Presentación

Llevaba tiempo con ganas de crear un blog donde expresar lo que me pasa por la cabeza cuando hago deporte.

Algo que es más bien diferente a la imagen “oficial” del mismo. Un mundo de competitividad, de enfrentamiento, de jerarquías, de especialización, de ser el mejor.

Me gusta más bien pensar en la actividad física como un juego, una forma de relacionarse con el entorno más cercano y con las personas con las que deseas estar, al margen del trabajo y del ocio prefabricado.

Diversión, relajación, esfuerzo, y por supuesto, superación personal, pero entendida no como un enfrentamiento con la otra persona, sino como conocimiento de uno mismo y ganas de sacar más de ti.

Es por eso que me centraré principalmente en el mundo de la montaña, ya que pienso que es el lugar donde aún se encuentran con más facilidad esos valores que entran en confrontación directa con el mundo moderno.

También porque es donde yo personalmente me encuentro más agusto. Queda abierto tanto a otros deportes como a las personas que queráis participar, ya sea escribiendo algún artículo, recomendando algún texto o realizando alguna crítica constructiva. Podéis hacerlo aquí.

Sin más, muerte al Estado.

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Anboto (1331 msnm) desde Otxandio por el GR-123.

Queremos salir a hacer alpinismo, pero el invierno inacabable no nos deja.

Rastreamos todas las cordilleras habidas y por haber en busca de buena meteo, pero parece que no va a haber suerte.

Pensamos: ¡Vamos al Páis Vasco! Lo tenemos pendiente, nos encanta el clima cantábrico y su caliza, y hay montaña en cotas bajas.

Dicho y hecho, nos plantamos en Otxandio (frontera entre Araba y Bizkaia, se encuentra entre los parques naturales de Urkiola y Gorbea), y además tiene un caserío precioso.

Entre lo infame, el hecho de ser la primera población que sufrió un bombardeo a civiles en la historia.

Teníamos dos opciones de ascensión: Hacer Peña Gorbea, que nos pilla algo a desmano en coche, o hacerle una visita a Mari, diosa vasca de la naturaleza.

Vive en la impresionante mole caliza del Anboto, que forma parte del Parque Natural de Urkiola. Y como el Gorbea tiene nieve y no se le va la niebla, vemos que en el Anboto seremos bien recibidas.

No solo eso, podemos ir andando desde la propia puerta del baserri en el que nos alojamos, así que nada, a caminar (hasta enterrarlos en el mar).

Desde el propio Otxandio salimos andando por la carretera camino de Oleta, concejo del municipio de Aramaiona, ya en Araba. Nuestra idea era llegar por carretera a este pueblo, pero resulta que encontramos un sendero, el PR-BI 52.

Este sendero llega a Oleta por embarrados caminos, que nos hacen conocer los hayedos esmochados, utilizados para el carboneo.

Enlazamos también con el GR-123 o Vuelta a Bizkaia, que nos llevará directas a la cumbre.

Para ello,  pasamos Oleta (con el Anboto imponente saludando) y llegamos al aparcamiento de la casa forestal, ya dentro del Parque Natural de Urkiola.

Tenemos la gran suerte de estar solas; el paso de la semana santa, el día que amenaza lluvia todo el rato, el hecho de que la vía normal para subir al pico sea por el puerto de Urkiola…todo esto hace que el primer tramo del camino, una pista pedregosa en medio de un hayedo, la disfrutemos con calma.

Al poco cruzamos el río y nos encontramos con una zona de monte quemada, actualmente en recuperación.

Preguntamos a un paisano que aparte de indicarnos el buen camino, nos comenta que aún hay setas, lástima no reconocer el nombre en euskera.

Y ahora si, nos toca subir. Y mucho, una subida sostenida y constante, metiéndonos ya en senda y abandonando el hayedo para entrar en coníferas.

De allí vamos a salir a terreno abierto, al collado de Pagozelai., desde donde seguiremos a nuestra derecha.

El Anboto sigue delante nuestra, y a pesar de la subida que ya llevamos, queda claro que la parte final sera dura.

Tan solo debemos seguir las marcas del GR, y tras otro pequeño tramo de subeybaja (donde vemos la poca nieve que queda en el monte, al contrario que en el Gorbea que por cierto, estuvo cubierto de nubes gran parte del día) nos adentramos en el  camino que nos llevaría a una antigua cantera.

A la derecha, a medio camino de la misma, se siguen ya con más dificultad las marcas rojiblancas.

Tras comprobar el gusto de las hayas por la roca caliza, nos internamos en la parte final.

A pesar de que aún no llueve, entramos en un terreno complicado en el que hay que poner las manos bastante a menudo; así como estar atentas a la roca mojada y al salir al cresteo final, al viento que sopla bastante fuerte.

A pesar de todo, no hay tramos muy aéreos y nos hace divertido este tramo hasta que llegamos a la cumbre.

Una preciosidad, tanto la cresta como el buzón, de los más bonitos que he visto.

Curioso porque realmente la cumbre no está ahí; el punto más alto se encuentra cerca de un vértice geodésico caído.

Y pena no podernos quedar disfrutando arriba; bajamos todo lo rápido que podemos pues nos empieza a llover y estas piedras ya han visto demasiados muertos.

Así que pateamos con prisa que no sirvió de nada, pues llegamos de nuevo a Otxandio empapadas del todo, pero con la satisfacción del día de barro, viento y lluvia que hemos pasado.

 

Unos días por el Alto Atlas marroquí

PRIMER DÍA (27-03-2018): MARRAKECH, IMLIL, SUBIDA AL REFUGIO LOUIS NELTNER.

Esta es la historia de mi aventura particular. No la de otras tantas centenares de personas que estos días han estado por el Atlas marroquí, ni siquiera las de mis compañeras de escapada, pues su visión puede ser algo, e incluso totalmente distinta a como narro aquí mis vivencias.

Como alguien no demasiado ducho en el alpinismo, y con bastante poco dinero, la forma más asequible de conseguir ascender montañas de más de 4000 metros de altitud es Marruecos.

El Toubkal como cumbre más conocida y algunas más de las que os hablaré ahora son relativamente asequibles para alguien como yo, además de constituir un gran cuadro sobre el que dibujarse a uno mismo.

A todo esto hay que añadir la atracción que tiene Marruecos, a la vez tan cercano y tan alejado de nosotros, los europeos.

A pocos kilómetros de distancia existe un choque cultural muy grande, tan atractivo como apasionante, que imaginamos se iba a trasladar al mundo de alpinismo.

Así que tras conseguir montar un grupete de varios colegas (lástima por las que no pudieron venir), organizar todo de una manera más caótica de la acostumbrada (las distancias son grandes, el tiempo escaso) y tener todo preparado, nos encontramos en Marrakech una madrugada, dispuestas a levantarnos al día siguiente para comenzar nuestra marcha.

Lo primero de todo es apañar un grand taxi (aquellos que realizan recorridos entre pueblos y ciudades) para que nos acerque a Imlil, el último  pueblo accesible por carretera en la montaña.

Tras un breve regateo (no mío, por supuesto), viajamos las cuatro más todas las mochilas (realizamos el viaje en estilo casi-alpino…llevamos todo el material menos la cocina a cuestas) por 300 dirhams, a un cambio rápido, 30 euros.

Llegamos a Imlil,que en encuentra a 1740 msnm, tras hora y media de viaje y tras pasar por algunos fértiles valles.

Cargamos mochilas a la espalda y comenzamos a subir la calle principal, para, tras preguntar algo, empezar nuestra caminata por una pista sin asfaltar.

Vamos a realizar la aproximación clásica hasta el refugio Louis Neltner-CAF (el antiguo y fama de cutre, aunque yo reconozco que estuve encantado allí).

Eso si, al contrario que gran parte de la gente que nos cruzamos, subimos todo nosotras. Ni guías ni porteadores, ni mulas (estas hacen el tramo que esta sin nevar, cuando el camino estaba blanco su trabajo lo realizaban porteadores locales).

Ascenderemos por el valle del Assif n’Ait MIzane. Como decía antes, al principio es una pista de tierra que va subiendo hasta el pueblo de Aremd. Como no hay una señalización clara, preguntamos al trasiego de guías que vamos viendo el camino a seguir.

Por cierto, unos guías que como imaginaba no tienen mucho que ver con los occidentales. Aunque había para todo, muchos no llevaban la más mínima equipación de montaña, pero tiraban millas que daba gusto.

Y eso si, a nivel personal eran geniales: con casi todos te podías para a hablar un rato, y por lo que vimos, solo la falta de dinero hace que ninguno de ellos pueda plantearse la opción del alpinismo como algo profesional o fuera de Marruecos.

Aremd, visto en nuestro camino de vuelta.

Una vez en Aremd el camino baja hacia el Aït Mizane. Pasamos el lecho pedregoso y nos encaminamos a la que ya será la incensante subida de 1500 metros positivos de desnivel.

Entramos ya en lo que es el Parque Nacional del Toubkal.

A partir de aquí, ascenso constante y lento, ganando altura progresivamente entre la cada vez menor vegetación y la constancia de las pequeñas tiendas que surten de agua, zumo de naranja, barritas energéticas y conversación.

Esto hasta llegar al poblado de Sidi Chamharouch, a unos 2310 msm. Aquí existe una pequeña construcción, lugar de peregrinación por ser el lugar donde el morabito del mismo nombre de la aldea pernoctaba.

A partir de aquí, y tras cruzar de nuevo el río, comienza un tramo más pendiente y además más incómodo de la ascensión.

Nosotras vamos con mucha calma, y más teniendo en cuenta que las mulas no respetan nada!

En este tramo ya nos vamos encontrando las cumbres nevadas, aunque el camino esté limpio hasta bastante cerca del refugio.

A pesar de las grandes nevadas caídas en la Península este año, da la impresión de que aquí no ha sido para tanto, y hay partes bastante limpias de nieve, aunque suficiente para lo que queremos hacer.

Así que poco a poco vamos enfilando hacia nuestra morada de hoy, a la que llegamos antes de que se nos haga de noche, a tiempo para una cena algo escasa (algo que arreglarán en los siguientes días).

SEGUNDO DÍA (28-03-2018): TOUBKAL OESTE (4030 msnm), TOUBKAL (4167 msnm), IMMOUZER (4010 msnm). Subida por Ikhibi Sur y bajada por Ikhibi Norte.

Para esta mañana, madrugamos todo lo posible, lo que tampoco quiere decir mucho. El cansancio acumulado (venimos de un invierno en el que no hemos podido hacer mucha actividad, cargamos unas mochilas cercanas a los 15 kgs. y además, algunos no hemos podido dormir bien) y la poca prisa que en general se da la gente (al menos los que van en solitario, los guías azuzan a sus clientes para madrugar y comenzar rápido, ya podíamos aprender) hacen que salgamos más tarde de lo deseado, a poco de ver amanecer.

Vamos a subir por la normal de Ikhibi Sur, así que solo debemos seguir la luz de los frontales antes de que se apaguen, subiendo el refugio, cruzando el cauce helado del Asif n’Issougouane y comenzando la ascensión.

Tras pasar una zona rocosa nos encontramos de lleno en el circo sur del Toubkal. Vamos a ir muy despacio, la altura (al menos para mí, que no he pasado de estas altitudes en mi vida) se hace notar.

La nieve, al menos a estas horas, está en buen estado, lo que permite una progresión cómoda, y es imposible perderse porque hay decenas de personas.

Eso si, tanto preocuparse con la forma física y aquí sube todo el mundo, o al menos lo intenta: sin preparación, sin piolet, con deportivas…es sorprendente que no haya más accidentes, y eso que en estos días nos enteramos de varios muy graves y vimos algún otro.

El que sea un cuatromil “asequible” hace que la gente no se tome en serio las cuestiones de seguridad, o que se metan en actividades que no dominan.

En fin, Nosotras a lo nuestro, al tran-tran y a disfrutar. Nos habían avisado de que el día iba a estar nublado, pero tenemos este tiempo:

Así que vamos progresando hasta tener frente a nosotras, a nuestra izquierda, el Toubkal. Pero antes del plato fuerte queremos coronar otra de las moles del circo, el Toubkal Oeste, de 4030 msnm, que se abre a nuestra derecha.

No vamos a llegar ni siquiera al collado, pues se acaba la nieve, quitamos los crampones y nos dirigimos hacia esta cima en lo que va a ser mi primer cuatromil.

Desde aquí, tenemos una vista bien chula de nuestro objetivo de mañana, el corredor de la cara NE del Ras Ouanoukrim.

Desde aquí parece muy potente, lo que nos hace plantearnos si podremos o no acercarnos con éxito.

Pero no adelantemos acontecimientos; bajamos hasta el collado (Tizi n’Toubkal, 3971 msnm), desde el cual iremos por la arista hasta la cumbre del techo del Norte de África, a 4167 msnm.

Es una pena que en la arista final no quede nada de nieve, pues tenía pinta de estar entretenida. A cambio, las horas tardías hacen que pueda estar 10 minutos solo en la cumbre, lo que es un auténtico sueño, y más visto lo transitada de la zona.

Nos quedamos un buen rato las cuatro cuando coronamos, y tras valorar, decidimos seguir nuestro plan: bajar por la arista N hasta el collado y de allí buscar otro collado a la izquierda para llegar al Immouzer.

En esto tenemos compañía, pues conocemos a una pareja de gasteiztarras a las que vamos a intentar seguir en este tramo.

Tramos que se complica bastante, pues tras llegar a un primer destrepe que nos lleva a la cumbre secundaria del Immouzer (4010 msnm), vemos que un segundo destrepe y la posterior grimpada por una chimenea a la cumbre tiene bastantes riesgos, así que decidimos dejarlo para otra ocasión más propicia.

Ya solo queda volver al collado y descender por el vertiginoso Ikhibi Norte; con nieve a tramos blanda se convierte en un pesado ejercicio de testarudez, hasta que llegamos de nuevo al valle donde se encuentra el sendero de subida al refugio.

TERCER DÍA (29-03-2018): CORREDOR NE RAS OUANOUKRIM (máx. 45º, 4083 msnm), TIMESGUIDA (4089 msnm), REFUGIO, IMLIL.

Para este día si que conseguimos madrugar, al menos los que decidimos finalmente a estas dos últimas cumbres.

La mitad del equipo se queda en el refugio  debido a diversas dolencias, lástima porque para mí esta fue la jornada más espectacular.

Salimos los primeros del refu, remontando el valle en dirección al collado del Tizi n’Ouagane.

Es aún bastante de noche y parece que tenemos algunas nubes, incluso nos caen algunos copos de nieve.

La subida es suave y nos vamos encajonando en una valle de ensueño; justo antes de llegar al collado debemos abandonar la vía normal de subida para subir por una primera pala (un corredor en realidad), que se nos abre a la derecha.

Se trata del valle del Irhzer bou Imrhaz, y nos va a dejar en un pequeño “plateau”, base del corredor NE.

Para entonces ya ha amanecido del todo, se nos han ido las nubes y tenemos una mañana de soledad alpina para nosotros, pues por aquí no subió nadie en todo el día.

Una vez en el corredor(PD, 350 metros de longitud, y un máximo de 45º según esta magnífica guía del Toubkal )

nos dedicamos a disfrutar, pues la nieve está dura, hay escalera y no está nada expuesto.

Tiene un primer tramo sencillo hasta llegar a un resalte a mitad que a mí me cuesta algo.

Y una salida espectacular, donde la cumbre del Ras (4083 msnm) nos queda apenas a unos metros a la derecha.

Y desde la que se ve el Timesguida (4089 msnm) separado por el cercano collado.

Al igual que desde el Timesguida se ve la bonita cumbre doble del Ras.

Yo no llego hasta allí, desde el collado espero a mi compañero, que es el único de nosotros que corona. Demasiado cansancio, y el miedo a la bajada.

Pues debemos llegar el refugio donde pensamos comer (épicas las cenas y comidas finales, cómodo, limpio y caliente el lugar) y bajar directos a Imlil a dormir.

Así que decidimos bajar por la vía normal de subida, que nos va a regalar unas estampas preciosas del valle. De verdad, de lo más bonito que vemos estos días.

Este es el  primer corredor que hicimos esta mañana. A la vuelta, con  luz.

Y dicho y hecho, recogemos a nuestros compas. comemos, nos despedimos de los gasteiztarras y bajamos como podemos entre el suave compás de la cabeza hueca y los recuerdos de estos días.

Llegamos a Mzik, lugar cercano a Imlil a descansar tras otra serie de aventuras que ya no vienen al caso. Y a dormir.

Croquis cogido de la web del Grupo Salmantino de Montaña.

 

Canal izquierda Hermana Mayor, Peñalara y cresta de Claveles.

Otra semana más de vuelta al macizo de Peñalara.

Nieve y hielo en muy buen estado, aparcamiento de Cotos hasta arriba…y una divertida ruta circular con un poco de todo.

Salimos como siempre por las zetas camino de la zona del Zabala. A pocos metros de llegar al refu ya embocamos la canal que queremos.

Esta es una vía a la izquierda de nuestra mirada, una de las maneras más evidentes de subir hacia la Hermana Mayor. Tras una primera pala, vamos a dejar a nuestra izquierda un gran bloque de piedra (que también se podría pasar por el otro lado).

Llegando al refugio Zabala, visualizamos el gran bloque de piedra horizontal que dejaremos a nuestra izquierda al subir.

Así que nada, aprovechar la buena nieve, la huella y la inclinación de unos 40º y a subir.

Posteriormente, llegaremos a una especie de llanada, donde hay una pequeña cascada. Llevamos más o menos la mitad de la canal, de algo más de 200 metros.

Desde esta zona vemos un pequeño corredor que se nos abre algo encima de nosotras, a nuestra derecha.

Serán unos 20 metros y no aparece en la guía, pero le añade picante al asunto y allá que vamos.

Salida elegante casi en la cima de la Hermana Mayor (2285 msnm), primera de los cuatro dosmiles del día.

Nos vamos a ir subiendo por la loma hacia Peñalara, donde un colega se ha hecho la Sureste Clásica y nos está esperando para tomar el té.

Una vez comidos y bebidos, nos encaminamos hacia la cresta que forman los riscos de Claveles y de los Pájaros.

Hay mucha nieve y el hielo está perfecto; la verdad es que hemos tenido unas jornadas de lujo en el Guadarrama.

Así que lo vamos disfrutando hasta la bajada a la laguna de los Pájaros.

Volvemos por el camino de la Laguna Grande admirando los corredores y el buen estado en el que se encuentran, hasta llegar a la cantina de la estación de Cotos a sufrir a las masas.

 

 

 

 

Vuelven las colaboraciones; Sureste clásica de Peñalara.

Buenas noticias. Después de mucho, demasiado tiempo, tenemos colaborador nuevo, que además se estrena con una de las grandes del alpinismo guadarrameño: la Sureste clásica de Peñalara.

Con ustedes, Alex Sota, el panky montañero:

AYER EN PEÑALARA TUVIMOS LA GRAN SUERTE DE ENCONTRARNOS CON UNA DE LAS MEJORES CONDICIONES QUE RECUERDO EN GUADARRAMA PARA HACER CORREDORES!!!

VIERNES: Quedamos a las 23:30 de la noche para subir a sobar en Cotos y evitarnos el infierno mañanero que se desata cada fin de semana, de coches, huecos para aparcar, domingueros ensuciamontes, montañeros y un montón de fauna variada.

SÁBADO: Como es habitual en nosotros, nos levantamos tarde, pues después de una semana dura de trabajo como esclavos del sistema y acostarnos a las 2:00 de la madrugada, que menos que dormir 6 horitas.
A sabiendas que las 9:15 no es la mejor hora para hacer este tipo de actividades, y que el sol aparece pegando duro, hoy la suerte está de nuestro lado.


Nada más empezar y según nos vamos aproximando al corredor no podemos parar de sorprendernos de la calidad de la nieve que nos espera para hoy, aún haciendo cada vez más calor (maldita la hora que me puse mallas debajo de los pantalones y no eché en el macuto las vermudas y la camisa hawaiana) nos encontramos nieve dura en perfectas condiciones que será la tónica del día.
Como también es habitual en los PANKIS MONTAÑEROS nos confundimos de corredor y tras preguntar nos dirigimos por fin a la entrada del corredor Sureste de Peñalara (no siempre es mala la afluencia de tanta gente en estos días jejeje).


Subimos la primera parte del corredor que desemboca a una zona más alta donde salen diferentes variantes, después de preguntar a mi querido compañero cual se le antoja, optamos por la más empinada y picantona llamada Davo El Principiante Valiente jajaja, 55/60 grados de inclinación, después de apretar el culo y intentar descansar la menor veces posible (el ambiente y un buen ostion estaba presente) llegamos a una zona de rocas con un pequeño resalte con hielo, decidimos salir por la derecha por falta de cuerda, cacharros y no jugarnosla demasiado.


EH VOILÀ conseguimos salir de la canal y tan solo andar unos metros a la izquierda hacemos cumbre en Peñalara.


Nos despedimos con las obligadas cervezas en Venta Marcelino y cantandole una canción futbolera desde la furgoneta a un personaje con brazos cruzados y pose chungachula encargado de que nadie más disfrutará de sus trineos, SEGURATA DE LOS TRINEOS, SEGURATA DE LOS TRINEOS.. JAJAJA
SOMOS LOS PANKIS MONTAÑEROS Y EN LA MONTE NOS ENCONTRARAS!!!!

Canal izquierdo Hermana Menor con variante (45º máx.)

Este domingo teníamos un objetivo: hacer un corredor rápido (entraba a trabajar por la tarde), y coger la nieve en buen estado.

Eso y sortear las hordas humanas del Puerto de los Cotos. No os lo vais a creer pero conseguimos todo ello, volviendo de nuevo a nuestra amiga, la Hermana Menor, y usando la guía de Desnivel que tanto nos ayuda.

Comenzamos a andar en el puerto, subiendo por la vía normal a Peñalara.

No habíamos vuelto tras las grandes nevadas de las últimas semanas, y yo la verdad que en pocas (o en ninguna) ocasión había visto tanta nieve.

Además, el día levanta magnífico: sol, frío y nieve dura.

Nos metemos en el camino que va al Zabala.

En unos pocos minutos llegamos al desvío a la Hermana Menor, y tras pasar un primer resalte, nos colocamos en la base de los corredores.

El corredor es el de la izquierda de la imagen.

Hace unas semanas hicimos el Central (que queda a la derecha de la imagen).

Hoy, uno que vamos a denominar “Izquierdo”, que es justo el que queda a la izquierda de la foto, en la sombra.

Nos dirigimos hacia él. El primer tramo, entre ambas rocas, llega a los 45º, pero solo son 10 metros.  Ideal para aprendices como nosotras.

Después nos encontramos con una pala que no supera los 30º. De ahí, en vez de ir directas nos vamos a meter a nuestra derecha, donde existen unos resaltes rocosos, hoy casi cubiertos de nieve.

Este tiene algunos pasos complicados, aunque se pasa rápido, y un hielo en perfecto estado, ya que tienen una orientación ideal.

Así que tras alguna patosidad salimos de allí, comemos unas almendras con un té aún caliente (no llegan a ser las nueve de la mañana) y nos bajamos por las zetas evitando a las hordas que suben.

Una vez en Cotos, lo de siempre: el caos de gente que no tiene ni el más mínimo respeto por entorno ni por los demás (había un jaleo de coches porque entre otras cosas, a algún listillo se le ocurrió quitar los conos que indicaban que no entraban más coches).

Ojo, que esto no va de alpinistas, esquiadores y domingueros, va de no tener el más mínimo interés de utilizar la montaña para otra cosa que no sea un centro de ocio.

 

 

 

 

Canal central de Hermana Menor (2271 msnm, 40º máx.)

A pesar de las grandes nevadas caídas, el calor de estos días hizo que se fuera gran parte de la nieve.

Pero como es el día que tenemos, y además es entre semana, allá que vamos al puerto de Cotos a ver que se puede hacer.

Para empezar tenemos suerte y estamos solas en todo el aparcamiento, increíble!

Pero como hemos olvidado los frontales hacemos algo de tiempo antes de comenzar a andar por las famosas zetas de Peñalara camino al desvío del refugio Zabala, lo que nos llevará algo menos de una hora.

Una vez en el camino, nos vamos a ir acercando a las zonas de las canales de la Hermana Menor.

La nieve está mal, pero algo mejor de lo que esperábamos, y eso que pega el sol. Calzamos los crampones y vamos buscando, tras pasar una pequeña subida, la llanada desde la que se ven todas las canales de la zona:

Nos vamos a meter en la canal que se ve más a la izquierda.

Teníamos mirada la denominada como “Canal central” de la Hermana Menor, una sencilla subida de unos 70 metros con 40 grados como máximo.

Nos quedamos pensando si seguir con esa idea, y allá que vamos. Como el día está claro vamos a disfrutar de una subida corta pero entretenida, y además podemos aprovechar que no haya huella desde el comienzo de la canal para abrir nosotras.

La salida es muy sencilla, sin cornisa (al menos hoy), así que decidimos por un lado coronar la Hermana Menor y además acercarnos al collado entre ambas Hermanas para bajar por allí.

Así que tenemos una salida rápida, semicircular, y además poco transitada porque por su sencillez la gente se tira más a otras zonas o a la “autopista” de la línea de cumbres.

Solo un recordatorio: en temporada de poca nieve, esta zona está protegida debido a su fauna endémica, así que está bien saber respetar los tiempos de la naturaleza.

 

 

Cerro de San Benito (1626 msnm) desde el puerto de La Paradilla.

Hay días que la climatología no permite grandes hazañas, pero a cambio te ofrece sorpresas.

Tras el paquete de nieve caído el fin de semana anterior, y con este fin de semana de nieve nueva y malas previsiones, debems abortar la idea de hacer algún corredor y “conformarnos” con unas altitudes más seguras.

Casi de casualidad elegimos este cerro de San Benito; punto más alto de Robledo de Chavela, pertenece al Guadarrama Occidental, y sobre todo, esta zona es nueva para nosotras.

Salimos pues a la carretera, pasando por el puerto de la Cruz Verde, y a los pocos kilómeotros, dirección Ávila, dejamos el coche en el puerto de la Paradilla.

La verdad es que no nos esperábamos esta cantidad de nieve (mucha de ella, reciente), aunque la subida es fácil no, lo siguiente.

Se trata de cruzar la carretera desde el restaurante que hay en el puerto, buscar una portilla para el ganado y empezar a ganar altura por la loma.

Aunque hay algo de niebla, solo tenemos que buscar la máxima pendiente.

Al poco rato nos vamos a encontrar una cerca de piedra a nuestra izquierda. Como va en sentido ascendente, la cogemos como guía hasta encontrarnos en las cercanías de la cima; esta, aunque asequible, es rocosa y tiene algún punto donde debemos poner las manos (pasos de I) antes de coronar.

Bajamos por el mismo lado, cuando se abre algo el día y nos permite ver el monasterio de El Escorial. Impresionante mole bien flanqueada por el monte Abantos.

Y de ahí a casita. Por último un consejo: si váis corriendo por el monte no estaría de más respetar el ritmo del resto de las personas.

Y por supuesto, si pasas por un prado cerrado para las vacas, no vayas con el perro suelto en medio de ellas.

Canal central del Alto de las Mesas (40º máx.). Sierra de Ayllón.

Volvemos a nuestra querida Sierra de Ayllón.

Y volvemos para repetir una actividad que ya hicimos hace unos meses. La canal central del Alto de las Mesas…pero esta vez sin niebla.

Así que una panda de gente nos plantamos en la estación de esquí de La Pinilla para encontrarnos con esta imagen:

Como ya comentamos la otra vez, no hay pérdida: subimos a bloque por el remonte más a nuestra izquierda y al llegar a la zona conocida como Gran Plató (a 1800 msnm), vamos embocando la canal.

Hay que pasar primero  una zona ya acanalada entre dos bloques de piedra.

Luego ya podemos ir hacia la canal central, como es nuestra idea, o buscar algunos corredores interesantes que hay a la derecha, en la zona de las Peñuelas. Entre ellos el Tubo del Gusano.

Con respecto a la otra ocasión la sensación que tengo (soy alpinista primerizo y esto no será muy de fiar) es que hay menor inclinación por la falta de nieve, pero con algún resalte en roca peligrosillo.

Así que vamos progresando poco a poco, en un ambiente alpino excepcional. Es una suerte tener esta sierra tan poco masificada, a pesar del destrozo de las pistas de esquí.

En la parte final la cosa se pone algo más pindia,  lo suficiente para darle emoción y tener una buena salida (hoy, sin cornisa).

Una vez arriba, y aunque nuestra intención era coronar bien el Alto de las Mesas bien el Pico del Lobo, la niebla y el viento que se nos echan encima nos hacen recomendable iniciar el descenso (por la subida normal del Pico del Lobo, camino que por cierto está destrozado al haber metido maquinaria para sacas de pinos) y llegarnos al bar Mont-Blanc de la estación, donde nos cuidan genial y nos ponen buen heavy metal.

 

 

El Yelmo de La Pedriza (1716 msnm) por Canto Cochino y el collado de la Dehesilla.

Tenemos la muy mala costumbre de no ir a menudo a La Pedriza. El no ser escaladores, o no conocer la zona bien, junto a su falta de nieve hacen que cometamos ese pecado, a pesar de lo bien que lo pasamos siempre.

Para redimirnos, madrugamos el día 24 (esperando estar solas) y nos curramos una circular con ascensión al Yelmo por su cara norte, la accesible.

Así pues, nos acercamos a Canto Cochino para coger el PR- M2 en dirección al refugio Giner de los Ríos. 

Íbamos a quedar a dormir allí para conocerlo pero estaba cerrado, así que cogemos el camino marcado que nos llevará muy pronto hacia él.

Una vez allí, y tras pensar en esos 100 años que lleva aquí, cogemos un sendero con tendencia NE (que en ocasiones se bifurca y puede dar lugar a equivocaciones. Se trata de seguir el curso ascendente del arroyo de la Dehesilla; en ocasiones se verán marcas blanquirrojas, pues por aquí pasaba el antiguo GR-10 antes de ser modificado).

Este, pasando por el Tolmo,

nos llevará sin parar de subir, hacia el collado de la Dehesilla, o de la Silla.

A 1453 metros de altitud, es un estupendo mirador de toda la zona…que ostias, todo lo es desde que empezamos a andar. Hemos dejado vista atrás nuestra la cuerda de los Porrones, con la Maliciosa pelada de nieve.

También hemos visto asomar la Bola del Mundo, las Cabezas y como no, las Torres de la Pedriza hasta internarnos en el pinar.

Ahora empieza a asomar parte de la Cuerdalarga con la Najarra presidiendo, que hará de vigía a espaldas nuestras mientras ascendemos penosamente por un tramo del PR- M1 (el conocido como Integral de La Pedriza) en un tramo ascendente, incómodo y divertido en el que en ocasiones hay que poner las manos.

Una vez pasado este tramo, y llegados a un pequeño collado rodeado de riscos, el camino se allana hasta llegar a un desvío claro en el que abandonamos las marcas de PR y seguimos uno hitado que nos llevará hasta la base del Yelmo.

Ahora se trata tan solo de buscar, de entre los múltiples senderos que llegan a él, el más corto. Iremos subiendo por algún canchal de granito ya rodeados de gente.

Pensábamos estar solos debido a las fechas, pero el día soleado y lo cómodo que es llegar aquí desde El Tranco hacen que al llegar a la chimenea final de acceso a la cumbre debamos esperar…algo menos que otras veces, según nos dice un veterano.

Nos encajonamos de uno en uno en la chimenea, que es muy sencilla. No hay caída posible y aunque es algo claustrofóbica, se pasa rápido y bien.

Una vez pasada solo queda subir unas piedras hacia la derecha y estamos arriba.

Ha merecido la pena ¿no crees?

Acometemos la bajada (más sencilla que la subida) y vamos por la pradera del Yelmo envidiando a los escaladores de la cara Sur.

Allí cogemos el camino de Carboneras hasta la zona de Las Cerradillas en que hay una bifurcación de caminos.

Nosotras cogemos el señalizado como GR-10 (el nuevo GR-10, de hecho), que queda a la derecha en el cruce de caminos principal. Este nos llevará a Canto Cochino para acabar la jornada.

Esperamos que os guste esta circular, que pensamos que hace interesante la ascensión.

 

 

 

 

 

 

Alto de los Neveros (2136 msnm) desde Cotos.

Más allá de Peñalara todo es terra ignota. Pocos se atreven a ir más allá, dejando la inmensa cuerda de los Carpetanos casi deshabitada de domingueros, montañeros y alpinistas.

Casi toda ella por encima de los dosmil y casi desconocida para nosotras igualmente (exceptuando un par de salidas, visitables en esta página, a los alrededores del puerto de Navafría), aprovechamos un lunes de poca nieve y mucho frío para acercarnos a una de sus humildes cumbres.

Y aunque poco frecuentada hoy día, tuvo su interés para la Villa y Corte como acopio de hielo para el verano, junto al puerto del mismo nombre.

Salimos nosotras del puerto de los Cotos, por la pista tradicional, y enseguida nos metemos dentro del pinar que nos llevará a la laguna Grande de Peñalara por el claro y evidente sendero del GR-307 y señalizado como camino del PN.

Este año de pocas nieves nos dejan sin embargo la dureza de la misma en un día como hoy, y además tenemos la suerte de que al ser lunes vamos casi solas.

Nos acercamos a la Laguna Grande, donde queremos ver las canales. Tenemos mirado de subir alguna de ellas, pero no están formadas del todo.

Esto nos supone dos problemas: uno de seguridad (al no conocer la zona bien, y no tener claro si en mixto vamos a poder ascender bien) y otro ecológico: las zonas adyacentes a la laguna son muy sensibles cuando no hay capa de nieve suficiente a las alteraciones humanas (no en vano, aquí viven una cantidad enorme de plantas endémicas y amenazadas), y a pesar de que gran número de alpinistas hacen lo que les da la gana, a nosotras sí que nos importa eso y decidimos seguir hacia la Laguna de los Pájaros.

Avanzando por esa zona llegamos donde los Bordillos de Peñalara; aquí hay más nieve y también decidimos acercarnos a ver como pinta todo, aunque finalmente desistimos de buscarnos corredores y nos vamos hacia los Carpetanos.

Evidentemente el camino no tiene pérdida, vamos siguiendo las cada vez menos evidentes huellas y los postes que delimitan los senderos del PN (esto es también zona de especial protección) hasta empezar a bajar hacia el puerto de los Neveros, donde se mantiene este curioso y desgastado panel:

De ahí a la modesta cumbre solo hay unos centenares de metros, hasta encontrar el que creemos es el punto más alto y un nuevo dosmil guadarrameño. Las vistas del macizo de Peñalara que hemos dejado atrás son, sin embargo, ablucantes:

Y de ahí a dar la vuelta de camino a Cotos y a un vinito en casa. Que lo tenemos ganado.