Presentación

Llevaba tiempo con ganas de crear un blog donde expresar lo que me pasa por la cabeza cuando hago deporte.

Algo que es más bien diferente a la imagen “oficial” del mismo. Un mundo de competitividad, de enfrentamiento, de jerarquías, de especialización, de ser el mejor.

Me gusta más bien pensar en la actividad física como un juego, una forma de relacionarse con el entorno más cercano y con las personas con las que deseas estar, al margen del trabajo y del ocio prefabricado.

Diversión, relajación, esfuerzo, y por supuesto, superación personal, pero entendida no como un enfrentamiento con la otra persona, sino como conocimiento de uno mismo y ganas de sacar más de ti.

Es por eso que me centraré principalmente en el mundo de la montaña, ya que pienso que es el lugar donde aún se encuentran con más facilidad esos valores que entran en confrontación directa con el mundo moderno.

También porque es donde yo personalmente me encuentro más agusto. Queda abierto tanto a otros deportes como a las personas que queráis participar, ya sea escribiendo algún artículo, recomendando algún texto o realizando alguna crítica constructiva. Podéis hacerlo aquí.

Sin más, muerte al Estado.

Subida al Alto de Guajara (2718 msnm), en el Parque Nacional del Teide.

Habíamos ido a las Islas Canarias, en concreto a Tenerife, con un objetivo muy claro. subir al Teide. Además, como se había estropeado el teleférico días antes, contábamos con poder subir a la cumbre en soledad. La nieve le iba a dar un toque aún mejor…pero va y nos cortan la carretera el único día que podíamos subir.

Vale, intentamos al día siguiente subir el Pico Viejo…pero tampoco puede ser, no tenemos horas suficientes. Como última opción nos aparece esta: una montaña que no conocíamos, de altitud considerable pero de rápido y fácil ascenso; allá nos vamos, a disfrutar de un Parque Nacional que no conocía, a hacer montaña en unas condiciones diferentes.

El coche lo dejamos, apartando turistas a manotazos (esto del conservacionismo parece que no se quiere entender) en el aparcamiento que hay en la ermita de las nieves y el parador nacional, con los Roques de García enfrente.

La montaña la tenemos justo enfrente, en la zona conocida como Pared de la Calder, serán unos 10 kms. y cerca de 800 metros de desnivel. Fácil y explosiva, es bien.

Además, la montaña forma parte de la mitología guanche, el pueblo exterminado por los colonizadores castellanos. Según se cuenta, Guajara era una princesa guanche que al perder a su amado Tinguaro en la batalla de Aguere fue hasta aquí y se lanzó al vacío desde la montaña.

Justo al lado del parador sale un sendero con las marcas del PN (El nº4, “Sendero de Siete Cañadas”. Ese es el nuestro. Es parte del antiguo camino de Chasna, que cruzaba de N a S. la isla.

Vamos llaneando, por este particular suelo volcánico. Vamos a cruzar una pista de tierra, que ignoramos, continuando por el sendero que empieza a coger altura.

Como en todo parque nacional, el sendero no tiene pérdida. Solo las revueltas que nos ayudan a ganar altura, y el notar la altitud tras estar en la playa los días pasados se hacen notar un poco.

Eso sí, solo con ver las Cañadas del Teide ya ha merecido la pena venir. Es como estar en la Luna (casi literalmente, pues en el alto al que nos dirigimos se instalaron a finales del XIX  principios del XX instalaciones astronómicas que dieron nombres de esta zona a regiones de la Luna).

Hemos ido subiendo hacia un collado, aquí llamados “degolladas”, que al llegar nos va a llevar hacia otro. El camino no tiene pérdida, eso sí, esta zona es más dura, exige caminar con calma salvando el desnivel rocoso, y pasando por una zona un poco más expuesta, que es la parte más bonita del recorrido:

Lástima no acordarme del nombre de esta degollada, donde aún hay algún pino canario (que se diferencia porque tiene 3 acículas en vez de 2).

Y ya tenemos la montaña más cerquita:

Hay que decir que en un momento cambiamos del sendero nº5 al 15, que es el que nos asciende al pico. No hay pérdida, y aunque pasamos por alguna zona de desprendimientos, no se complica en exceso.

Y además, las vistas merecen la pena:

A partir de aquí el sendero se suaviza, y nos va llevando en un suave ascenso casi hasta la cumbre. Es curioso ver como a cada cambio de vertiente el paisaje cambia constantemente de color, de forma…fascinante y con el Teide al fondo, que nos da rabia porque tendríamos que estar bajando de allí a esas horas…

En unos minutos bajamos a la llana cumbre, desde las que tenemos unas vistas…que vaya vistas!

De izquierda a derecha tenemos el Pico Viejo, el omnipresente Teide y la Montaña Blanca.

Desde allí descendemos un poco y en vez de bajar por el mismo lado, cogemos el sendero en dirección a la degollada de Guajara, que nos enlazará con los senderos 5 y luego de nuevo con el 4 para hacer así circular la ruta:

No llegamos a tener mar de nubes, aunque sí niebla que no llega a traspasar nuestra vertiente. Eso hace el sendero más entretenido, pues esta parte es más sencilla y sube más gente.

El Teide siempre lo tenemos presente. Una cosa que nos llama la atención es que no se observan apenas aves e insectos, imaginamos que por lo extremo del lugar y la altitud.

Aún así es una pena no habernos interesado más en la flora y fauna de la zona. Nos queda pendiente.

Una vez de regreso al parador nos acercamos a ver los famosos Roques de García de los billetes de mil pelas…

Y a despedirnos hasta la próxima ocasión.

Reseña de “Al filo de la escalada, memorias de un alpinista”, de César Pérez de Tudela.

Es complicado reseñar un libro de alguien que no te cae bien. Pero es algo aún más difícil reseñarlo cuando anteriormente a leerle te era un completo desconocido.

Por mucho que Pérez de Tudela haya sido pionero del alpinismo español, cara mediática y reconocida no solo por sus escaladas, el hecho de que yo no sea un lector habitual de literatura de montaña y el haber estado alejado de la mitología de las grandes cumbres explican este hecho.

No me cae bien por su pasado (ex-policía de Franco, simpatías hacia el falangismo), así como no puedo simpatizar con varias de las ideas machistas y etnocéntricas que expresa en el libro.

Y desconocido, cayó este libro en mis manos de casualidad; estaba en la biblioteca pública que frecuento.

Al pensar en su lectura, puedo decir que me haya agradado en exceso. La edición es mala, con muchas erratas, lo cual no ayuda, la prosa, que tiene bastante chispa y te mantiene enganchado a la lectura, a veces es sin embargo repetitiva y poco clara.

Y aún así, os recomiendo su lectura. ¿Y porqué?

Pues porque para empezar, el no simpatizar con una figura no es motivo para obviar su existencia, sus aportaciones y sus análisis. Y en este caso, Pérez de Tudela es como hemos dicho, precursor y figura fundamental del alpinismo ibérico, que en años posteriores ya sabemos las cotas que ha alcanzado. Aunque es verdad que ese ser “figura fundamental” acaba viéndose en el ego que exhala el libro, eso consigue darle un toque personal muy peculiar e interesante, así como sus polémicas varias en este mundillo.

Por otro lado, consigue mantenernos en vilo en gran parte de sus relatos. Muy interesantes resultan sus relatos de ascensiones y escaladas en lugares cercanos, que todos conocemos, como La Pedriza, Gredos, Montserrat o los Picos de Europa.

Pero también el recorrido por todo el mundo, desde cumbre míticas como el Everest, el Aconcagua o el Annapurna, como sobre todo algunas desconocidas y fuera del circuito habitual, situadas en lugares como Filipinas, el África negra o Sudamérica. Para mí eso tiene un valor importante, ya que contrapone la idea de conocer lo desconocido (con ese eurocentrismo que he comentado antes, pero bueno) por encima de las altitudes, las marcas, las prisas…que caracterizan el montañismo moderno.

Quizás lo más interesante de todo, en la parte teórica, sean sus planteamientos en temas polémicos y objeto de debate: el tema de los rescates en montaña, la idea filosófica unida al montañismo o el uso de guías, porteadores nativos, campamentos equipados o la financiación.

En todo caso un libro ameno, con sus fallos, que para alguien que sea amante de la montaña y maneje las claves básicas del mundo del alpinismo le va a resultar interesante por las posturas que plantea.

Y que como debe ser, te pica la curiosidad por ciertas montañas; que para mí es el objetivo fundamental en los libros de esta temática.

 

Vuelta a la media montaña. El Almojón (1178 msnm) desde la ermita de Navahonda (Robledo de Chavela).

La previsión esta semana era muy mala, así que como no queríamos quedarnos en casa, decidimos acercarnos a una de esas zonas casi desconocidas para muchos montañeros: la zona Oeste del Guadarrama, a sus últimas estribaciones.

Ya habíamos estado en esta zona, recorriendo otra parte del cordal, y hoy volvimos porque la verdad, nos encantó este terreno agreste, poco transitado.

Salimos desde la ermita de Navahonda, por el GR-10 que va hacia el pueblo de Robledo de Chavela, por un camino suave pero incómodo de caminar (era peor para las bicis que nos cruzamos, porque caminantes solo estábamos nosotras).

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El día está mejor de lo que pensamos. No llueve y hay algo de niebla, el problema es que veníamos preparadas para pasar más frío y nos estamos asando en el camino que lleva hacia el collado de Navahonda.

Llegando al collado, a 10326 msnm, podemos observar las cumbres a las que nos dirigimos: en primer término el alto de Navahonda, a poco más de 1140 msnm, y más atrás debe estar el Almojón.

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En el cruce de caminos que es el collado, si seguimos recto continuaremos el GR-10. A nuestra izquierda se abre el camino que va hacia Almenara, y a nuestra derecha está la puerta de un coto de caza que debemos cruzar para seguir nuestro camino. Este está muy poco marcado, siendo la mayoría del tiempo caminos de jabalí, del que hay innumerables fozadas, o lo que llevan a puestos de cazadores (sabremos donde están sus huecos porque son incapaces de llevarse los cartuchos, deben pesar demasiado).

Así, buscando la máxima pendiente y entre la niebla, iremos llegando al Alto de Navahonda y las cumbres siguientes, todo enriscándonos y con una visión muy limitada del Almenara,

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Y de las cumbres del fondo, en las que se ve Gredos nevado (no sé si en la foto, nosotras luego lo vimos más claro).

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La niebla, que al principio nos envuelve, aclara y nos deja ir siguiendo las trazas. Vamos buscando, entre las línea de cumbres y los pasos más cómodos, la dirección correcta, ayudadas a veces por algún hito.

Al menos ahora tenemos, a la izquierda, nuestro objetivo:

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Con el espectáculo de que según vamos llegando, decenas de buitres leonados están volando sobre nuestras cabezas, muy muy cerca. Dejamos de hablar para, en el mayor silencio posible, no molestarles, y llegamos a la cumbre con algún paso en el que hay que trepar.

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Para volver, lo conseguimos hacer circular al llegar al collado anterior a nuestra última subida y buscando un sendero a nuestra derecha que nos enlazará con el GR.

El paseo es corto, unas 4 horas, pero el recorrido es como decimos entretenido, con caminos muy poco marcados, alguna trepada y el espectáculo de una zona muy húmeda, con una vegetación mediterránea riquísima (no parece Madrid, desde luego) y una fauna variada también.

Y encima, en soledad.

 

Cabeza de Hierro Mayor (2383 msnm) por el canal central entre los “Pulmones”.

Pues después de un curso que nos ayudó en bastantes cosas la semana pasada (y entre otras cosas, a conocer un corredor en el noroeste de la Najarra), este queríamos aprovechar para hacer nuestro primer corredor invernal sin tutorizar, pero en buena compañía.

Tras descartar a última hora la Maliciosa por el calor previo, nos vamos a otro clásico del Guadarrama: la cara N de las Cabezas de Hierro para ascender la Mayor desde el canal central (central-central jejejeje):

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(la imagen está cogida de prestado de la excelente página losk2delaskumbres)

Salimos todo lo pronto que podemos del párking de Cotos. Aún así, antes de las 7 y media de la mañana ya está casi lleno, alguna de nosotras se atasca subiendo Navacerrada, hay ruido por todos lados…en algún momento se va a tener que cortar esto, y tendremos que aceptar las restricciones o se acaba Guadarrama.

Seguimos pues por la carretera de Valdesquí hasta que a nuestra izquierda se abre la pista, hoy nevada, que nos lleva al refugio de El Pingarrón. Desde el comienzo, ya podemos ver que hemos acertado con el cambio:

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Seguimos por el habitual sendero, bastante nevado, nevado, con nieve bastante dura, hasta llegar a la parte baja de la canal, desde donde vemos los efectos de estos días de sol y calor en el macizo de Peñalara:

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 Vemos también nuestro objetivo:

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Y nos preparamos para subir, aunque se ve bastante huella, y la nieve, aunque dura, se puede pisar y seguir bien.

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Y si es cierto, se pisa bien, mientras vamos cogiendo altura y vemos otros montañeros pasándolo igual de bien, y alguno de los nuestros que quiere escaparse:

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La canal se empina hasta los 40 grados, pero la huella está bien marcada y se hace fácil. Hay alguna variante que vamos viendo como se abren a izquierda y derecha, nosotras seguimos por la que quiero llamar central- central.

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Salimos de la canal y el terreno evidentemente empieza a aflojar, aunque queda un rato para llegar a la cumbre.  Vamos a llegar primero a una gran roca con flores de hielo, que vamos a bordear.

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Y de ahí a la cumbre, que está a unos pasos:

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A estas horas pega ya el calor, así que pasamos un buen rato comiendo al abrigo de unas piedras, viendo como aún queda nieve tanto en la Cuerdalarga,

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como en Peñalara y el resto de los Carpetanos, las zonas altas de la Pedriza,img-20170226-wa0027

o la zona de Siete Picos y Cercedilla. Por no hablar de Gredos, que tenemos en la lejanía, pero que se ve bien al ser un día tan claro.

Aún así es evidente que hay muy poca carga para las fechas del año que son, algo realmente preocupante y muestra de cuanto está cambiando el clima.

La bajada la comenzamos por la pala N, para luego virar a nuestra izquierda para coger lo que sería el PR que sube a las Cabezas (PR-M 27), pasando unas peñas que nos acercan en dirección a Valdemartín.

Y así, con mucho calor, oyendo descender a esquiadores y con nuestras habituales desorientaciones al llegar a la zona de pinares os decimos hasta la próxima.

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Montón de Trigo y La Pinareja desde Las Dehesas de Cercedilla.

Tras nuestra última y frustrada visita en noviembre, volvemos a Cercedilla con una idea parecida:

Subir desde Las Dehesas por la calzada borbónica hasta el puerto de la Fuenfría, acometer el Cerro Minguete y desde allí tirar a Montón de Trigo para bajar luego al collado de Tirobarra y La Pinareja.

Salimos bien pronto a caminar, a ver si los días de frío hacen aguantar el hielo, como así es. Como salimos los primeros desde el párking de Majavilán (literalmente), tenemos suerte y podemos ir ganando altura mientras escuchamos el sonido de los picapinos y el correr del agua; es algo que a la bajada, con el griterío de las centenares de personas que ya habrá en los alrededores, será imposible.

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En el último tramo antes de llegar al puerto, a 1793 msnm, ya se pisa nieve en buen estado, así como se otean en el horizonte las cumbres nevadas.

A pesar de que la previsión del día anterior daba algo de nieve, parece que apenas ha caído, y además las bajas temperaturas nos van a regalar un día de montaña genial.

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Porque las nieblas que había a primera hora se han disipado y nos deja ir viendo la primera subida del día; el Cerro Minguete, con sus 2026 msnm. Una cumbre sin más, pero que se ve bonita el día de hoy:

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Desde allí tenemos a tiro de piedra el Montón de trigo (2155 msnm), una montaña que a mí personalmente me gusta mucho; su forma, las vistas que se tienen desde la cumbre, el propio nombre… solo la habíamos subido una vez, así que nos hace ilusión volver.

La subida no entraña dificultad, bajamos al collado evidente que lo separa del Minguete y hacemos la rápida subida hasta la cumbre.

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En la foto de abajo podemos ver a la izquierda en primer plano Cerro Ventoso, detrás los Siete Picos y más a la izquierda Maliciosa y el comienzo de la Cuerdalarga.

En la propia cumbre tendremos una vista increíble del resto de la Cuerda, de todo el macizo de Peñalara y del resto de los Carpetanos. Forzando un poco la vista, incluso el Ayllón. Hoy hay suerte.

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Y hacia el otro lado, la cuerda de la Mujer Muerta, en la que nunca hemos estado. Y la Pinareja (2194 msnm), hacia donde nos dirigimos.

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Bajamos por la larga pero tendida bajada que va desde el Montón de trigo hasta el collado de Tirobarra; aquí hay un cruce de caminos, nosotras iremos cuesta arriba de nuevo en busca de la cumbre.

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Que tiene (o tenía) una cruz de hierro, que no es tan habitual en esta zona. Aunque la cumbre está llenísima de gente la disfrutamos un montón.

Con la cercana Peña del Oso que aún no hemos subido aquí al lado, con el resto del cordal, y con toda esta zona segoviana de pinares y llena de senderos que no conocemos, pero que prometemos explorar.

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Y así de contentas bajamos de nuevo al collado de Tirobarra, desde donde cogemos una senda que bordea a media ladera el Montón de trigo, dejándolo a nuestra izquierda.

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Como hemos dicho, no conocemos la zona, así que perdemos demasiada altura y perdemos algo de tiempo en el pinar, teniendo enfrente la zona de cumbres que forman el Minguete y Peña Bercial. Al final salimos en la ladera del Minguete, subiendo por él y tirando ya para el puerto de la Fuenfría y el coche.

Tras ocho horitas y unos 1000 metros de desnivel, un buen domingo vamos.

 

Deporte de Calle Radio: 13er programa, sesión de Kung-Fu

kungEn esta pachanga de Deporte de Calle nos acercamos al Kung Fu de la mano de un compañero que nos explica en qué consiste la metodología, filosofía, el arte marcial, y muchas más cosas que engloban esta práctica milenaria. Damos un paseo por las artes marciales del lejano oriente, y estudiamos cómo esta disciplina ha conseguido mantenerse ajena a la elitización y comercialización en la que tan habitualmente acaba el deporte.

Además algunas de las mejores noticias deportivas de las últimas semanas.

 

La Mira de Gredos por el Carril de Galayos.

Conozco muy poco Gredos, y parece mentira que nunca, en mi vida adulta, me hubiera acercado a su zona central.  Además, pensaba que nos pillaba mucho más lejos, pero viendo que desde algunas zonas de Madrid se tarda realmente muy poco, esta no será ni mucho menos nuestra última visita.

Tras algunas recomendaciones acerca de a que sitios visitar nos planteamos una de las ascensiones más clásicas y sencillas en invernal: la Mira (2343 msnm) por el Carril de Galayos. Eso sí, los más de 1200 metros de desnivel positivo no nos los va a quitar nadie.

Después de pasar una de las noches más frías que recuerdo en un pueblo cercano, nos acercamos a la plataforma Nogal de Gredos, en el pueblo de Guisando. Desde allí, a 1100 metros de altura,  vamos a comenzar a caminar por el PR- AV43 (Ruta del Carril de los Galayos), que nos llevará hasta el refugio Victory, a 1970 metros de altitud.

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Al comienzo, el camino está realizado a modo de escaleras naturales en la piedra, que hacen que el camino vaya ganando altura lentamente; a mí particularmente no me apasiona este tipo de construcción, pero hay que reconocer que es cómodo, y además tenemos un par de fuentes en el camino, que nos permiten algún descanso. La mala noche se nota.

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Seguimos subiendo por el barranco del río Pelayo, con un día magnífico para la montaña. Eso sí, se ve que hay muy poca nieve. Según continuamos, el camino se empina cada vez más, aunque aún sin nieve o hielo.

Cuando llegamos a la bifurcación que nos hace elegir entre la Apretura (que nos llevaría pegaditos a Los Galayos) o bien por las zetas, nos decidimos por esta última opción. El cansancio que llevamos nos hace ser más precavidos, ya que por la Apretura puede ser delicada al pasar,  al mismo tiempo tendremos la ocasión de disfrutar de las vistas del galayar:

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Impresionadas vamos ganando altura mientras observamos el Torreón, el Pequeño y el Gran Galayo, la Punta de Don Servando…y ya con algo de nieve, blanda pero con alguna plaquita de hielo debajo, llegamos al refugio.

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Muy cuidado, con una parte abierta y otra guardada (por el Grupo Gredos de Montaña), y enclavado en un lugar privilegiado.

Tras comer y beber un poco al sol, nos ponemos en marcha de nuevo. Dejaremos el refugio a nuestra izquierda, siguiendo los hitos por lo que debiera ser una pala de nieve, pero que ya veis como está. Eso sí, disfrutamos de lo lindo, y tenemos que estar atentas.

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El desnivel acumulado ya es importante; seguimos subiendo, con algún tramo pelín más complicado. En una de estas vemos una buena manchad de sangre en la nieve, en efecto, otro montañero con el que nos cruzamos nos dice que otra pareja de chavales ha tenido un pequeño accidente un rato antes. Siempre siempre hay que tener cuidado, y más con este día en el que la nieve acumulada tiene debajo placas de hielo, como dijimos antes.

Seguimos hacia arriba hasta llegar a un pequeño collado, que nos marca la divisoria y la línea de cumbres en la que se encuentra La Mira.

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Hasta aquí es la parte más complicada; una vez en la divisoria, a pesar de que sople algo de viento, giramos a nuestra izquierda siguiendo huella y nos enfilamos hacia el torreón que marca la cumbre, en un ascenso suave, aunque algo tedioso.

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Hasta llegar a la cumbre, que podemos disfrutar a solas. ¡Esto sí que es suerte!

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Y aprovechar para ver el Circo de Gredos,

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la sierra oriental en dirección al Guadarrama (no sé me ocurre mejor definición, ya que me pierdo en esta zona jeje)

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Y aunque no haya foto, las cumbres que se pierden siguiendo la cresta de La Mira (Peña del Chocarrón, El Raso) que también superan los dosmil metros de altitud.

Y nada más que nos volvemos para casita por el mismo lado, muy cansados pero muy contentos.

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Deporte de Calle Radio: 12ª Jornada con La Lima Mecánica

liga-basketEn esta jornada recibimos al equipo “La Lima Mecánica” de la Liga Cooperativa de Baloncesto de Madrid, que nos cuentan cómo de las ganas y la voluntad de pasarla bien, cooperar y jugar al basket puede surgir un equipo de gentes desconocidas entre sí y de diferentes partes del mundo, demostrando que esto de hacer deporte no es tan complicado.

Nos hablan también del proyecto germen de este equipo: “La Escuela de Paquets”, en el que cada miércoles cualquier persona puede acercarse a practicar baloncesto sin importar el nivel en un ambiente totalmente inclusivo.

En breve tendremos de vuelta nuestra web: deportedecalle.com

Ídolos de la infancia (III): Arvydas Sabonis

sabonis1Pues sí, yo del pequeños era del Madrid. Algo de lo que no hablo, pero que en una familia a la que el deporte no le iba ni le venía, lo fácil era ser de la mayoría.: el odioso equipo blanco, el que siempre gana, el que roba jugadores porque puede pagarlos. Pero es lo que había.

Y aunque no entendí de baloncesto hasta años después (y aún me cuesta, sobre todo jugarlo), mis primeros recuerdos son de este tiarrón de 2.21 vestido de blanco. De hecho, no sé porque, le recuerdo tanto tirando tiros libres como dominando en la zona. No conocía gran cosa de él, pero me sonaba junto a nombres como Santos, Arlauckas o Biriukov. El rechazo al equipo donde jugaban, evidentemente, llegó después.

Pocas cuestiones técnicas os podría contar porque yo era demasiado pequeño, pero si que recuerdo aquella derrota en Salamanca contra el gran Rafa Vecina y ese equipo, uno de tantos desaparecidos.

¿Qué contamos del buen Arvydas? (Es posible que para las más jóvenes les sonará más su hijo Domantas, que anda jugando ahora en la NBA.

sabonis2Pues el lituano, aún soviético, que llevó al gran Zalgiris Kaunas a ganar 3 ligas de la URSS seguidas a primeros de los 80. Elegido para jugar en la NBA, la perestroika no llegaba a tanto y tuvo que posponer su llegada a la mejor liga del mundo…muchos más años de lo que él y todo el mundo pensaba.

No por su falta de calidad, o de adaptación al baloncesto internacional. Parte fundamental de la potentísima URSS con Tachenko, Kurtinaitis u Homicius, selección con oros olímpicos, mundiales y europeos. Y con épicos enfrentamientos con otro país desaparecido: La Yugoslavia de Tito y de Petrovic (y tantos y tantos otros…)

Los motivos fueron sus diversas y graves lesiones le llevaron… a Valladolid (otro de los grandes desaparecidos de la ACB, gran recuerdo de viaje estudiantil de joven tengo yo), donde se recuperó de tal manera que es fichado por el Real Madrid, llegando a ganar la Euroliga y siendo pieza básica en el equipo.

Aún así, su posible rendimiento en la NBA era más que dudoso. Su edad (tenía más de 30 años), su pasado de lesiones, la velocidad y fuerza física imprescindible en el yanqui…¿podía con ello?.

sabonis3Pudo. Siete años en Portland Trail Blazers (si, este equipo si me cae bien), importancia en el equipo, nominado a diversos premios y la tranquilidad del deber cumplido antes de volver a Lituania, a su equipo de siempre, a jugar minutos importantes, no creáis que estuvo de paseo.

Y poco más, hay gente que ya cuenta esta historia mejor que yo.

A Sabonis hay algo, que más allá de sus estadísticas, su poderío en la zona (y eso que a mí me gustan los tiradores y jugar por fuera, los pívots no me atraen demasiado la verdad) y su presencia mediática le agradeceré siempre: consiguió hacerme llegar por vez primera ese deporte que se llama BALONCESTO.

 

 

Vía verde del Guadarrama. Entre Navalcarnero y Móstoles.

Una ruta con la que vamos a inaugurar la sección de rutas en bici. Apta para todos los públicos, se puede hacer tantos en bicicleta como andando, y además nos permite conocer tantos las bellezas como los destrozos cometidos en esta zona de Madrid.

Aunque la ruta “oficialmente” sale del centro de Navalcarnero (o bien desde el parque de El Soto de Móstoles) nosotras lo podemos hacer desde la puerta de casa, así que vamos por la población hasta enlazar con la entrada del protegido Parque Regional del Curso Medio del río Guadarrama por el que (creo) es el camino del arroyo de la dehesa.

De la dehesa porque estamos entrando en la Dehesa de Mari Martín, a pesar de que tras la guerra civil esta zona se repoblase con pinar, sigue manteniendo un buen entorno.

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Y hablamos de zona protegida porque a pesar de que mucha gente lo desconozca, y que las autoridades teóricamente encargadas de protegerlo y ponerlo en valor hagan todo lo contrario, nos encontramos en una zona con un alto valor ecológico muy cercano a grandes núcleos de población, donde encontramos tanto buenas muestras de bosque mediterráneo y de ribera como algunos usos tradicionales que pensaríamos perdidos tan cerca de la urbe.

En el tramo de Navalcarnero, que está sin señalizar y es el más duro, con algunas cuestonas, quedan olivares, fincas y granjas, a pesar del destrozo urbanístico de estos últimos años.

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Tras una bajada evidente nos llegamos al puente de hierro que cruza el Guadarrama, donde las infraviviendas se juntan a la basura en el cauce del río y a las colonias del Guarrama.

El entorno tiene un encanto curioso, cuanto menos.

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A partir de ahí, ya en Móstoles, la vía es de arena compactada, más cómoda, de terreno más llano y señalizada. Vamos dejando a la izquierda la colonia de Guadarrama de Arriba y a la derecha el Parque Coimbra; la diferencia de clases, aunque se quieran negar, están ahí.

Es un terreno que nos recuerda, en lontananza, lo que debería ser la zona antes de que construyera todo alrededor, campos ondulados, verdes en esta época del año… Castilla, en definitiva.

El último tramo ya se acerca a la ciudad, antes de dejarnos en el parque de El Soto, donde paramos a descansar un rato.

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Y de ahí media vuelta por el mismo sitio, aprovechando las horas centrales del día antes de que se nos eche la tarde.

Un buen debut, sin duda.

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