Intento frustrado al pico de Pondiellos (2917 msnm) en el circo Panticosa.

Imagen extraída de la web Pirineos3000

Como comentamos en la anterior entrada, nuestra segunda subida en este viaje al Pirineo oscense era al circo de Panticosa, el cual tenía muchas ganas de conocer.

La idea inicial de subir al Garmo Negro por la vía normal, la cambiamos por otra más atrevida: hacer la Aguja de Pondiellos, otro tresmil que se suele dejar de lado y desde ahí hacer la pasada al Garmo.

Nos plantamos pues en el balneario de Panticosa, donde se encuentra el bonito refugio de La Casa de Piedra.

Y desde ahí subimos por el sendero, que ganando altura de manera muy rápida y cómoda, nos lleva hacia el Circo de Argualas.

La falta de nieve se hace notar, y eso a pesar de que decidimos meternos por el corredor que nos lleva a la canal final al collado de Pondiellos.

Nos pasará de la Mallata Baja a la Alta de forma más rápida y elegante que la vía normal, pero el corredor está seco seco y lo pasamos en mixto.

Una vez en la Mallata Alta, y tras un pequeño descanso (a mí me faltaban fuerzas, y del equipo inicial nos quedamos para el ascenso dos personas) seguimos hacia el collado de Pondiellos en una larga subida.

Una vez llegados al collado, nos topamos con la ventisca que se anunciaba para esa mañana. Además de cruzarnos con un par de montañeras (las que salen en la foto de arriba) y otro compa más que nos desaconsejan subir a la Aguja por las malas condiciones de la nieve.

Les hacemos caso enseguida pero decidimos ir al otro lado del collado para ascender el Pico de Pondiellos. Este apenas es ascendido debido a que es el único pico de la zona que no llega a los 3000 metros de altitud (siguiendo la cuerda llegaríamos al Arnales y a los impresionantes Picos del Infierno).

Lo que nos parecía iba a ser una breve ascensión se convierte en un paso por una cresta catalogada como PD, que con la nieve y la ventisca se complica bastante.

                         Por la cresta del Pico Pondiellos. La Aguja y el Garmo Negro al fondo.

Pico Pondiellos, Arnales y Picos del Infierno.

Tanto que nos encontramos una brecha a pocos metros de la cima que nos obliga a abandonar y bajar por la otra vertiente.

Y de ahí al collado de Pondiellos de nuevo, para esta vez bajar evitando el corredor, en un descenso muy muy rápido a Panticosa; en un día que se nos complicó pero al mismo tiempo nos deja un doble buen sabor de boca al crestear en unas condiciones difíciles y al mismo tiempo volver a casa con muy pocos rasguños.

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Collarada (2886 msnm) desde La Trapa por la canal Este.

El año pasado, debido al tiempo (meteorológico y a la falta de él) nos quedamos sin debutar en las invernales del Pirineo.

Este, adelantándonos algo a la temporada y con algo más de nieve en nuestra mente de la que en realidad hubo, nos acercamos a nuestra querida base de Jaca para tantear que tal.

Y el primer día fue este, inmejorable:

Nos acercamos a la pista que desde Vilanúa va hacia el refugio de la Espata.

Aparte del equipo de Madrid, vamos con un exiliado en la Jacetania y un gran compa de Canfranc, que serán nuestros guías de la zona.

Según salimos del coche es tirar por la pista, avanzando rápido, y aprovechando para conocer la geología de la zona, su fauna y flora (mucha oruga para la época del año en la que estamos, producto de que el pino negro sea plantado y no flora autóctona), la problemática de la despoblación también aquí…hasta llegar al refugio de La Trapa. Una vez en él, debemos seguir un sendero que sale detrás del mismo y que subirá de manera muy evidente hasta entrar en una zona acanalada y que está equipada con cadenas:

Tras pasarla, llegamos a otra zona de llano, donde apenas hay nieve a pesar de las fechas de diciembre en las que nos encontramos. Aún así, ya con la Collarada cerca, nos emocionamos ante su vista:

Nos vamos a acercar a los Llanos de los Campanales, donde haremos una parada algo larga para ponernos el material, comer algo y esperar a que la nieve de la canal Este (la clásica de subida, a 35º-40º, F+), esté en mejores condiciones.

Con los Campanales y el Bisaurín al fondo.

Comenzamos la pala de aproximación con una nieve escasa pero muy divertida de subir, tactando las condiciones de la nieve pirenaica, tan diferentes a lo que conocemos en Madrid.

Y comenzamos la canal, muy sencillita pero disfrutona:

Como tenemos un sol espectacular, imaginamos que la salida va a ser espléndida, como así es:

Donde hacemos cumbre, acompañados tan solo de un solitario montañero que ya estaba arriba. Genial que en esta zona, por su carencia de tresmiles, haya tan poca gente.

Desde el pic d’Anie, Midi d’Ossau, Balaitus, los tresmiles de la zona de Panticosa (hacia donde iremos en un par de días). Tremendo.

Un buen rato para iniciar la trepidante, y a tramos peligrosa, bajada por la cara oeste hacia el collado de Ip y vuelta a casa.

Para ello debemos de desviarnos justo antes de llegar al collado y terminar de bajar una larga pala que nos llevará a una zona conocida como “Los Palos” (básicamente porque estos sirven de hitos; tras ello bajaremos una faja caliza que se nos hace muy muy pesada pero que nos servirá para alcanzar la pista de comienzo de la actividad de hoy. Y a descansar!