Integral de la Cuerdalarga nocturna.

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Una de las travesías clásicas de la montaña madrileña nos esperaba. Tras un año con ganas de hacerla, una buena noche y una buena luna nos iban a dar la bienvenida…dos horas más tarde de lo que esperábamos, pues un problema con los coches nos hizo esperar.

Salimos a caminar desde el puerto de Navacerrada a las 23:00, ya de noche cerrada, lo que explicará el porqué de que no haya apenas fotos. Cogemos el PR que nos va a llevar al collado que separa el Risco de Emburriaderos (en la cuerda de las Cabrillas) de la Bola del Mundo, y una vez en el collado subimos en dirección a esta sin pérdida posible.

Cogemos la pista que nos lleva hasta el vértice geodésico de nuestra primera cumbre (2265 msnm). A partir de allí seguimos hacia el Cerro de Valdemartín. A pesar de que esta es la zona más fea debido al destrozo de la estación de esquí, al ser de noche y tener una luna casi llena, las montañas recortadas le dan un punto brutal.

Llegamos a Valdemartín (2283 msnm), y como podéis ver, aparte de la luna, las luces de los pueblos (y urbanizaciones, polígonos industriales, carretereras….) nos van a acompañar casi toda la noche:

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Por entonces empezamos con una de las constantes de la noche: las cenas de cumbre. Nueve personas y un perro dan para mucho, y entre unas y otros lo tomamos con calma. Con demasiada calma, para mí.

Seguimos hacia las próximas cumbres de las Cabezas de Hierro; Menor (2376 msnm) y Mayor (2382 msnm), próximas una de otra y que a pesar de los subeybajas, dan la falsa sensación de que no nos queda demasiado.

Pero antes, una parada en la máxima cumbre que vamos a subir esta noche!

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Ahora nos toca seguir por la larga Loma de Pandasco, donde seguimos teniendo una magnífica vista nocturna del valle del Lozoya y Peñalara y los Carpetanos por un lado, y por el otro de la Maliciosa, y poco a poco, de la Pedriza.

Eso sí, parecía que íbamos por la Gran Vía de toda la gente que iba, muchos con frontales a pesar de que no era necesario casi hasta el final de la jornada.

Como decimos, la larga Loma de Pandasco (a lo largo de la cual hay quien considera que hay dos cumbres, la propia Loma con 2244 msnm y el Alto de Navahondilla con 2234. Otra gente, entre las que me incluyo, lo consideran como mucho cotas secundarias) se nos hace muy larga y pelín aburrida, menos el amontonamiento de piedras que forma la cumbre del Asómate de Hoyos (2242 msnm).

Esta cumbre, que parece ideal para un nuevo descanso, da a la Pedriza posterior, bellísima a estas horas de la noche.

A partir de aquí la luna ya se nos oculta bastante, tenemos que poner los frontales definitivamente y bajar hasta el Collado de Pedro de los Lobos. Bajamos mucho, tanto que pensamos que la hemos liado; en este tramo nos hemos quedado sin las referencias que da la luna y nos entran unas dudas injustificadas.

Porque enseguida comenzamos la trepada por Bailanderos. Quizás la parte más dura, aunque no es nada técnica estamos cansadas ya, y nos cuesta llegar a la cumbre (2133 msnm), ya casi amaneciendo.

Una vez aquí parte del grupo decide que llegado al collado de la Najarra bajarán por un sendero que les llevará al puerto de la Morcuera. El resto nos encaminamos hasta esta última cumbre, una de las más queridas para mí de la sierra madrileña, y de las más bonitas.

En el camino, nos amanece:
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Podemos disfrutar de la cercana Pedriza

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De la cuerda de la que venimos

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Y de nosotros haciendo el cabra en el refugio cercano a la cumbre

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Si, por fin llegamos a la cumbre de la Najarra (2119 msnm), última cumbre.

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A partir de ahí bajamos todo lo rápido que podemos hasta el puerto de la Morcuera para, tras 9 horas de caminata, emprender el camino que nos llevará a casa y a una cena a base de merecidas pizzas.

 

Dominguerismo madrileño: Miedo y asco en las Cascadas del Purgatorio.

Fin de semana de calor intenso, y nos debatimos entre quedarnos apalancados en casa o hacernos algún paseín.

Descartadas las cumbres por la solana, decidimos hacer alguna “ruta de valle”; en Madrid no abundan demasiado los sitios para caminar entre grandes masas boscosas, y de los que hay, casi nunca nos animamos.

Así que este fin de semana es ideal, ya que además nos permitirá bañarnos en algún río.

Y como ninguna hemos estado en las famosas Cascadas del Purgatorio, pues allá que vamos.

Dejamos el coche en el mismo Monasterio de Santa María del Paular, cercano al pueblo de Rascafría. La ruta en sí comienza cruzando la carretera, entre el Centro de Visitantes del Valle de El Paular y el Albergue de Los Batanes debemos de cruzar el puente del Perdón, y llegamos así a la conocida zona de Las Presillas, donde nos damos un baño (domingueros totales, vamos, por suerte aún no había mucha gente y pudimos refrescarnos agusto).

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Seguimos andando, y seguimos el camino que es muy evidente por dos razones: una porque está señalizado constantemente (lo que hace que no sea necesario explicar el recorrido). La otra, la gran cantidad de gente que se dirige hacia allí…y nosotras que queríamos estar tranquilas.

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Por lo tanto, seguimos el camino, que es una pista amplia sin ninguna dificultad, siguiendo las indicaciones sin confundirnos con otros senderos que comparte esta zona (PRs, GRs, algún sendero local del propio valle…)

Eso sí, enseguida nos internamos en un bonito aunque joven robledal, que además entre sus hojas nos deja ver por un lado toda la cuerda de los Montes Carpetano (con la cercana Peñalara coronando) y enfrente nuestra, CuerdaLarga.

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Continuamos por el robledal, ganando altura cómodamente, hasta cruzar el cauce del arroyo Aguilón.

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Aquí el amplio camino se transforma en un sendero que va a la vera del arroyo, que es uno de los afluentes del río Lozoya y el que forma las cascadas hacia las que nos dirigimos.

Es sin duda la parte más bonita del recorrido, si no estuviera tan lleno de gente (y como vimos a la vuelta, con tan pocas ganas de disfrutar realmente de la naturaleza) sería perfecto.

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Al poco rato llegamos a las cascadas, que por cierto, son preciosas. Así que seguramente os preguntéis el porqué de ese “miedo y asco”:

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Pues primero por la masificación. Entiendo que vivimos cerca de una urbe con millones de habitantes, en una región degradada ambientalmente. Y que eso haga que la gente que busque esparcimiento por la naturaleza tenga pocos espacios donde estar agusto.

Entiendo además que con todas las vías de comunicación sea fácil llegar a ciertos lugares antes casi imposibles de encontrar. Pero aún así, estar rodeado de tantos humanos, con lo que significa (ruidos, erosión ,etc.) hagan que esto quede muy alejado de lo natural.

Pero lo que me parece importante, más aún, es el nulo interés por conocer y respetar el entorno que observamos en gran parte de las personas presentes.

Gente bañándose en pleno Parque Nacional del Guadarrama y estando claramente indicado (cuando en la zona hay muchas zonas habilitadas para bañarse que no son zonas protegidas, nosotros nos bañamos también a la vuelta).

Quizás uno de los fallos del PN sea el no explicar claramente que la prohibición del baño no es por capricho (entre otras muchas cosas, hay especies de anfibios que solo existen aquí y que están viendo amenazada su existencia), pero también es cierto que no parecía que la gente quisiera otra cosa que ir a pegarse un chapuzón llevando consigo música, neveras y todo lo necesario para un buen día de domingo. Por ejemplo, a la vuelta pasamos por el Centro de visitantes y estaba casi vacío, con el área de Las Presillas a rebosar…no sé, quizás haciendo más cercano y atractivo l discurso conservacionista. No sé, la verdad.

No soy muy amigo de las prohibiciones y tampoco estoy de acuerdo con algunas cosas que implica el concepto de Parque Nacional, pero desde luego, si nos vamos a cargar lo poquito que nos queda es mejor que no se pueda pasar y se conserve.

Y bueno, después de todo esto, de darle vueltas entre todas, volvemos por el mismo camino, disfrutando de las vistas, eso sí:

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Y para demostrar que hay cosas que no tienen porque ser de mala fe, sino por desconocimiento, nos llevamos una multa por aparcar en camino forestal usado para los vehículos contraincendios. Fallo y gordo, el nuestro.

 

 

DEPORTE DE CALLE RADIO #6: AL CALOR DE LA PACHANGA.

Entre el calor de la ciudad y el sonido de las motosierras, nos marcamos esta improvisada pachanga a 35 grados a la sombra. Con el local ardiendo y la isotónica birra para hidratarnos, nos marcamos un debate variado para todos los gustos. Repasamos una sección de noticias ya habitual, os reseñamos un interesante documental que mezcla historia, política y deporte, recordamos a Mohhamed Alí y como no, si queréis hacer algo estas semanas de canícula dejamos unas ideas.

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Cebollera Vieja y el resto de la cuerda desde Somosierra.

Un día de sol veraniego, un cordal sin nada de vegetación y unas vistas de casi todas las montañas de la provincia. Este podía ser un buen resumen de la salida de ayer, pero mejor os contamos poco a poco…

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Queríamos aprovechar las horas de luz para ir a Somosierra, extremo norte de Madrid y una de las localidades más altas del estado al encontrarse a más de 1400 metros de altura sobre el nivel del mar, para poder recorrer la cuerda que desde el Cebollera Vieja o Tres Provincias sigue hacia el sur con cotas que superan los 2000 metros.

Dejamos el coche en la gasolinera del pueblo y comenzamos por la pista cementada que sale justo desde ahí. Pasando primero una portilla de hierro, seguimos el camino más evidente, dejando a la izquierda un ramal que nos llevaría al cementerio. Nosotras seguimos hasta alcanzar un pinar, y una vez dentro de él, cogemos el sendero que sale a nuestra izquierda.

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El pinar dura poco y rápidamente salimos otra vez al calor, atemperado con algo de viento. La ruta en sí no es muy bonita, casi todo el tramo es por pista ganadera, eso sí, lo que sabemos es que una vez arriba las vistas nos compensarán.

A lo largo del camino debemos de pasar por varios arroyos, el primero de ellos el de Regajo Grande y poco más adelante el de Las Pedrizas. Al poco rato comenzamos a ganar altura siguiendo la pista, ya por la loma del Cerro de las Yeguas.

Como podéis ver, se observan claramente tanto el camino a seguir como la línea de cumbres.

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Esta pista nos enlazará con otra en una cota más alta, que nosotras debemos seguir hacia nuestra izquierda, y en la que seguiremos ganando altura poco a poco, atravesando los arroyos de La Peña del Chorro y del Reajo del Oso.

Al llegar a este último debemos subir por cualquiera de sus márgenes, sin un camino claro, hasta alcanzar la línea de cumbres en las Peñas del Reajo del Oso, a una altura ya de unos 1800 msnm.

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A lo largo del todo el camino hablamos de lo deteriorada que esta la zona, con pinares de repoblación en mal estado, gran parte del monte pelado, con restos aún del incendio de 1995… A pesar de ello, esta es una zona que tiene un gran valor natural, con entre otros, abedulares y abetales de cierta importancia.

Lo dicho, una vez en la línea de cumbres solo se trata de encaminarnos hacia la cumbre.

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“Solo” es una manera de decirlo, porque aunque no haya ninguna dificultad en la ascensión, esta se hace incómoda; incómodo es tener que subir 300 metros de desnivel al lado de la valla que hace de límite provincial por un pequeño cortafuegos.

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Eso sí, una vez arriba podemos gozar de las vistas. La cercana Sierra de Ayllón con el Pico del Lobo presidiendo bien cerca, la preciosa Sierra del Rincón, con unas cumbres afiladas que nos recuerdan los buenos y malos momentos vividos allí, Buitrago de Lozoya…

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Para el otro lado, toda la cuerda de los Carpetanos, la Sierra de La Cabrera, Cuerdalarga…literalmente todo.

Sin olvidarnos de la meseta castellana, muy bonita a pesar de lo amarillo que está todo, del Moncayo y la Sierra de Urbión que se adivinan en la distancia…

Es una suerte poder visualizar esto, a pesar de que ni la ascensión ni la cumbre sean especialmente bellas, desde pocos sitios tenemos un mirador como este Cebollera Vieja o Tres Provincias (2128 msnm).

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Desde allí, se trata de seguir la cuerda por el camino hacia el sur e ir haciendo las cumbres que corresponden.

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Son poco más que pequeñas elevaciones, pero nos hace ilusión estar en el Cerro del Recuenco (2083 msnm):

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Cabeza del Tempraniego o La Pedriza (2069 msnm, los restos de construcciones no sé si serán cabañas o algo relacionado con la guerra civil):

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Y en la larga bajada por la cuerda hacia los Reajos Llanos tenemos al fondo el Ocejón y la cuenca donde nace el río Jarama.

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Tenemos ya al fondo el Cuchar Quemado o Coto de Montejo (2045 msnm), punto final de la cuerda. Desde allí tendremos las últimas vistas de la jornada, ya hacia el Guadarrama, La Cabrera y los Carpetanos.

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Para volver…digamos solo que lo complicamos un pelín, y que el calor no nos hizo disfrutar demasiado (aunque la sorpresa de tener runkaminantes esperándonos abajo nos alegró enormemente).

Lo ideal es desandar un poco el camino descender por un cortafuegos hasta una pista que utilizamos en el ascenso y que debemos ahora coger a nuestra izquierda, pero como es algo que no hicimos, y además esta montaña está llena de pistas que nos permiten múltiples variantes tanto de subida como de bajada recomendamos llevarlo bien preparado.