Presentación

Llevaba tiempo con ganas de crear un blog donde expresar lo que me pasa por la cabeza cuando hago deporte.

Algo que es más bien diferente a la imagen “oficial” del mismo. Un mundo de competitividad, de enfrentamiento, de jerarquías, de especialización, de ser el mejor.

Me gusta más bien pensar en la actividad física como un juego, una forma de relacionarse con el entorno más cercano y con las personas con las que deseas estar, al margen del trabajo y del ocio prefabricado.

Diversión, relajación, esfuerzo, y por supuesto, superación personal, pero entendida no como un enfrentamiento con la otra persona, sino como conocimiento de uno mismo y ganas de sacar más de ti.

Es por eso que me centraré principalmente en el mundo de la montaña, ya que pienso que es el lugar donde aún se encuentran con más facilidad esos valores que entran en confrontación directa con el mundo moderno.

También porque es donde yo personalmente me encuentro más agusto. Queda abierto tanto a otros deportes como a las personas que queráis participar, ya sea escribiendo algún artículo, recomendando algún texto o realizando alguna crítica constructiva. Podéis hacerlo aquí.

Sin más, muerte al Estado.

Montón de Trigo y La Pinareja desde Las Dehesas de Cercedilla.

Tras nuestra última y frustrada visita en noviembre, volvemos a Cercedilla con una idea parecida:

Subir desde Las Dehesas por la calzada borbónica hasta el puerto de la Fuenfría, acometer el Cerro Minguete y desde allí tirar a Montón de Trigo para bajar luego al collado de Tirobarra y La Pinareja.

Salimos bien pronto a caminar, a ver si los días de frío hacen aguantar el hielo, como así es. Como salimos los primeros desde el párking de Majavilán (literalmente), tenemos suerte y podemos ir ganando altura mientras escuchamos el sonido de los picapinos y el correr del agua; es algo que a la bajada, con el griterío de las centenares de personas que ya habrá en los alrededores, será imposible.

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En el último tramo antes de llegar al puerto, a 1793 msnm, ya se pisa nieve en buen estado, así como se otean en el horizonte las cumbres nevadas.

A pesar de que la previsión del día anterior daba algo de nieve, parece que apenas ha caído, y además las bajas temperaturas nos van a regalar un día de montaña genial.

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Porque las nieblas que había a primera hora se han disipado y nos deja ir viendo la primera subida del día; el Cerro Minguete, con sus 2026 msnm. Una cumbre sin más, pero que se ve bonita el día de hoy:

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Desde allí tenemos a tiro de piedra el Montón de trigo (2155 msnm), una montaña que a mí personalmente me gusta mucho; su forma, las vistas que se tienen desde la cumbre, el propio nombre… solo la habíamos subido una vez, así que nos hace ilusión volver.

La subida no entraña dificultad, bajamos al collado evidente que lo separa del Minguete y hacemos la rápida subida hasta la cumbre.

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En la foto de abajo podemos ver a la izquierda en primer plano Cerro Ventoso, detrás los Siete Picos y más a la izquierda Maliciosa y el comienzo de la Cuerdalarga.

En la propia cumbre tendremos una vista increíble del resto de la Cuerda, de todo el macizo de Peñalara y del resto de los Carpetanos. Forzando un poco la vista, incluso el Ayllón. Hoy hay suerte.

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Y hacia el otro lado, la cuerda de la Mujer Muerta, en la que nunca hemos estado. Y la Pinareja (2194 msnm), hacia donde nos dirigimos.

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Bajamos por la larga pero tendida bajada que va desde el Montón de trigo hasta el collado de Tirobarra; aquí hay un cruce de caminos, nosotras iremos cuesta arriba de nuevo en busca de la cumbre.

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Que tiene (o tenía) una cruz de hierro, que no es tan habitual en esta zona. Aunque la cumbre está llenísima de gente la disfrutamos un montón.

Con la cercana Peña del Oso que aún no hemos subido aquí al lado, con el resto del cordal, y con toda esta zona segoviana de pinares y llena de senderos que no conocemos, pero que prometemos explorar.

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Y así de contentas bajamos de nuevo al collado de Tirobarra, desde donde cogemos una senda que bordea a media ladera el Montón de trigo, dejándolo a nuestra izquierda.

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Como hemos dicho, no conocemos la zona, así que perdemos demasiada altura y perdemos algo de tiempo en el pinar, teniendo enfrente la zona de cumbres que forman el Minguete y Peña Bercial. Al final salimos en la ladera del Minguete, subiendo por él y tirando ya para el puerto de la Fuenfría y el coche.

Tras ocho horitas y unos 1000 metros de desnivel, un buen domingo vamos.

 

Deporte de Calle Radio: 13er programa, sesión de Kung-Fu

kungEn esta pachanga de Deporte de Calle nos acercamos al Kung Fu de la mano de un compañero que nos explica en qué consiste la metodología, filosofía, el arte marcial, y muchas más cosas que engloban esta práctica milenaria. Damos un paseo por las artes marciales del lejano oriente, y estudiamos cómo esta disciplina ha conseguido mantenerse ajena a la elitización y comercialización en la que tan habitualmente acaba el deporte.

Además algunas de las mejores noticias deportivas de las últimas semanas.

 

La Mira de Gredos por el Carril de Galayos.

Conozco muy poco Gredos, y parece mentira que nunca, en mi vida adulta, me hubiera acercado a su zona central.  Además, pensaba que nos pillaba mucho más lejos, pero viendo que desde algunas zonas de Madrid se tarda realmente muy poco, esta no será ni mucho menos nuestra última visita.

Tras algunas recomendaciones acerca de a que sitios visitar nos planteamos una de las ascensiones más clásicas y sencillas en invernal: la Mira (2343 msnm) por el Carril de Galayos. Eso sí, los más de 1200 metros de desnivel positivo no nos los va a quitar nadie.

Después de pasar una de las noches más frías que recuerdo en un pueblo cercano, nos acercamos a la plataforma Nogal de Gredos, en el pueblo de Guisando. Desde allí, a 1100 metros de altura,  vamos a comenzar a caminar por el PR- AV43 (Ruta del Carril de los Galayos), que nos llevará hasta el refugio Victory, a 1970 metros de altitud.

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Al comienzo, el camino está realizado a modo de escaleras naturales en la piedra, que hacen que el camino vaya ganando altura lentamente; a mí particularmente no me apasiona este tipo de construcción, pero hay que reconocer que es cómodo, y además tenemos un par de fuentes en el camino, que nos permiten algún descanso. La mala noche se nota.

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Seguimos subiendo por el barranco del río Pelayo, con un día magnífico para la montaña. Eso sí, se ve que hay muy poca nieve. Según continuamos, el camino se empina cada vez más, aunque aún sin nieve o hielo.

Cuando llegamos a la bifurcación que nos hace elegir entre la Apretura (que nos llevaría pegaditos a Los Galayos) o bien por las zetas, nos decidimos por esta última opción. El cansancio que llevamos nos hace ser más precavidos, ya que por la Apretura puede ser delicada al pasar,  al mismo tiempo tendremos la ocasión de disfrutar de las vistas del galayar:

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Impresionadas vamos ganando altura mientras observamos el Torreón, el Pequeño y el Gran Galayo, la Punta de Don Servando…y ya con algo de nieve, blanda pero con alguna plaquita de hielo debajo, llegamos al refugio.

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Muy cuidado, con una parte abierta y otra guardada (por el Grupo Gredos de Montaña), y enclavado en un lugar privilegiado.

Tras comer y beber un poco al sol, nos ponemos en marcha de nuevo. Dejaremos el refugio a nuestra izquierda, siguiendo los hitos por lo que debiera ser una pala de nieve, pero que ya veis como está. Eso sí, disfrutamos de lo lindo, y tenemos que estar atentas.

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El desnivel acumulado ya es importante; seguimos subiendo, con algún tramo pelín más complicado. En una de estas vemos una buena manchad de sangre en la nieve, en efecto, otro montañero con el que nos cruzamos nos dice que otra pareja de chavales ha tenido un pequeño accidente un rato antes. Siempre siempre hay que tener cuidado, y más con este día en el que la nieve acumulada tiene debajo placas de hielo, como dijimos antes.

Seguimos hacia arriba hasta llegar a un pequeño collado, que nos marca la divisoria y la línea de cumbres en la que se encuentra La Mira.

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Hasta aquí es la parte más complicada; una vez en la divisoria, a pesar de que sople algo de viento, giramos a nuestra izquierda siguiendo huella y nos enfilamos hacia el torreón que marca la cumbre, en un ascenso suave, aunque algo tedioso.

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Hasta llegar a la cumbre, que podemos disfrutar a solas. ¡Esto sí que es suerte!

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Y aprovechar para ver el Circo de Gredos,

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la sierra oriental en dirección al Guadarrama (no sé me ocurre mejor definición, ya que me pierdo en esta zona jeje)

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Y aunque no haya foto, las cumbres que se pierden siguiendo la cresta de La Mira (Peña del Chocarrón, El Raso) que también superan los dosmil metros de altitud.

Y nada más que nos volvemos para casita por el mismo lado, muy cansados pero muy contentos.

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Deporte de Calle Radio: 12ª Jornada con La Lima Mecánica

liga-basketEn esta jornada recibimos al equipo “La Lima Mecánica” de la Liga Cooperativa de Baloncesto de Madrid, que nos cuentan cómo de las ganas y la voluntad de pasarla bien, cooperar y jugar al basket puede surgir un equipo de gentes desconocidas entre sí y de diferentes partes del mundo, demostrando que esto de hacer deporte no es tan complicado.

Nos hablan también del proyecto germen de este equipo: “La Escuela de Paquets”, en el que cada miércoles cualquier persona puede acercarse a practicar baloncesto sin importar el nivel en un ambiente totalmente inclusivo.

En breve tendremos de vuelta nuestra web: deportedecalle.com

Ídolos de la infancia (III): Arvydas Sabonis

sabonis1Pues sí, yo del pequeños era del Madrid. Algo de lo que no hablo, pero que en una familia a la que el deporte no le iba ni le venía, lo fácil era ser de la mayoría.: el odioso equipo blanco, el que siempre gana, el que roba jugadores porque puede pagarlos. Pero es lo que había.

Y aunque no entendí de baloncesto hasta años después (y aún me cuesta, sobre todo jugarlo), mis primeros recuerdos son de este tiarrón de 2.21 vestido de blanco. De hecho, no sé porque, le recuerdo tanto tirando tiros libres como dominando en la zona. No conocía gran cosa de él, pero me sonaba junto a nombres como Santos, Arlauckas o Biriukov. El rechazo al equipo donde jugaban, evidentemente, llegó después.

Pocas cuestiones técnicas os podría contar porque yo era demasiado pequeño, pero si que recuerdo aquella derrota en Salamanca contra el gran Rafa Vecina y ese equipo, uno de tantos desaparecidos.

¿Qué contamos del buen Arvydas? (Es posible que para las más jóvenes les sonará más su hijo Domantas, que anda jugando ahora en la NBA.

sabonis2Pues el lituano, aún soviético, que llevó al gran Zalgiris Kaunas a ganar 3 ligas de la URSS seguidas a primeros de los 80. Elegido para jugar en la NBA, la perestroika no llegaba a tanto y tuvo que posponer su llegada a la mejor liga del mundo…muchos más años de lo que él y todo el mundo pensaba.

No por su falta de calidad, o de adaptación al baloncesto internacional. Parte fundamental de la potentísima URSS con Tachenko, Kurtinaitis u Homicius, selección con oros olímpicos, mundiales y europeos. Y con épicos enfrentamientos con otro país desaparecido: La Yugoslavia de Tito y de Petrovic (y tantos y tantos otros…)

Los motivos fueron sus diversas y graves lesiones le llevaron… a Valladolid (otro de los grandes desaparecidos de la ACB, gran recuerdo de viaje estudiantil de joven tengo yo), donde se recuperó de tal manera que es fichado por el Real Madrid, llegando a ganar la Euroliga y siendo pieza básica en el equipo.

Aún así, su posible rendimiento en la NBA era más que dudoso. Su edad (tenía más de 30 años), su pasado de lesiones, la velocidad y fuerza física imprescindible en el yanqui…¿podía con ello?.

sabonis3Pudo. Siete años en Portland Trail Blazers (si, este equipo si me cae bien), importancia en el equipo, nominado a diversos premios y la tranquilidad del deber cumplido antes de volver a Lituania, a su equipo de siempre, a jugar minutos importantes, no creáis que estuvo de paseo.

Y poco más, hay gente que ya cuenta esta historia mejor que yo.

A Sabonis hay algo, que más allá de sus estadísticas, su poderío en la zona (y eso que a mí me gustan los tiradores y jugar por fuera, los pívots no me atraen demasiado la verdad) y su presencia mediática le agradeceré siempre: consiguió hacerme llegar por vez primera ese deporte que se llama BALONCESTO.

 

 

Vía verde del Guadarrama. Entre Navalcarnero y Móstoles.

Una ruta con la que vamos a inaugurar la sección de rutas en bici. Apta para todos los públicos, se puede hacer tantos en bicicleta como andando, y además nos permite conocer tantos las bellezas como los destrozos cometidos en esta zona de Madrid.

Aunque la ruta “oficialmente” sale del centro de Navalcarnero (o bien desde el parque de El Soto de Móstoles) nosotras lo podemos hacer desde la puerta de casa, así que vamos por la población hasta enlazar con la entrada del protegido Parque Regional del Curso Medio del río Guadarrama por el que (creo) es el camino del arroyo de la dehesa.

De la dehesa porque estamos entrando en la Dehesa de Mari Martín, a pesar de que tras la guerra civil esta zona se repoblase con pinar, sigue manteniendo un buen entorno.

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Y hablamos de zona protegida porque a pesar de que mucha gente lo desconozca, y que las autoridades teóricamente encargadas de protegerlo y ponerlo en valor hagan todo lo contrario, nos encontramos en una zona con un alto valor ecológico muy cercano a grandes núcleos de población, donde encontramos tanto buenas muestras de bosque mediterráneo y de ribera como algunos usos tradicionales que pensaríamos perdidos tan cerca de la urbe.

En el tramo de Navalcarnero, que está sin señalizar y es el más duro, con algunas cuestonas, quedan olivares, fincas y granjas, a pesar del destrozo urbanístico de estos últimos años.

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Tras una bajada evidente nos llegamos al puente de hierro que cruza el Guadarrama, donde las infraviviendas se juntan a la basura en el cauce del río y a las colonias del Guarrama.

El entorno tiene un encanto curioso, cuanto menos.

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A partir de ahí, ya en Móstoles, la vía es de arena compactada, más cómoda, de terreno más llano y señalizada. Vamos dejando a la izquierda la colonia de Guadarrama de Arriba y a la derecha el Parque Coimbra; la diferencia de clases, aunque se quieran negar, están ahí.

Es un terreno que nos recuerda, en lontananza, lo que debería ser la zona antes de que construyera todo alrededor, campos ondulados, verdes en esta época del año… Castilla, en definitiva.

El último tramo ya se acerca a la ciudad, antes de dejarnos en el parque de El Soto, donde paramos a descansar un rato.

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Y de ahí media vuelta por el mismo sitio, aprovechando las horas centrales del día antes de que se nos eche la tarde.

Un buen debut, sin duda.

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La Pala Norte de Cabezas de Hierro y el Cerro de Valdemartín.

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Ahora que parece que tenemos un invierno de verdad, nos acercamos de nuevo a las Cabezas de Hierro, donde ya estuvimos hace tiempo.

Aunque ha estado nevando bastante y no ha dado tiempo a que la nieve se transforme, tengo ganas de despedirme del año montañero aquí, una de las zonas más espectaculares del Guadarrama.

Salimos nada más levantado el sol por la pista en dirección al refugio de El Pingarrón, donde observamos que sí, que hay bastante nieve, dejándonos estas estampas:

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Seguimos por el camino señalizado por las marcas de los PRs 25 y 27 (al igual que hicimos en otoño), cruzando primero un arroyo, el de Guarramillas, para luego, al poco de habernos desviado de las marcas del PR, descender hacia el de las Cerradillas. Al poco de cruzarlo una desviación del camino principal, que se nos aparece a mano derecha del mismo nos va a llevar a media ladera hasta el fondo del valle, desde donde vamos a ir subiendo en busca de esto:

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Comenzamos la subida, al principio todavía estamos entre bastante roquedo, pero al poco tiempo la mucha nieve polvo que hay nos hace ir despacio, pero disfrutando del día (que todo hay que decirlo, es bastante frío).

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Vamos a subir al collado entre ambas Cabezas por la conocida como Pala Norte (lo podéis ver en la imagen del comienzo, fusilada a la magnífica web LosK2delasKumbres, también en el enlace de la ruta de otoño en la que utilizamos este paso de bajada).

Al poco de empezar a subir, algunas decidimos poner los crampones, pues a pesar de la abundante nieve y lo blanda que está, hay alguna capas de hielo debajo. Y aprovechamos para ver y hablar con otra gente que está subiendo.

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Nos acercamos lentamente a Los Pulmones, adonde nos asomaremos y estaremos mirando a ver si pasar por el Canal Central, para al final decidir seguir subiendo por la Pala Norte.

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Llegados casi arriba, un poco en dirección a la Cabeza de Hierro Menor se nos echa una niebla bastante densa. Tras pensar en lo que hacer decidimos pasar de coronar e ir bordeando por debajo la cumbre para, enlazando con la cuerda, continuar en dirección al Cerro de Valdemartín.

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Ya fue mala suerte que empezase a despejar, pero al menos coronamos Valdemartín (2280 msnm, que sin nieve es muy insulso, pero que con la ventolera que hacía nos da esta imagen):

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Con los picos de Cercedilla, Siete Picos, la Mujer Muerta y demás con bastante carga de nieve nos encaminamos al descenso hasta el aparcamiento de la estación de Valdesquí; no es el final de la jornada no, antes había que pasar por la cantina de la estación de Cotos, de los pocos lugares en el Guadarrama que conservan el aroma montañero.

 

 

 

El Reajo Alto (2102msnm) desde el puerto de Navafría.

Aprovechando el día libre de muchas de nosotras, salimos en busca de alguno de los dosmiles que nos falta; en los Carpetanos, cuerda que abarca desde el macizo de Peñalara hasta el puerto de Somosierra, se encuentran un montón de cumbres alomadas que por su lejanía no conocemos, si exceptuamos el pico del Nevero.

Hoy iremos a la zona de los reajos (regatos con muy poco caudal o zonas encharcamientos en zonas llanas, parece que significa la palabra), en concreto nos vamos a dirigir al Reajo Alto, que con sus 2102 msnm. es el más alto de una sucesión de suaves cumbres. Una ruta apta para todos los públicos, con sus poco más de 400 metros de desnivel positivo acumulado en una decena larga de kilómetros (que nosotros, al contrario de este mapa encontrado en la fantástica web Pirineos 3000, haremos ida y vuelta)

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Llegamos pues al puerto de Navafría, a 1774 msnm, único paso por carretera en toda la cuerda, y según llegamos de Madrid, a nuestra derecha, se abre un cortafuegos ascendente cerrado con una valla. Ese es nuestro comienzo.

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Vamos a ir todo el rato en el lado segoviano, con la valla de separación provincial a nuestra derecha, así que no hay pérdida.

Subimos, y al poco llegamos al primero de los humildes altos de la jornada, el Alto de la Pinadilla a 1868 msnm. Lo mejor de todo son las vistas, con el día claro a pesar de algunas nieblas bajas, de la Cuerdalarga, Peñalara y el pico del Nevero con buena carga de nieve.

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Seguimos avanzando y en una rápida bajada y fuerte subida llegamos al Reventón (1926 msnm), imperceptible cumbre, pero con interesantes restos de la guerra civil a nuestra derecha.

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El camino como veis, es cómodo y sin pérdida alguna. Bajamos a un nuevo collado y comenzamos una nueva subida, esta vez más tendida, pero al estar ya en la cota de los 2000 metros, con nieve.

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Llegamos al Reajo Capón, otra alomada “cumbre” (aquí es todo muy llanito y cuesta distinguirlas) a 2092 msnm.

Nos queda algo a la derecha del camino, y también hay buenos restos de la guerra civil.

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A partir de aquí, retomando el camino, seguimos las pisadas y el rodal del sendero, bastante evidentes, para continuar entre nieves por un pequeño pinar. Es un tanto difícil situarse, pues este tramo llanea bastante y desde aquí podemos tirar bien hacia la Peña del Buitre bien hacia el Reajo Alto.

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Nosotros seguimos con tendencia a la derecha y pasadas unas lagunillas cercadas por vallas de madera (para protección de los anfibios que crían allí), vemos ya el geodésico para la foto y la comilona de rigor.

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Tras ello, volvemos por donde hemos venido para tras coger el coche bajar a ver el magnífico robledal que hay en dirección al pueblo de Lozoya. Una buena idea es dejar el coche cerca del km. 6 del puerto de Navafría y coger la pista que sale desde ese punto kilométrico, donde podemos disfrutar, mejor en silencio, de la flora y fauna del lugar.

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Deporte de calle Radio: 11ª pachanga; JJOO de Berlín.

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En esta 11ª pachanga nos juntamos para comentar lo que supusieron los Juegos Olímpicos de Berlín en un mundo preparándose para la guerra en el 36.

También comentamos algunas noticias de las últimas semanas y recomendamos otra ruta por la sierra madrileña, en esta ocasión subimos a Peña Citores.

Primeras nieves del año: Cerro Minguete (2026 msnm) desde Las Dehesas de Cercedilla.

Ansiosos estábamos ya de nieve, y más cuando los últimos años esta (y el hielo) han faltado de Madrid por culpa del más que evidente cambio en el clima.

Así, salimos pronto de la cama para llegar a Las Dehesas de Cercedilla, en un día desapacible; a pesar de ello no queríamos dejar pasar el fin de semana sin subir a la sierra.

Comenzamos a caminar por la calzada borbónica, antigua vía de paso de la realeza (hasta que se abrió el Puerto de Navacerrada) y una de las múltiples sendas de la zona.

Se trata de seguir los puntos blancos en un sendero que asciende el Valle de la Fuenfría desde los 1305 msnm hasta llegar casi a los 1793 del Puerto.

El camino no tiene pérdida, aunque es algo incómodo en su pisar, sobre todo porque contábamos con nieve en una cota más baja, como la anterior vez que vinimos.

15211768_1860842884128748_1575229787_nComo decimos, el día está desapacible; a ratos con lluvia. Todo esto hace que subamos en soledad, pudiendo disfrutar de la fauna de la zona en silencio, así como de las primeras nieves, que solo se harán más habituales al ir llegando al puerto.

15211545_1860843027462067_1547941251_n15240310_1860842967462073_1280172291_nUna vez arriba, la estampa ya es plenamente invernal; paramos un momento a disfrutarla antes de virar a nuestra izquierda para acometer el suave ascenso al Minguete.

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Seguimos los hitos y las huellas, al principio de manera más cómoda, pero poco a poco se nos echa la niebla y comienza a nevar fuerte; auque nuestra idea era continuar hasta Montón de Trigo y Pinareja, decidimos, una vez llegados a Cerro Minguete (aunque la foto no sea de la cumbre, tan poco se veía) dar la vuelta por no tenerlo claro.

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Una vez de vuelta en el Puerto de la Fuenfría, y para hacer el recorrido de vuelta algo diferente, cogemos el GR-10 en la dirección opuesta al Minguete.

15240183_1860842987462071_1804435580_nAl poco rato cogemos en camino Schmid (puntos amarillos) a nuestra derecha, para llegar tranquilamente al aparcamiento de Majavilán, donde concluimos el día de hoy con unos estiramientos bajo la lluvi y un té bien caliente.

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