Entrevista a los organizadores del Pedal Anifeixista: Memoria histórica a golpe de riñón.

Retomamos nuestra sección de entrevistas con una muy especial: La gente que organiza el Pedal antifeixista nos cuentan su historia, la de la recuperación de una carrera que se realizó en plena guerra civil como muestra de apoyo a la lucha antifascista, que no solo era militar o política, también social:

1- ¿Nos podéis contar el contexto histórico en el que se organizó por primera vez el Pedal Antifeixista y algo de su historia? ¿De dónde surge la propuesta de volver a montar una carrera de estas características?

La primera y única edición Pedal Antifeixista original tiene lugar el 14 de abril de 1937, ocho meses después del inicio de la Guerra Civil y con el frente de Aragón como uno de los principales campos de batalla entre las fuerzas de Franco y las fieles a la República. La organizan el Comissariat de Propaganda de la Generalitat de Catalunya junto con el diario republicano El Diluvio y el Comitè Català Pro Esport Popular (organismo, éste último, impulsor de los Juegos Olímpicos Populares que tenían que celebrarse en 1936 en Barcelona como contraposición a los nazis de Berlín). En su día, el Pedal ya era un sustituto de la carrera Jaca-Barcelona (aquélla de una sola tirada), organizada por el mismo diario El Diluvio en 1934, 1935 y 1936. Las dos ideas principales del Pedal Antifeixista son traer el mensaje del frente de Aragón a la retaguardia y recaudar fondos para Socorro Rojo Internacional, entidad refundada en 1936 también en Barcelona.

Participan en el Pedal unos 50 ciclistas, básicament procedentes de clubes barceloneses pero también alguno de tarraconense. Tres buenos corredores valencianos se inscriben pero finalmente no consiguen llegar al lugar de salida. La carrera tenía que salir de Siétamo pero circunstancias del frente obligan a hacerlo des de Peraltilla. Consta de 5 etapas (Peraltilla-Lleida, Lleida-Tarragona, Tarragona-Manresa, Manresa-Girona y Girona-Barcelona), con varios premios en cada una ofrecidos por asociaciones locales.

La idea de volver a montar el Pedal surge de casualidad, en 2017, topando con unas fotos de la época y, a partir de ahí, estirando hilos (prensa histórica, crónicas, etc). Inicialmente, un grupo de tres amigos decidimos rememorar la primera de las etapas, ya que ese año se cumplían 80 de la carrera, y lo planteamos con algunas variantes: nada de carrera ni competición ni premios y, dada la peligrosidad/tránsito actual de las carreteras originales, hacerlo por vías secundarias. Preparamos un pequeño dosier, una página de facebook, un poco de difusión en los medios, abrimos inscripciones y ala. Al cabo de un tiempo nos gustó la idea de hacer una de las etapas originales cada año, de modo que en 5 años hubiésemos hecho el recorrido entero.

2- Una de las cosas que se me ocurren debe ser más difícil de llevar es la logística. ¿Cómo lo hacéis? ¿Tenéis que pelearos mucho con la burocracia? ¿Hay apoyo o propaganda por las localidades por las que pasáis?

Lo más engorroso es la gestión de inscripciones, pagos de inscripciones, pagos de material y tallas (hicimos un maillot el primer año), compra de alimentos y personal de apoyo (en furgonetas). Por lo que a burocracia se refiere, cabe decir que planteamos la jornada como un “encuentro entre amigos”. No somos un club ni una asociación y teníamos claro que no deberíamos sobrepasar los 50 inscritos, cifra a partir de la cual ya se tienen que pedir permisos, cortar carreteras, contratar seguros, etc, etc. Tampoco nunca pensamos que llegaríamos a esa cifra. En 2017 fuimos unos 25-28, más o menos. En 2018 ya fuimos más de 40.

Salvo las de inicio y llegada, las demás localidades por dónde pasamos no están al caso de la celebración del Pedal, no hace falta, no paramos en cada una, se nos alargaría demasiado el tiempo. Por tanto, no hay apoyo ni propaganda. En las ciudades de salida y llegada tampoco, aunque sí que algunos medios de comunicación de la zona se hacen eco del evento y, por ejemplo, en Lleida el Ayuntamiento nos dejó usar las duchas de un centro cívico.

3- ¿Se organizan actividades paralelas a la propia carrera ciclista?

El primer año organizamos una rueda de prensa un mes antes en Lleida y aprovechamos para presentar el libro “Gino Bartali. El hombre de hierro” con presencia de su autor, un libro sobre una de las leyendas del ciclismo y persona comprometida con la resistencia antifascista en la Italia de Mussolini. En la segunda edición hicimos una ruta previa, también un mes antes, en la comarca del Priorat, dónde visitamos una cueva-hospital de las Brigadas Internacionales y a Neus Catalá, histórica militante antifascista y superviviente del campo de concentració de Ravensbruck. Fue muy emocionante.

Igualmente, en las dos ediciones, el mismo día de la ruta aprovechamos para explicar un poco el contexto de la época antes de la salida, durante los avituallamientos y en la llegada. En 2017, por ejemplo, hablamos de George Orwell, que en 1937 luchaba precisamente en el frente de Aragón, y del bombardeo del colegio Liceu Escolar en Lleida, eso último de la mano de un historiador que nos esperaba a la llegada. En 2018, las explicaciones se han centrado en los bombardeos sufridos por el pueblo de la Granadella, dónde hicimos el primer avituallamiento y coincidimos con la jornada anual de recreación histórica que se hace en ese pueblo de la comarca de les Garrigues, y en la presencia de las Brigadas Internacionales en la comarca del Priorat, por dónde también pasamos.

4- ¿Qué tipo de gente participa en el Pedal, y que nivel físico hay que tener para poder correr?

El nivel físico tiene que ser el suficiente para pedalear 100-120km sin sufrir demasiado. Se trata de un perfil de ciclista aficionado y al mismo tiempo interesado en la Historia o, por lo menos, con la curiosidad para conocer algun episodio histórico o ciertas inquietudes políticas. Los que vienen, vienen conscientes que se trata de algo más que de una ruta meramente deportiva. Si no, difícilmente acudiría gente, por ejemplo, de Berga, Sabadell, la Sénia, la Seu d’Urgell o Zaragoza. Podríamos decir que hay tres elementos básicos: deporte, Historia y buen rollo.

5- ¿Qué acogida existe al paso de la carrera?

Cómo decía más arriba, en general el Pedal Antifeixista pasa desapercibido. Sí que hay que subrayar la colaboración y complicidad de algunes entidades en las ciudades dónde llegamos, el primer año el Ateneu La Baula, de Lleida, dónde hicimos la comida final, y en el segundo año la Colla Jove Xiquets de Tarragona, que nos dejaron su local para ducharnos, cambiarnos y reponer fuerzas.

6- En los últimos años han surgido diversas iniciativas deportivas autogestionadas y de marcado carácter político en Madrid (Mundialitos antiracistas, ligas de fútbol y baloncesto cooperativas, duatlones y crosses populares…) pero sin embargo nada relacionado con el ciclismo en carretera. ¿Conocéis vosotros alguna propuesta más de este tipo?

Pues poca cosa, pero sí que tenemos constancia de iniciativas destacables cercanas como La Monegrina, en Aragón (algunos de los impulsores vinieron éste año al Pedal), que si bien no es una marcha estrictamente memorialista sí que combina el vertiente no competitivo, la mirada al pasado y la visita a escenarios como las trincheras de Belchite y la Ruta Orwell. También es justo mencionar la recuperación de la Jaca-Barcelona (el embrión del Pedal Antifeixista en los años 30) el año pasado pero en la versión Jaca-Manresa.

7- ¿Cómo se puede contactar con vosotros?

En la página de Facebook https://www.facebook.com/trofeupedalantifexista/ o por correo electrónico: pedalantifeixista@gmail.com.

8- Para acabar, daros las gracias y pediros que nos habléis de algún ciclista que os guste por su compromiso político.

Nos gusta destacar a Gino Bartali pero no queremos olvidar tampoco al National Clarion Cycling ClubMuç MiquelOttavio BottecchiaAlbert RichterVicente BacheroRobert MarchandAlbert Boulon o Anne Londonderry.

 

Despidiendo el invierno en las canales de la Najarra (35º máx.)

Volvemos a nuestra querida Najarra.

Tras un invierno largo y una primavera extraña, estos días de calor nos hacían dudar de que opción elegir para despedir la temporada alpina en Madrid.

Al final nos decidimos por este. Rápida aproximación, entorno  bonito y poca gente.

Todo era probar. Habíamos estado meses antes y el paquete de nieve hizo que apenas pudiéramos disfrutar. Este ha sido al revés. Najarra, montaña separada del resto de la Cuerdalarga, apenas mantiene nieve, al contrario que las Cabezas, Peñalara o los Carpetanos.

De todas formas vamos a tratar de aproximarnos a sus canales. Salimos desde el mismo puerto de la Morcuera, donde al lado de una pequeña construcción  de piedra (un “casi refugio”), cogemos el Camino del Monte, señalizado a veces como  SL y otras como PR.

El camino está completamente limpio de nieve, eso sí, tenemos unas escorrentías preciosas que podemos disfrutar mientras avanzamos rápido por el pinar.

Vamos a pasar primero por una zona de arroyuelos hasta llegar al de la Vejiga, que se distingue claramente en un recodo del camino.

Vamos a remontarlo por nuestra izquierda, en una subida de unos 600 metros dura, que además no sabemos si tendrá premio. Más allá del que nos ofrece el horizonte, pues el panorama de los Carpetanos nevado ya es premio bastante.

Tras casi remontar el arroyo, salimos del pinar y nos aproximamos entre rocas a la zona de los corredores…de los cuales, la mayoría ya no existen.

Nos lo estábamos viendo venir, y valoramos si seguir la pala que marca el arroyo, pero que está de nieve papa y además con deshielo, pues ya da el sol; eso o seguir buscando algún corredor practicable, que encontramos.

Dejando a nuestra derecha una gran roca triangular, y tras alguna duda por si seguir buscando otro  interesante, nos quedamos con este, pues le da la sombra y la nieve está con algo de costra.

Y mira por donde, nos regala una grata sorpresa. Se puede ir relativamente bien (ojo, a finales de abril) y es bastante largo (más de 100 metros).

Así que a disfrutar.

No es muy difícil pero tiene algún resalte que con hielo lo debe hacer divertido.

Además, tras salir del mismo y pasar una pala, hay algún otro minicorredor que usamos para llegar a la derecha de la Najarra y disfrutar de la cumbre (y de su sempiterno viento) antes de bajar directas a la Morcuera.

 

 

 

 

Anboto (1331 msnm) desde Otxandio por el GR-123.

Queremos salir a hacer alpinismo, pero el invierno inacabable no nos deja.

Rastreamos todas las cordilleras habidas y por haber en busca de buena meteo, pero parece que no va a haber suerte.

Pensamos: ¡Vamos al Páis Vasco! Lo tenemos pendiente, nos encanta el clima cantábrico y su caliza, y hay montaña en cotas bajas.

Dicho y hecho, nos plantamos en Otxandio (frontera entre Araba y Bizkaia, se encuentra entre los parques naturales de Urkiola y Gorbea), y además tiene un caserío precioso.

Entre lo infame, el hecho de ser la primera población que sufrió un bombardeo a civiles en la historia.

Teníamos dos opciones de ascensión: Hacer Peña Gorbea, que nos pilla algo a desmano en coche, o hacerle una visita a Mari, diosa vasca de la naturaleza.

Vive en la impresionante mole caliza del Anboto, que forma parte del Parque Natural de Urkiola. Y como el Gorbea tiene nieve y no se le va la niebla, vemos que en el Anboto seremos bien recibidas.

No solo eso, podemos ir andando desde la propia puerta del baserri en el que nos alojamos, así que nada, a caminar (hasta enterrarlos en el mar).

Desde el propio Otxandio salimos andando por la carretera camino de Oleta, concejo del municipio de Aramaiona, ya en Araba. Nuestra idea era llegar por carretera a este pueblo, pero resulta que encontramos un sendero, el PR-BI 52.

Este sendero llega a Oleta por embarrados caminos, que nos hacen conocer los hayedos esmochados, utilizados para el carboneo.

Enlazamos también con el GR-123 o Vuelta a Bizkaia, que nos llevará directas a la cumbre.

Para ello,  pasamos Oleta (con el Anboto imponente saludando) y llegamos al aparcamiento de la casa forestal, ya dentro del Parque Natural de Urkiola.

Tenemos la gran suerte de estar solas; el paso de la semana santa, el día que amenaza lluvia todo el rato, el hecho de que la vía normal para subir al pico sea por el puerto de Urkiola…todo esto hace que el primer tramo del camino, una pista pedregosa en medio de un hayedo, la disfrutemos con calma.

Al poco cruzamos el río y nos encontramos con una zona de monte quemada, actualmente en recuperación.

Preguntamos a un paisano que aparte de indicarnos el buen camino, nos comenta que aún hay setas, lástima no reconocer el nombre en euskera.

Y ahora si, nos toca subir. Y mucho, una subida sostenida y constante, metiéndonos ya en senda y abandonando el hayedo para entrar en coníferas.

De allí vamos a salir a terreno abierto, al collado de Pagozelai., desde donde seguiremos a nuestra derecha.

El Anboto sigue delante nuestra, y a pesar de la subida que ya llevamos, queda claro que la parte final sera dura.

Tan solo debemos seguir las marcas del GR, y tras otro pequeño tramo de subeybaja (donde vemos la poca nieve que queda en el monte, al contrario que en el Gorbea que por cierto, estuvo cubierto de nubes gran parte del día) nos adentramos en el  camino que nos llevaría a una antigua cantera.

A la derecha, a medio camino de la misma, se siguen ya con más dificultad las marcas rojiblancas.

Tras comprobar el gusto de las hayas por la roca caliza, nos internamos en la parte final.

A pesar de que aún no llueve, entramos en un terreno complicado en el que hay que poner las manos bastante a menudo; así como estar atentas a la roca mojada y al salir al cresteo final, al viento que sopla bastante fuerte.

A pesar de todo, no hay tramos muy aéreos y nos hace divertido este tramo hasta que llegamos a la cumbre.

Una preciosidad, tanto la cresta como el buzón, de los más bonitos que he visto.

Curioso porque realmente la cumbre no está ahí; el punto más alto se encuentra cerca de un vértice geodésico caído.

Y pena no podernos quedar disfrutando arriba; bajamos todo lo rápido que podemos pues nos empieza a llover y estas piedras ya han visto demasiados muertos.

Así que pateamos con prisa que no sirvió de nada, pues llegamos de nuevo a Otxandio empapadas del todo, pero con la satisfacción del día de barro, viento y lluvia que hemos pasado.

 

Unos días por el Alto Atlas marroquí

PRIMER DÍA (27-03-2018): MARRAKECH, IMLIL, SUBIDA AL REFUGIO LOUIS NELTNER.

Esta es la historia de mi aventura particular. No la de otras tantas centenares de personas que estos días han estado por el Atlas marroquí, ni siquiera las de mis compañeras de escapada, pues su visión puede ser algo, e incluso totalmente distinta a como narro aquí mis vivencias.

Como alguien no demasiado ducho en el alpinismo, y con bastante poco dinero, la forma más asequible de conseguir ascender montañas de más de 4000 metros de altitud es Marruecos.

El Toubkal como cumbre más conocida y algunas más de las que os hablaré ahora son relativamente asequibles para alguien como yo, además de constituir un gran cuadro sobre el que dibujarse a uno mismo.

A todo esto hay que añadir la atracción que tiene Marruecos, a la vez tan cercano y tan alejado de nosotros, los europeos.

A pocos kilómetros de distancia existe un choque cultural muy grande, tan atractivo como apasionante, que imaginamos se iba a trasladar al mundo de alpinismo.

Así que tras conseguir montar un grupete de varios colegas (lástima por las que no pudieron venir), organizar todo de una manera más caótica de la acostumbrada (las distancias son grandes, el tiempo escaso) y tener todo preparado, nos encontramos en Marrakech una madrugada, dispuestas a levantarnos al día siguiente para comenzar nuestra marcha.

Lo primero de todo es apañar un grand taxi (aquellos que realizan recorridos entre pueblos y ciudades) para que nos acerque a Imlil, el último  pueblo accesible por carretera en la montaña.

Tras un breve regateo (no mío, por supuesto), viajamos las cuatro más todas las mochilas (realizamos el viaje en estilo casi-alpino…llevamos todo el material menos la cocina a cuestas) por 300 dirhams, a un cambio rápido, 30 euros.

Llegamos a Imlil,que en encuentra a 1740 msnm, tras hora y media de viaje y tras pasar por algunos fértiles valles.

Cargamos mochilas a la espalda y comenzamos a subir la calle principal, para, tras preguntar algo, empezar nuestra caminata por una pista sin asfaltar.

Vamos a realizar la aproximación clásica hasta el refugio Louis Neltner-CAF (el antiguo y fama de cutre, aunque yo reconozco que estuve encantado allí).

Eso si, al contrario que gran parte de la gente que nos cruzamos, subimos todo nosotras. Ni guías ni porteadores, ni mulas (estas hacen el tramo que esta sin nevar, cuando el camino estaba blanco su trabajo lo realizaban porteadores locales).

Ascenderemos por el valle del Assif n’Ait MIzane. Como decía antes, al principio es una pista de tierra que va subiendo hasta el pueblo de Aremd. Como no hay una señalización clara, preguntamos al trasiego de guías que vamos viendo el camino a seguir.

Por cierto, unos guías que como imaginaba no tienen mucho que ver con los occidentales. Aunque había para todo, muchos no llevaban la más mínima equipación de montaña, pero tiraban millas que daba gusto.

Y eso si, a nivel personal eran geniales: con casi todos te podías para a hablar un rato, y por lo que vimos, solo la falta de dinero hace que ninguno de ellos pueda plantearse la opción del alpinismo como algo profesional o fuera de Marruecos.

Aremd, visto en nuestro camino de vuelta.

Una vez en Aremd el camino baja hacia el Aït Mizane. Pasamos el lecho pedregoso y nos encaminamos a la que ya será la incensante subida de 1500 metros positivos de desnivel.

Entramos ya en lo que es el Parque Nacional del Toubkal.

A partir de aquí, ascenso constante y lento, ganando altura progresivamente entre la cada vez menor vegetación y la constancia de las pequeñas tiendas que surten de agua, zumo de naranja, barritas energéticas y conversación.

Esto hasta llegar al poblado de Sidi Chamharouch, a unos 2310 msm. Aquí existe una pequeña construcción, lugar de peregrinación por ser el lugar donde el morabito del mismo nombre de la aldea pernoctaba.

A partir de aquí, y tras cruzar de nuevo el río, comienza un tramo más pendiente y además más incómodo de la ascensión.

Nosotras vamos con mucha calma, y más teniendo en cuenta que las mulas no respetan nada!

En este tramo ya nos vamos encontrando las cumbres nevadas, aunque el camino esté limpio hasta bastante cerca del refugio.

A pesar de las grandes nevadas caídas en la Península este año, da la impresión de que aquí no ha sido para tanto, y hay partes bastante limpias de nieve, aunque suficiente para lo que queremos hacer.

Así que poco a poco vamos enfilando hacia nuestra morada de hoy, a la que llegamos antes de que se nos haga de noche, a tiempo para una cena algo escasa (algo que arreglarán en los siguientes días).

SEGUNDO DÍA (28-03-2018): TOUBKAL OESTE (4030 msnm), TOUBKAL (4167 msnm), IMMOUZER (4010 msnm). Subida por Ikhibi Sur y bajada por Ikhibi Norte.

Para esta mañana, madrugamos todo lo posible, lo que tampoco quiere decir mucho. El cansancio acumulado (venimos de un invierno en el que no hemos podido hacer mucha actividad, cargamos unas mochilas cercanas a los 15 kgs. y además, algunos no hemos podido dormir bien) y la poca prisa que en general se da la gente (al menos los que van en solitario, los guías azuzan a sus clientes para madrugar y comenzar rápido, ya podíamos aprender) hacen que salgamos más tarde de lo deseado, a poco de ver amanecer.

Vamos a subir por la normal de Ikhibi Sur, así que solo debemos seguir la luz de los frontales antes de que se apaguen, subiendo el refugio, cruzando el cauce helado del Asif n’Issougouane y comenzando la ascensión.

Tras pasar una zona rocosa nos encontramos de lleno en el circo sur del Toubkal. Vamos a ir muy despacio, la altura (al menos para mí, que no he pasado de estas altitudes en mi vida) se hace notar.

La nieve, al menos a estas horas, está en buen estado, lo que permite una progresión cómoda, y es imposible perderse porque hay decenas de personas.

Eso si, tanto preocuparse con la forma física y aquí sube todo el mundo, o al menos lo intenta: sin preparación, sin piolet, con deportivas…es sorprendente que no haya más accidentes, y eso que en estos días nos enteramos de varios muy graves y vimos algún otro.

El que sea un cuatromil “asequible” hace que la gente no se tome en serio las cuestiones de seguridad, o que se metan en actividades que no dominan.

En fin, Nosotras a lo nuestro, al tran-tran y a disfrutar. Nos habían avisado de que el día iba a estar nublado, pero tenemos este tiempo:

Así que vamos progresando hasta tener frente a nosotras, a nuestra izquierda, el Toubkal. Pero antes del plato fuerte queremos coronar otra de las moles del circo, el Toubkal Oeste, de 4030 msnm, que se abre a nuestra derecha.

No vamos a llegar ni siquiera al collado, pues se acaba la nieve, quitamos los crampones y nos dirigimos hacia esta cima en lo que va a ser mi primer cuatromil.

Desde aquí, tenemos una vista bien chula de nuestro objetivo de mañana, el corredor de la cara NE del Ras Ouanoukrim.

Desde aquí parece muy potente, lo que nos hace plantearnos si podremos o no acercarnos con éxito.

Pero no adelantemos acontecimientos; bajamos hasta el collado (Tizi n’Toubkal, 3971 msnm), desde el cual iremos por la arista hasta la cumbre del techo del Norte de África, a 4167 msnm.

Es una pena que en la arista final no quede nada de nieve, pues tenía pinta de estar entretenida. A cambio, las horas tardías hacen que pueda estar 10 minutos solo en la cumbre, lo que es un auténtico sueño, y más visto lo transitada de la zona.

Nos quedamos un buen rato las cuatro cuando coronamos, y tras valorar, decidimos seguir nuestro plan: bajar por la arista N hasta el collado y de allí buscar otro collado a la izquierda para llegar al Immouzer.

En esto tenemos compañía, pues conocemos a una pareja de gasteiztarras a las que vamos a intentar seguir en este tramo.

Tramos que se complica bastante, pues tras llegar a un primer destrepe que nos lleva a la cumbre secundaria del Immouzer (4010 msnm), vemos que un segundo destrepe y la posterior grimpada por una chimenea a la cumbre tiene bastantes riesgos, así que decidimos dejarlo para otra ocasión más propicia.

Ya solo queda volver al collado y descender por el vertiginoso Ikhibi Norte; con nieve a tramos blanda se convierte en un pesado ejercicio de testarudez, hasta que llegamos de nuevo al valle donde se encuentra el sendero de subida al refugio.

TERCER DÍA (29-03-2018): CORREDOR NE RAS OUANOUKRIM (máx. 45º, 4083 msnm), TIMESGUIDA (4089 msnm), REFUGIO, IMLIL.

Para este día si que conseguimos madrugar, al menos los que decidimos finalmente a estas dos últimas cumbres.

La mitad del equipo se queda en el refugio  debido a diversas dolencias, lástima porque para mí esta fue la jornada más espectacular.

Salimos los primeros del refu, remontando el valle en dirección al collado del Tizi n’Ouagane.

Es aún bastante de noche y parece que tenemos algunas nubes, incluso nos caen algunos copos de nieve.

La subida es suave y nos vamos encajonando en una valle de ensueño; justo antes de llegar al collado debemos abandonar la vía normal de subida para subir por una primera pala (un corredor en realidad), que se nos abre a la derecha.

Se trata del valle del Irhzer bou Imrhaz, y nos va a dejar en un pequeño “plateau”, base del corredor NE.

Para entonces ya ha amanecido del todo, se nos han ido las nubes y tenemos una mañana de soledad alpina para nosotros, pues por aquí no subió nadie en todo el día.

Una vez en el corredor(PD, 350 metros de longitud, y un máximo de 45º según esta magnífica guía del Toubkal )

nos dedicamos a disfrutar, pues la nieve está dura, hay escalera y no está nada expuesto.

Tiene un primer tramo sencillo hasta llegar a un resalte a mitad que a mí me cuesta algo.

Y una salida espectacular, donde la cumbre del Ras (4083 msnm) nos queda apenas a unos metros a la derecha.

Y desde la que se ve el Timesguida (4089 msnm) separado por el cercano collado.

Al igual que desde el Timesguida se ve la bonita cumbre doble del Ras.

Yo no llego hasta allí, desde el collado espero a mi compañero, que es el único de nosotros que corona. Demasiado cansancio, y el miedo a la bajada.

Pues debemos llegar el refugio donde pensamos comer (épicas las cenas y comidas finales, cómodo, limpio y caliente el lugar) y bajar directos a Imlil a dormir.

Así que decidimos bajar por la vía normal de subida, que nos va a regalar unas estampas preciosas del valle. De verdad, de lo más bonito que vemos estos días.

Este es el  primer corredor que hicimos esta mañana. A la vuelta, con  luz.

Y dicho y hecho, recogemos a nuestros compas. comemos, nos despedimos de los gasteiztarras y bajamos como podemos entre el suave compás de la cabeza hueca y los recuerdos de estos días.

Llegamos a Mzik, lugar cercano a Imlil a descansar tras otra serie de aventuras que ya no vienen al caso. Y a dormir.

Croquis cogido de la web del Grupo Salmantino de Montaña.