Unos días por los Tatras (Día 1): Pico Giewont y Tatras del Oeste desde Zakopane.

Años queriendo ir a los Tatras. Años.

El cariño a un país como Polonia, la historia de los himalayistas criados en esas montañas, su flora y fauna… y por fin hemos conseguido ir.

El plan es sencillo: Vuelo a Cracovia, llegada en autobús a Zakopane (que es la manera más rápida y barata) y a disfrutar.

Zakopane es una especie de Chamonix en polaco: hipermasificado, caro para el estándar polaco, y con un proceso de destrozo urbanístico acelerado.

Pero tenemos suerte, habíamos alquilado habitación en una de las casas tradicionales (chata) convertidas hoy día en espacios turísticos y resulta que aparte de barato, está bien gestionado por un aficionado a las carreras de montañas. Así que triunfamos nada más llegar, con la suerte añadida de que estamos a varios kilómetros del casco urbano.

Desde aquí haremos las dos primeras jornadas, trasladándonos luego a tierras eslovacas.

Y eso que nuestra intención no era esta, queríamos hacer la travesía de los Tatras del Oeste, pero los refugios estaban llenos ya meses antes, algo que no habíamos tenido en cuenta.

Así que por eso debemos cambiar de plan, aunque no nos arrepentimos, ya que podemos conocer las tres zonas fundamentales de estas montañas: Los Altos, los del Oeste y los Tatras Blancos.

Como guía, utilizamos fundamentalmente la editada por Desnivel de Sergi Lara, fundamental desde luego. De cartografía se puede encontrar abundantemente una vez allí, aunque como llevábamos preparándolo desde hace meses ya teníamos unos buenos mapas de los alemanes Kompass.

En caso de emergencia, dan mapas bastante detallados en las propias oficinas de la zona polaca del parque. País al que pertenece menos del 30% del parque, y cuya web es esta.

De todas maneras, y para acabar esta parte de briconsejos, la señalización es espléndida. Absolutamente todo señalizado, con lo que las pérdidas son bastante poco difíciles en una zona que además está llena de gente.

Esta señalización nos gustó mucho, aunque luego vimos que desembocaba en una humanización de las montañas (caminos realizados de piedra hasta las cumbres, cadenas en sitios innecesarios, basura en todas partes…) que nos acabó agobiando un poco.

Tanto que nuestro resumen sería muchos aficionados a la montaña pero pocos montañeros.

Esa es la parte negativa. Lo bueno, todo lo demás:

Madrugamos (en torno a las 5 y media) ya que aquí amanece antes y además la gente se levanta pronto, y salimos, lo cual es un lujo, desde la puerta de casa hacia la dolina Malej Lcki (dolina significa valle jeje).

Nuestra intención es hacer primero el pico Giewont, a 1895 msnm, y el más conocido de la zona, por su característica cruz gigante y por su gran mole maciza de roca que se ve en todo Zakopane.

Empezamos en el fondo del valle, a unos 900 metros de altitud en medio de un frondoso bosque, donde vamos a seguir un exigente sendero que está marcado de amarillo y que nos llevará al collado de Kondracka.

Estamos de momento poco acompañados, con el frío de la mañana dentro nuestro y en un valle que según se va abriendo va descubriéndonos sus secretos.

Tras una inmensa campera en la que se ven ya las cumbres asomando, nos vamos metiendo ya en harina y el sendero comienza a ser duro, ya que hasta el collado hay casi mil metros de desnivel.

De ahí hasta el collado todo va a ser ahí, así que toca sufrir un poco hasta llegar y tener ya a vista el que sería el siguiente pico al Giewont, de nombre homónimo al del collado y con 2005 msnm.

Nosotras nos asomamos al otro lado del valle antes de coger el sendero final al Giewont, que tiene una parte final con cadenas. Alguna innecesaria, como dije antes, y esto hace que haya decenas y decenas de personas subiendo.

Muchas con poco conocimiento de las montañas, lo cual hace peligroso algún tramo y le quita encanto a la cumbre. A pesar de todo merece la pena subir a esta maravilla.

Y de ahí, vistas al claro sendero hasta el siguiente pico, para lo que debemos desandar camino hacia el collado.

A partir de aquí ya no encontraremos partes técnicas, aunque la dureza de subir y bajar picos se irá notando poco a poco. Se parece un poco a las montañas del Occidente asturiano, para hacernos una idea, con la salvedad importante de la presencia de una variedad del pino enano, pinus mugo.

Aunque el día levantó bien, hay un momento que nos entra la niebla y nos deja preocupados porque las tormentas suelen ser bastante habituales en verano (aunque este año se nota que han tenido una importante sequía).

Al final no llovió ninguno de los tres días que estuvimos en el monte aunque la tendencia a las nieblas y la nubosidad es bastante habitual, lo que para mí es perfecto, porque me encanta.

Ascendiendo al pico Kondratova con el Giewont al fondo.

Primer dosmil de los Tatras, ya en la frontera polacoeslovaca.

Tras llegar al pico Kondratova ya estaremos realizando cumbres que forman parte de la frontera, en un continuo subeybaja acompañados de gente todo el rato. La parte buena es la belleza de la zona, que la verdad es que impresiona, así como lo hace la diferencia entre los Altos Tatras, que iremos dejando al Este, y los del Oeste en los que nos adentramos hoy.

De hecho, estamos en los llamados Montes Cervene, montes rojos, por el color que tienen en verano, y que les da una belleza característica.

Lo negativo es la excesiva humanización de la montaña, que es cierto que ya es de primeros del S. XX aunque las brigadas de trabajo de la época comunista fueron las que realizaron ese trabajo hercúleo de escalonar con piedra todas las cumbres (dentro de la idea de acercar la montaña a los ciudadanos).

Nuestros siguientes picos, el Malolucniak y Kresanica

Desde el collado de Kondracka estamos siguiendo marcas rojas, y pasamos como podemos los incómodos caminos en busca de los otros tres dosmiles del día: Malolucniak (2105msnm), Kresanica (2122msnm) y Ciemniak (2096msnm).

Vamos disfrutando en un ambiente menos alpino del que encontraremos mañana, pero igual o más bonito, con unos valles espectaculares, sobre todo los que caen hacia la vertiente eslovaca.

Tras pasar el último de los picos, bajamos de los dos mil metros hacia el collado de Turnia, en un descenso directo por marcas también rojas por el valle de Koscieliska.

Y de allí directos al pueblo de Kiry, desde donde se pueden coger microbuses que van hacia Zakopane.

 

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3 comentarios en “Unos días por los Tatras (Día 1): Pico Giewont y Tatras del Oeste desde Zakopane.

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