Norte Clásica de Peña Ubiña (III, 55o máx.).

Imagen extraída de la web elmaquis.net

Para quien no lo sepa, la zona de las Ubiñes, y en concreto Peña Ubiña, es mi zona de montaña favorita en el mundo (al menos el conocido por mí).

Me da rabia y alivio a la vez el que no sea excesivamente conocida fuera de la zona cantábrica.

La había subido en un par de ocasiones, siempre en verano, así como ascendido otras cimas de la zona; esta vez, sin embargo, era mi debut invernal tanto en la zona como en la Cordillera Cantábrica.

Y que mejor que con la montaña más bonita del mundo mundial, ¿no?.

Salimos temprano de Avilés, donde un buen amigo me acoge y me hará de guía en la zona (amén de ayudarme con la cacharrería, que yo controlo entre poco y nada).

Dejamos el coche en Tuiza d’Arriba y cogemos el camino de verano al refugio del Meicín (en esta época del año deberíamos evitarlo y coger el de invierno por el peligro de aludes, pero este año la estación ha sido muy seca y esta casi seco hasta el propio refugio).

Una vez allí, charla con los guardias, trago de agua y preparamos piolet y crampones para comenzar a subir el valle de Covarrubia, larguísimo ascenso por una pala de nieve que nos hará rodear el Cuetu les Cabres por la derecha.

Debemos bordear el Cuetu les Cabres hasta llegar a una zona llana llamada Joyos de la Cabra (nosotros entramos algo más a media ladera que la foto de arriba, con lo que ya nos encontramos en la base de los paredones).

Nos encordamos y seguimos avanzando, ya ganando pendiente hasta una zona con unos pasos pelín complicados, que nos llevarán a la base del corredor diagonal que gira hacia la derecha.

Siguiendo la huella, entraremos en el corredor diagonal derecha (50-55º).

El corredor, corto pero exigente, está en muy buenas condiciones, a tramos con nieve dura y a tramos con hielo.

Exige varios aseguramientos y luego sale a una pala de nieve de unos 40º, que nos permite descansar, comer y beber, recoger parte del material y disfrutar de estar aquí (a pesar de los incendios que se observan desde lo alto).

A partir de aquí, buscamos entre alguna de las canales que tenemos delante, para elegir la que nos llevará a la arista norte.

Nuevamente, buenas condiciones en la canal que elegimos. Huella, tramos de mixto, hielo y nieve dura antes de salir a la vertiente leonesa.

Los Fontanes de fondo, observando nuestros movimientos y el cansancio que a mí me empieza a pesar.

Debemos elegir, para llegar a la cresta cimera, por donde hacerlo. Parece que un tramo de roca es el más claro, aunque pido que me aseguren.

Y una vez en la arista, cumbre, con el tremendo espectáculo que supone siempre llegar a Peña Ubiña la Grande.

Tras un buen rato en la cumbre, y viendo la falta de nieve de este año. bajamos dirección E por la canal de Terreros; algo normalmente desaconsejado por avalanchosa.

Hacemos un muy rápido descenso con el poco ortodoxo método del culoski hasta el collado del mismo nombre, desde donde nos encaminamos de nuevo al refugio a por la casadiella de la victoria.

 

 

 

 

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Peñamayor (1141 msnm), desde Les Praeres: Entre Nava y Bimenes.

Tras el día anterior realizar la Norte Clásica de Ubiña, me apetecía una ascensión tranquila, de esas que me gustan: De media mañana, en buena compañía, a esas cumbres que sirven como mirador de las grandes montañas.

Además, hace tiempo tenía pendiente el ascenso a Peñamayor, cumbre de la sierra del mismo nombre que en su momento dejé a medias por culpa de la niebla, y que cumple con todos los anteriores requisitos.

Nos dejan en el bar de Les Praeres, al final de una sinuosa carretera que fue fin de etapa en la Vuelta a españa del año pasado.

Comenzaremos a caminar por la pista que va hacia Anes y Fayacaba. Tenemos a la vista el collado de Peñamayor, con el picu Oroxu a la derecha y nuestro objetivo a la izquierda.

Ya llegando al collado, y tras pasar por una zona con unas cabañas bien guspas, debemos estar atentas a coger un resto de sendero que nos irá llevando, bordeando la montaña por la otra ladera, poco a poco hacia la cumbre.

El sendero a veces es algo complicado de seguir, pero poco a poco nos depositará, sin excesivas complicaciones (a no ser que haya niebla), en el pico anterior, el “de las antenas”.

Desde la cresta ya tenemos una imagen de la Cordillera, con menos nieve de la esperada para esta época del año. También, desgraciadamente, de los incendios y de la nube de contaminación que cubre la zona central asturiana.

Y a los pocos minutos, la cumbre, con su característico y bonito buzón de cumbre.

Desde la cumbre, espectaculares vistas: la costa, el Sueve, los Picos d’Europa, Ponga, la Cordillera, el Aramo…

Una vez allí decidimos hacer la ruta circular, bajando por la majada Espines. En vez de seguir por la cresta, bajamos por nuestra izquierda (según el camino de nuestra marcha anterior), buscando rastros de senderos.

Tenemos la suerte de pasar por un guapo bosquete de acebos y ver algún tejo suelto. Seguimos bajando hasta encontrarnos con las primeras cabañas, que nos enlazarán casi directamente con el camino de vuelta a Les Praeres, donde finalizaremos nuestra excursión.