En la Pedriza hay un elefantito

La Pedriza es un sitio mágico. Como me dijo mi guía y acompañante, es como si alguien hubiera cogido la montaña y la hubiera descolocado, removido, agitado… hasta dar lugar a un paisaje propio de Dalí.

Un lugar donde habitaron bandoleros y se rodaron spaghetti westerns, un sitio donde se mezclan escaladores y buitres…y al cual llevaba años sin ir. Hasta ayer.

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Dejamos el coche en el aparcamiento del Tranco; día laborable, nubes…ideal para no estar rodeado de gente, pues la Pedriza, parte hoy del parque nacional de la sierra de Guadarrama, suele estar lleno lleno.

Comenzamos a ascender por entre las piedras, cogiendo el camino marcado como PR  a nuestra izquierda. Salimos de una cota de 960 metros. Esta ruta, aunque muy fácil, tiene una belleza extraordinaria, que se ve nada más comenzar.

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El sendero está señalizado en gran parte de la ruta, pero no demasiado bien. Al principio, como dijimos, se sigue el PR, luego hay que ir siguiendo los hitos en el camino y poco más adelante, unas marcas en violeta que apenas se perciben ya.

A mí porque me llevaban, que si no caigo en manos de alguna partida carlista (que seguro que alguna queda).

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Las vistas de las montañas que nos rodean son impresionantes. Aunque nosotras no estamos a mucha altura, tenemos Cuerda Larga, Siete Picos y Peñalara muy cerca, y a ratos se ve algo de nieve en las cumbres:

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Ascendiendo, se llega a una pradería cortada por un arroyo (al menos en esta época del año) donde el sendero se pierde un poco, hay que estar un poco atentas; siendo así no hay mayor problema.

Incluso perdiendo algo el camino basta con volver atrás y se encuentra, así que no desesperéis en este laberinto de granito:

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Y en poco rato llegamos al conocido como “elefantito” (a unos 1400 metros de altura aprox.), una forma exactamente igual que un elefante.

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Yo nunca lo había visto y aún estoy sorprendido:

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A partir de aquí comienza el descenso, no sin antes quedar flipando con las vistas; se ve el embalse de Manzanares el Real que daban ganas de tirarse:

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En esta zona del comienzo del descenso es fácil perderse, así que hay que estar atentas, teniendo claro que hay que dejar a nuestra izquierda otra forma curiosa, “el caracol”:

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Poco después ya se retoma el PR, que es con diferencia la parte del camino mejor señalizada y que nos llevará directamente de vuelta a las primeras casas y al aparcamiento.

Aunque antes nos esperaba la última sorpresa del día: cerca de la zona conocida como “los indios” (y donde hay que estar atentas a unos puntos rojos que nos indicarán el camino a seguir en un roquedal), nos encontramos con estas coleguillas, a las que no les importaba ni el frío, ni la lluvia ni la inclinación:

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Esta es una zona de los indios es lugar habitual de escalada, y estaba acotada en estas fechas por ser también lugar de nidificación de buitres. Buitres que vimos rodear nuestras cabezas todo el camino…

Y tras esta ruta de poco más de 7 kilómetros y unos 450 metros de desnivel nos vamos a casa con la sensación de haber vuelto de una montaña animada, y con muchos deseos de regresar.

 

 

 

 

 

 

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Circular en Patones con ascensión al Cancho de la Cabeza

Pues nunca había estado en Patones, esa meca de escaladores. Y como, después de tantos años fuera de Madrid busco habitualmente las rutas por internet, a veces acierto y tocan días como este.

Dureza apenas había, pero la ruta es bonita a más no poder, empezando por el propio pueblo de Patones de Arriba.

Nosotras salidmos desde el frontón de Patones de Abajo, pueblo fundado a mediados del siglo XX. El Patones histórico, el que es una belleza, atrae el turismo y tiene la semileyenda de “los reyes de Patones”, es el de Arriba, al que nos dirigimos por la senda ecológica.

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El pueblo es increíble, con su arquitectura de pizarra negra, parte de los lugares de usos tradicionales restaurados…

 

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Desde el lavadero cogemos la senda (marcada como PRM-14, y perfectamente señalizada durante todo el recorrido) e iniciamos el recorrido, curso arriba del arroyo de Patones.

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La vegetación es de monte bajo, con predominio de la jara o la retama, aunque también hay fresnos y un poco más arriba, algo de pinar.

La ruta, como digo, no tiene apenas dificultad, son unos 12 kilómetros con poco más de 500 metros de desnivel positivo, y solo se trata de seguir el PR cuando hay algún camino que se desvía:

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Una vez pasado el arroyo, el pinar (con Peña Escrita a la derecha), llegamos a un cortafuegos por el que hay que ascender un par de cerros antes de coronar el Cancho de la Cabeza:

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Desde el pico, a pesar de su poca altitud (1263 metros de altitud), las vistas del cercano embalse del Atazar, de la sierra del Guadarrama, de Somosierra …son impresionantes, y más en este día de primavera adelantada que nos ha tocado en suerte:

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Pues sí, tuvimos un día de temperatura más que agradable. Porque subir hasta aquí en verano, sin apenas arbolado cuando sales de la ribera del arroyo, puede ser criminal.

Comemos el bocata entre senderistas, una carrera de BTT… vamos en un espacio propio de paz y tranquilidad.

Y comenzamos el descenso, que se hace cogiendo el PR de nuevo:

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Y ya solo queda seguir el sendero y disfrutar de las vistas:

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Como digo, la ruta no es nada dificil, quizás algo rompepiernas, lo que la hace divertida. Y podemos ir charlando hasta otear de nuevo Patones de Arriba.

Luego solo falta descender de nuevo hasta el Patones feo y volver a casita a disfrutar el domingo como cristianamente debe ser. Comiendo y bebiendo.

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Wanderlust. Una historia del caminar, de Rebecca Solnit

 

Aún no he tenido tiempo de leerlo (lo siento Capitan Swing, pero ese precio es demasiado para mi economía), pero aún así me permito copiar la sinopsis de la editorial:

“Un fascinante retrato de la infinita gama de posibilidades que se presentan a pie. Analizando temas que van desde la evolución anatómica hasta el diseño de las ciudades, pasando por las cintas de correr, los clubes de senderismo y las costumbres sexuales, Solnit sostiene que las diferentes variantes del desplazamiento pedestre —incluido caminar por placer— suponen una acción política, estética y de gran significado social. Para ello se centra en los caminantes más significativos de la historia y de la narrativa, cuyos actos extremos y cotidianos han dado forma a nuestra cultura: filósofos, poetas, montañeros… De Wordsworth a Gary Snyder, de Jane Austen a Elizabeth Bennet y Andre Breton, existe una larga asociación histórica entre caminar y filosofar.

La evidencia fósil de la evolución humana señala que la capacidad de moverse en posición vertical, sobre dos patas, es la que distinguió a los humanos de las otras bestias y la que nos permitió dominarlas. Para la autora, hay una clara relación entre el caminar y el pensamiento. Caminar —dice Solnit— es el estado en el que la mente, el cuerpo y el mundo están alineados. Wanderlust reproduce, en la sencillez y cadencias de su prosa, los ritmos de un buen paseo.”

Circular a Peñalara por el risco de los Claveles y las lagunas.

Hoy hacía bastante calor, y la nieve pelín desagradable. Pero nos encaminamos a Peñalara a subirla por la ruta habitual y ver que podíamos hacer después.

20150306_103554Desde el comienzo vemos Cabeza de Hierro mayor y menor, donde estuvimos la semana pasada.

Con el sol, la imagen es espectacular, además impresiona menos verla desde aquí que desde abajo.

Tuvimos suerte y al ser día de diario no tuvimos demasiada gente en el camino, puesto que a veces es demasiado agobio el que pasamos para subir a Peñalara por el sendero normal que sale de la casa del parque de Cotos (señalizada como (RP-1). Este sendero hay que seguirlo siempre, porque más adelante hay un desvío hacia el refugio Zabala que no hay que coger.

 

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Pasado el cobertizo del depósito vamos ascendiendo por las zetas, la parta más empinada del recorrido, aunque con la nieve que había tiramos bastante rectos:

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Las vistas de la sierra de Cuerda Larga, que tenemos enfrente, son completas y muy interesantes:

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Pasado lo más duro, cresteamos por las Dos Hermanas: la Hermana Menor (2271 metros de altura):

20150306_112230La Hermana Mayor (2285 metros de altura):

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Hoy aprendí lo que es una rimaia, y ahora, para mirar como se escribe bien, me acabo de dar cuenta de que es una palabra catalana, como esquirol, jeje.

Y vamos, que una rimaia es esto:

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Continuamos por la suave loma que nos lleva hasta Peñalara, que coronamos, y donde aprovechamos para comer algo y para ver si tiramos adelante o damos la vuelta:

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Y vemos que el risco de los Claveles (y el de los Pájaros, que está un poco más adelante) está practicable como ya nos había indicado algún que otro amable montañero:

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Ya descendiendo, vamos hacia las lagunas, que están heladas a estas alturas de año, dejando atras la naturaleza casi salvaje que acabamos de disfrutar:

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Y seguimos el sendero de las lagunas (RP-4), que nos llevará con una tirada de nieve blanda que…

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20150306_133824..nos lleva a la laguna grande, donde se cruzan diversos senderos.

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Nosotros cruzamos un puente a la altura de la Hoya de Peñalara que ya nos dirige hacia la amplia pista donde comenzamos la jornada.