, porque una pérdida nos puede suponer bastantes kilómetros de más), con infraestructura adecuada y la gente, en general, respetuosa. Y como experiencia, muy grata (y dura).

¿Por qué lo de la lucha de clases? Porque viene de un tal Marx que, aunque equivocado en muchas cosas (adivino no era), acertaba en algo esencial: la contradicción entre capital y trabajo. Ricos y pobres, vaya.

Lo de la radiografía urbana viene al que al poder recorrer una ciudad entera, capital de reino además, nos permite visualizar claramente esa diferencia esencial de la sociedad.

Nosotras salimos de la Casa de Campo en dirección a Aluche.

Disfrutamos de la Casa de Campo y de las pocas sombras del día, antes de meternos de lleno en la ciudad.

Desde Aluche vamos a pasar por algunos de los barrios obreros más conocidos de la ciudad, como Carabanchel, Orcasitas, SAn Fermín o Villaverde. Vamos disfrutando porque de momento no tenemos mucha cuesta (o falso llano, que no veas como se notan), y además porque el Anillo pasa por bastantes parques.

También, como no, porque estamos en “nuestros” barrios; en un ambiente que nos suena parecido, en el que la gente nos es familiar. Los bloques y las calles sucias, la imagen en algunos casos de pobreza, en otras de humildad. Lo familiar.

Vamos a bajar a lo poco que se ve de río Manzanares y vamos a llegar a Vallecas.

A una parte de Vallecas por donde no solemos pasar, y en la que algún tramo de falso llano, ya con calor, se nos atraganta entre más de una parada técnica.

Cuando cruzamos de barrio, al poco se va notando mayor desahogo social. Este desahogo que se hace a costa de los demás, y que el urbanismo nos hace ver más claro. Ver y sentir…ya no estamos tan familiarizadas con el entorno.

Al mismo tiempo, lo que nos queda es menos agradable, hay menos parques, se está más a la solana. Tras este cambio de aire, llegamos a la zona de La Peineta, toda en obras, y seguimos hasta remontar Hortaleza. Es lo que peor llevamos, pues nos hemos equivocado un par de veces a pleno sol y esto pasa factura.

Vamos a llegar zonas de novísima construcción, donde no nos situamos bien: Sanchinarro, Las Tablas, Montecarmelo, lugares sin alma y apenas sin vida, para la clase media. Se nos hacen duras estas avenidas, ya no solo porque nos hemos ido de hora y nos está cayendo el sol encima…es que estos barrios no tienen personalidad.

Pero hay que seguir adelante, ya que no nos queda demasiado y tenemos algunas bajadas trepidantes y rectas cómodas para pedalear, aunque haya que pasar por barrios que, ya directamente, son del enemigo. Lugares de coches inmensos, casi tanto como las casas.

Hasta pedalear de nuevo para llegar a la Casa de Campo tras cruzar puentes y autovías, ir un rato al lado del Manzanares, en lo que de nuevo, es casi un río y llegar al punto de partida.

En una jornada tanto más sociológica como deportiva.

 

 

 

Pinto- Fuente de la Teja- Torrejón de Velasco: una clásica ciclista del sur de Madrid.

Está bien salir en bici para conocer tu entorno cercano. En Pinto, posiblemente no haya una salida ciclista más típica para empezar que acercarse al pequeño pueblo de Torrejón de Velasco y a su ermita de San Isidro.

Nosotras utilizamos como guía la muy buena descripción que encontramos en internet de la asociación “Surbike” Hacemos algún pequeño cambio, ya que salimos desde el Parque juan carlos I (si, el fartón), para evitarnos la carretera, para coger el conocido como el camino “de los Bidones” y cruzar desde él las vías del tren. Cogemos la vía pecuaria (cañada real galiana) por la que seguiremos un buen tramo. El primer trecho del recorrido tiene bastante zahorra por los coches y camiones que pasan, mientras se nos van abriendo antiguos campos de labor, hoy día casi todos abandonados.  Es una pena, pero esta antigua zona cerealista es a día de hoy un barullo de infraestructuras de todo tipo. Aún así, merece la pena venir a conocer los restos del mundo rural, que aunque parezca mentira, aun existe a 30 kms. de Madrid ciudad.

Como digo, gran parte del trayecto transcurre por la vía pecuaria, casi en llano. La abandonamos por un momento para coger un camino a la derecha que cruza el cauce del arroyo Guatén, que estos días primaverales baja con algo de agua que es fundamental para los pocos sembrados que quedan.

Detrás nuestra, Parla con sus bloques de pisos, Pinto y la sagra madrileña. No es bonita, pero tiene un nosequé…

Nos toca ahora ponernos a cruzar infraestructuras dañinas para el medio y encima, inútiles. Tras subir por el puente de la R-4, descendemos por el camino de la izquierda para virar enseguida a la derecha.

Ya estamos de nuevo en la Cañada Real, que seguimos, cruzando la carretera comarcal M-404. Al poco, otro puente, esta vez del AVE.

No hay que subirlo, seguimos recto dejando el puente a nuestra derecha, y más a la derecha la Cañada. No hay mucha pérdida si seguimos el flujo de ciclistas y tenemos en vista los cerros hacia los que nos dirigimos.

Ya nos queda poco, nos metemos en tierra de olivares antes de vislumbrar la fuente, la ermita y unos merenderos que nos sirven para descansar.

Como nos ha parecido poco (12.5 kms. desde Pinto), damos la vuelta y a la izquierda nos aparece un camino que nos lleva a Torrejón de Velasco, pueblo que no conocemos.

Algo hacemos mal que salimos al puente sobre el AVE, que esta vez cruzamos para llegar al pueblo, tras dar más vuelta de la deseada.

Llegamos, vemos las ruinas del castillo (una pena) y nos enteramos de que el término municipal es el que más número de cernícalo primilla, un pequeño halcón asociado a la agricultura, a día de hoy en peligro de extinción.

Es una muestra más de por un lado, la riqueza de lugares que a simple vista no tienen una belleza especial, y por otro, de la decadencia del mundo rural.

Tras esto, damos la vuelta para volver a Pinto, tras algún rodeo innecesario y aprendizajes mecánicos improvisados.

 

Cerro Trevelez desde el Postero Alto y la Loma de Enmedio.

Bueno, pues para despedirnos de nuestra visita a Sierra Nevada queríamos volver a las cumbres. Tras hacer los tresmiles de la zona, buscamos algo que pudiéramos hacer rápido y que nos diera a conocer algo más las cumbres cercanas.

Elegimos el Cerro Trevelez (2877 msnm), ya que podemos subirlo fácil desde el refugio del Postero Alto, a 1900 msnm, donde nos estamos quedando.

Madrugamos algo más que el día anterior y volvemos a nuestro querido cortafuegos a la salida del refu. Tenemos que subirlo hasta la linde del pinar por el GR, pero esta vez tiramos recto hacia arriba en busca de la Loma de Enmedio, no como el día anterior, que viramos a nuestra derecha.

El Cerro se ve perfectamente a nuestra izquierda. Debemos ir subiendo los casi 1000 metros de desnivel, así que se trata de ir poco a poco porque aparte del gran esfuerzo físico no hay mayor dificultad.

Este camino unía antiguamente, por el puerto de Trevelez, la Alpujarra con el Marquesado de Zenete. A día de hoy constituye un camino muy transitado por ser el más fácil para subir hacia los picos, además de constituir una bajada rápida y directa hacia el refugio.

Pasamos algún nevero siguiendo los hitos que nos llevan al puerto, a 2799 msnm, después giramos a nuestra izquierda hasta llegar al geodésico del Cerro.

Como hemos llegado pronto, y encima hace calor, nos quedamos un rato disfrutando de las vistas de La Alcazaba y el Mulhacén antes de bajar.

El descenso es rápido y sencillo: volver sobre nuestros pasos hacia el refugio con unas fantásticas contracturas fruto de dos días de alta montaña.

 

La Tríada (Picón de Jeres, Puntal de Juntillas y Cerro Pelao) desde Postero Alto.

Tras justo un año desde nuestra primera visita, decidimos volver a Sierra Nevada. esta vez nos decantamos por la parte norte de la Sierra, ya que nos pillaba más cerca y muchos de nosotros no conocíamos la zona.

Nos acercamos pues al refugio de Postero Alto, que está a 1900 msnm en Jeres del Marquesado.

Es un refugio muy agradable, más albergue que otra cosa (pudimos incluso dormir solas); se accede por pista forestal desde el pueblo, y también se puede subir andando por uno de los PRs que hay por la zona.

Tras la llegada, preparamos la salida del día siguiente. Vamos a hacer la denominada “Tríada“: Picón de Jeres (3088 msnm), Puntal de Juntillas (3140 msnm) y Cerro Pelao (3182 msnm). Los vamos a subir desde el barranco del Alhorí, del que tenemos oído que es lo más bonito de toda la zona.

Aunque la subida en sí no es difícil, el desnivel que nos vamos a meter más de 1300 metros de desnivel positivo. Buena paliza.

Salimos de buena mañana por el cortafuegos que hay enfrente del refugio, por un GR que nos va a subir hasta un cruce de caminos que hay en la linde del pinar.

En cuanto llegamos al cruce de camino, debemos coger el sendero a nuestra derecha, marcado con un aspa de NO continuación del GR. No tiene pérdida, y nos dejará llaneando frente a la puerta del Alhorí. Llevamos el material invernal. Aunque ya es mayo, ha caído algo de nieve y ya el año pasado nos hizo falta… os adelanto que lo paseamos pero bien.

La llegada a la puerta del Alhorí es un poco liosa, el sendero se pierde bastantes veces pero tenemos que tener siempre la vista fija en el barranco. Un barranco precioso, con arroyos en pleno deshielo y que nos recibe así:

En este tramo vamos vadeando los arroyuelos hasta que nos ponemos a nuestra derecha del arroyo del Alhorí; allí nos embarrancamos y vamos iniciando una subida dura, en la que la altura se empieza a notar.

Como veis, al rato pasamos a la izquierda del arroyo, siguiendo los hitos que nos marcan el camino y cruzando algún esporádico nevero.

Poco a poco nos vamos acercando al nacimiento del Alhorí y al circo glaciar donde se encuentran los corredores:

Bien acompañadas, como veis, vemos dichos corredores, que van a dar a la Piedra de los Ladrones (2944 msnm), por la que bajaremos luego.

A nosotros nos afecta la altura, y además estamos cansadas, así que vamos despacito despacito. Tras un descanso, seguimos los hitos a nuestra derecha. Lo que serían dos palas de nieve (si la hubiera) son una pedrera difícil, incómoda y que hace eterna esta subida al Picón de Jeres.

Se nos hace tan largo que llegamos a parar para el bocadillo a pocos metros de la cima. Seguimos, y aunque sea bastante poco atractiva para ser un tresmil, aquí estamos:

Tras una breve conversación con unos chavales bien majos de Murcia, seguimos hacia el evidente camino que nos lleva, en solo unos minutos, al Puntal de Juntillas. Muy fácil y muy suave este “cresteo” hasta la segunda cumbre del día.

Lo que vemos al fondo es la cumbre del Cerro Rasero (técnicamente, otra cumbre de más de 3000 metros, pero tan pegada al siguiente pico que ni lo notamos) y del Cerro Pelao, cumbre nuestra del día con 3182 msnm.

El cansancio y la altura pasan factura, así que tres de nosotras llegamos hasta el final mientras el resto van bajando por el collado hacia la Piedra de los Ladrones.

Tras encontrarnos en la Piedra de los Ladrones (técnicamente la quinta cumbre del día), bajamos, cruzando algún nevero, buscando el sendero que nos bajará por la Loma de Enmedio hacia el refugio. La Loma se baja muy rápido, pero es incómoda de hacerlo por el desnivel y por lo monótono, aunque peor es subirla como comprobaremos a la mañana siguiente.

Y tras esta bajada, llegamos al refugio para un bien merecido descanso tras más de una veintena de kilómetros y más de 8 horas de caminata.

 

 

 

 

 

Runkamina 2017: Entre las Batuecas y las Hurdes.

-Agua de sierra y sombra de piedra-

Este año es nuestro tercer año en el Runkamina, y como notición, era el primero que salía de la Ribera del Duero, su lugar natural, para conocer otros lugares allende las tierras burgalesas. Por llegar, llegamos a rincones del antiguo Reino de León, dentro del parque natural de Las Batuecas-Sierra de Francia y bajamos hasta las Hurdes extremeñas, las de Buñuel y el Ciripolen.

Y lo mejor de todo, esta crónica es colaborativa, adivinad quienes hemos escrito cada cosa y tendrá el honor de llevar la bota de vino el año que viene.

PRIMER DÍA: JUEVES 13 DE ABRIL

Hablamos del primer día, pero nos olvidamos de la tarde anterior, cuando decidimos escapar del atascado Madrid (casi no lo conseguimos) y tras un periplo que parecía no acabar nunca entre las tierras de Salamanca y Cáceres, con la sierra de Candelario al fondo, dejamos el coche en Cabezo (Hurdes de Extremadura y final de la tercera etapa).

Allí, tras una frugal cena, nos acercamos hasta San Esteban de la Sierra, donde teníamos comida y cama gracias a la hospitalidad local.

La mañana del 13 salimos, animados tras un buen desayuno y disfrutando a la luz del día de la bonita arquitectura de la zona. Delante nuestra tenemos 15 kms. entre San Esteban y Villanueva del Conde. Este año, trazado más corto pero bastante más escarpado, y hoy nos tocaba etapa rompepiernas.

En la plaza del pueblo cogemos el sendero que nos había de llevar hacia el pueblo de Valero, por un camino vecinal recuperado y señalizado (aunque todo hay que decirlo, en estos días, junto a los tramos de PRs y GRs que utilizamos, cada ayuntamiento señalizaba a su manera en vez de unificar la señalética. Aún así, nos fue bastante sencillo).

Nada más salir nos llama la atención este cigueñal, para sacar agua de los pozos:

Y nos metemos en el sendero, que va gran parte del tiempo a media ladera y con cobertura vegetal: un bosque mediterráneo precioso, con con encinas, alcornoques, jara, brezo, roble (quercus pyrenaica)… una preciosidad, lástima que no se observe bien en las fotos.

Este tramo es sencillo, y además tenemos a la izquierda el río Quilamas, que baja limpísimo. Al rato tenemos el pueblo de Valero delante nuestro, con el pico Cervero (de 1465 msnm y techo de la sierra de Quilamas) marcando imponente.

Además, algunos disfrutan de los bancales hechos para poder cultivar, porque la pendiente es lo suyo.

Ah! Y aunque se políticamente incorrecto, hay unas plazas de toros rarísimas en esta zona en las que hay porterías de fútbol sala y todo. Vaya con la etnografía.

 Aquí hacemos una parada antes de afrontar, ya con el calor, una subida a la ladera que veis a la izquierda. Al comienzo pica, y luego nos vamos metiendo de nuevo entre arbolado.

 Este tramo es muy rompepiernas, y lo vamos disfrutando a la par que sufriendo, viendo lo adelantado que está todo por el calor, y aprovechando algunas bajadas a los arroyos que cruzamos para no pasarlo tan mal.

La zona de media montaña es preciosa, eso si. Es lo que tienen estas zonas, tan alejadas de todo. Soledad, tranquilidad, y el poder observar fauna y flora muy bien conservada.

Todo el esfuerzo tiene recompensa, y poco antes de comer llegamos a unos estanques donde podemos refrescarnos de lo lindo. No hay fotos porque desconocemos si para las leyes consuetudinarias de la zona los cuerpos desnudos están prohibidos y reciben algún castigo. Sea como sea, y estando es semana santa, mejor no forzar.

Después del baño, la comilona y la modorra, nos cuesta caminar, aunque tenemos muy cerca los pueblos de Garcibuey primero, y de Villanueva del Conde (por un sendero señalizado de una forma curios, pero efectiva) después, que es donde nos quedamos.

Este año la logística, al estar de forasteros, ha sido increíble: no solo nos consiguen sitio para dormir en las escuelas del pueblo, si no que además las mochilas, tiendas y cocina de campaña nos las lleva la infantería motorizada.

Aún así, va y me pongo malo para el resto del viaje, lo cual es una pena.

SEGUNDO DÍA:  VIERNES 14 DE ABRIL

Tras una noche de más descanso de unos que de otros, nos acercamos primero a la plaza del pueblo a saludar a esta olma que merece nuestro respeto:

De los poco ejemplares de Ulmus minor (el olmo negrillo de toda la vida) que quedan por la grafiosis, impresiona ver su altura, su grosor y el pensar en los siglos de conversaciones que se habrán tenido bajo sus ramas.

El destino final de la etapa de hoy es también el más conocido: La Alberca, turístico pueblo de la zona, conocido por su arquitectura tradicional y su fervor religioso. A mí lo del fervor, si no es el de la leche, como que me da igual, pero la arquitectura de aquí es increíble.

Eso si, todos los pueblos de esta zona tienen esa misma trama en las casas, a pesar de que turísticos solo sean unos pocos. En el resto podemos pasear tranquilos por sus calles, ambientadas de gente estos días de guardar.

Nos encaminamos primero al pueblo de Sequeros, con senda marcada, donde vamos a pasar por un bosque precioso de castaños. Estos no están injertados porque no los tienen para dar fruto, si no para madera…extraños estos asturianos del sur, la verdad.

Ya empezamos a tener de fondo las sierras de la Alberca y de Francia,

Y también en otra dirección las de Candelario y Béjar.

En esta etapa, también de 15 kms. y rompepiernas, vamos a pasar camino de San Martín del Castañar por un bosque relicto de roble carballo (Quercus robur). El más al sur de Europa, según parece ser.

Y una vez en San Martín, vamos a visitar su castillo, reconstruido como centro de interpretación del Espacio de la Biosfera que es esta zona.

Todo esto antes de visitar la iglesia, como no, y de buscar el río (con merendero) para el condumio y la inevitable siesta. Que ya son leguas andadas y hay que continuar, esta vez ya hacia la Alberca y de nuevo por sendero marcado, esta vez un PR.

 

Este tramo es un poco arisco al principio, aunque luego se sube a una especie de páramo con estas vistas tan bontias de la sierra de Candelario (en la que por cierto, no he estado jamás…)

Para mí, junto a los tramos de castaño y rebollo me parece lo más bonito del día, y eso que queremos canear para llegar pronto a La Alberca. Pasamos un cruce de caminos (literal, marcados los cuatro puntos por piedras) y nos hacemos un laaargo tramo final hasta una Alberca en semana santa a lo bestia. Así que nos quedamos sin ver el pueblo, oculto por el turismo de masa, y nos vamos al polideportivo que nos servirá de morada esta noche: eso significa fútbol y sopa de ajo. Aparte de vino y otra noche sin apenas dormir.

TERCER DÍA:  SÁBADO 15 DE ABRIL

Tras la magnífica noche pasada en vela, nos tocaba la etapa más dura de este año (y de mis años de runkaminante): íbamos a pasar de La Alberca a las Hurdes, en Cácereres, que eran tributarias de esta anterior localidad.

Del sur del Reyno de León a la Extremadura, de Las Batuecas a Las Hurdes.

Cogemos el PR “Camino de La Alberca- Las Batuecas”, que nos lleva en una ligera subida, por pinar de repoblación, hasta el puerto de “El Portillo”, a 1240 msnm. Desde aquí ya tenemos una visión de la divisoria bastante clara; también del sendero de bajada hacia el monasterio de san josé de Las Batuecas.

Una vez allí, tras un breve descanso y dejar a las heridas (el frío, el cansancio y los virus pasan factura), seguimos por el PR bordeando el monasterio, llaneando por un arroyo a horas cada vez más calurosas…y dirigiéndonos a los canchales, algo maravilloso para hacerlo al mediodía (no pain no gain, amigas).

Por la zona en la que hemos pasado, aparte de vegetación de ribera y encinar hemos visto unos tejos gigantes, además de acebos…y aun queda lo mejor.

¿Veis esos canchales? Pues más o menos hacia esa zona nos dirigimos, frontera entre dos tierras duras, pero bellas.

Y lo que nos encontramos antes de salir a la roca son unos roblones grandes grandes también, que nos dan sombra antes de la subida final.

Final por decir algo, ya que, aunque estamos muy muy cerca de la divisoria, el sendero caracolea haciéndonos sufrir. Eso sí, tenemos una última sorpresa: en algunos momentos nos sobrevuelan buitres negros, así que no podemos pedir más.

Cuando llegamos al collado, alomado y boscoso, el paisaje cambia: más monótono, menos abrupto, quizás más pobre.  Estamos en las Hurdes, y vamos a comenzar una vertiginosa bajada entre brezal camino de Cabezo, final de etapa y que además está en fiestas.

Llegamos tras una etapa larguísima (aunque en el libro de ruta no lo ponga así, calculamos más de 20 kms. y yo creo que unos 800 metros de desnivel positivo, algo desacostumbrado al caminante runkaminero). Eso si, para mí la etapa más bonita de estos años…que hubiera disfrutado si hubiera dormido algo.

CUARTO DÍA:  DOMINGO16 DE ABRIL

La cuarta y última etapa de este Runkamina Serrano nos llevaba río arriba por el valle más oriental de las Hurdes. Desde Cabezo, donde hicimos noche tras echar algún pasodoble en la verbena de sus fiestas, cogimos un sendero bien marcado conocido como la “Ruta de Alfonso XIII”.

Este PR, que nos conduciría hasta el final de nuestra marcha, recuerda la visita que el monarca hizo a la por entonces olvidada comarca jurdana en 1922. Retomamos senderos montañosos, siempre con piedras a nuestros pies, y con las vistas del valle y la sombra de los árboles sobre nuestras cabezas. Y así llegamos al pueblo de Ladrillar, al que la comitiva real de los años 20 había llegado por el camino que en la actualidad es la carretera.

El último tramo que llega hasta Riomalo de Arriba discurre junto al cauce del río, que nos permitió una vez más refrescar nuestros cuerpos. Y como colofón a la octava edición de este encuentro de caminantes inquietos nos esperaba una paella que saboreamos con la satisfacción del camino ya realizado.

Inagurando la primavera en la Vía Verde de Picadas (Pelayos de la Presa).

Bien, seguimos aprendiendo que es esto de montar en bici, y nos vamos a acercar a nuestra querida Sierra Oeste madrileña.

Porque nos pilla cerca, porque nos encanta esta zona y porque además tiene una Vía Verde asequible para todas y que se puede hacer en un rato por la tarde.

Nosotras llegamos a la zona por la M-507 desde Aldea del Fresno (aunque lo habitual es empezar en Pelayos de la Presa) y nos vamos a meter por la carretera asfaltada que baja directa hasta el embalse, donde comienza la Vía Verde:

Tras esta bajada comenzamos a pedalear en un terreno de grava completamente llano, que nos va a permitir rodar muy rápido; lo único, las barreras que cierran el camino y que a veces están bajadas y el hecho de que haya mucha gente paseando.

Por lo demás, un entorno bonito donde domina el pino piñonero, los cortados donde hay bastantes rapaces (recomendado ir cuando va anocheciendo y queda poca gente; de hecho la zona está en una ZEPA) y el frescor primaveral del río Alberche embalsado en  esta primavera.

Vamos a cruzar diversos puentes, y a la mitad más  o menos del camino existen unas vías de escalada y una pista que nos llevaría a Navas del Rey.

Nosotras seguimos hasta cruzar al otro lado del río, y llegar enseguida a la zona conocida como “La depuradora”. Allí acaba el trayecto, aunque lo podríamos alargar más.

Es zona recreativa, y está hecha una auténtica mierda. Lástima, porque como hemos dicho es un sitio con una gran riqueza natural.

Tras otear futuras rutas por la zona (también es un sitio chulo para venir a andar, sobre todo en primavera y otoño), volvemos, haciendo el recorrido I/V, con una bonita subida final de la carretera que enlaza el embalse con las carreteras principales.

 

 

 

El Pico del Lobo (2274 msnm) por la canal central del Alto de las Mesas

Después de mucho, mucho tiempo, volvemos a la sierra de Ayllón, a nuestro querido Pico del Lobo.

En esta ocasión con la idea de ascenderlo en una de las últimas invernales de la temporada, por la canal central del Alto de las Mesas. Nos va a suponer un desnivel de unos 800 metros positivos, en unos 8 kms. Y por una canal de unos 40º / 45º de inclinación, vamos a ver.

Madrugamos mucho, contando con coger bien la poca nieve que queda. Y nos plantamos en la estación de esquí de La Pinilla antes que nadie.  Aunque hay niebla, parece que se ve claro donde tenemos que ir: subir a fuego por los remontes que tenemos a nuestra izquierda hasta el denominado “Gran Plató”.

Llegamos al “famoso” Gran Plató y la niebla se nos está echando encima. Vaya faena, porque no tenemos mapa de la zona, y la idea está clara en la cabeza…porque lo que es sobre el terreno…

Así que seguimos con bastantes dudas, siguiendo la línea de remontes (para algo nos ha servido este destrozo ecológico).

Aunque nos planteamos dar la vuelta, encontramos huella, lo que nos permite seguir por el buen camino.

Al principio nos sorprende lo empinado que se pone, pues esperamos la inclinación más adelante. Luego, vamos disfrutando del estado de la nieve, que está ideal: dura, con huella para no perdernos pero sin hacer escalera, y encima cuando se nos abre la niebla podemos visualizar el camino:

El evidente canal central del Alto de las Mesas (aunque hay quien lo considera canal derecho. En todo caso, hay poca información en internet, es cierto que si el día está despejado la subida es muy evidente, pero ojo con los días malos).

Y a la derecha los corredores que se forman en el cresterío del Mirador. Aquí nos dividimos, dos vamos directos a la canal mientras que mandamos un explorador a uno de los corredores, que están en buen estado y se pueden subir bien. Mientras, nosotras seguimos por nuestra canal.

A veces debe formarse cornisa, pero hoy tenemos la salida clara, y al otro lado, el viento y la niebla nos dan un descanso y nos permiten disfrutar de las vistas de la zona, con la que creo que es la Sierra del Rincón al fondo y el Cerrón en primer término. Una estupenda y solitaria subida.

Y tras el reencuentro, vamos hacia la cercana y feúcha cima, aunque hoy con la nieve, el viento y la niebla tiene hasta encanto.

Y ya para abajo, por la vía normal que a través del collado del Aventadero, y tras adentrarnos en el pinar, nos lleva de vuelta a la Pinilla, con sus construcciones a la suiza y de ahí a casita.