Unos días por el Alto Atlas marroquí

PRIMER DÍA (27-03-2018): MARRAKECH, IMLIL, SUBIDA AL REFUGIO LOUIS NELTNER.

Esta es la historia de mi aventura particular. No la de otras tantas centenares de personas que estos días han estado por el Atlas marroquí, ni siquiera las de mis compañeras de escapada, pues su visión puede ser algo, e incluso totalmente distinta a como narro aquí mis vivencias.

Como alguien no demasiado ducho en el alpinismo, y con bastante poco dinero, la forma más asequible de conseguir ascender montañas de más de 4000 metros de altitud es Marruecos.

El Toubkal como cumbre más conocida y algunas más de las que os hablaré ahora son relativamente asequibles para alguien como yo, además de constituir un gran cuadro sobre el que dibujarse a uno mismo.

A todo esto hay que añadir la atracción que tiene Marruecos, a la vez tan cercano y tan alejado de nosotros, los europeos.

A pocos kilómetros de distancia existe un choque cultural muy grande, tan atractivo como apasionante, que imaginamos se iba a trasladar al mundo de alpinismo.

Así que tras conseguir montar un grupete de varios colegas (lástima por las que no pudieron venir), organizar todo de una manera más caótica de la acostumbrada (las distancias son grandes, el tiempo escaso) y tener todo preparado, nos encontramos en Marrakech una madrugada, dispuestas a levantarnos al día siguiente para comenzar nuestra marcha.

Lo primero de todo es apañar un grand taxi (aquellos que realizan recorridos entre pueblos y ciudades) para que nos acerque a Imlil, el último  pueblo accesible por carretera en la montaña.

Tras un breve regateo (no mío, por supuesto), viajamos las cuatro más todas las mochilas (realizamos el viaje en estilo casi-alpino…llevamos todo el material menos la cocina a cuestas) por 300 dirhams, a un cambio rápido, 30 euros.

Llegamos a Imlil,que en encuentra a 1740 msnm, tras hora y media de viaje y tras pasar por algunos fértiles valles.

Cargamos mochilas a la espalda y comenzamos a subir la calle principal, para, tras preguntar algo, empezar nuestra caminata por una pista sin asfaltar.

Vamos a realizar la aproximación clásica hasta el refugio Louis Neltner-CAF (el antiguo y fama de cutre, aunque yo reconozco que estuve encantado allí).

Eso si, al contrario que gran parte de la gente que nos cruzamos, subimos todo nosotras. Ni guías ni porteadores, ni mulas (estas hacen el tramo que esta sin nevar, cuando el camino estaba blanco su trabajo lo realizaban porteadores locales).

Ascenderemos por el valle del Assif n’Ait MIzane. Como decía antes, al principio es una pista de tierra que va subiendo hasta el pueblo de Aremd. Como no hay una señalización clara, preguntamos al trasiego de guías que vamos viendo el camino a seguir.

Por cierto, unos guías que como imaginaba no tienen mucho que ver con los occidentales. Aunque había para todo, muchos no llevaban la más mínima equipación de montaña, pero tiraban millas que daba gusto.

Y eso si, a nivel personal eran geniales: con casi todos te podías para a hablar un rato, y por lo que vimos, solo la falta de dinero hace que ninguno de ellos pueda plantearse la opción del alpinismo como algo profesional o fuera de Marruecos.

Aremd, visto en nuestro camino de vuelta.

Una vez en Aremd el camino baja hacia el Aït Mizane. Pasamos el lecho pedregoso y nos encaminamos a la que ya será la incensante subida de 1500 metros positivos de desnivel.

Entramos ya en lo que es el Parque Nacional del Toubkal.

A partir de aquí, ascenso constante y lento, ganando altura progresivamente entre la cada vez menor vegetación y la constancia de las pequeñas tiendas que surten de agua, zumo de naranja, barritas energéticas y conversación.

Esto hasta llegar al poblado de Sidi Chamharouch, a unos 2310 msm. Aquí existe una pequeña construcción, lugar de peregrinación por ser el lugar donde el morabito del mismo nombre de la aldea pernoctaba.

A partir de aquí, y tras cruzar de nuevo el río, comienza un tramo más pendiente y además más incómodo de la ascensión.

Nosotras vamos con mucha calma, y más teniendo en cuenta que las mulas no respetan nada!

En este tramo ya nos vamos encontrando las cumbres nevadas, aunque el camino esté limpio hasta bastante cerca del refugio.

A pesar de las grandes nevadas caídas en la Península este año, da la impresión de que aquí no ha sido para tanto, y hay partes bastante limpias de nieve, aunque suficiente para lo que queremos hacer.

Así que poco a poco vamos enfilando hacia nuestra morada de hoy, a la que llegamos antes de que se nos haga de noche, a tiempo para una cena algo escasa (algo que arreglarán en los siguientes días).

SEGUNDO DÍA (28-03-2018): TOUBKAL OESTE (4030 msnm), TOUBKAL (4167 msnm), IMMOUZER (4010 msnm). Subida por Ikhibi Sur y bajada por Ikhibi Norte.

Para esta mañana, madrugamos todo lo posible, lo que tampoco quiere decir mucho. El cansancio acumulado (venimos de un invierno en el que no hemos podido hacer mucha actividad, cargamos unas mochilas cercanas a los 15 kgs. y además, algunos no hemos podido dormir bien) y la poca prisa que en general se da la gente (al menos los que van en solitario, los guías azuzan a sus clientes para madrugar y comenzar rápido, ya podíamos aprender) hacen que salgamos más tarde de lo deseado, a poco de ver amanecer.

Vamos a subir por la normal de Ikhibi Sur, así que solo debemos seguir la luz de los frontales antes de que se apaguen, subiendo el refugio, cruzando el cauce helado del Asif n’Issougouane y comenzando la ascensión.

Tras pasar una zona rocosa nos encontramos de lleno en el circo sur del Toubkal. Vamos a ir muy despacio, la altura (al menos para mí, que no he pasado de estas altitudes en mi vida) se hace notar.

La nieve, al menos a estas horas, está en buen estado, lo que permite una progresión cómoda, y es imposible perderse porque hay decenas de personas.

Eso si, tanto preocuparse con la forma física y aquí sube todo el mundo, o al menos lo intenta: sin preparación, sin piolet, con deportivas…es sorprendente que no haya más accidentes, y eso que en estos días nos enteramos de varios muy graves y vimos algún otro.

El que sea un cuatromil “asequible” hace que la gente no se tome en serio las cuestiones de seguridad, o que se metan en actividades que no dominan.

En fin, Nosotras a lo nuestro, al tran-tran y a disfrutar. Nos habían avisado de que el día iba a estar nublado, pero tenemos este tiempo:

Así que vamos progresando hasta tener frente a nosotras, a nuestra izquierda, el Toubkal. Pero antes del plato fuerte queremos coronar otra de las moles del circo, el Toubkal Oeste, de 4030 msnm, que se abre a nuestra derecha.

No vamos a llegar ni siquiera al collado, pues se acaba la nieve, quitamos los crampones y nos dirigimos hacia esta cima en lo que va a ser mi primer cuatromil.

Desde aquí, tenemos una vista bien chula de nuestro objetivo de mañana, el corredor de la cara NE del Ras Ouanoukrim.

Desde aquí parece muy potente, lo que nos hace plantearnos si podremos o no acercarnos con éxito.

Pero no adelantemos acontecimientos; bajamos hasta el collado (Tizi n’Toubkal, 3971 msnm), desde el cual iremos por la arista hasta la cumbre del techo del Norte de África, a 4167 msnm.

Es una pena que en la arista final no quede nada de nieve, pues tenía pinta de estar entretenida. A cambio, las horas tardías hacen que pueda estar 10 minutos solo en la cumbre, lo que es un auténtico sueño, y más visto lo transitada de la zona.

Nos quedamos un buen rato las cuatro cuando coronamos, y tras valorar, decidimos seguir nuestro plan: bajar por la arista N hasta el collado y de allí buscar otro collado a la izquierda para llegar al Immouzer.

En esto tenemos compañía, pues conocemos a una pareja de gasteiztarras a las que vamos a intentar seguir en este tramo.

Tramos que se complica bastante, pues tras llegar a un primer destrepe que nos lleva a la cumbre secundaria del Immouzer (4010 msnm), vemos que un segundo destrepe y la posterior grimpada por una chimenea a la cumbre tiene bastantes riesgos, así que decidimos dejarlo para otra ocasión más propicia.

Ya solo queda volver al collado y descender por el vertiginoso Ikhibi Norte; con nieve a tramos blanda se convierte en un pesado ejercicio de testarudez, hasta que llegamos de nuevo al valle donde se encuentra el sendero de subida al refugio.

TERCER DÍA (29-03-2018): CORREDOR NE RAS OUANOUKRIM (máx. 45º, 4083 msnm), TIMESGUIDA (4089 msnm), REFUGIO, IMLIL.

Para este día si que conseguimos madrugar, al menos los que decidimos finalmente a estas dos últimas cumbres.

La mitad del equipo se queda en el refugio  debido a diversas dolencias, lástima porque para mí esta fue la jornada más espectacular.

Salimos los primeros del refu, remontando el valle en dirección al collado del Tizi n’Ouagane.

Es aún bastante de noche y parece que tenemos algunas nubes, incluso nos caen algunos copos de nieve.

La subida es suave y nos vamos encajonando en una valle de ensueño; justo antes de llegar al collado debemos abandonar la vía normal de subida para subir por una primera pala (un corredor en realidad), que se nos abre a la derecha.

Se trata del valle del Irhzer bou Imrhaz, y nos va a dejar en un pequeño “plateau”, base del corredor NE.

Para entonces ya ha amanecido del todo, se nos han ido las nubes y tenemos una mañana de soledad alpina para nosotros, pues por aquí no subió nadie en todo el día.

Una vez en el corredor(PD, 350 metros de longitud, y un máximo de 45º según esta magnífica guía del Toubkal )

nos dedicamos a disfrutar, pues la nieve está dura, hay escalera y no está nada expuesto.

Tiene un primer tramo sencillo hasta llegar a un resalte a mitad que a mí me cuesta algo.

Y una salida espectacular, donde la cumbre del Ras (4083 msnm) nos queda apenas a unos metros a la derecha.

Y desde la que se ve el Timesguida (4089 msnm) separado por el cercano collado.

Al igual que desde el Timesguida se ve la bonita cumbre doble del Ras.

Yo no llego hasta allí, desde el collado espero a mi compañero, que es el único de nosotros que corona. Demasiado cansancio, y el miedo a la bajada.

Pues debemos llegar el refugio donde pensamos comer (épicas las cenas y comidas finales, cómodo, limpio y caliente el lugar) y bajar directos a Imlil a dormir.

Así que decidimos bajar por la vía normal de subida, que nos va a regalar unas estampas preciosas del valle. De verdad, de lo más bonito que vemos estos días.

Este es el  primer corredor que hicimos esta mañana. A la vuelta, con  luz.

Y dicho y hecho, recogemos a nuestros compas. comemos, nos despedimos de los gasteiztarras y bajamos como podemos entre el suave compás de la cabeza hueca y los recuerdos de estos días.

Llegamos a Mzik, lugar cercano a Imlil a descansar tras otra serie de aventuras que ya no vienen al caso. Y a dormir.

Croquis cogido de la web del Grupo Salmantino de Montaña.

 

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