Pinto- Fuente de la Teja- Torrejón de Velasco: una clásica ciclista del sur de Madrid.

Está bien salir en bici para conocer tu entorno cercano. En Pinto, posiblemente no haya una salida ciclista más típica para empezar que acercarse al pequeño pueblo de Torrejón de Velasco y a su ermita de San Isidro.

Nosotras utilizamos como guía la muy buena descripción que encontramos en internet de la asociación “Surbike” Hacemos algún pequeño cambio, ya que salimos desde el Parque juan carlos I (si, el fartón), para evitarnos la carretera, para coger el conocido como el camino “de los Bidones” y cruzar desde él las vías del tren. Cogemos la vía pecuaria (cañada real galiana) por la que seguiremos un buen tramo. El primer trecho del recorrido tiene bastante zahorra por los coches y camiones que pasan, mientras se nos van abriendo antiguos campos de labor, hoy día casi todos abandonados.  Es una pena, pero esta antigua zona cerealista es a día de hoy un barullo de infraestructuras de todo tipo. Aún así, merece la pena venir a conocer los restos del mundo rural, que aunque parezca mentira, aun existe a 30 kms. de Madrid ciudad.

Como digo, gran parte del trayecto transcurre por la vía pecuaria, casi en llano. La abandonamos por un momento para coger un camino a la derecha que cruza el cauce del arroyo Guatén, que estos días primaverales baja con algo de agua que es fundamental para los pocos sembrados que quedan.

Detrás nuestra, Parla con sus bloques de pisos, Pinto y la sagra madrileña. No es bonita, pero tiene un nosequé…

Nos toca ahora ponernos a cruzar infraestructuras dañinas para el medio y encima, inútiles. Tras subir por el puente de la R-4, descendemos por el camino de la izquierda para virar enseguida a la derecha.

Ya estamos de nuevo en la Cañada Real, que seguimos, cruzando la carretera comarcal M-404. Al poco, otro puente, esta vez del AVE.

No hay que subirlo, seguimos recto dejando el puente a nuestra derecha, y más a la derecha la Cañada. No hay mucha pérdida si seguimos el flujo de ciclistas y tenemos en vista los cerros hacia los que nos dirigimos.

Ya nos queda poco, nos metemos en tierra de olivares antes de vislumbrar la fuente, la ermita y unos merenderos que nos sirven para descansar.

Como nos ha parecido poco (12.5 kms. desde Pinto), damos la vuelta y a la izquierda nos aparece un camino que nos lleva a Torrejón de Velasco, pueblo que no conocemos.

Algo hacemos mal que salimos al puente sobre el AVE, que esta vez cruzamos para llegar al pueblo, tras dar más vuelta de la deseada.

Llegamos, vemos las ruinas del castillo (una pena) y nos enteramos de que el término municipal es el que más número de cernícalo primilla, un pequeño halcón asociado a la agricultura, a día de hoy en peligro de extinción.

Es una muestra más de por un lado, la riqueza de lugares que a simple vista no tienen una belleza especial, y por otro, de la decadencia del mundo rural.

Tras esto, damos la vuelta para volver a Pinto, tras algún rodeo innecesario y aprendizajes mecánicos improvisados.

 

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Cerro Trevelez desde el Postero Alto y la Loma de Enmedio.

Bueno, pues para despedirnos de nuestra visita a Sierra Nevada queríamos volver a las cumbres. Tras hacer los tresmiles de la zona, buscamos algo que pudiéramos hacer rápido y que nos diera a conocer algo más las cumbres cercanas.

Elegimos el Cerro Trevelez (2877 msnm), ya que podemos subirlo fácil desde el refugio del Postero Alto, a 1900 msnm, donde nos estamos quedando.

Madrugamos algo más que el día anterior y volvemos a nuestro querido cortafuegos a la salida del refu. Tenemos que subirlo hasta la linde del pinar por el GR, pero esta vez tiramos recto hacia arriba en busca de la Loma de Enmedio, no como el día anterior, que viramos a nuestra derecha.

El Cerro se ve perfectamente a nuestra izquierda. Debemos ir subiendo los casi 1000 metros de desnivel, así que se trata de ir poco a poco porque aparte del gran esfuerzo físico no hay mayor dificultad.

Este camino unía antiguamente, por el puerto de Trevelez, la Alpujarra con el Marquesado de Zenete. A día de hoy constituye un camino muy transitado por ser el más fácil para subir hacia los picos, además de constituir una bajada rápida y directa hacia el refugio.

Pasamos algún nevero siguiendo los hitos que nos llevan al puerto, a 2799 msnm, después giramos a nuestra izquierda hasta llegar al geodésico del Cerro.

Como hemos llegado pronto, y encima hace calor, nos quedamos un rato disfrutando de las vistas de La Alcazaba y el Mulhacén antes de bajar.

El descenso es rápido y sencillo: volver sobre nuestros pasos hacia el refugio con unas fantásticas contracturas fruto de dos días de alta montaña.

 

La Tríada (Picón de Jeres, Puntal de Juntillas y Cerro Pelao) desde Postero Alto.

Tras justo un año desde nuestra primera visita, decidimos volver a Sierra Nevada. esta vez nos decantamos por la parte norte de la Sierra, ya que nos pillaba más cerca y muchos de nosotros no conocíamos la zona.

Nos acercamos pues al refugio de Postero Alto, que está a 1900 msnm en Jeres del Marquesado.

Es un refugio muy agradable, más albergue que otra cosa (pudimos incluso dormir solas); se accede por pista forestal desde el pueblo, y también se puede subir andando por uno de los PRs que hay por la zona.

Tras la llegada, preparamos la salida del día siguiente. Vamos a hacer la denominada “Tríada“: Picón de Jeres (3088 msnm), Puntal de Juntillas (3140 msnm) y Cerro Pelao (3182 msnm). Los vamos a subir desde el barranco del Alhorí, del que tenemos oído que es lo más bonito de toda la zona.

Aunque la subida en sí no es difícil, el desnivel que nos vamos a meter más de 1300 metros de desnivel positivo. Buena paliza.

Salimos de buena mañana por el cortafuegos que hay enfrente del refugio, por un GR que nos va a subir hasta un cruce de caminos que hay en la linde del pinar.

En cuanto llegamos al cruce de camino, debemos coger el sendero a nuestra derecha, marcado con un aspa de NO continuación del GR. No tiene pérdida, y nos dejará llaneando frente a la puerta del Alhorí. Llevamos el material invernal. Aunque ya es mayo, ha caído algo de nieve y ya el año pasado nos hizo falta… os adelanto que lo paseamos pero bien.

La llegada a la puerta del Alhorí es un poco liosa, el sendero se pierde bastantes veces pero tenemos que tener siempre la vista fija en el barranco. Un barranco precioso, con arroyos en pleno deshielo y que nos recibe así:

En este tramo vamos vadeando los arroyuelos hasta que nos ponemos a nuestra derecha del arroyo del Alhorí; allí nos embarrancamos y vamos iniciando una subida dura, en la que la altura se empieza a notar.

Como veis, al rato pasamos a la izquierda del arroyo, siguiendo los hitos que nos marcan el camino y cruzando algún esporádico nevero.

Poco a poco nos vamos acercando al nacimiento del Alhorí y al circo glaciar donde se encuentran los corredores:

Bien acompañadas, como veis, vemos dichos corredores, que van a dar a la Piedra de los Ladrones (2944 msnm), por la que bajaremos luego.

A nosotros nos afecta la altura, y además estamos cansadas, así que vamos despacito despacito. Tras un descanso, seguimos los hitos a nuestra derecha. Lo que serían dos palas de nieve (si la hubiera) son una pedrera difícil, incómoda y que hace eterna esta subida al Picón de Jeres.

Se nos hace tan largo que llegamos a parar para el bocadillo a pocos metros de la cima. Seguimos, y aunque sea bastante poco atractiva para ser un tresmil, aquí estamos:

Tras una breve conversación con unos chavales bien majos de Murcia, seguimos hacia el evidente camino que nos lleva, en solo unos minutos, al Puntal de Juntillas. Muy fácil y muy suave este “cresteo” hasta la segunda cumbre del día.

Lo que vemos al fondo es la cumbre del Cerro Rasero (técnicamente, otra cumbre de más de 3000 metros, pero tan pegada al siguiente pico que ni lo notamos) y del Cerro Pelao, cumbre nuestra del día con 3182 msnm.

El cansancio y la altura pasan factura, así que tres de nosotras llegamos hasta el final mientras el resto van bajando por el collado hacia la Piedra de los Ladrones.

Tras encontrarnos en la Piedra de los Ladrones (técnicamente la quinta cumbre del día), bajamos, cruzando algún nevero, buscando el sendero que nos bajará por la Loma de Enmedio hacia el refugio. La Loma se baja muy rápido, pero es incómoda de hacerlo por el desnivel y por lo monótono, aunque peor es subirla como comprobaremos a la mañana siguiente.

Y tras esta bajada, llegamos al refugio para un bien merecido descanso tras más de una veintena de kilómetros y más de 8 horas de caminata.