“Las niñas perdidas del baloncesto”‏

 

 Por fin tengo el honor de inaugurar la sección de colaboraciones. Un buen amigo y gran conocedor del baloncesto es quién, tras algún retraso por la vida ajetreada que llevamos, se encargará de ello, haciendo además que este blog no se convierta en uno monotemático de montaña.

Sin más preámbulo, os dejamos con un interesante y conciso análisis del baloncesto femenino de cantera, sus posibilidades y los porqués de su papel secundario respecto al masculino.

 

Llevaba un tiempo pidiéndome el señor administrador de “Baja montaña” que le escribiera algo de baloncesto de formación, de la tan trillada “cantera”. Lo hace pensando que algo sabría del tema porque llevo cerca de una década trabajando en el Departamento de Comunicación del Estudiante, un club madrileño de baloncesto surgido en el instituto Ramiro de Maeztu en 1948 y cuya una de sus señas de identidad más conocidas es precisamente eso: trabajar con la cantera.
Pero mi duda era ¿cómo enfocarlo? ¿explicar qué es la cantera? ¿cómo se trabaja? ¿el eterno debate de “qué es cantera y qué no”? ¿por qué nos pone tanto a las personas aficionadas a un deporte que jueguen los jóvenes? Hay millones de temas que tratar sobre esto…
En estas estaba, hasta que se me encendió la bombilla haciendo un repaso al dossier de selecciones españolas que competirán este verano 2015 y reparar en un dato: en la selección femenina 10 de las 15 seleccionadas de la sub-20 juegan en la liga universitaria estadounidense; mientras que en la masculina de la misma edad sólo cuatro no juegan en equipos españoles, la mayoría cantera de clubes ACB.
Esto, lejos de ser una anécdota, es un síntoma. Como pasa en casi todos los deportes -y me refiero siempre a deporte de competición, más o menos de élite, federado, regulado y en ligas y competiciones que mueven dinero,no al que jugamos por puro ocio o salud- el deporte femenino tiene mucho menos eco y recursos económicos que el masculino. Aunque el baloncesto sea desde hace muchos años el deporte donde más mujeres están federadas y los éxitos internacionales estén a la orden del día… las ligas están para echarse a temblar.
Un poco de contexto
Para poner un poco en contexto a quienes conozcáis menos el mapa del baloncesto español, hay una primera división, llamada “Liga Femenina” (qué alarde de imaginación, eh), y una segunda que se llama, atención porque nunca lo hubierais imaginado, “Liga Femenina 2”. Ambas competiciones, en teoría profesionales, son organizadas por la Federación Española de Baloncesto.
Remarco lo de “en teoría profesionales” porque en los últimos años, con el cierre del grifo del dinero público y el petardazo de la construcción… los presupuestos cada vez son más exiguos. Y realmente, ni por abonos, ni por publicidad ni mucho menos por televisión estas ligas generaban el dinero para que se pagaran las fichas que se estaban pagando. Ahora, sobre todo en LF2, las profesionales son minoría. Son cada vez más los casos de jugadoras muy jóvenes compaginan sus estudios o trabajos con la exigencia de una liga nacional: desplazamientos, entrenamientos diarios… a cambio, en el mejor de los casos, de cuatro duros.
Ey, ¿pero no ibas a hablar de cantera? ¿qué rollo de profesionales me cuentas? Sí, sí, lo siento. Era para poner algo en contexto el tema.
El basket es para ellos y para ellas
El baloncesto es uno de los deportes de equipo más populares entre la gente joven, y donde probablemente menos marcada sea la diferencia entre géneros. Hay deportes donde sigue estando el topicazo de “deporte de chicas”, “deporte de chicos” porque lo practican más unas u otros; y eso en basket pasa menos. Aunque quede muchísimo camino por recorrer, en la mayoría de poblaciones españolas si una niña quiere jugar al baloncesto tendrá las mismas opciones que un niño en colegios, escuelas de baloncesto, clubes de barrio…
En basket, como en la mayoría de deportes, cuando se empieza con muy poquitos años, se hace sin separar. Niños y niñas juntos. En minibasket son muy habituales los equipos mixtos; y luego algo más mayores ya sí que se separa: las condiciones físicas son diferentes y hay que adaptar tanto la formación como la competición a cada realidad. Algo que pasa a menudo en muchos deportes y que es una auténtica pena es que llegado ese momento… muchas niñas tienen que dejar de jugar a ese deporte o vivir auténticas odiseas (pelear porque hagan excepción y la dejen jugar en equipos de chicos, irse a otras ciudades…) porque no hay suficientes niñas inscritas para sacar equipo, o hacer una liga donde vive. Eso es baloncesto, en entornos urbanos, es muy raro.
En España hay clubes de baloncesto mixtos – a veces con un primer equipo en categoría nacional masculina o femenina que es el motor y referente del resto del club- pero también específicos de baloncesto masculino o baloncesto femenino. Mi ideal, claro, es que sean mixtos. Pero por ejemplo, un club como donde yo trabajo, el Estudiantes, sólo tiene equipos femeninos desde hace 25 años, el reciente 1989. Antes se pasó 41 de sus 67 años de historia siendo un “bosque de nabos”.
 
El bajón de las juniors
A nivel de alta competición en basket formativo, las distintas Federaciones tratan prácticamente igual los Campeonatos de chicos y chicas desde hace ya muchos años. Hay diferencias en el modo de entrenar, claro. Porque cada sexo tiene su modo de crecer, su físico y también – eso es así aunque no debiera- sus roles sociales marcados. Hombres y mujeres somos equivalentes en derechos, pero no somos iguales. Ni falta que hace, la diferencia es algo a reivindicar.
Y aquí llega un problema que me han comentado ya varios entrenadores de distintos clubes (sí, he dicho entrenadores. En masculino. Siguen siendo minoría las entrenadoras, incluso en equipos de mujeres en edad de formación y creo que está directamente relacionado con lo que voy a contar ahora): hay una tasa muy alta de abandono del baloncesto entre jugadoras de categoría junior, esto es, 16-17 años.
No dispongo de datos oficiales sobre esto, ni me consta que haya un estudio serio analizándolo, pero es algo que he visto más a menudo de lo que creía. Chicas a las que el baloncesto les apasiona, que se han pasado toda su infancia y adolescencia de aquí para allá con los pantalones cortos y el balón. Que han llegado a ganar títulos y que no se planteaban como opción no ir a entrenar o jugar porque tuvieran cualquier otro plan… de golpe y porrazo, llega el bachillerato… y cuelgan las botas. 
¡Qué edad más puñetera! Esto en masculino, sin embargo, pasa mucho menos, es menos marcado. Hablando de clubes de primer nivel, un chico de 16-17 años que destaca en un Junior A de un club potente tiene opciones reales de ser profesional del baloncesto. Algunos incluso han podido entrenar ya con el primer equipo. No todos van a ser Ricky Rubio que debutó con 14 primaveras, pero con 16 muchos ya tienen agentes y ojeadores muy atentos a sus progresiones. Cuando otros chicos de su edad se plantean qué van a estudiar o si dejarlo para ponerse a currar, ellos se plantean cómo van a dar el salto a categoría profesional. El basket ha dejado de ser un hobbie, una pasión: es también el modo del que van a ganarse la vida.
Sin embargo, una jugadora española de esa edad tiene los mismos problemas e inquietudes que cualquier otra chica… pero sin apenas opciones reales de que esa pasión por la pelotita les sirva de algo útil. Van a tener que estudiar, o que trabajar; mientras que el hobbie del baloncesto le va a exigir cada vez más. Entrenamientos a horas absurdas para poder ir después de clase, incómodos desplazamientos en el día a la otra punta del país para jugar en una categoría nacional.
Abandono o exilio
Muchas no aguantan esa presión y, aunque por nivel podrían jugar en categorías superiores, juegan en categorías más bajas con menos exigencia competitiva o directamente dejan el basket para centrarse en “hacer algo de provecho”. Y también en tener algo de tiempo libre para otros hobbies o incluso obligaciones que la sociedad patriarcal dice que tiene que tener una chica de 17 años: echarse novio y demás, irse preparando para ser madre trabajadora.
Otras han encontrado en el baloncesto universitario estadounidense, la popular NCAA, una solución a muchos de estos problemas. En Estados Unidos se dan becas a deportistas para que puedan estudiar en sus carísimos centros a cambio de defender el nombre de la universidad; y muchas jugadoras han apostado por cruzar el charco: el baloncesto no les dará de comer pero les ha costeado unos costosos estudios en el extranjero. El dato que comentaba al empezar el artículo. También pasa en chicos, pero a un nivel más bajo. En categoría femenina es un auténtico éxodo.
Y otras, cada vez menos, llegan a ser profesionales sin salir de España… y a los dos o tres años se van a ligas de mayor potencial económico como la turca, la rusa o la francesa. De las 12 jugadoras que defenderán estos días en Hungría el oro europeo de España, sólo tres han jugado este año en Liga Femenina. Otro éxodo.
Pero cuando una niña descubre de pequeñita que eso de meter la pelotita en el aro le gusta… toda esta mierda no le importa. Ni debe importarle lo más mínimo. Pero no olvidemos que el deporte, y más el de equipo, no es ninguna burbuja. Es parte de la vida real, y sus problemas, alegrías, pasiones y miserias también llegan ahí.

Santi Escribano @santiescribano

Periodista y gestor de redes sociales.
(Club Estudiantes; Tú al Ramiro y yo a Badalona; Speakerman…)
Anuncios

2 comentarios en ““Las niñas perdidas del baloncesto”‏

  1. aqui(Aragón) por poner un dato el otro dia lo conte basandome en el año pasado
    en nivel federado (3 niveles A-B-C) se pasa de 63 equipos femeninos cadetes a 32 en Junior practicamente el 50%

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s