Recuerdos de una excursión de primavera: Circular desde el Escorial a través de la Machota Baja y Zarzalejo.

Pues esta ruta la hicimos en primavera, pero como no tenía yo este blog estaba durmiendo el sueño de los justos.

Aunque está mejor explicada en la web de Trotamontes (¿seguirán existiendo? Siempre les copio las rutas), me apetece contarla aquí, sin olvidar que nosotras la hicimos desde el mismo Escorial, saliendo desde la estación de tren y acortando por error al final (cogimos un desvío antes del que debíamos, pero se nos perdona). Eso hace que te comas un paseíto guapo por carretera, pero es lo que hay.

mapamachotasEn total haríamos unos 20 kilómetros, con unos 500 metros de desnivel y teniendo como cima la Machota Baja (1404 metros de altura). No es nada difícil, pero sí sorprendentemente bonita y además con lluvia y niebla tiene su encanto.

Pues eso, que salimos de El Escorial y llegamos andando a la carretera que sube a la Silla de Felipe II (te quiere todo el mundo) desde la ermita de la virgen de Gracia. Cogemos en cuanto veamos el sendero con las marca rojas y blancas del GR-10.

20140426_105156El día estaba lluvioso y con niebla, y la subida hasta la Silla de Felipe II, corta pero intensa, se hace en una zona que podría ser el Cantábrico por la vegetación que hay y el ambiente que se respiraba.

Las vistas son brutales (Abantos, las Machotas, El Escorial…), pero con el tiempo que hacía apenas se veía la niebla.

Daba igual, porque aún así merece la pena:

 

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Seguimos el sendero GR-10 hacia el collado de Entrecabezas. No os olvidéis de seguirlo, se debe cruzar una tapia en dos ocasiones y luego encontrar una piedra donde pone “Senda de los 3 ermitaños”, pero estando atentas no hay pérdida.

Una vez en el collado dejamos a la derecha la Machota Alta y nos dirigimos hacia la Baja.

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El sendero, aunque ya os digo que no tiene pérdida, puede descolocaros un poco si hay niebla.

Llega un momento en el que se te guía hacia la cumbre con hitos de piedra, y tras alguna pequeña trepada llegamos a la cumbre. Es un alto modesto, pero divertido de subir y con unas vistas increíbles…si tenéis suerte:

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Después hay que volver al collado de Entrecabezas y ya bajar directo hacia el pueblo de Zarzalejo.

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Una vez allí aprovechamos para comernos el bocata en la iglesia, comentar nuestra primera cumbre juntas y hacer planes de futuro. Un sitio acogedor, y además el tiempo nos comenzó a mejorar.

20140426_141752Tenemos que continuar adelante, nos dirigimos entonces hacia el siguiente pueblo, donde se encuentra la estación de tren (llamado Zarzalejo Estación o Pajares; yo me imagino que el nombre original sería este último).

Esta parte ya no es tan agradable visualmente; además vamos perdiendo altura poco a poco y de una manera fácil, así que disfrutamos del paseo en que se convierte poco a poco la ruta.

Eso sí, aún podemos ver imágenes como esta:

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Y continuamos poco a poco hasta llegar de nuevo a la Silla de Felipe II, a la ermita y por la carretera (con cuidado, que hay tráfico), a el Escorial.

Os dejamos unas fotos de la parte final del recorrido por si las de antes no os animan a pasar un día por aquí. Y hasta la próxima.

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El FC United of Manchester o una historia de lucha contra el fútbol-negocio

Vuelvo a copiar tal cual un artículo de la publicación anarquista madrileña Todo por Hacer, en este caso de este mes de diciembre de 2014.

Habla de fútbol, de diversas iniciativas de autogestionar un club desde y por la base, de esta forma de luchar como afición contra el mayor deporte de masas y de cómo además se puede imbricar con el resto de luchas sociales de la zona.

Aunque la temática de la oposición al fútbol moderno y el balompié en sí no son mi mayor fuente de interés me parece que el texto merece mucho la pena y es extrapolable a otros deportes.

··· We are the owners. La aventura de los/as red rebels y su efecto en el Estado español ···

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Pocos/as de los/as asistentes a la reunión que tuvo lugar el 19 de mayo de 2005 en el Manchester Methodist Hall serían conscientes de la posterior repercusión de lo que allí se habló. Pero empecemos por el principio. Acaba de empezar el mes de mayo de ese mismo año y los/as aficionados/as del Manchester United se levantan con la noticia de que el multimillonario yanqui Malcolm Glazer quiere hacerse con su club. La indignación entre los/as hinchas se extiende pues saben que la única intención de Glazer es sacar rédito económico de su inversión a costa de una profunda mercantilización de su equipo (por ejemplo, el club pasaría a ser el primero en cotizar en la bolsa de Wall Street). Por ello, los/as aficionados/as se organizan en diversas plataformas, convocando las primeras manifestaciones, así como popularizando la bufanda verde y amarilla, los colores originales del Manchester United, convirtiéndose éste en todo un símbolo de protesta contra el fútbol negocio, que acabó extendiéndose entre otras aficiones, como entre la del Atlético de Madrid. Pero la indignación va en aumento, y la principal agrupación de aficionados/as, se plantea la idea de recomprar el club a Glazer. Pero ante la dicultad de esta opción, entre un sector se abre el debate de refundar el Manchester, en base a unos principios alejados de los valores predominantes en el futbol actual. Y esta idea, comienza a cuajar en la reunión que mencionábamos en un principio.

Estas personas, conocidas como The Red Rebels, consiguen el apoyo social y económico de más de cuatro mil aficionados/as, por lo que, en julio de ese mismo año, comienza la andadura del FC United of Manchester, que en palabras de sus promotores se convierte en “el Manchester United que nosotros queríamos”. La característica principal de este nuevo proyecto es que son los/as propios/as aficionados/as los/as dueños/as del club, es decir, la gestión y la toma de decisiones no recae en una junta directiva sino en su entorno social. Además, durante este tiempo, el FC United se ha caracterizado por su compromiso con la comunidad local así como por su participación en diferentes campañas como, por ejemplo, contra la homofobia o el racismo.

Brighton & Hove Albion v FC United Of Manchester - FA Cup 2nd Round Proper

En lo estrictamente deportivo, el club comenzó en lo que equivaldría a las décima división inglesa, rompiendo todos los récords, pues registró una asistencia media de seis mil espectadores/as, la mayor en la historia de esta competición. En estos años, ha conseguido situarse en la séptima categoría del fútbol inglés, y está construyendo su propio estadio, el Moston Community Stadium.

Una de las hazañas más relevantes en la breve historia de este club, tuvo lugar cuando en una eliminatoria de la FA Cup, eliminó a un club de la tercera división inglesa, con un gol en el minuto 94. Un periodista local relató este hecho de la siguiente forma: “Y lo mejor estaba por llegar, corría el minuto 94 de partido, […] el delantero Mike Norton […] encara una portería destruida por el grito de los miles de acionados del FC United […] una clasicación histórica que nos enseña a los verdaderos aficionados al fútbol que no somos simpatizantes de las grandes superpotencias que aún podemos creer en este deporte. Fue entonces cuando todos cantaron una canción que conmemora un día real en Inglaterra y a partir de ahora también una gesta de unos locos que fueron capaces de desaar al poder y de plantarle cara: Remember, Remember, the 5 of November”.

Aunque el primer equipo fundado en los últimos años en base a dicho modelo de gestión popular fue el AFC Wimbledon, ha sido el FC United quien ha conseguido cierta repercusión mediática convirtiendo su aventura en ejemplo, no sólo para otros clubs ingleses, sino también para aficionados de toda Europa. Concretamente, en el Estado Español, es el CAP Ciudad de Murcia quien recoge el testigo, poniendo en marcha una experiencia pionera en nuestra liga de fútbol.

El Ciudad de Murcia fue fundado en 1999 por el empresario Quique Pina, y en tan sólo cuatro años, consigue alcanzar la segunda división, rozando el ascenso a primera hasta en dos ocasiones. Pero, en el 2007, repentinamente, Quique Pina decide vender el club, trasladándolo a la ciudad de Granada. El último partido del Ciudad de Murcia se convierte en una protesta masiva contra Quique Pina con las gradas llenas de billetes de 500 euros con su cara.

Tras el desconcierto inicial, una parte de la afición se moviliza con la intención de recuperar su equipo, convocando una primera reunión el 12 de septiembre de 2010.

El nuevo club decide gestionarse bajo la forma del accionariado popular, donde los/as propios/as acionados/as son los/as accionistas del club, limitando la adquisición de acciones a una por persona para que nadie pueda disponer de mayor poder e inuencia. Ellos/as mismos describen su modelo organizacional como “el club es una organización autogestionada y sin fines lucrativos, todos los beneficios son para la mejora del equipo, […] Sólo se puede comprar una acción por persona, y esa acción da derecho a un voto. Por lo tanto, las decisiones adoptadas por los miembros se decidirán en base a un voto por cabeza. La estructura es horizontal, asamblearia y democrática.”

”El 25 de septiembre de 2011, el nuevo Ciudad de Murcia, rebautizado como CAP (Club de Accionariado Popular) Ciudad de Murcia, debuta en la segunda división autonómica. En estos tres años, ha conseguido dos ascensos, quedándose a sólo un paso de la tercera división.Otros clubs que han elegido modelos similares de gestión popular en los últimos años, son el UD Ceares (Gijón), el FC Tarraco (Tarragona), el CD Palencia o el SD Logroñés, por poner algunos ejemplos.

A día de hoy, en un la liga de fútbol profesional caracterizada por las cifras desorbitadas que se manejan, el “bipartidismo” del Madrid y del Barça, la cantidad de clubs al borde de la quiebra, su ingente deuda con las arcas públicas, su estrecha vinculación con el mundo del ladrillo y la especulación, los exóticos inversores extranjeros, su subordinación al dictado de las televisiones, la progresiva expulsión de la clase trabajadora de los estadios, los amaños e intercambios de favores, la criminalización de los ultras, etc., se hacía necesario el nacimiento de alternativas que recuperaran las raíces del fútbol, pero además, estos proyectos proponen un nuevo modelo comprometido con las comunidades donde se encuentran y basado en una gestión horizontal donde el acionado pasa de ser un mero consumidor a un sujeto activo en el día a día de su club. Menotti dijo una vez que “el fútbol se lo robaron a la gente”. La gente, poco a poco, en lugares muy diferentes, está tratando de recuperarlo.

Reseña de “Alpinismo bisexual” de Simón Elías

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“En este universo, la montaña es un jardín de infancia para adultos, un escenario cómico donde hombres barbudos se comportan como señoritas de internado mientras realizan una actividad compleja y peligrosa. Dejémoslo claro, en un mundo urbano y posmoderno donde la realidad está dirigida por tipos que llevan un chihuahua en el bolso, los alpinistas somos una panda de felices capullos camino de la extinción.”

De la introducción de Alpinismo bisexual”.

 

Llevaba tiempo con ganas de ponerme a reseñar este libro. La primera vez que oí hablar de él fue cuando un amigo del Local Cambalache de Oviedo se tiró una buena temporada recomendándome su lectura. Claramente el espíritu del libro parecía ser más o menos el mismo que el del grupo de montaña del yo que participaba por aquel entonces, el Ramón Mercader asturiano.

Básicamente, es ver la montaña (y las tonterías que llegamos a hacer en ella) como algo lo más alejado posible del deporte de alto nivel, de las ansías de competición, de la tecnificación extrema. Del mundo tal y como lo conocemos.

La montaña sea grande o pequeña, como forma de acercarse a la naturaleza tanto como de olvidarse de la ciudad, como manera de tener al lado de verdad a las personas a las que aprecias, de marcar tú los tiempos (o más bien de que te los marque el clima), al contrario del mundo en el que vivimos…algo que se está perdiendo a marchas forzadas por la progresiva profesionalización de los llamados “deportes de montaña”.

Claro está que nos movemos a distintos níveles, pues resulta que mientras nosotros lo pasábamos genial dando un paseo por el Naranco, el tal Elías se dedica a ser guía de montaña en los Alpes. Casi nada. Con esto no digo que él sepa más que nosotros, solo que conoce la situación más de cerca, y precisamente esa profesionalización fue una de las cosas que criticó cuando vino a presentar el libro. Un libro, que cuando vino ya había tenido yo ocasión de leerlo. Y que no defrauda.

Lo interesante (aparte de la calidad literaria -que la tiene- y de lo divertido que es) es que puede ser leído aunque no seas alpinista o montañero experimentado, o incluso creo que le puedes sacar jugo aunque lo más cercano que tengas el monte sea la provincia de Valladolid.

Pues es un libro en el que subyace todo el rato la crítica al deporte (pos) moderno. La montaña, como elemento cuasi totémico, había escapado hasta hace relativamente poco tiempo de la masificación, del cronómetro, de las aceleradas mejoras de las nuevas tecnologías y hasta de la higiene personal más básica. Pero amigas, el capitalismo lo coloniza todo y esto no iba a ser menos (no tenéis más que ver algún reportaje sobre como está el Everest para que se os quiten las ganas de ir y seguir paseando por el Naranco, total, hay la misma basura, lo único que con eucaliptos alóctonos).

No deja de ser un compendio de aventuras, pensamientos, anécdotas, sobre el mundo del alpinismo, de esa gente que prefiere estar sola o con calcetines de hace varios días que pasear por la avenida (ponle calle Uría, Preciados o passeig de Grâcia) de rigor de su ciudad. Gente que hasta hace poco escapaba del estrellato de otros deportes como pudiera ser el fútbol, quedando en el anonimato de los locos, esa otra mitología que no lleva aparejado el reconocimiento.

Algunas creo que os sentiréis identificadas con las situaciones que se narran. Otras os divertiréis imaginando las gilipolleces que se pueden llegar a hacer con lo calentito que se está en casa.

Yo solo puedo recomendaros su lectura. Y casi confirmaros que el da la portada es el autor.

 

 

 

Circular por el cerro de la Marmota (Colmenar Viejo)

Hoy nos dimos un paseo por Colmenar Viejo, ciudad de entrada a la Sierra madrileña y aunque demasiado crecido y desarrollado tiene una red de senderos y vías pecuarias en buen estado, ideales para hacer fondo o para pasar un día tranquilo descubriendo la flora y la fauna propias de la zona

Nosotras salimos desde la estación de tren de Colmenar Viejo, ya que se puede ir perfectamente en transporte público.

Tenemos que pasar primero un polígono industrial y una depuradora (Ah! Bendito progreso!) y ahí comienza la ruta propiamente dicha. No hay pérdida porque está marcada en verde con el hito de vía pecuaria, solo hace falta seguir las marcas toda la ruta.

Nosotras hicimos un poco más de 20 kilómetros; saliendo de la Renfe, eso sí. Y un desnivel muy suave (no llegaremos a unos 500 metros positivos en toda la ruta, eso sí a veces un poquito rompepiernas).

20141208_104216Como véis la ruta es muy sencilla, pero tiene el aliciente de poder ver usos tradicionales como la ganadería (vacas y ovejas son habituales por el camino, y los alrededores son casi todo pasto, lo cual en parte es una lástima porque no hay apenas bosque, aparte de encinar, ni huertas), la apicultura, y observar la fauna y la flora del lugar.

Se que hay un montón de rapaces que nos sobrevolaban, pero no las sé distinguir.

Águilas imperiales, milanos negros o buitres leonados que, al menos, no nos devoraron, buena señal (espero).

Porque estamos todo o casi todo el rato dentro del Parque Natural de la Cuenca Alta del Manzanares…

 

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A la derecha vamos dejando unas vistas impresionantes de la sierra de Guadarrama con nieve:

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20141208_111405Vemos que la gente se lo pasa bien…

Seguimos el camino y a la derecha se puede bajar al puente de la Marmota, pero seguimos hasta bordear el cerro:

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Es un alto muy modesto, de poco más de 800 metros de altura, pero las vistas del monte y del embalse del Pardo (pues estamos en el límite con Madrid), son impresionantes:

 

20141208_111830Seguimos por el cordel de Valdeloshielos (vamos, por la tapia del monte del Pardo), que se hace un poco largo y aburrido. Suerte que es diciembre, esto en verano debe ser un suplicio…

Eso sí, llegamos al mirador de Valdelaganar:

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Podemos ver desde aquí todos los picos nevados de la Sierra que nos prometemos subir poco a poco.

De ahí seguimos por la Huelga del arroyo Tejada, que vadeamos en varias ocasiones:

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Tenemos suerte de que había bastante agua, supongo que por las lluvias, así que tuvimos un rato bastante bueno.

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20141208_140129Y ya seguir el camino que pica para arriba hasta llegar a Colmenar, antes aún vemos algún rebaño de ovejas, antes de pasar el cementerio, la ermita de Santa Ana (fea con ganas, eso sí) y llegar por fin a la estación de tren.

Estaba cerrada la cafetería y que sepáis que no hay tornos, así que a buen entendedor…

¡Hasta la próxima pues!