Desde la Morcuera hasta Peñas Linderas (2109msnm).

Pues vamos a huir de los calores, de la gente, y del monstruo de la capital, dijimos.

Y nos plantamos en nuestro querido puerto de la Morcuera un sábado por la tarde, algo ventoso como es habitual por aquí.

Ya alejadas las nieves de esta zona (aunque no tanto como esperábamos, como pudimos comprobar después), y esperando al ocaso, cargamos las mochilas y nos encaramamos por el PR-M11 (Travesía de Cuerdalarga) para acercarnos al desvencijado refugio de la Najarra (4 plazas, sin guardar y sin puerta, en muy mal estado).

El camino discurre suavemente por entre las faldas de la Najarra, que dejamos a la izquierda.

Está bien señalizado, aunque nos despistamos un poco con la conversación y debamos hacer un pequeño atroche (mal hecho, siempre lo repetimos y hoy caemos nosotras) hasta llegar al collado de la Najarra, a casi dosmil metros de altitud.

Una vez allí, nos acercamos al refugio, pero está en tan mal estado, con aviso de derrumbe incluido, que buscamos otra zona propicia para vivaquear. Es una pena que estos refugios, que no solo son reflejo de una época pasada, sino que pueden hacer un gran servicio en días malos, estén en este estado, y más aún, que a nadie le interese arreglarlos.

En fin, nos acomodamos bastante bien, buscamos un hueco donde dejar las cosas y dejamos la vista en lo que será el día de mañana: un sendero de la Cuerdalarga hasta acercarnos a las cumbres que unen a esta con la Pedriza, que aún no conocemos.

Y vemos que aún quedan bastantes neveros, este año la verdad es que ha sido genial en este aspecto, a ver si hay suerte y estas nieves enlazan con las venideras.

Pasamos la noche esperando una tormenta que se adivinaba por Somosierra pero que apenas deja caer unas gotas a primera hora de la mañana.

Después de sacudirnos un poco el frío, nos ponemos de nuevo en marcha: camino entre pedruscos otra vez hacia el collado de la Najarra.

La ruta de hoy no es dura, pero si bastante rompepiernas, añadiendo algunos tramos de sortear granito de una manera un tanto incómoda.

Le añadimos un poco de calor, y tenemos una entrada en acción perfecta.

Tras el collado de la Najarra, y siempre por camino muy claro,  llegamos a Bailanderos, con 2133 msnm primera cumbre del día. Curiosa montaña, y cojonera para pasar, por sus lajas que hay que ir medio trepando.

Nueva bajada, hasta el collado de Pedro de los Lobos, y nueva y cargante subida hacia Asómate de Hoyos.

Una cosa guapa de hoy es el ganado que había por la zona; Guadarrama fue sobre todo zona ganadera, antes de que el mundo moderno y el turismo (del que formamos parte aunque nos pese) le arrebatara su lugar. Me da alegría ver que aún quedan restos de esa historia por aquí.

Tras ir, como decimos, hacia Asómate de Hoyos, antes de llegar a la amplia cumbre, a nuestra izquierda, se abre un sendero al principio no muy claro, que nos llevaría hacia las Torres de la Pedriza. Es el PR- M2, que debemos seguir entre el piornal.

Una vez seguimos los primeros hitos no tenemos pérdida, y vamos hacia la curiosa forma de las Peñas Linderas (2109 msnm), que alcanzaremos enseguida.

Se puede coronar siguiendo los hitos, o buscando entre las rocas una trepada curiosa y asequible (en algún sitio he leído que hace un segundo), antes de coronar.

Tenemos a nuestra vista las Torres, y también el Alto de Matasanos y Peña el Rayo, a los que llegaríamos por el mismo PR.

Pero amigas, el calor aprieta, se avecina tormenta y decidimos dejarlos para la próxima ocasión.

Así tendremos motivos para volver por esta zona menos transitada de nuestra Sierra. Así que recogemos los bártulos, comemos algo y nos encaminamos hacia el collado de la Najarra para llegar rápido a la Morcuera entre rayos y truenos aún lejanos pero que nos hicieron canear.

 

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Subida al Urbión (2229 msnm) desde la Laguna Negra.

Mucho tiempo sin actualizar el blog, y es que las obligaciones de la vida no nos dejaban salir a la montaña.

Pero este fin de semana, y por sorpresa, nos vamos a ir al Sistema Ibérico (que yo desconocía por completo) y tras un primer día conociendo el Parque Natural del cañón del río Lobos desde la parte soriana, vamos a descansar para encarar el domingo bien temprano la ascensión a una de las cumbres más señaladas de esta zona, el Urbión.

Vamos a dejar el coche en el aparcamiento de la Laguna Negra, cuyo pueblo más cercano es Vinuesa (hay otras vías para subir, la más conocida es desde el pueblo de Duruelo).

El trayecto hasta llegar ya es una pasada, las hayas luchas con el pinus sylvestris por el espacio, esto promete.

Como hemos madrugado, el aparcamiento está casi vacío, lo que nos permite comenzar en soledad, alcanzando la laguna Negra tras un tramo de carretera de kilómetro y medio.

Esta impresionante laguna de origen glaciar no está bastante bien explicada en varios paneles informativos; además podemos ver en la lejanía alguno de los dosmiles de la zona (el Zorraquín, a la derecha de la foto), junto a manchas de roble o de abedul.

Seguimos, a nuestra izquierda tras acabar la zona adaptada tenemos la primera subida de importancia del día, siempre señalizada con las marcas del GR-86.

La subida es asequible aunque en algún momento haya que poner las manos y eso si, la salida es espectacular, con las vistas desde arriba de la Laguna Negra.

Tras un breve paso entre arboleda se nos abren unas camperas magníficas, desde donde además podemos ver la nieve que aún queda a 1 de julio:

No paramos de pensar en el ambiente pirenaico que tiene toda esta zona. Desde aquí podemos seguir bien el GR, bien otra senda muy clara y balizada. Debemos pasar zonas semiencharcadas donde oímos algún croar de ranas, así que habrá que ir con cuidado (para no mojarnos y para respetar la fauna del humedal).

Al reencontrarnos los dos senderos debemos de seguir una pequeña subida, pero es verdad que no hay pérdida a pesar de que la niebla acecha en las cumbres y nos da en que pensar.

Nos estamos acercando a la zona de la Laguna Larga, donde paramos a descansar y donde nos alcanza el primer montañero del día (luego vimos muchos más. Por cierto, nos gustó mucho el ambiente que reinaba entre la gente que nos fuimos cruzando por el camino).

Vemos que la niebla, pegañosa, parece que no va a marchar de las cumbres, así que pensamos en ir valorando si se cierra o no el día mientras avanzamos.

Nos vamos acercando a la cresta previa a la doble cumbre. Tendremos que rodear solo uno de los neveros, en un ambiente primaveral de viento  y niebla que le da un toque que a mí personalmente me encanta pero que evita que veamos nada de nada, excepto el reguero de montañeros que suben desde las otras vías.

Tras pasar por una curiosa cruz cerca de la cima y meternos en las previas a las cumbres, pasamos primero por la secundaria antes de alcanzar la principal, en la que estamos solo lo justo para alcanzarla en la última trepada y bajar.

Bajamos al enlace con el camino que proviene de Duruelo y tras una bajada de unos centenares de metros llegamos al nacimiento del Duero.

La verdad, impresiona que uno de los ríos más importantes de la Península Ibérica salga de un pequeño chorro entre rocas. Además, de una de las provincias más olvidadas del país, Soria, a la que sin duda volveremos.

Y volver lo hacemos también al coche, despidiéndonos de hayas y pinos hasta la próxima vez.

Una ruta muy sencilla, pero espectacular en lo visual, ideal para nuestra vuelta a la montaña vaya. Volveremos en invierno a ver que tal.

 

El Morezón (2389 msnm) desde la Plataforma de Gredos.

Ahora si que si, despedimos esta temporada tras uno de los inviernos más (extraños, largos, “inviernos”) bonitos de estos últimos años.

Teníamos pendiente subir el Morezón, hacerlo desde la Plataforma para ver el circo de Gredos en todo su esplendor. Hemos tenido que esperar hasta mayo, pero aquí está:

Salimos bien pronto, tras un madrugón considerable, a ver si pillamos la nieve en buen estado.

Cogemos el camino empedrado en subida, que debemos seguir durante el primer kilómetro, y que está limpio de nieve. Tras este tramo, y al llegar al pluviómetro, dejamos el PR que va hacia la Laguna Grande y giramos a la izquierda.

Enseguida pisamos nieve, y bastante decente, así que ponemos los crampones y seguimos la evidente huella, a la gente y la vista recta hacia el camino del Morezón.

Ya en la cuerda del refugio del rey, vamos a aprovechar la pendiente que nos ofrece una cumbre si nombre, marcada a 2128 msnm, para practicar un poco antes de enlazar de nuevo con el camino general.

Tenemos la suerte de que es un día magnífico;  ni una sola nube y bastante, mucha nieve para las fechas que tenemos.

Continuando  por la cuerda, dejamos a nuestra izquierda el Cerro de la Cagarruta (2299 msnm), por el que pasaré después. Seguimos a los esquiadores y nos plantamos en la base que va hacia los Altos del Morezón y el propio Morezón, cogiendo las palas finales, muy bonitas y entretenidas.

El entorno que se nos abre es indescriptible, y más para mí, que nunca había estado aquí.

Toda la maravilla del Circo de Gredos.

Y en muy poco, la transitada cumbre.

Como para no estar contentas: el Almanzor, la Galana, el Casquerazo, la laguna helada con el refugio al fondo…

Y al sur los Galayos, con La Mira a la que no consigo reconocer.

Hacemos un descenso rápido en dirección a la zona del Pico de Navasomera y los Riscos del Fraile a comer algo. En la bajada, yo aprovecho para escaparme unos minutos y coronar el Cerro de la Cagarruta…

donde está el antiguo y semiderruido refugio del rey. Desde ahí volvemos por el camino de ida, con la alegría de haber pasado uno de los mejores días de esta primavera.

 

Por los rincones de Irati.

Después de muchos años de querer ir, por fin nos acercamos al bosque de Irati, la segunda mancha forestal más grande de Europa tras la Selva Negra de Alemania.

Aunque es mucho más, es sobre todo conocido por su extenso hayedo-abetal, bosque que además es muy difícil de encontrar tan al sur.

Llegamos por el valle de Salazar, uno de los cuatro que componen la zona, y el más conocido de ellos.

Remontando el valle desde Iruña todos los pueblos nos parecen muy guapos, pero podemos destacar el último de ellos (y el más poblado) Otsagabia.

Una arquitectura de lo más interesante, así como un centro de interpretación de la naturaleza en el que merece la pena pasar un buen rato para conocer el entorno en el que nos encontramos.

Nuestra idea era subir a las Casas de Irati (Iratiko Etxeak) para alquilar unas bicis en su centro BTT.

El problema: el centro está aún cerrado, así que como al día siguiente teníamos intención de subir al Ori (el dosmil más occidental del Pirineo) decidimos hacer algo suave que nos permita conocer en profundidad este bosque.

Así que a salto de mata nos animamos a ir enlazando pequeños senderos locales.

Comenzamos con el SL-NA 61A (Paseo de los Sentidos), un tranquilo paseo que sale de las mismas Casas de Irati y en que nos vamos a internar en el bosque tras pasar por la ermita de la Virgen de las Nieves. El hayedo está en plena eclosión primaveral, y lo disfrutamos.

Vamos a tener cerca el río Urtxuria, como el resto de la jornada. Tras un tramo de subidas y bajadas enlazamos con el SL-NA 60A (Camino Viejo a Casas de Irati), que vamos a realizar al revés de como nos lo marcan.

Con algunos tramos de subida, vamos a llegar al mirador de Akerrería, desde donde podemos ver una gran parte de esta auténtica selva, mientras nos graniza, nos llega algo de viento y vemos la nieve asomar.

Vamos a bajar de una forma pronunciada tras pasar por una campera (de los pocos claros que vemos en este bosque tan denso) y llegar enseguida al embalse de Koixta.

Desde aquí tenemos vistas al Ori, bien cargado de nieve a pesar de las fechas en las que nos encontramos. Tenemos un día raro, el sol se mezcla con el agua y el granizo…y esto no era nada.

Para volver decidimos usar el SL-NA 69 (Camino Viejo a Koixta).

A pesar de ser un SL, el camino pica que da gusto, en un subeybaja junto al río un tanto incómodo. Sobre todo porque ya estamos cansados y el hayedo, en toda su preciosidad, nos llega hasta a agobiar un poco.

A pesar de que los senderos están en general bien marcados, nos despistamos tras abandonar el río en una amplia subida y tardamos un buen rato en dar con algún camino correcto, encontrando las marcas del GR que pasa por la zona mientras nos diluvia de una manera incontenible.

Llegamos en plena tormenta al aparcamiento, casi agradeciendo la presencia de la ermita, tras esta circular de unos 12 kms. y unos 600 metros de desnivel que engañan, pues parece mucho más.

Y no quedaba nada aún, pues nos cae una nevada impresionante que corta la carretera y nos obliga a esperar a Mister Quitanieves. Claro, debemos dejar el Ori para días mejores (temíamos riesgo de aludes y que además el puerto de Larrau estuviera cortado) y tomar unas sidras bien merecidas en Otsagabia.

 

 

 

Entrevista al Rocódromo del CSOA La Casika (Móstoles).

 Yo no entiendo mucho de escalada. De hecho, solo he ido una vez a un rocódromo y fue dentro de un curso de montaña.
Pero me gustan las iniciativas autogestionadas en torno al deporte, lo que permite el acceso a este de personas que en otras ocasiones ven cortada esa disponibilidad; también permite la gestión por parte de las propias usuarias, así como el adecuamiento de la oferta a las necesidades reales.
Así que os dejamos con una entrevista de presentación del Roco de la Casika (calle Montero 15, en Móstoles), el primer espacio okupado que pisé en mi vida, además:

1- Para quien no la conozca, ¿nos hacéis un breve recorrido histórico de lo qué es La Casika?

Pues la verdad es que yo llevo poco tiempo aqui y no te puedo contar mucho, hace poco se hizo la fiesta 20 aniversario. Es un centro social ocupado autogestionado donde conviven un montón de colectivos. Hay pozo, una morera, han resistido algún que otro intento de desalojo, algún corte de luz, un Gernika enorme donde pusimos el rokodromo y el resto es leyenda.

2- ¿Cómo surge la idea del Rocódromo?

Pues siempre hemos querido hacer nuestro propio rokodromo porque hemos tocado muchos y mucha roca también, un buen día unos colegas okuparon vendetta en Mostoles también y tenian una pared y un montón de presas así que ni s pusimos manos a la obra. Pasado el tiempo se desokupó así que con los errores de principiante aprendidos en cuanto al tipo de taco químico, formas de anclar las presas, etc buscamos otro sitio para ponerlo y fuimos un buen día a la asamblea de la Casika para proponerlo y ahí les pareció buena idea así que ahí lo pusimos.

3- ¿En qué se diferencia este Rokodromo del resto?

Pues en que es completamente gratuito para empezar, esta a cubierto, tiene luz, colchonetas,  agua, cerveza con y sin fría y hasta musica. Pero lo mejor de todo es la peña que se junta aquí, todos con buenas ideas así que estamos pensando en una ampliación con un bóveda y desplomes. Si alguien quiere donar material de escalada, presas que no use, colchonetas nos vendría genial o quiere contribuir de alguna manera sera bien recibido.

4- ¿Qué es necesario para escalar en pared? Si alguien no tiene los materiales o la técnica suficientes, ¿pueden participar?

Pues la verdad es que poca cosa, con pies de gato vale aunque se puede probar con zapatillas bien apretadas aunque los gatos son necesarios. Si después de eso pica el gusanillo ira haciendo falta casco y arnés como equipo individual, y mas adelante una linea de vida expreses grillo, cuerda, etc. Todo esto es relativamente caro pero no es necesario al principio y es más para roca. Como he dicho para empezar solo unos gatos.

6- ¿La participación es abierta a cualquier persona? ¿Cuándo se abre el Roko y cómo se puede contactar con vosotras?

Si, cualquiera que siempre haya tenido curiosidad por este mundo que se acerque, nuestro horario es de 18:00 a 20:00 miércoles y viernes. Solo es necesario traer buen rollo y dejar los problemas fuera.

6- Además del Rocódromo, ¿hay alguna actividad relacionada con el deporte o la montaña en torno a vosotras?

Los viernes compartimos la zona con el colectivo de defensa personal así que nos juntamos un montón de gente.

7- ¿Conocéis algún proyecto similar al vuestro, en Madrid o en alguna otra ciudad?

Pues la verdad es que no lo sé.

8- En estos últimos años, el mundo de la montaña y la escalada se ha profesionalizado y al mismo tiempo, se ha convertido en algo muy popular. ¿Qué opináis de todo este proceso?

Pues la verdad es que me parece genial que la gente se acerque a la montaña en general y al mundo de la escalada en particular. Si la afición por este deporte aumenta es posible que proliferen más escuelas equipadas y así más espacios para practicarlo y con más variedad de roca y técnica.

Cada vez la gente esta más concienciada de la necesidad de cuidar el medio ambiente y conocer la naturaleza. Espero que todo el que se acerque a la montaña o campo aprenda a cuidarlo y no ensuciarlo.

9- Siempre pido que me hagan alguna recomendación sobre libros, así que…¿alguno en concreto que os haya marcado en torno a este mundillo?

Desde que un buen amigo me regalo ‘Donde escalar en España’ editado por Desnivel lo he ojeado mil veces. Es una guía muy completa sobre escalada clásica, deportiva, búlder, etc. También tengo un par muy buenos llamados ‘ rutas para niños’ del pirineo navarro y aragonés donde te proponen sendas fáciles para iniciar a los peques en el mundo de la montaña.

Entrevista a los organizadores del Pedal Anifeixista: Memoria histórica a golpe de riñón.

Retomamos nuestra sección de entrevistas con una muy especial: La gente que organiza el Pedal antifeixista nos cuentan su historia, la de la recuperación de una carrera que se realizó en plena guerra civil como muestra de apoyo a la lucha antifascista, que no solo era militar o política, también social:

1- ¿Nos podéis contar el contexto histórico en el que se organizó por primera vez el Pedal Antifeixista y algo de su historia? ¿De dónde surge la propuesta de volver a montar una carrera de estas características?

La primera y única edición Pedal Antifeixista original tiene lugar el 14 de abril de 1937, ocho meses después del inicio de la Guerra Civil y con el frente de Aragón como uno de los principales campos de batalla entre las fuerzas de Franco y las fieles a la República. La organizan el Comissariat de Propaganda de la Generalitat de Catalunya junto con el diario republicano El Diluvio y el Comitè Català Pro Esport Popular (organismo, éste último, impulsor de los Juegos Olímpicos Populares que tenían que celebrarse en 1936 en Barcelona como contraposición a los nazis de Berlín). En su día, el Pedal ya era un sustituto de la carrera Jaca-Barcelona (aquélla de una sola tirada), organizada por el mismo diario El Diluvio en 1934, 1935 y 1936. Las dos ideas principales del Pedal Antifeixista son traer el mensaje del frente de Aragón a la retaguardia y recaudar fondos para Socorro Rojo Internacional, entidad refundada en 1936 también en Barcelona.

Participan en el Pedal unos 50 ciclistas, básicament procedentes de clubes barceloneses pero también alguno de tarraconense. Tres buenos corredores valencianos se inscriben pero finalmente no consiguen llegar al lugar de salida. La carrera tenía que salir de Siétamo pero circunstancias del frente obligan a hacerlo des de Peraltilla. Consta de 5 etapas (Peraltilla-Lleida, Lleida-Tarragona, Tarragona-Manresa, Manresa-Girona y Girona-Barcelona), con varios premios en cada una ofrecidos por asociaciones locales.

La idea de volver a montar el Pedal surge de casualidad, en 2017, topando con unas fotos de la época y, a partir de ahí, estirando hilos (prensa histórica, crónicas, etc). Inicialmente, un grupo de tres amigos decidimos rememorar la primera de las etapas, ya que ese año se cumplían 80 de la carrera, y lo planteamos con algunas variantes: nada de carrera ni competición ni premios y, dada la peligrosidad/tránsito actual de las carreteras originales, hacerlo por vías secundarias. Preparamos un pequeño dosier, una página de facebook, un poco de difusión en los medios, abrimos inscripciones y ala. Al cabo de un tiempo nos gustó la idea de hacer una de las etapas originales cada año, de modo que en 5 años hubiésemos hecho el recorrido entero.

2- Una de las cosas que se me ocurren debe ser más difícil de llevar es la logística. ¿Cómo lo hacéis? ¿Tenéis que pelearos mucho con la burocracia? ¿Hay apoyo o propaganda por las localidades por las que pasáis?

Lo más engorroso es la gestión de inscripciones, pagos de inscripciones, pagos de material y tallas (hicimos un maillot el primer año), compra de alimentos y personal de apoyo (en furgonetas). Por lo que a burocracia se refiere, cabe decir que planteamos la jornada como un “encuentro entre amigos”. No somos un club ni una asociación y teníamos claro que no deberíamos sobrepasar los 50 inscritos, cifra a partir de la cual ya se tienen que pedir permisos, cortar carreteras, contratar seguros, etc, etc. Tampoco nunca pensamos que llegaríamos a esa cifra. En 2017 fuimos unos 25-28, más o menos. En 2018 ya fuimos más de 40.

Salvo las de inicio y llegada, las demás localidades por dónde pasamos no están al caso de la celebración del Pedal, no hace falta, no paramos en cada una, se nos alargaría demasiado el tiempo. Por tanto, no hay apoyo ni propaganda. En las ciudades de salida y llegada tampoco, aunque sí que algunos medios de comunicación de la zona se hacen eco del evento y, por ejemplo, en Lleida el Ayuntamiento nos dejó usar las duchas de un centro cívico.

3- ¿Se organizan actividades paralelas a la propia carrera ciclista?

El primer año organizamos una rueda de prensa un mes antes en Lleida y aprovechamos para presentar el libro “Gino Bartali. El hombre de hierro” con presencia de su autor, un libro sobre una de las leyendas del ciclismo y persona comprometida con la resistencia antifascista en la Italia de Mussolini. En la segunda edición hicimos una ruta previa, también un mes antes, en la comarca del Priorat, dónde visitamos una cueva-hospital de las Brigadas Internacionales y a Neus Catalá, histórica militante antifascista y superviviente del campo de concentració de Ravensbruck. Fue muy emocionante.

Igualmente, en las dos ediciones, el mismo día de la ruta aprovechamos para explicar un poco el contexto de la época antes de la salida, durante los avituallamientos y en la llegada. En 2017, por ejemplo, hablamos de George Orwell, que en 1937 luchaba precisamente en el frente de Aragón, y del bombardeo del colegio Liceu Escolar en Lleida, eso último de la mano de un historiador que nos esperaba a la llegada. En 2018, las explicaciones se han centrado en los bombardeos sufridos por el pueblo de la Granadella, dónde hicimos el primer avituallamiento y coincidimos con la jornada anual de recreación histórica que se hace en ese pueblo de la comarca de les Garrigues, y en la presencia de las Brigadas Internacionales en la comarca del Priorat, por dónde también pasamos.

4- ¿Qué tipo de gente participa en el Pedal, y que nivel físico hay que tener para poder correr?

El nivel físico tiene que ser el suficiente para pedalear 100-120km sin sufrir demasiado. Se trata de un perfil de ciclista aficionado y al mismo tiempo interesado en la Historia o, por lo menos, con la curiosidad para conocer algun episodio histórico o ciertas inquietudes políticas. Los que vienen, vienen conscientes que se trata de algo más que de una ruta meramente deportiva. Si no, difícilmente acudiría gente, por ejemplo, de Berga, Sabadell, la Sénia, la Seu d’Urgell o Zaragoza. Podríamos decir que hay tres elementos básicos: deporte, Historia y buen rollo.

5- ¿Qué acogida existe al paso de la carrera?

Cómo decía más arriba, en general el Pedal Antifeixista pasa desapercibido. Sí que hay que subrayar la colaboración y complicidad de algunes entidades en las ciudades dónde llegamos, el primer año el Ateneu La Baula, de Lleida, dónde hicimos la comida final, y en el segundo año la Colla Jove Xiquets de Tarragona, que nos dejaron su local para ducharnos, cambiarnos y reponer fuerzas.

6- En los últimos años han surgido diversas iniciativas deportivas autogestionadas y de marcado carácter político en Madrid (Mundialitos antiracistas, ligas de fútbol y baloncesto cooperativas, duatlones y crosses populares…) pero sin embargo nada relacionado con el ciclismo en carretera. ¿Conocéis vosotros alguna propuesta más de este tipo?

Pues poca cosa, pero sí que tenemos constancia de iniciativas destacables cercanas como La Monegrina, en Aragón (algunos de los impulsores vinieron éste año al Pedal), que si bien no es una marcha estrictamente memorialista sí que combina el vertiente no competitivo, la mirada al pasado y la visita a escenarios como las trincheras de Belchite y la Ruta Orwell. También es justo mencionar la recuperación de la Jaca-Barcelona (el embrión del Pedal Antifeixista en los años 30) el año pasado pero en la versión Jaca-Manresa.

7- ¿Cómo se puede contactar con vosotros?

En la página de Facebook https://www.facebook.com/trofeupedalantifexista/ o por correo electrónico: pedalantifeixista@gmail.com.

8- Para acabar, daros las gracias y pediros que nos habléis de algún ciclista que os guste por su compromiso político.

Nos gusta destacar a Gino Bartali pero no queremos olvidar tampoco al National Clarion Cycling ClubMuç MiquelOttavio BottecchiaAlbert RichterVicente BacheroRobert MarchandAlbert Boulon o Anne Londonderry.

 

Despidiendo el invierno en las canales de la Najarra (35º máx.)

Volvemos a nuestra querida Najarra.

Tras un invierno largo y una primavera extraña, estos días de calor nos hacían dudar de que opción elegir para despedir la temporada alpina en Madrid.

Al final nos decidimos por este. Rápida aproximación, entorno  bonito y poca gente.

Todo era probar. Habíamos estado meses antes y el paquete de nieve hizo que apenas pudiéramos disfrutar. Este ha sido al revés. Najarra, montaña separada del resto de la Cuerdalarga, apenas mantiene nieve, al contrario que las Cabezas, Peñalara o los Carpetanos.

De todas formas vamos a tratar de aproximarnos a sus canales. Salimos desde el mismo puerto de la Morcuera, donde al lado de una pequeña construcción  de piedra (un “casi refugio”), cogemos el Camino del Monte, señalizado a veces como  SL y otras como PR.

El camino está completamente limpio de nieve, eso sí, tenemos unas escorrentías preciosas que podemos disfrutar mientras avanzamos rápido por el pinar.

Vamos a pasar primero por una zona de arroyuelos hasta llegar al de la Vejiga, que se distingue claramente en un recodo del camino.

Vamos a remontarlo por nuestra izquierda, en una subida de unos 600 metros dura, que además no sabemos si tendrá premio. Más allá del que nos ofrece el horizonte, pues el panorama de los Carpetanos nevado ya es premio bastante.

Tras casi remontar el arroyo, salimos del pinar y nos aproximamos entre rocas a la zona de los corredores…de los cuales, la mayoría ya no existen.

Nos lo estábamos viendo venir, y valoramos si seguir la pala que marca el arroyo, pero que está de nieve papa y además con deshielo, pues ya da el sol; eso o seguir buscando algún corredor practicable, que encontramos.

Dejando a nuestra derecha una gran roca triangular, y tras alguna duda por si seguir buscando otro  interesante, nos quedamos con este, pues le da la sombra y la nieve está con algo de costra.

Y mira por donde, nos regala una grata sorpresa. Se puede ir relativamente bien (ojo, a finales de abril) y es bastante largo (más de 100 metros).

Así que a disfrutar.

No es muy difícil pero tiene algún resalte que con hielo lo debe hacer divertido.

Además, tras salir del mismo y pasar una pala, hay algún otro minicorredor que usamos para llegar a la derecha de la Najarra y disfrutar de la cumbre (y de su sempiterno viento) antes de bajar directas a la Morcuera.

 

 

 

 

Anboto (1331 msnm) desde Otxandio por el GR-123.

Queremos salir a hacer alpinismo, pero el invierno inacabable no nos deja.

Rastreamos todas las cordilleras habidas y por haber en busca de buena meteo, pero parece que no va a haber suerte.

Pensamos: ¡Vamos al Páis Vasco! Lo tenemos pendiente, nos encanta el clima cantábrico y su caliza, y hay montaña en cotas bajas.

Dicho y hecho, nos plantamos en Otxandio (frontera entre Araba y Bizkaia, se encuentra entre los parques naturales de Urkiola y Gorbea), y además tiene un caserío precioso.

Entre lo infame, el hecho de ser la primera población que sufrió un bombardeo a civiles en la historia.

Teníamos dos opciones de ascensión: Hacer Peña Gorbea, que nos pilla algo a desmano en coche, o hacerle una visita a Mari, diosa vasca de la naturaleza.

Vive en la impresionante mole caliza del Anboto, que forma parte del Parque Natural de Urkiola. Y como el Gorbea tiene nieve y no se le va la niebla, vemos que en el Anboto seremos bien recibidas.

No solo eso, podemos ir andando desde la propia puerta del baserri en el que nos alojamos, así que nada, a caminar (hasta enterrarlos en el mar).

Desde el propio Otxandio salimos andando por la carretera camino de Oleta, concejo del municipio de Aramaiona, ya en Araba. Nuestra idea era llegar por carretera a este pueblo, pero resulta que encontramos un sendero, el PR-BI 52.

Este sendero llega a Oleta por embarrados caminos, que nos hacen conocer los hayedos esmochados, utilizados para el carboneo.

Enlazamos también con el GR-123 o Vuelta a Bizkaia, que nos llevará directas a la cumbre.

Para ello,  pasamos Oleta (con el Anboto imponente saludando) y llegamos al aparcamiento de la casa forestal, ya dentro del Parque Natural de Urkiola.

Tenemos la gran suerte de estar solas; el paso de la semana santa, el día que amenaza lluvia todo el rato, el hecho de que la vía normal para subir al pico sea por el puerto de Urkiola…todo esto hace que el primer tramo del camino, una pista pedregosa en medio de un hayedo, la disfrutemos con calma.

Al poco cruzamos el río y nos encontramos con una zona de monte quemada, actualmente en recuperación.

Preguntamos a un paisano que aparte de indicarnos el buen camino, nos comenta que aún hay setas, lástima no reconocer el nombre en euskera.

Y ahora si, nos toca subir. Y mucho, una subida sostenida y constante, metiéndonos ya en senda y abandonando el hayedo para entrar en coníferas.

De allí vamos a salir a terreno abierto, al collado de Pagozelai., desde donde seguiremos a nuestra derecha.

El Anboto sigue delante nuestra, y a pesar de la subida que ya llevamos, queda claro que la parte final sera dura.

Tan solo debemos seguir las marcas del GR, y tras otro pequeño tramo de subeybaja (donde vemos la poca nieve que queda en el monte, al contrario que en el Gorbea que por cierto, estuvo cubierto de nubes gran parte del día) nos adentramos en el  camino que nos llevaría a una antigua cantera.

A la derecha, a medio camino de la misma, se siguen ya con más dificultad las marcas rojiblancas.

Tras comprobar el gusto de las hayas por la roca caliza, nos internamos en la parte final.

A pesar de que aún no llueve, entramos en un terreno complicado en el que hay que poner las manos bastante a menudo; así como estar atentas a la roca mojada y al salir al cresteo final, al viento que sopla bastante fuerte.

A pesar de todo, no hay tramos muy aéreos y nos hace divertido este tramo hasta que llegamos a la cumbre.

Una preciosidad, tanto la cresta como el buzón, de los más bonitos que he visto.

Curioso porque realmente la cumbre no está ahí; el punto más alto se encuentra cerca de un vértice geodésico caído.

Y pena no podernos quedar disfrutando arriba; bajamos todo lo rápido que podemos pues nos empieza a llover y estas piedras ya han visto demasiados muertos.

Así que pateamos con prisa que no sirvió de nada, pues llegamos de nuevo a Otxandio empapadas del todo, pero con la satisfacción del día de barro, viento y lluvia que hemos pasado.

 

Unos días por el Alto Atlas marroquí

PRIMER DÍA (27-03-2018): MARRAKECH, IMLIL, SUBIDA AL REFUGIO LOUIS NELTNER.

Esta es la historia de mi aventura particular. No la de otras tantas centenares de personas que estos días han estado por el Atlas marroquí, ni siquiera las de mis compañeras de escapada, pues su visión puede ser algo, e incluso totalmente distinta a como narro aquí mis vivencias.

Como alguien no demasiado ducho en el alpinismo, y con bastante poco dinero, la forma más asequible de conseguir ascender montañas de más de 4000 metros de altitud es Marruecos.

El Toubkal como cumbre más conocida y algunas más de las que os hablaré ahora son relativamente asequibles para alguien como yo, además de constituir un gran cuadro sobre el que dibujarse a uno mismo.

A todo esto hay que añadir la atracción que tiene Marruecos, a la vez tan cercano y tan alejado de nosotros, los europeos.

A pocos kilómetros de distancia existe un choque cultural muy grande, tan atractivo como apasionante, que imaginamos se iba a trasladar al mundo de alpinismo.

Así que tras conseguir montar un grupete de varios colegas (lástima por las que no pudieron venir), organizar todo de una manera más caótica de la acostumbrada (las distancias son grandes, el tiempo escaso) y tener todo preparado, nos encontramos en Marrakech una madrugada, dispuestas a levantarnos al día siguiente para comenzar nuestra marcha.

Lo primero de todo es apañar un grand taxi (aquellos que realizan recorridos entre pueblos y ciudades) para que nos acerque a Imlil, el último  pueblo accesible por carretera en la montaña.

Tras un breve regateo (no mío, por supuesto), viajamos las cuatro más todas las mochilas (realizamos el viaje en estilo casi-alpino…llevamos todo el material menos la cocina a cuestas) por 300 dirhams, a un cambio rápido, 30 euros.

Llegamos a Imlil,que en encuentra a 1740 msnm, tras hora y media de viaje y tras pasar por algunos fértiles valles.

Cargamos mochilas a la espalda y comenzamos a subir la calle principal, para, tras preguntar algo, empezar nuestra caminata por una pista sin asfaltar.

Vamos a realizar la aproximación clásica hasta el refugio Louis Neltner-CAF (el antiguo y fama de cutre, aunque yo reconozco que estuve encantado allí).

Eso si, al contrario que gran parte de la gente que nos cruzamos, subimos todo nosotras. Ni guías ni porteadores, ni mulas (estas hacen el tramo que esta sin nevar, cuando el camino estaba blanco su trabajo lo realizaban porteadores locales).

Ascenderemos por el valle del Assif n’Ait MIzane. Como decía antes, al principio es una pista de tierra que va subiendo hasta el pueblo de Aremd. Como no hay una señalización clara, preguntamos al trasiego de guías que vamos viendo el camino a seguir.

Por cierto, unos guías que como imaginaba no tienen mucho que ver con los occidentales. Aunque había para todo, muchos no llevaban la más mínima equipación de montaña, pero tiraban millas que daba gusto.

Y eso si, a nivel personal eran geniales: con casi todos te podías para a hablar un rato, y por lo que vimos, solo la falta de dinero hace que ninguno de ellos pueda plantearse la opción del alpinismo como algo profesional o fuera de Marruecos.

Aremd, visto en nuestro camino de vuelta.

Una vez en Aremd el camino baja hacia el Aït Mizane. Pasamos el lecho pedregoso y nos encaminamos a la que ya será la incensante subida de 1500 metros positivos de desnivel.

Entramos ya en lo que es el Parque Nacional del Toubkal.

A partir de aquí, ascenso constante y lento, ganando altura progresivamente entre la cada vez menor vegetación y la constancia de las pequeñas tiendas que surten de agua, zumo de naranja, barritas energéticas y conversación.

Esto hasta llegar al poblado de Sidi Chamharouch, a unos 2310 msm. Aquí existe una pequeña construcción, lugar de peregrinación por ser el lugar donde el morabito del mismo nombre de la aldea pernoctaba.

A partir de aquí, y tras cruzar de nuevo el río, comienza un tramo más pendiente y además más incómodo de la ascensión.

Nosotras vamos con mucha calma, y más teniendo en cuenta que las mulas no respetan nada!

En este tramo ya nos vamos encontrando las cumbres nevadas, aunque el camino esté limpio hasta bastante cerca del refugio.

A pesar de las grandes nevadas caídas en la Península este año, da la impresión de que aquí no ha sido para tanto, y hay partes bastante limpias de nieve, aunque suficiente para lo que queremos hacer.

Así que poco a poco vamos enfilando hacia nuestra morada de hoy, a la que llegamos antes de que se nos haga de noche, a tiempo para una cena algo escasa (algo que arreglarán en los siguientes días).

SEGUNDO DÍA (28-03-2018): TOUBKAL OESTE (4030 msnm), TOUBKAL (4167 msnm), IMMOUZER (4010 msnm). Subida por Ikhibi Sur y bajada por Ikhibi Norte.

Para esta mañana, madrugamos todo lo posible, lo que tampoco quiere decir mucho. El cansancio acumulado (venimos de un invierno en el que no hemos podido hacer mucha actividad, cargamos unas mochilas cercanas a los 15 kgs. y además, algunos no hemos podido dormir bien) y la poca prisa que en general se da la gente (al menos los que van en solitario, los guías azuzan a sus clientes para madrugar y comenzar rápido, ya podíamos aprender) hacen que salgamos más tarde de lo deseado, a poco de ver amanecer.

Vamos a subir por la normal de Ikhibi Sur, así que solo debemos seguir la luz de los frontales antes de que se apaguen, subiendo el refugio, cruzando el cauce helado del Asif n’Issougouane y comenzando la ascensión.

Tras pasar una zona rocosa nos encontramos de lleno en el circo sur del Toubkal. Vamos a ir muy despacio, la altura (al menos para mí, que no he pasado de estas altitudes en mi vida) se hace notar.

La nieve, al menos a estas horas, está en buen estado, lo que permite una progresión cómoda, y es imposible perderse porque hay decenas de personas.

Eso si, tanto preocuparse con la forma física y aquí sube todo el mundo, o al menos lo intenta: sin preparación, sin piolet, con deportivas…es sorprendente que no haya más accidentes, y eso que en estos días nos enteramos de varios muy graves y vimos algún otro.

El que sea un cuatromil “asequible” hace que la gente no se tome en serio las cuestiones de seguridad, o que se metan en actividades que no dominan.

En fin, Nosotras a lo nuestro, al tran-tran y a disfrutar. Nos habían avisado de que el día iba a estar nublado, pero tenemos este tiempo:

Así que vamos progresando hasta tener frente a nosotras, a nuestra izquierda, el Toubkal. Pero antes del plato fuerte queremos coronar otra de las moles del circo, el Toubkal Oeste, de 4030 msnm, que se abre a nuestra derecha.

No vamos a llegar ni siquiera al collado, pues se acaba la nieve, quitamos los crampones y nos dirigimos hacia esta cima en lo que va a ser mi primer cuatromil.

Desde aquí, tenemos una vista bien chula de nuestro objetivo de mañana, el corredor de la cara NE del Ras Ouanoukrim.

Desde aquí parece muy potente, lo que nos hace plantearnos si podremos o no acercarnos con éxito.

Pero no adelantemos acontecimientos; bajamos hasta el collado (Tizi n’Toubkal, 3971 msnm), desde el cual iremos por la arista hasta la cumbre del techo del Norte de África, a 4167 msnm.

Es una pena que en la arista final no quede nada de nieve, pues tenía pinta de estar entretenida. A cambio, las horas tardías hacen que pueda estar 10 minutos solo en la cumbre, lo que es un auténtico sueño, y más visto lo transitada de la zona.

Nos quedamos un buen rato las cuatro cuando coronamos, y tras valorar, decidimos seguir nuestro plan: bajar por la arista N hasta el collado y de allí buscar otro collado a la izquierda para llegar al Immouzer.

En esto tenemos compañía, pues conocemos a una pareja de gasteiztarras a las que vamos a intentar seguir en este tramo.

Tramos que se complica bastante, pues tras llegar a un primer destrepe que nos lleva a la cumbre secundaria del Immouzer (4010 msnm), vemos que un segundo destrepe y la posterior grimpada por una chimenea a la cumbre tiene bastantes riesgos, así que decidimos dejarlo para otra ocasión más propicia.

Ya solo queda volver al collado y descender por el vertiginoso Ikhibi Norte; con nieve a tramos blanda se convierte en un pesado ejercicio de testarudez, hasta que llegamos de nuevo al valle donde se encuentra el sendero de subida al refugio.

TERCER DÍA (29-03-2018): CORREDOR NE RAS OUANOUKRIM (máx. 45º, 4083 msnm), TIMESGUIDA (4089 msnm), REFUGIO, IMLIL.

Para este día si que conseguimos madrugar, al menos los que decidimos finalmente a estas dos últimas cumbres.

La mitad del equipo se queda en el refugio  debido a diversas dolencias, lástima porque para mí esta fue la jornada más espectacular.

Salimos los primeros del refu, remontando el valle en dirección al collado del Tizi n’Ouagane.

Es aún bastante de noche y parece que tenemos algunas nubes, incluso nos caen algunos copos de nieve.

La subida es suave y nos vamos encajonando en una valle de ensueño; justo antes de llegar al collado debemos abandonar la vía normal de subida para subir por una primera pala (un corredor en realidad), que se nos abre a la derecha.

Se trata del valle del Irhzer bou Imrhaz, y nos va a dejar en un pequeño “plateau”, base del corredor NE.

Para entonces ya ha amanecido del todo, se nos han ido las nubes y tenemos una mañana de soledad alpina para nosotros, pues por aquí no subió nadie en todo el día.

Una vez en el corredor(PD, 350 metros de longitud, y un máximo de 45º según esta magnífica guía del Toubkal )

nos dedicamos a disfrutar, pues la nieve está dura, hay escalera y no está nada expuesto.

Tiene un primer tramo sencillo hasta llegar a un resalte a mitad que a mí me cuesta algo.

Y una salida espectacular, donde la cumbre del Ras (4083 msnm) nos queda apenas a unos metros a la derecha.

Y desde la que se ve el Timesguida (4089 msnm) separado por el cercano collado.

Al igual que desde el Timesguida se ve la bonita cumbre doble del Ras.

Yo no llego hasta allí, desde el collado espero a mi compañero, que es el único de nosotros que corona. Demasiado cansancio, y el miedo a la bajada.

Pues debemos llegar el refugio donde pensamos comer (épicas las cenas y comidas finales, cómodo, limpio y caliente el lugar) y bajar directos a Imlil a dormir.

Así que decidimos bajar por la vía normal de subida, que nos va a regalar unas estampas preciosas del valle. De verdad, de lo más bonito que vemos estos días.

Este es el  primer corredor que hicimos esta mañana. A la vuelta, con  luz.

Y dicho y hecho, recogemos a nuestros compas. comemos, nos despedimos de los gasteiztarras y bajamos como podemos entre el suave compás de la cabeza hueca y los recuerdos de estos días.

Llegamos a Mzik, lugar cercano a Imlil a descansar tras otra serie de aventuras que ya no vienen al caso. Y a dormir.

Croquis cogido de la web del Grupo Salmantino de Montaña.

 

Canal izquierda Hermana Mayor, Peñalara y cresta de Claveles.

Otra semana más de vuelta al macizo de Peñalara.

Nieve y hielo en muy buen estado, aparcamiento de Cotos hasta arriba…y una divertida ruta circular con un poco de todo.

Salimos como siempre por las zetas camino de la zona del Zabala. A pocos metros de llegar al refu ya embocamos la canal que queremos.

Esta es una vía a la izquierda de nuestra mirada, una de las maneras más evidentes de subir hacia la Hermana Mayor. Tras una primera pala, vamos a dejar a nuestra izquierda un gran bloque de piedra (que también se podría pasar por el otro lado).

Llegando al refugio Zabala, visualizamos el gran bloque de piedra horizontal que dejaremos a nuestra izquierda al subir.

Así que nada, aprovechar la buena nieve, la huella y la inclinación de unos 40º y a subir.

Posteriormente, llegaremos a una especie de llanada, donde hay una pequeña cascada. Llevamos más o menos la mitad de la canal, de algo más de 200 metros.

Desde esta zona vemos un pequeño corredor que se nos abre algo encima de nosotras, a nuestra derecha.

Serán unos 20 metros y no aparece en la guía, pero le añade picante al asunto y allá que vamos.

Salida elegante casi en la cima de la Hermana Mayor (2285 msnm), primera de los cuatro dosmiles del día.

Nos vamos a ir subiendo por la loma hacia Peñalara, donde un colega se ha hecho la Sureste Clásica y nos está esperando para tomar el té.

Una vez comidos y bebidos, nos encaminamos hacia la cresta que forman los riscos de Claveles y de los Pájaros.

Hay mucha nieve y el hielo está perfecto; la verdad es que hemos tenido unas jornadas de lujo en el Guadarrama.

Así que lo vamos disfrutando hasta la bajada a la laguna de los Pájaros.

Volvemos por el camino de la Laguna Grande admirando los corredores y el buen estado en el que se encuentran, hasta llegar a la cantina de la estación de Cotos a sufrir a las masas.