Presentación

Llevaba tiempo con ganas de crear un blog donde expresar lo que me pasa por la cabeza cuando hago deporte.

Algo que es más bien diferente a la imagen “oficial” del mismo. Un mundo de competitividad, de enfrentamiento, de jerarquías, de especialización, de ser el mejor.

Me gusta más bien pensar en la actividad física como un juego, una forma de relacionarse con el entorno más cercano y con las personas con las que deseas estar, al margen del trabajo y del ocio prefabricado.

Diversión, relajación, esfuerzo, y por supuesto, superación personal, pero entendida no como un enfrentamiento con la otra persona, sino como conocimiento de uno mismo y ganas de sacar más de ti.

Es por eso que me centraré principalmente en el mundo de la montaña, ya que pienso que es el lugar donde aún se encuentran con más facilidad esos valores que entran en confrontación directa con el mundo moderno.

También porque es donde yo personalmente me encuentro más agusto. Queda abierto tanto a otros deportes como a las personas que queráis participar, ya sea escribiendo algún artículo, recomendando algún texto o realizando alguna crítica constructiva. Podéis hacerlo aquí.

Sin más, muerte al Estado.

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Canal izquierdo Hermana Menor con variante (45º máx.)

Este domingo teníamos un objetivo: hacer un corredor rápido (entraba a trabajar por la tarde), y coger la nieve en buen estado.

Eso y sortear las hordas humanas del Puerto de los Cotos. No os lo vais a creer pero conseguimos todo ello, volviendo de nuevo a nuestra amiga, la Hermana Menor, y usando la guía de Desnivel que tanto nos ayuda.

Comenzamos a andar en el puerto, subiendo por la vía normal a Peñalara.

No habíamos vuelto tras las grandes nevadas de las últimas semanas, y yo la verdad que en pocas (o en ninguna) ocasión había visto tanta nieve.

Además, el día levanta magnífico: sol, frío y nieve dura.

Nos metemos en el camino que va al Zabala.

En unos pocos minutos llegamos al desvío a la Hermana Menor, y tras pasar un primer resalte, nos colocamos en la base de los corredores.

El corredor es el de la izquierda de la imagen.

Hace unas semanas hicimos el Central (que queda a la derecha de la imagen).

Hoy, uno que vamos a denominar “Izquierdo”, que es justo el que queda a la izquierda de la foto, en la sombra.

Nos dirigimos hacia él. El primer tramo, entre ambas rocas, llega a los 45º, pero solo son 10 metros.  Ideal para aprendices como nosotras.

Después nos encontramos con una pala que no supera los 30º. De ahí, en vez de ir directas nos vamos a meter a nuestra derecha, donde existen unos resaltes rocosos, hoy casi cubiertos de nieve.

Este tiene algunos pasos complicados, aunque se pasa rápido, y un hielo en perfecto estado, ya que tienen una orientación ideal.

Así que tras alguna patosidad salimos de allí, comemos unas almendras con un té aún caliente (no llegan a ser las nueve de la mañana) y nos bajamos por las zetas evitando a las hordas que suben.

Una vez en Cotos, lo de siempre: el caos de gente que no tiene ni el más mínimo respeto por entorno ni por los demás (había un jaleo de coches porque entre otras cosas, a algún listillo se le ocurrió quitar los conos que indicaban que no entraban más coches).

Ojo, que esto no va de alpinistas, esquiadores y domingueros, va de no tener el más mínimo interés de utilizar la montaña para otra cosa que no sea un centro de ocio.

 

 

 

 

Canal central de Hermana Menor (2271 msnm, 40º máx.)

A pesar de las grandes nevadas caídas, el calor de estos días hizo que se fuera gran parte de la nieve.

Pero como es el día que tenemos, y además es entre semana, allá que vamos al puerto de Cotos a ver que se puede hacer.

Para empezar tenemos suerte y estamos solas en todo el aparcamiento, increíble!

Pero como hemos olvidado los frontales hacemos algo de tiempo antes de comenzar a andar por las famosas zetas de Peñalara camino al desvío del refugio Zabala, lo que nos llevará algo menos de una hora.

Una vez en el camino, nos vamos a ir acercando a las zonas de las canales de la Hermana Menor.

La nieve está mal, pero algo mejor de lo que esperábamos, y eso que pega el sol. Calzamos los crampones y vamos buscando, tras pasar una pequeña subida, la llanada desde la que se ven todas las canales de la zona:

Nos vamos a meter en la canal que se ve más a la izquierda.

Teníamos mirada la denominada como “Canal central” de la Hermana Menor, una sencilla subida de unos 70 metros con 40 grados como máximo.

Nos quedamos pensando si seguir con esa idea, y allá que vamos. Como el día está claro vamos a disfrutar de una subida corta pero entretenida, y además podemos aprovechar que no haya huella desde el comienzo de la canal para abrir nosotras.

La salida es muy sencilla, sin cornisa (al menos hoy), así que decidimos por un lado coronar la Hermana Menor y además acercarnos al collado entre ambas Hermanas para bajar por allí.

Así que tenemos una salida rápida, semicircular, y además poco transitada porque por su sencillez la gente se tira más a otras zonas o a la “autopista” de la línea de cumbres.

Solo un recordatorio: en temporada de poca nieve, esta zona está protegida debido a su fauna endémica, así que está bien saber respetar los tiempos de la naturaleza.

 

 

Cerro de San Benito (1626 msnm) desde el puerto de La Paradilla.

Hay días que la climatología no permite grandes hazañas, pero a cambio te ofrece sorpresas.

Tras el paquete de nieve caído el fin de semana anterior, y con este fin de semana de nieve nueva y malas previsiones, debems abortar la idea de hacer algún corredor y “conformarnos” con unas altitudes más seguras.

Casi de casualidad elegimos este cerro de San Benito; punto más alto de Robledo de Chavela, pertenece al Guadarrama Occidental, y sobre todo, esta zona es nueva para nosotras.

Salimos pues a la carretera, pasando por el puerto de la Cruz Verde, y a los pocos kilómeotros, dirección Ávila, dejamos el coche en el puerto de la Paradilla.

La verdad es que no nos esperábamos esta cantidad de nieve (mucha de ella, reciente), aunque la subida es fácil no, lo siguiente.

Se trata de cruzar la carretera desde el restaurante que hay en el puerto, buscar una portilla para el ganado y empezar a ganar altura por la loma.

Aunque hay algo de niebla, solo tenemos que buscar la máxima pendiente.

Al poco rato nos vamos a encontrar una cerca de piedra a nuestra izquierda. Como va en sentido ascendente, la cogemos como guía hasta encontrarnos en las cercanías de la cima; esta, aunque asequible, es rocosa y tiene algún punto donde debemos poner las manos (pasos de I) antes de coronar.

Bajamos por el mismo lado, cuando se abre algo el día y nos permite ver el monasterio de El Escorial. Impresionante mole bien flanqueada por el monte Abantos.

Y de ahí a casita. Por último un consejo: si váis corriendo por el monte no estaría de más respetar el ritmo del resto de las personas.

Y por supuesto, si pasas por un prado cerrado para las vacas, no vayas con el perro suelto en medio de ellas.

Canal central del Alto de las Mesas (40º máx.). Sierra de Ayllón.

Volvemos a nuestra querida Sierra de Ayllón.

Y volvemos para repetir una actividad que ya hicimos hace unos meses. La canal central del Alto de las Mesas…pero esta vez sin niebla.

Así que una panda de gente nos plantamos en la estación de esquí de La Pinilla para encontrarnos con esta imagen:

Como ya comentamos la otra vez, no hay pérdida: subimos a bloque por el remonte más a nuestra izquierda y al llegar a la zona conocida como Gran Plató (a 1800 msnm), vamos embocando la canal.

Hay que pasar primero  una zona ya acanalada entre dos bloques de piedra.

Luego ya podemos ir hacia la canal central, como es nuestra idea, o buscar algunos corredores interesantes que hay a la derecha, en la zona de las Peñuelas. Entre ellos el Tubo del Gusano.

Con respecto a la otra ocasión la sensación que tengo (soy alpinista primerizo y esto no será muy de fiar) es que hay menor inclinación por la falta de nieve, pero con algún resalte en roca peligrosillo.

Así que vamos progresando poco a poco, en un ambiente alpino excepcional. Es una suerte tener esta sierra tan poco masificada, a pesar del destrozo de las pistas de esquí.

En la parte final la cosa se pone algo más pindia,  lo suficiente para darle emoción y tener una buena salida (hoy, sin cornisa).

Una vez arriba, y aunque nuestra intención era coronar bien el Alto de las Mesas bien el Pico del Lobo, la niebla y el viento que se nos echan encima nos hacen recomendable iniciar el descenso (por la subida normal del Pico del Lobo, camino que por cierto está destrozado al haber metido maquinaria para sacas de pinos) y llegarnos al bar Mont-Blanc de la estación, donde nos cuidan genial y nos ponen buen heavy metal.

 

 

El Yelmo de La Pedriza (1716 msnm) por Canto Cochino y el collado de la Dehesilla.

Tenemos la muy mala costumbre de no ir a menudo a La Pedriza. El no ser escaladores, o no conocer la zona bien, junto a su falta de nieve hacen que cometamos ese pecado, a pesar de lo bien que lo pasamos siempre.

Para redimirnos, madrugamos el día 24 (esperando estar solas) y nos curramos una circular con ascensión al Yelmo por su cara norte, la accesible.

Así pues, nos acercamos a Canto Cochino para coger el PR- M2 en dirección al refugio Giner de los Ríos. 

Íbamos a quedar a dormir allí para conocerlo pero estaba cerrado, así que cogemos el camino marcado que nos llevará muy pronto hacia él.

Una vez allí, y tras pensar en esos 100 años que lleva aquí, cogemos un sendero con tendencia NE (que en ocasiones se bifurca y puede dar lugar a equivocaciones. Se trata de seguir el curso ascendente del arroyo de la Dehesilla; en ocasiones se verán marcas blanquirrojas, pues por aquí pasaba el antiguo GR-10 antes de ser modificado).

Este, pasando por el Tolmo,

nos llevará sin parar de subir, hacia el collado de la Dehesilla, o de la Silla.

A 1453 metros de altitud, es un estupendo mirador de toda la zona…que ostias, todo lo es desde que empezamos a andar. Hemos dejado vista atrás nuestra la cuerda de los Porrones, con la Maliciosa pelada de nieve.

También hemos visto asomar la Bola del Mundo, las Cabezas y como no, las Torres de la Pedriza hasta internarnos en el pinar.

Ahora empieza a asomar parte de la Cuerdalarga con la Najarra presidiendo, que hará de vigía a espaldas nuestras mientras ascendemos penosamente por un tramo del PR- M1 (el conocido como Integral de La Pedriza) en un tramo ascendente, incómodo y divertido en el que en ocasiones hay que poner las manos.

Una vez pasado este tramo, y llegados a un pequeño collado rodeado de riscos, el camino se allana hasta llegar a un desvío claro en el que abandonamos las marcas de PR y seguimos uno hitado que nos llevará hasta la base del Yelmo.

Ahora se trata tan solo de buscar, de entre los múltiples senderos que llegan a él, el más corto. Iremos subiendo por algún canchal de granito ya rodeados de gente.

Pensábamos estar solos debido a las fechas, pero el día soleado y lo cómodo que es llegar aquí desde El Tranco hacen que al llegar a la chimenea final de acceso a la cumbre debamos esperar…algo menos que otras veces, según nos dice un veterano.

Nos encajonamos de uno en uno en la chimenea, que es muy sencilla. No hay caída posible y aunque es algo claustrofóbica, se pasa rápido y bien.

Una vez pasada solo queda subir unas piedras hacia la derecha y estamos arriba.

Ha merecido la pena ¿no crees?

Acometemos la bajada (más sencilla que la subida) y vamos por la pradera del Yelmo envidiando a los escaladores de la cara Sur.

Allí cogemos el camino de Carboneras hasta la zona de Las Cerradillas en que hay una bifurcación de caminos.

Nosotras cogemos el señalizado como GR-10 (el nuevo GR-10, de hecho), que queda a la derecha en el cruce de caminos principal. Este nos llevará a Canto Cochino para acabar la jornada.

Esperamos que os guste esta circular, que pensamos que hace interesante la ascensión.

 

 

 

 

 

 

Alto de los Neveros (2136 msnm) desde Cotos.

Más allá de Peñalara todo es terra ignota. Pocos se atreven a ir más allá, dejando la inmensa cuerda de los Carpetanos casi deshabitada de domingueros, montañeros y alpinistas.

Casi toda ella por encima de los dosmil y casi desconocida para nosotras igualmente (exceptuando un par de salidas, visitables en esta página, a los alrededores del puerto de Navafría), aprovechamos un lunes de poca nieve y mucho frío para acercarnos a una de sus humildes cumbres.

Y aunque poco frecuentada hoy día, tuvo su interés para la Villa y Corte como acopio de hielo para el verano, junto al puerto del mismo nombre.

Salimos nosotras del puerto de los Cotos, por la pista tradicional, y enseguida nos metemos dentro del pinar que nos llevará a la laguna Grande de Peñalara por el claro y evidente sendero del GR-307 y señalizado como camino del PN.

Este año de pocas nieves nos dejan sin embargo la dureza de la misma en un día como hoy, y además tenemos la suerte de que al ser lunes vamos casi solas.

Nos acercamos a la Laguna Grande, donde queremos ver las canales. Tenemos mirado de subir alguna de ellas, pero no están formadas del todo.

Esto nos supone dos problemas: uno de seguridad (al no conocer la zona bien, y no tener claro si en mixto vamos a poder ascender bien) y otro ecológico: las zonas adyacentes a la laguna son muy sensibles cuando no hay capa de nieve suficiente a las alteraciones humanas (no en vano, aquí viven una cantidad enorme de plantas endémicas y amenazadas), y a pesar de que gran número de alpinistas hacen lo que les da la gana, a nosotras sí que nos importa eso y decidimos seguir hacia la Laguna de los Pájaros.

Avanzando por esa zona llegamos donde los Bordillos de Peñalara; aquí hay más nieve y también decidimos acercarnos a ver como pinta todo, aunque finalmente desistimos de buscarnos corredores y nos vamos hacia los Carpetanos.

Evidentemente el camino no tiene pérdida, vamos siguiendo las cada vez menos evidentes huellas y los postes que delimitan los senderos del PN (esto es también zona de especial protección) hasta empezar a bajar hacia el puerto de los Neveros, donde se mantiene este curioso y desgastado panel:

De ahí a la modesta cumbre solo hay unos centenares de metros, hasta encontrar el que creemos es el punto más alto y un nuevo dosmil guadarrameño. Las vistas del macizo de Peñalara que hemos dejado atrás son, sin embargo, ablucantes:

Y de ahí a dar la vuelta de camino a Cotos y a un vinito en casa. Que lo tenemos ganado.

 

Reseña de “Memorias del Guadarrama” de Julio Vías.

Tras muchos, demasiado tiempo, volvemos con nuestra sección Lecturas, en este caso con un libro encontrado al azar en una biblioteca pública, y que nos acerca a ese Guadarrama nuestro tan olvidado y fruto del desprecio que los montañeros a veces hacemos de las sierras pequeñas.

Se trata de “Memorias del Guadarrama; Historia del descubrimiento de unas montañas”, de Julio Vias .

Guadarramista de pro (miembro de la Junta Rectora del Parque Natural Sierra Norte de Guadarrama y del Patronato del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama), creo que pocas personas estarán más autorizadas que él para escribir sobre la Sierra, así, con mayúscula.

Para muchas de las personas que pateamos esta sierra, muchas veces centradas demasiado en el hecho deportivo o montañero en sí, esta no deja de ser una gran desconocida. Pienso que este libro llena el vacío que tenemos en varios de sus aspectos: el de la toponimia, el de la historia, el de los oficios seculares y el de los que fueron sus pobladores hasta hace pocos años.

También como no, el de sus “descubridores”, acepción colonialista de la que se pueden sacar bastantes críticas al texto.

Dentro de lo positivo podemos hablar de lo que nos supone a nosotros redescubrir la Sierra: volver la vista atrás para analizar el origen de sus nombres, vincularlos a una historia más o menos pasada, verla con los ojos de sus antiguos pobladores (pastores, hacheros, neveros, bandoleros) y darle una segunda oportunidad a esta cordillera.

Porque es cierto que la masificación humana de la misma, y lo limitado de sus actividades montañeras (en comparación con otras cordilleras) hacen que muchas veces despreciemos el Guadarrama.

El verla de una forma integral hace que la admiremos con otros ojos. Para mí, es muy interesante poderle dar esta vuelta, darle un valor que vaya más allá del deportivo.

Para quienes tenemos una mezcla de intereses en el conocimiento de esta zona, creo que el libro nos ayuda como introducción en alguno de ellos: sin ser exhaustivo, sus apuntes sobre la toponimia, sobre la historia de sus caminos, sobre sus moradores, sobre la fauna y la flora, sobre las personas que en el S. XIX comenzaron a acercar la Sierra a la ciudad de Madrid hacen que quienes queramos profundizar en dichos temas podamos hacerlo ayudados por una muy abundante biblografía.

Asi mismo, una segunda parte con especial atención a zonas concretas de la Sierra permite detenernos en detalles concretos de la misma (a mi me ha llamado mucho la atención por ejempo el origen vasco del nombre “Najarra”, que es una de mis cumbres favoritas o visualizar como frontera la Cuerda Larga entre las tierras de Segovia, el Real de Manzanares y el lejano señorío de Buitrago).

Entre lo negativo, me parecen por un lado muy escasas las referencias, pinceladas muy rápidas sobre demasiados temas; quizás es algo buscado, pero me parece que a veces saltar de un hecho a otro le da al libro cierta superficialidad.

Por otro lado, y lo que me es más importante, le falta espíritú crítico. Algo que empieza a intuirse cuando hablando de los bandoleros abandona cualquier intento de análisis del porqué del bandolerismo y de sus innegables simpatías sociales y pasa a adjetivar peyorativamente y usar las versiones policiales de la época se desenmascara ya cuando realiza con el mismo acriticismo loas de los diferentes reyes y señores que pisaron la zona.

Pasa lo mismo cuando se llega a hablar de la Modernidad, de sus decubridores como dije arriba. Sin faltar a la labor que científicos, educadores o alpinistas hicieron aquí (y de la que somos herederos), no podemos dejar de ver la otra cara de la moneda: la introducción del Progreso en la Sierra hizo que gran parte de la destrucción conocida hoy llegará hasta aquí y arrasara con gran parte no solo de la naturaleza, también de las gentes de las que este libro habla y que todos añoramos.

Entiendo que la falta de espacio o de fuentes (más allá de las oficiales) puedan dificultar la tarea, pero la función como formador de opinión que es la escritura pienso debe ir más allá de la simple repetición.

A pesar de esta decepción en cuando al tono del texto, recomiendo la lectura de este y del resto de sus libros. Es una manera de darle valor a estas tierras mil y una veces pisadas.

 

Los lunes al sol (del Guadarrama). Peña Cabrita (2177 msnm) y Alto de Guarramillas desde Navacerrada.

Un lunes con varias personas libres de obligaciones. Guadarrama en un otoño nuclear.

La búsqueda de alguna zona aún sin hollar en esta Sierra y poco tiempo disponible.

Y los eternos atascos madrileños.

Esta crónica será breve, porque la ruta así lo fue. Pero nos sirvió para descubrir una “cumbre” secundaria de la Cuerdalarga guadarrameña.

La pongo entre comillas por varias razones. La hemos visto nombrada de varias maneras; Peña del Cuco (para los escaladores), Peñas o Abismos de la Barranca por algunos alpinistas (en alguna de sus vertientes se forman interesantes corredores invernales) y Peña Cabrita, que para algunos es solo la parte más alta de estas rocas.

Su altitud también está en cuestión. Yo me he quedado con el nombre y altitud que aparece en el mapa de La Tienda verde.

Y además, tengo dudas de si se la puede considerar como cumbre separada, viendo lo poco que se diferencia del Alto de Guarramillas/ Bola del Mundo….desde arriba.

Porque la subimos por el Puerto de Navacerrada y la Bola del Mundo, mucho más sencilla ascensión que el hacerla desde La Barranca, yendo por el camino normal de subida a la Maliciosa (PR-M26) y cruzando el Regajo del Pez para llegar a su base (la de los escaladores y alpinistas).

Como hoy vamos con calma subimos tranquilamente desde Navacerrada por el PR- M 11 por la base del Guarramillas.

Y en muy pocos minutos, cuando se nos abren las vistas del valle de la Barranca, vemos claramente por debajo de la Bola del Mundo el objetivo del día.

Seguimos por el PR hasta enlazar con la pista hormigonada, y seguimos sus revueltas hasta que casi en la cumbre nos desviamos a la derecha por un rastro de sendero.

Mientras vemos a los ciclistas sufrir en las rampas finales (no olvidemos, final de etapa en Vuelta a España), tenemos a pocos centenares de metros y separada por un mínimo collado, la Peña Cabrita.

El sendero tiene algunos hitos y una cantidad ingente de basura alrededor…eso si, cuando llegamos tenemos esto a nuestros pies.

Collado del Piornal, Maliciosa con el Peñotillo Alto, la cuerda de las Buitreras y el valle de la Barranca.

Hacia el otro lado y fuera de la foto, la cuerda de las Cabrillas, Cercedilla con sus picos, la Mujer Muerta…fantástico.

Asi tenemos esa cara de contentas. Al poco de comer nos vamos al geodésico de Guarramillas desde donde nos dirigimos al coche, que hay que volver al monstruo madrileño.

En fin, un paseo sencillo para pasar la mañana, unos 400 metros de desnivel positivo y una visión global de todo el Guadarrama.

 

Antihéroes (III): Pyambuu Tuul, el superviviente de Maratón.

Citius, altius, fortius. Este lema pronunciado por el barón de Coubertin en los primeros JJOO de la Modernidad (Atenas 1896) dejaba bien a las claras el concepto del deporte moderno, hiperdesarrollado hoy día.

Hay que ganar; el resto se pueden ir tranquilamente a la mierda (dicho con otras palabras claro, pues los que así hablaban eran muy respetables miembros de la burguesía).

Hay un ejemplo bien claro del “váyase usted a la mierda” que sin embargo, reviste una gran dignidad: el que nos ocupa de Pyambuu Tuul, mongol, último clasificado del maratón masculino en los JJOO de Barcelona 1992 a casi una hora del penúltimo.

No se conoce mucho de la historia de Pyambuu. Hay un muy buen artículo que cuenta su historia (https://elpais.com/deportes/2017/03/13/actualidad/1489434407_941865.html):

Pyambuu perdió la visión de un ojo en un acidente de trabajo; imagino que él ya sería lo que hoy día se llama “atleta popular” al menos, pues el club Achiles de Nueva York (centrado en dar apoyo para que atletas con discapacidad pudieran participar en pruebas) le pagó un viaje para participar en el maratón de la ciudad y posteriormente el trasplante de córnea con el recuperó la vista.

Vista que casi no pudo utilizar en Barcelona, ya que se le rompen las gafas antes de participar y tiene que pegarlas con celo.

Y camiseta del club que le ayuda a conseguir todo ello (imagino que con las plazas que en los JJOO se reservan, generalmente en atletismo o natación para países sin tradición deportiva) que le sirve para conseguir los insultos de uno de los jueces de la carrera, pensando este que Pyambuu hacía publicidad.

Un Pyambuu que ni siquiera pudo acabar la competición en el estadio olímpico, ya preparado para la gala final.

Su tiempo: ni lo he mirado, pero mejor que el mío y que el de la mayoría de los que leáis este artículo seguro que es.

La historia de esta persona es al fin y al cabo una de las muchas que los JJOO, siempre lleno de detalles morbosos, nos dan. El hecho de que todas las naciones representadas en el COI tengan al menos un competidor en los Juegos hace que vaya gente sin el nivel suficiente incluso a veces, para una carrera de aficionados.

Y eso es lo que nos debe llevar a pensar. En una sociedad basada en la ganancia, se nos enseña a mirar solo a los ganadores.

Se les admira y mimetizamos su forma de ser solo por eso, por ganar. Parecemos no ser conscientes de que eso solo puede hacerlo uno, sin que ello implique desde luego (y muchas veces es al contrario) un más alto valor ético, una capacidad de sacrificio mayor o una relación con la sociedad que le rodea más sana. Sencillamente, porque eso no da dinero, no vende.

El deporte, como espejo y formador de valores de la sociedad actual, actúa exactamente igual. Es por ello que gente como Pyambuu se podían ir tranquilamente a la mierda sin ni siquiera estar presente en los fastos de cierre del mayor evento deportivo del mundo en el que era un participante más.

Sin embargo, la capacidad de entrega y el sacrificio, el esfuerzo por sencillamente llegar y el agradecimiento mostrado hacia quienes solidariamente le habían ayudado, eso que deberían ser valores realmente importante en lo que llamamos deporte…sencillamente no importaron cuando recibía insultos entre los pocos que estaban obligados a registrar su llegada.

Y eso es así porque el deporte, como concepto, si que es una mierda.

 

 

Peñón del Casquerazo (2436 msnm) desde el reugio de la Laguna de Gredos.

Después de una noche de mucho descanso en el refugio (muy buen sitio, clásico, bien atendido, la verdad es que salimos muy contentas), nos levantamos para desayunar en el primer turno de las 7:30 y encaminarnos a la segunda cumbre de este intenso fin de semana de noviembre: el Casquerazo.

Va a ser un día de no mucho desnivel (desde los 1945 msnm en el que nos encontramos hasta la cima), pero duro: lo haremos en kilómetro y medio.

Así que vamos a disfrutar de las vistas mañaneras antes de comenzar:

Almanzor y Galana saludándose… sin palabras

Tenemos una vista muy clara de lo que nos toca. La amplia Portilla de los Machos y a su izquierda, el Casquerazo. Si seguimos la vista hacia la izquierda, El Perro que Fuma, los Hermanitos…que serán los colegas que nos acompañen en nuestra excursión de hoy.

Señalizada a la salida del refu la Portilla de los Machos seguimos los hitos hacia la Laguna Esmeralda entre canchales que nos van embocando a la canal.

Una vez al comienzo de la canal tenemos la misma historia que ayer. 

Canchales de roca en un desnivel que va aumentando, nieve helada que según subimos es más peligrosa.

Embocamos la canal sin irnos directamente hacia ella, con tendencia a la pared que es la base del Casquerazo.

Seguimos hitos todo el rato mientras buscamos los pasos más cómodos… o más bien menos expuestos.

Aunque la subida es más sencilla hoy, también es pronto y hay más pasos con hielo. El día tiene peligro, pero también está divertido, así que saludamos al Perro que Fuma (parece ser que el nombre le viene porque cuando la niebla entra por aquí avisa al resto del Circo).

El caso es que vamos bordeando todo el rato la base del Casquerazo, sin llegar a atacar la cumbre. Siguiendolos hitos despacio y con cuidado, eso si.

Se nos hace el día más largo de lo que contamos, pero la progresión así en mixto es complicada y preferimos la calma.

Al final nos metemos en la trepada a cumbre, sencilla pero aérea. Y culminamos la mañana de esta guisa:

Hacia el Morezón, la Mira y los Galayos (creo)

Mirando el Almanzor y la Galana,  entre otras moles.

Y ya para abajo, despacito y con buena letra.

Que tenemos que recoger la cosas abajo, volver hacia la Plataforma y rumiar en casita todo lo que hemos vivido estos dos días.